Enlaces solidarios con el pueblo de Cuba

Una brigada de solidaridad con nuestro pueblo, integrada por 21 profesionales de la salud de Madrid, Valencia, Navarra, Andalucía y Valladolid, entre otras ciudades y regiones españolas, visitó el Centro de Estudios Martianos este miércoles 18 de junio.

El viaje, realizado contra todos los obstáculos que implica el bloqueo a nuestro pueblo, fue organizado por la Asociación Valenciana de Amistad con Cuba “José Martí”, Euskadi Cuba, del País Vasco, y la Asociación de Solidaridad y Cooperación “Ernesto Guevara”, de Torrejón de Ardoz (Madrid), con la colaboración de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de Comisiones Obreras (FSS-CCOO), la Intersindical Salut y el sindicato vasco LAB.

El primero de los cometidos de los brigadistas consistió en entregar un importante donativo de material sanitario a hospitales cubanos. Cumplida dicha misión, visitaron el el CEM y, en los días siguientes, continuarán propiciando otros intercambios culturales para conocer a fondo el modo de vida de nuestro pueblo y fortalecer así los históricos lazos de hermandad que nos unen.

Durante la visita al Centro de Estudios Martianos conversaron con la Dra. Marlene Vázquez Pérez, directora de la institución y otros miembros del equipo directivo. Se interesaron por la obra de investigación y promoción la vida y el pensamiento de José Martí, y mostraron interés en saber más acerca de los aportes de este cubano universal, ligado a España por sus orígenes familiares, su fidelidad a la lengua y a la cultura española.

Como parte del intercambio, hicieron una visita guiada por la sede del CEM, residencia de El Vedado –que habitó el matrimonio conformado por José Francisco Martí y Zayas Bazán (hijo de Martí) y María Teresa Bances–, conocieron acerca de la historia del inmueble, sus valores arquitectónicos y apreciaron la valiosa y excelente colección de arte que atesora.

© PJM

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Máximo Gómez: el indiscutible don del magnetismo

En 1905 el pueblo habanero despidió, anegado en lágrimas, al hombre símbolo que servía de escudo, bandera e inspiración a todos los cubanos, fallecido un día como hoy. El Generalísimo encarnaba la Patria

Con respeto sagrado y admiración profunda, rendimos tributo a la memoria de uno de los próceres más relevantes de la historia americana, a una de las vidas más transparentes, lúcidas y virtuosas, que brotara de las entrañas de la noble Quisqueya, y que esta, bondadosa, ofreciera como ofrenda de hermandad a su vecina Cuba.

En 1905 el pueblo habanero despidió, anegado en lágrimas, al hombre símbolo que servía de escudo, bandera e inspiración a todos los cubanos, fallecido un día como hoy. El Generalísimo Máximo Gómez Báez encarnaba la Patria, y en su cuerpo delgado, músculo todo de cubanía y patriotismo, veían sus contemporáneos el rostro múltiple del martirologio cubano, al hombre que compartió glorias y sinsabores con todos los grandes: Céspedes, Aguilera, Agramonte, Vicente, Calixto, Maceo y Martí. Él los resumía.

Las honras fúnebres para despedir al ser amado fue la ceremonia luctuosa más imponente que conociera la Isla hasta entonces. Gómez dejaba su impronta de paz, mesura y cordura política, y a la vez, un inmenso vacío: marchaba el consejero exacto de nuestros destinos, y la más profunda y auscultadora mirada de nuestra realidad.

Pocos conocieron como él la sicología y cultura de nuestro pueblo, pensaron en el futuro de la Patria, y alertaron sobre la necesidad de la unidad, y la educación, como armas para enfrentar el injerencismo y las ambiciones expansionistas del Gobierno de Estados Unidos sobre la Isla. Al respecto, el 8 de mayo de 1901 reflexionaba al patriota puertorriqueño Sotero Figueroa:

«El triste pasado ya lo conocemos, y en el presente abierto tenemos el libro de nuestras tristezas para leerlo. Lo que tenemos que estudiar con profundísima atención, es la manera de salvar lo mucho que aún nos queda de la Revolución redentora, su historia y su bandera.

«De no hacerlo así, llegará un día en que, perdido hasta el idioma, nuestros hijos, sin que se les pueda culpar, apenas leerán algún viejo pergamino que les caiga a la mano, en el que se relaten las proezas de las pasadas generaciones, y esas, de seguro les han de inspirar poco interés, sugestionados como han de sentirse por el espíritu yanqui». Más que una alerta, parecería una profecía, escrita para los cubanos de todos los tiempos.

