Nueva York, 19 de septiembre, 1884

Nueva York, 19 de septiembre, 1884
Sr. Manuel de J. Galván

Señor y amigo:

Acabo en este momento de leer su Herniquillo. No supe decirle adiós desde que trabé con él conocimiento, y quedamos tan amigos, que se lo he de ir presentando a todo el mundo, para que me lo alaben y protejan, como si fuese cosa mía; lo cual es, por ser como será en cuanto se le conozca, cosa de toda nuestra América.

Pienso publicar los méritos del libro; pero no aguardo a esto para decir a Ud. cuánto gozo he tenido con su lectura. Leyenda, histórica no es eso, sino novísima y encantadora manera de escribir nuestra historia americana. En el lenguaje, ¡qué castidad, prudencia y donosura! En las observaciones que esmaltan, como diamantes negros una sortija de oro, la narración amena, ¡qué dolorosa ciencia, aprendida, bien se ve, en continuados pesares! En la presentación de los caracteres, ¡qué maestría, gradación, justeza, acabamiento! ¿Cómo ha hecho Ud. para reunir en un solo libro novela, poema e historia?

No haga Vd. otra cosa, luego que concluya su tratado, que escribir cuentos como este, en que las excelencias son tantas como las palabras, la trascendencia igual a la armonía, y la moderación comparable sólo a la extrema belleza, y causa en mucho de ella.

¡Qué Enriquillo, que parece un Jesús! ¡Qué Mencía, casada más perfecta que la de fray Luis!

Y en todo, ¡qué poder y hermosura!; ¡qué transparencia en las escenas!; ¡qué profundidad en la intención!; ¡qué arte en todo el conjunto, que baja al idilio cuando es menester, y se levanta luego sin esfuerzo, y como a esfera natural, a la tragedia y la epopeya! Acaso sea esa la manera de escribir el poema americano.

Muy contento de haber hecho el conocimiento de Ud., que con prenda de tan señalada valía ha enriquecido nuestras letras, le saluda y queda a su servicio.

Su estimador y atento amigo

José Martí

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