Los propósitos de La América
bajo sus nuevos propietarios
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Entra LA AMÉRICA con este número en buenas manos, y en un nuevo período. Los Sres. E. Valiente & Co., que la fundaron, la acreditaron y lograron ponerla en campo aparte de esas fugaces publicaciones de anuncios, que hechas en todas las lenguas y por todos los medios, han venido a hacer trabajosa la existencia de un periódico serio de este género, entregan,?LA AMÉRICA a la asociación que se ha creado para ir haciendo de ella, con aquella lentitud y cuidado que la prudencia aconsejan, el auxiliar fidedigno de los productores de la América del Norte y de los compradores de la América del Sur,–el observador vigilante de los trascendentales y crecientes intereses de la América Latina en la América Sajona, el explicador de la mente de los Estados Unidos del Norte ante la mente de aquellos que son en espíritu, y serán algún día en forma, los Estados Unidos de la América del Sur; la respuesta a todas las preguntas importantes que sobre este país puedan hacerse los nuestros; el punto de reunión y cita, en suma, de los intereses y pensamientos de las dos Américas.

Ambicionar es; pero nada menos que eso es lo que se necesita. LA AMÉRICA, que a pesar de no haber sido hasta ahora más que una empresa embrionaria y como un periódico de retazos, por no permitirle más su estructura, tiene ya muchos amigos,–no puede ser aún lo que éstos quieren que sea. Y está muy distante de ser lo que sus mismos Editores desearían.

De unas tierras le piden que sea periódico exclusivamente literario. Hermoso sería un periódico de este género; pero los tiempos son graves, y acaso temibles, y ni un ápice menos que críticos. Se van levantando en el espacio, como inmensos y lentos fantasmas, los problemas vitales de América:–piden los tiempos algo más que fábricas de imaginación y urdimbres de belleza. Se puede ver en todos los rostros y en todos los países, como símbolos de la época, la vacilación y la angustia.–El Mundo entero es hoy una inmensa pregunta.

De otras tierras desean que LA AMÉRICA se convierta en el exponente serio, en el avisador prudente, en el explicador minucioso de las cuestiones fundamentales, y ya en punto de definición, que se presentan impacientes y dominantes en la América Española. Y escriben y tratan a LA AMÉRICA, con afecto, con ternura a veces, que ella agradece mucho, como si fuese ya lo que pudiera ser. Pero hoy por hoy, por razones de cautela, de conservación y de origen, La América no será más que como el germen y la preparación de éste, en tanto que acentuará de una manera compendiosa y práctica, su carácter de periódico industrial y comercial, de lo que podría llamarse “periódico útil”.

Los países de la América del Sur, que carecen de instrumentos de labor y de métodos productores rápidos, experimentados y científicos, necesitan saber qué son, y cuánto cuestan, y cuánto trabajo ahorran, y dónde se venden los utensilios que en esta tierra pujante y febril han violentado la fuerza de la tierra, y llevado a punto de perfección el laboreo y transformación de sus productos.

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