Tuvo el mayor general Máximo Gómez Báez el indiscutible don del magnetismo. Su mística figura resaltaba por su educación, austeridad, sencillez y modestia. En la guerra, fue impetuoso y temerario. En la paz, un humilde trabajador agrícola que con sus propias manos sacaba a la tierra el fruto de la vida para el sustento de su prole.

Como jefe, despertó entre sus contemporáneos, opiniones diversas. Idolatrado, admirado, respetado y querido, era a la vez temido. Aquel veterano y excepcional militar que confesara que en la vida no había «…odiado más que una cosa: la guerra…», fue rara simbiosis: un tierno corazón cubierto en delicada coraza de acero. La impactante figura del hermético general se transformaba en colosal ternura, ante la presencia de niños y mujeres. Quizás por su delicadeza de espíritu, a lo largo de las contiendas independentistas, se hizo acompañar siempre por poetas.

Uno de ellos, el puertorriqueño Francisco Gonzalo Marín, su ayudante, presenció el bochornoso incidente en que un miembro del Consejo de Gobierno ofendiera a Gómez tildándolo de extranjero. Bajo un árbol, instantes después, escribió el sentido poema En días aciagos:

Tiene de Hidalgo el ímpetu divino,

del noble Sucre el idealismo ciego,

la egregia estirpe del titán andino

y la serena intrepidez de Riego.

De su vida en el épico destino

Belona misma, con buril de fuego,

le marcó con la fe de un girondino

y la bravura heráldica de un griego.

La Gloria es un poema de dolores

en que la Ingratitud, genio atrevido,

escupe manchas y se lleva flores…

¡Nada le importe a quien la Gloria ha ungido,

que siempre a los que fueron redentores

les escupió la frente un redimido!

Llamado por la tropa «el chino», «el viejo», «el prieto» o «El Generalísimo», aquel hombre, «…aproximación de Don Quijote…» como el mismo se hiciese llamar en una ocasión, llevaba consigo un arma singular que ordenaba con silenciosa precisión: su mirada.

Sus pequeños y vivaces ojos producían centellantes llamaradas de fuego, muchas veces irresistibles para quienes sintieron su peso abrumador. Un simple gesto con ellos, un guiño, un parpadeo, eran expresiones extraverbales, bien identificadas por los hombres de su Estado Mayor. Su mirada ordenaba silenciosa. Era un fulgurante rayo de fuego que, según las circunstancias, alumbraba esplendorosamente o quemaba. Historiadores y contemporáneos dejaron constancia de ello.

Su joven ayudante de la guerra del 95, comandante Miguel Varona Guerrero, apuntaba que aquel hombre ejemplar, enemigo de la ostentación y la espectacularidad, «…siempre buscó la verdadera jerarquía humana en el fondo del alma de los individuos a quienes trataba…».

Genio mortal, duro en la batalla, llenó de amor filial su hogar, con toda la ternura de su abrasadora mirada. Aquellos pequeños y achinados ojos tuvieron el privilegio de una visión intensa de un mundo complejo y cambiante. Vieron mucho. Cruzaron relampagueantes destellos con gigantes de Cuba y América, con hombres de pueblo de toda la amplia gama del espectro social y escudriñaron en lo más hondo de las entrañas del pueblo cubano, su sicología y esencia misma.

Los tiempos que corren nos exigen volver a Gómez; al político, al humanista, al educador, al intelectual, al hombre ético de vida ejemplar. El estudio de su obra debería convertirse en un referente de obligatoria consulta para la defensa de nuestra soberanía y proyecto de nación. En el altar de la Patria, está él, incansable, como faro y guía de la más pura y noble cubanía.

(Palabras pronunciadas en el aniversario 110 del fallecimiento de El Generalísimo ante su tumba, en el Cementerio de Colón, de La Habana)

Tomado de: https://www.juventudrebelde.cu

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Horatio Rubens, un abogado amigo de José Martí

Horatio Seymour Rubens nació en la ciudad de Nueva York el 6 de junio de 1869. Su primer vínculo con un cubano fue en el College of New York donde conoció a Gonzalo de Quesada y Aróstegui, juntos se graduaron de Bachiller en Ciencias y luego continuaron sus estudios de Derecho en la Universidad de Columbia hasta 1891 en que terminaron la carrera. Gonzalo le presentó el joven abogado a José Martí.

