Cuaderno XVIII

Este cuaderno de apuntes está compuesto por hojas cosidas de 20 x 23 centí¬metros [1894].

Desde 1858, decía Mme. Maurice Rouvier, (Claude Vignon) todo lo que más tarde aparecía como novísimo descubrimiento, cuando no es más que la ley natural del arte, esencial y continua, que todo verdadero artista ha de descubrir por sí, como que no es artista hasta que no la descubre: Decía Mme. Rouvier al editor Hetzel, con más claridad que los mismos Goncourt, estas frases de su prefacio a los «Recits de la Vie Réelle»: «J’ai pris ce que la nature m’a donné sans chercher plus loin. Je ne veux ni dramatiser les situations que le hasard me montre, ni grandir mes types, ni forcer le cri de la passion ou de la douleur; partout je cherche la note juste, l’expression de la vie elle même; et le succès que j’ambitionne c’est de l’avoir quelque fois rencontrée. La plupart de ces histoires sont vraies; à peine en ai je transporté la scéne d’un lieu à un autre.»
Y el crítico más ponderado y sensato no hubiera pedido decir mejor esto otro:
«N’allez pan croire, cependat, je vous prie, que je veuille arborer le drapeau de l’école qu’ on est convenu d’appeler réaliste. Cette école a, je ne sais pourquoi, pris à tâche de ne peindre que le côté mauvais, triste ou petit de la nature. Comme si la bonté, le dévouement, la vertu n’avaient point aussi leur réalité.»

A quien nada contra ola, le cuesta más trabajo nadar.

Y yo pregunto cuando se trata de España (no se arguya lo que valemos ahora) ¿valía más lo que había en América cuando expulsamos a los conquistadores, que lo que había cuando vinieron? En poesía, ¿qué versos de la colonia valen lo que la única oda, u odas, que se conocen de Netzahualcóyotl? En arquitectura, ¿qué pared de iglesia, o celebrado frontispicio, ni aun el del churrigueresco Sagrario de México, vale lo que una pared de Mitla, o de la Casa del Gobernador?

¡Estos hombres que hablan tanto de sí!

hijo de negra él mismo, o (hijo soberbio) de un gallego que casó con la que no quería, ni lo quería a él, porque en el ajuste de las bodas le trajo «dos cobertores más, y dos pares de zapatos».

Canciones rusas:
«Au milieu de la plaine unie»
Sredi dolini rovgnia.
«Petite mère bien aimée»
Matouschza goloubuchka.

«Troika», música de Stephanoz
«Ma confeite», Schultz.

Dice Menéndez Pelayo lo del vino nuevo en odres viejos, en un verso tan violento que se ve que no le ha sido natural; y los académicos se llaman a maravilla, y repiten el verso, como gran hallazgo, a diestra y siniestra, cuando no hay más que abrir la «Aurora Leigh» de Mrs. Browning, y hallar estas líneas de donde sin duda sacó las suyas el español: ¿O de la Biblia?

«Si el cínico Crates se une en público con Hipares, los pilluelos le silban y escarnecen. Sólo en Otahití, cuando llega Cork, se toma por lo serio hacer en público tales actos, como ceremonia religiosa.»

Varela

Sobre Descubrimiento de América.

De Bacon: en la Nueva Atlántida:
At the same time, and an acre after or more, the inhabitants of the great Atlantic did flourish. For though the narration and description which is made by a great man with you, that the descendants of Neptune planted there; and of the magnificent temple, palace, city and hill; and the manifold streams of goodly navigable rivers, (which, as so many chains, environed the same site and temple) ; and the several degrees of ascent whereby men did climb up to the same, as if it had been a scala coeli, be all poetical and fabulous; yet so much is true that the same country of Atlantis, as well that of Peru, then called Coya, as that of Mexico, then named Tyrambel, were mighty and proud Kingdoms in arms, shipping and richea: so mighty as at one time (or at least within the space of ten years) they both made two great expeditions; they of Tyrambel through the Atlantic to the Mediterranean Sea; and they of Coya through the South Sea upon this our island».

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