Historiar y fabular: “El Teniente Crespo”, de José Martí
Por: Dra. Marlene Vázquez Pérez

La Guerra de los Diez Años mereció la atención de Martí desde todas las perspectivas de análisis posibles: militar, histórica, política, pero también fue un tema muy frecuente de su creación literaria. Desde muy temprano se propuso recopilar información para un libro sobre la historia de la Revolución Cubana, que hasta donde sabemos no pasó de ser un proyecto. De ello han quedado numerosos apuntes, en los que se nota la minuciosidad de datos, tales como nombres de los jefes, cifras de soldados, fechas, combates significativos, como si hubiese sido un historiador de oficio.[1]

En otros momentos de su obra reitera el tema en formas diversas, como en sus discursos conmemorativos del 10 de octubre, en poemas como “Sueño con claustros de mármol”, entre otros, en Vindicación de Cuba, y en muchos más. Una de las variantes más sugestivas de asumir este tema, es la recuperación de la memoria histórica de la gran contienda, presente en el imaginario colectivo. Por esa razón encontraremos en las páginas del Diario de Campaña, sobre todo en la sección De Cabo Haitiano a Dos Ríos, varios relatos intercalados, procedentes del anecdotario oral, como si Martí se hubiera propuesto, de haber visto la paz en la República futura, escribir esa especie de nueva épica, alimentada por las páginas más gloriosas de la historia nacional. De este diario cabe recordar el machetazo de Caridad Estrada,[2] o la muerte de Panchita Venero,[3]o el valor de Dominga Moncada,[4] madre de héroes, o la protesta de Baraguá,[5]…., entre otras muchas anécdotas, surgidas al calor de la conversación, ya sea en plena marcha o en las acampadas nocturnas.

Hay, no obstante, un texto breve, precioso por lo acabado de la factura narrativa, que me parece una de sus más emotivas y mejores contribuciones a la labor de difusión de la historia de la contienda. Se trata de “El teniente Crespo,” publicado en Patria, el 19 de marzo de 1892, en el segundo número del periódico.

Es una narración escrita que parte de la oralidad, como bien revela Martí en los mismos inicios: hilvana su texto a partir de los recuerdos del general Francisco Carrillo, quien tiene el don de la palabra y subyuga al auditorio al contar de viva voz el anecdotario de la Guerra. En esos encuentros de emigrados, ansiosos de ver libre a la Isla lejana, cada uno comparte con los demás sus vivencias, mientras esperan impacientes por el momento en que se den cita otra vez en la manigua. Un paratexto significativo, “cuento de la guerra”, alude al lado legendario, novelesco, de lo que se leerá a continuación, aunque tenga un comprobado basamento real.

[1] Véase [Fragmentos para el libro sobre la Historia de la Revolución Cubana] OC, Ed. Crítica, CEM, La Habana, 2001, t.5, p. 322-328.

[2] José Martí, Diario de Campaña. Edición crítica de Mayra Beatriz Martínez, Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2007,  p. 90.

[3] Ibídem, p. 130.

[4] Ibídem, p. 122.

[5] Ibídem, p.128.

Versión completa: click aquí