En enero de 1894, Martí lo convocó para que sirviera como defensor de los trabajadores cubanos que, en la fábrica de tabacos «La Rosa Española» de Cayo Hueso, se habían ido a la huelga y a quienes los patrones desplazaron valiéndose de rompehuelgas españoles. Rubens, quien tenía 25 años, resolvió con maestría el litigio y eso le valió para que en 1895 fuera nombrado Abogado Consultor General de la Junta Revolucionaria Cubana. Desde esa posición, en la que se mantuvo hasta 1898, estrechó sus relaciones con Martí, con Gonzalo y con otras figuras militares como Máximo Gómez.

El periódico Patria, en su número correspondiente al 20 de enero de 1894, se hizo eco de los sucesos de Cayo Hueso; en una nota de última hora titulada «Violaciones de la Ley de Contrata», se señala que las Autoridades del Tesoro se preparan para perseguir rigurosamente a las personas que han tomado parte en la importación de obreros contratados de Cuba a Cayo Hueso. La apostilla destaca que el Departamento del Tesoro posee pruebas que se van a completar con las declaraciones del abogado Horatio Rubens.

La destacada labor del joven jurista iba más allá de sus atribuciones legales, fue él quien arrendó los barcos «Lagonda» y «Baracoa» para la fracasada expedición de Fernandina; luego le correspondió pelear y lograr en las cortes la devolución de las propiedades incautadas en los tres barcos apresados. Rubens sirvió de contacto entre el Partido y los principales órganos de prensa norteamericanos, así como con algunos políticos relevantes y con medios diplomáticos y financieros. Mantenía además una red de corresponsales cubanos emigrados en diversos puntos del mundo y en las propias filas mambisas.

Rubens brilló en la defensa de los patriotas detenidos por organizar expediciones armadas a la isla, entre ellos Carlos Roloff y los hermanos Carrillo. En una carta dirigida por uno de sus corresponsales, Edmund Frederich, al coronel Pedro Aguilera Kindelán, miembro del estado mayor de Antonio Maceo, este dice de Rubens que es «nominalmente el Asesor Legal de la Junta Cubana pero en realidad el cerebro del Partido aquí». Importa destacar que cooperó con el Departamento de Expediciones, para el cual adquirió el vapor Dauntless en representación de los cubanos.

Otro mérito del abogado neoyorquino fue la redacción del Memorial que solicitaba del Gobierno de los Estados Unidos el reconocimiento a Cuba del derecho de beligerancia en la guerra con España, que firmó Tomás Estrada Palma. En 1896, en ocasión de una visita realizada por Rubens a los campos de Cuba Libre, le fue concedido un voto de gracia de la Junta Revolucionaria y se le otorgó de manera honorífica el grado de coronel del Ejército Libertador.

Durante la intervención militar norteamericana se desempeñó como comisionado de revisión de Código y Leyes, de Finanzas y de Elecciones.   Rubens consiguió la concertación de un empréstito por 35 millones de dólares para licenciar al Ejército Libertador. En la etapa republicana defendió los monopolios norteamericanos establecidos en Cuba, a los cuales siempre estuvo vinculado, sobre todo a la naciente empresa Cuba Railroad Company, que construía la estructura vial entre Santa Clara y Santiago de Cuba, de la cual llegó a ser presidente. Su mandato resultó memorable pues favoreció el nombramiento de dirigentes cubanos para altos cargos de la empresa, creó comisiones de delegados patronales y obreros para resolver los conflictos laborales. Asimismo, instituyó becas destinadas a familiares de trabajadores con bajos salarios, para facilitar acceso a centros de enseñanzas media, de oficios y hasta carreras universitarias.

Su residencia en el Mariel, que se conserva como patrimonio de la localidad, fue una lujosa mansión, obra ecléctica, con arcos y columnas donde se mezclan en armonía motivos moriscos y torrecillas de palacios medievales. Después de la caída de Gerardo Machado donó la propiedad al gobierno quien la convirtió en sede de la Academia Naval en el Mariel.

En los últimos años residía en Nueva York y de visita a la Isla recibía el homenaje de los Consejos de Veteranos y de los ayuntamientos. En 1899 fue declarado Hijo Adoptivo por el Ayuntamiento de La Habana, y por el de Camagüey en 1930. Este mismo año el Estado le otorgó el título de Gran Amigo de Cuba. Anteriormente, en 1915, el gobierno de la nación le impuso una medalla especial de oro por los servicios prestados a la causa libertadora. En 1932 fue muy celebrada la publicación de su libro Liberty-The History of Cuba, testimonio de su vínculo de amistad con Martí y la guerra independentista cubana. El 3 de abril de 1941, falleció en Nueva York, a los 71 años de edad, el abogado Horatio Rubens, rindamos tributo a su memoria en el 156 aniversario de su nacimiento.

