Un día de elecciones en Nueva York

La noche anterior.–Cuarteles generales de los partidos, y lo que se hace en ellos.–Las apuestas.?Preparativos legales.–3 000 casillas de pino blanco.–Una casilla, y sus alrededores.–Los papeleteros, los «trabajadores» y los cuidadores.– La conquista de los electores.–De a dos y de a cinco pesos.–El día en las casillas.–Un votante preso.–Caterva italiana.–Italianos e irlandeses: batalla campal y caso cómico.–Una elección de munícipe en un barrio bajo.–»Pericón» y «Franciscazo».–La escena en barrios cultos.–Tráfico en votos.–Influjo decisivo de los hombres de negocios.–Curiosidades electorales.–Las cuatro de la tarde, peleas y fogatas.–La ciudad por la noche.–Las calles, las cantinas, los alemanes, las dos razas irlandesas, los hoteles.–La cantina de Hoffman: sus bronces, mármoles y cuadros.–Lectura pública de las primeras noticias.–En las plazas y avenidas.–Vagabundos y señores.–Una conversación en un carro.–La plaza de los periódicos.–La muchedumbre aguarda en la lluvia los boletines.–Pilluelos, paseantes, luces.–El Sun, el World, el Herald y el Tribune.–Hurras, silbos, refranes, coros.–La maravilla del sufragio.

New York, 6 de noviembre de 1884

Señor Director de La Nación

Vamos a pasear por Nueva York hoy que es día de elecciones; a ver quiénes votan, y cómo y en dónde, y qué se hace después de votar; a oír lo que se trama, vocifera y cuchichea; a pintar en su día de soberanía a este pueblo pujante y complejo; a palparle, ahora que las tiene conmovidas, las gigantescas entrañas. Los niños se preocupan grandemente, no bien empiezan a pensar, de la manera con que se encenderá el sol, y de quién lo encenderá, y de cómo se podría llegar a él: urden en su mente ingenua y novicia colosales escalas: seguir la luz es el primer movimiento perceptible del recién nacido: conocerla, el mayor deseo del niño, y el anhelo del hombre hundirse en ella. Curiosidad igual atrae a los pensadores hacia los misterios de formación y desenvolvimiento de este pueblo, sorprendente muestra, ay! de todo lo que puede llegar a ser una nación preocupada de sí, y desentendida, en su propio goce y contemplación, de las maravillas y dolores del resto del universo humano.

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