El libro monumental de Bancroft

Historia de los Estados del Pacífico. –El Último Tomo, Historia de la Nueva California.

Ya tiene fama universal el libro americano que con el título de “The History of the Pacific States”, está publicando Hubert H. Bancroft.–Se sabe que tiene una biblioteca casi tan rica como lo fue en un tiempo la de Alejandría: que emplea en su libro, que él en parte escribe y en todas revisa, un número considerable de buscadores de hechos y edecanes: Dirige Bancroft su Historia de los Estados del Pacífico como un general en jefe dirige una batalla. Lo cierto es que ha reunido tanto libro y manuscrito sobre América, y revelado tanto nuevo, y recordado tanto hecho interesante y minucioso, que no habría otro intelectual que por sí solo hubiera podido poner en libro tanta masa. Él ha ideado su plan: ha trazado su edificio: dibuja sus entradas y salidas, y las columnas que han de sustentarlo; y mientras perfila y remata lo acabado, y echa abajo una parte imperfecta para rehacerla mejor, y pone la frase maestra y la deducción racional donde el colector sólo ha amontonado datos, los trabajadores de segunda mano, algunos de los cuales la tienen muy buena, le fabrican la masa de la obra.–Así van publicados ya, en lenguaje sencillo y sin el desconcierto, contradicción y fealdad artística que fueran fáciles en libro de tal tamaño mal dirigido, unos trece volúmenes de esta historia que desde su base misma fue ya un monumento: Porque antes de ponerse a escribirla, Bancroft había gastado de su bolsa unos seiscientos mil pesos en libros, manuscritos, jeroglíficos y compiladores que se los ponían en orden.

Acaba de publicarse el volumen décimo tercero, que trata del descubrimiento y primera tentativa de población de la Nueva California. Bancroft es de aquellos Estados, que, como no han dado mucha gente de letras, celebran y miman al que con un solo libro atrae sobre California la curiosidad y el aplauso. Y Bancroft ha querido pagar este cariño y satisfacer su amor de hijo tratando con homérica minuciosidad los más sencillos detalles de la primitiva vida californiana. Que tiene poco que contar: porque ni los Aztecas, a pesar de ser gente trabajadora y buscona, dieron con las minas de oro y plata de aquella rica porción del continente; ni los españoles, que eran menos que las minas de México, parecían tener en cuenta el maravilloso territorio. De España les decían que era sabido lo muy valioso de aquellas tierras, y que debían poblarlas; pero ya los señores castellanos de esta parte del mar estaban más para gozar lo que habían conquistado sus mayores, y vivir de la labor de los indios, que para obedecer a reyes e intentar hazañas nuevas.

El explorador Cabrillo anduvo por California en 1542 y 1543: Sir Francis Drake la visitó, asombrado de tanta natural riqueza, en 1579; en 84 del mismo siglo Gali, Carmenor en el 95, y Vizcaíno a fin, que fue quien dijo más, en 1602 y 1603. Pero pobladores españoles no vino a tenerlos California hasta 1769; y tan poco hicieron y con tal desmayo la poblaron, que al comenzar este siglo, la que luego se ha levantado en unos cuantos años a poderío y fortuna que parecen un colosal sueño de piedra, era una pobre tierruca olvidada con unos cuantos frailes, guarda-costas e indios.

La América. Nueva York, junio de 1884

Los comentarios están cerrados.