Tomado de: https://www.trabajadores.cu

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CEM en la 28 Asamblea General CLACSO (+ videos)

El Centro de Estudios Martianos, representado por la doctora Marlene Vázquez Pérez, directora de esa institución cubana, participó en la 28 Asamblea General del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), que sesionó en la Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, los días 7 y 8 de junio últimos.

Durante su intervención en el evento, Vázquez Pérez agradeció a CLACSO el apoyo para la difusión de la obra martiana, cuya vigencia permite sentir como si el Apóstol nos hablara a partir de los acontecimientos que transcurren en el mundo de hoy y nos deja profundas lecciones acerca del diálogo entre pueblos, la unidad, la defensa ante la guerra cultural y el propósito supremo de propiciar la armonía y el equilibrio del mundo.

En estas primeras sesiones fue elegido el académico Pablo Vommaro, profesor de Historia y Sociología de la Universidad de Buenos Aires, como nuevo director de CLACSO para el período 2025-2028, junto a un cuerpo ejecutivo, integrado por 17 miembros de la región.

Además, se debatieron las líneas programáticas del trabajo inmediato y futuro, basadas esencialmente en el “compromiso del pensamiento crítico con la defensa de las soberanías nacionales frente al rearme de la reacción imperialista”.

Desde hoy 9, y hasta el día 12 de junio, en esta misma sede se desarrollará la X Conferencia de CLACSO que cuenta con una agenda crítica esbozada en 24 ejes temáticos cuya esencia titulan: “Horizontes y transformaciones para la igualdad. Democracias, resistencias, comunidades, derechos y paz”.

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De Cara al sol: exposición del proyecto De todas partes soy, dedicada al aniversario 130 de la caída en combate de José Martí

Una nueva colección de carteles martianos se suma a la hermosa trayectoria del proyecto En todas partes soy del Instituto Superior de Diseño (ISDi), como resultado de la colaboración de este centro de altos estudios y la Oficina del Programa Martiano (OPM).

La muestra está conformada por 22 piezas de sendos autores, todos estudiantes del Instituto Superior de Diseño (ISDi) de la Universidad de La Habana.

El proyecto En todas partes soy se gestó luego del éxito de una muestra homónima, expuesta en 2011. En esta participaron como autores un grupo de estudiantes y profesores del ISDi con el apoyo del Museo Casa Natal José Martí y de la Sociedad Cultural José Martí, organización que el 20 de octubre de 2025 arribará a sus 30 años.

En todas partes soy es muestra de la vigencia del pensamiento martiano, su actualidad y la necesidad de crear un lenguaje gráfico y personal en cada diseñador. El proyecto busca abordar la integralidad del pensamiento martiano como esencia del proceso socio-cultural en su sentido más amplio, de ahí que tome vida desde la estrofa número dos de los Versos Sencillos del Apóstol: «Yo vengo de todas partes, / Y hacia todas partes voy: / Arte soy entre las artes; / En los montes, monte soy».

Las experiencias anteriores del proyecto y la presente exposición se suman a las actividades del Programa Nacional de Estudio y Promoción del Ideario martiano en el marco de la jornada «De Cara al Sol» (2024-2026) y constituyen un homenaje juvenil martiano al más universal de todos los cubanos.

Tomado de: https://www.granma.cu/

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Homenajes a Hart y a Retamar

Con la conferencia «Leer a Martí desde la contemporaneidad», a cargo de la Dra. en Ciencias Marlene Vázquez Pérez, impartida el viernes 30 de mayo en la Sociedad Económica de Amigos del País (SEAP), se rindieron homenajes al doctor Armando Hart Dávalos, a propósito del aniversario 95 de su natalicio, y a otro insigne martiano, el doctor Roberto Fernández Retamar, director- fundador del Centro de Estudios Martianos.

En este encuentro, que dio continuidad a la Jornada «Yo soy un hombre sincero. Miradas al legado del Héroe Nacional José Martí» (en ocasión del aniversario 130 de su caída en combate), el tenor Bernardo Lichilín interpretó textos del más trascendente revolucionario e intelectual del siglo XIX cubano. La jornada tiene el propósito de analizar el legado de José Martí, mediante el estudio de momentos de su vida y obra, así como de sus lecciones y enseñanzas de incuestionable vigencia en el mundo contemporáneo.

Iniciada en enero último, la jornada se desarrollará durante todo el 2025, organizada por la SEAP y sus Secciones de Cultura y de Ciencias Sociales, y con el co-auspicio del Centro de Estudios Martianos y la Cátedra Martiana de la Universidad de La Habana. Fue una útil y emotiva oportunidad de reflexión, enriquecida con las intervenciones del público asistente.

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Amplia y querida la huella de José Martí en Estados Unidos

Hay huellas de Martí en 48 estados, en todos se pueden encontrar sus Obras Completas en bibliotecas y además en 22 de ellos existen bustos, plazas con su nombre, calles, objetos materiales de productos con su efigie, explicó Cueto a Prensa Latina, minutos después de un interesante conversatorio sobre la vida del Apóstol en la Embajada de Cuba.

Por ejemplo, en la ciudad de Nueva York hay una placa dedicada a Martí en la calle que va hacia la biblioteca pública y es muy conocida la estatua ecuestre del Maestro, ubicada en el popular Parque Central, dijo.

Comentó Cueto (La Habana, 1944) que se han hecho representaciones teatrales de sus obras, tenemos charlas de todo tipo en muchas ciudades y en instituciones de gran prestigio que convocan todos los años a eventos para contar la historia de Martí en los Estados Unidos.

Destacó igualmente la importancia de los viajes de Martí a Tampa, a Cayo Hueso, tratando de convocar todos los cubanos para que formaran parte del Partido Revolucionario Cubano y leyeran Patria y entendieran la importancia de llevar la Guerra Necesaria a la patria.

“Es enorme además su impronta sobre todo el mundo académico, porque no solo fue un gran patriota, sino también un gran escritor, tanto como poeta como narrador”, añadió.

Expresó el estudioso que “Martí es el hombre que nos convocó a unirnos y por eso usamos tanto su frase ‘Con todos y para el bien de todos’; creo que si algo lo define fue su deseo de una Cuba unida donde las divisiones se limaran para poder hacer una gran nación”.

Fue un pensador profundo de la estrategia de América Latina, de la importancia que tenía el contexto geopolítico; fue un hombre que no dejó ninguna arista por pensar, porque su gran preocupación era la independencia de Cuba, concluyó el también abogado jubilado.

Residente en Estados Unidos desde 1961, Cueto es un promotor de los lazos culturales entre su país de nacimiento y el que lo adoptó hace tantos años, ese sentimiento lo transmitió a un auditorio compuesto por profesores y alumnos universitarios que asistieron al encuentro en la representación diplomática.

El conversatorio en la Embajada de Cuba se insertó en el contexto del aniversario 130 de la caída en combate de José Martí (19 de mayo de 1895).

Emilio Cueto posee una de las colecciones privadas de recuerdos cubanos más grandes del mundo. Ha dedicado décadas a recopilar e indexar material relacionado con Cuba como periódicos, libros, publicaciones periódicas, discos de vinilo, vídeos y carteles.

lam/dfm

Tomado de: https://www.prensa-latina.cu

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Encuentro en el CEM con intelectuales noruegos

En el Centro de Estudios Martianos (CEM)  se sostuvo un ameno encuentro entre los profesores Gisle Selnes, especialista de literatura comparada de la Universidad de Bergen, Hans Jacob Ohldieck, docente del Departamento de Lenguas y Estudios Literarios del Campus de Bø de la Universidad del Sudeste de Noruega, Kjetil Klette Bøhler, catedrático de Música de la Universidad del Sureste de Noruega, la directora del CEM, Marlene Vázquez Pérez, el investigador literario David Leyva González y el jefe del departamento de Literatura y coordinador del Anuario del Centro de Estudios Martianos, Mauricio Núñez Rodríguez.

La reunión, desarrollada en la oficina de la dirección del CEM, duró poco más de una hora y constituye un paso inicial para futuras colaboraciones entre profesores, investigadores y estudiantes de la Universidad del Sudeste de Noruega y el Centro de Estudios Martianos.

Especial interés hubo en rescatar unas traducciones al noruego de textos martianos realizadas por Jon Olaf Lorentzen y que se podrían volver a publicar en edición bilingüe, a partir de una coedición con la editorial del CEM.

Se dialogó de literatura, filosofía, música y pensamiento político de José Martí. Se mostraron a los visitantes la colección de las Obras completas. Edición crítica y se les obsequió la reciente edición aumentada con códigos QR de La Edad de Oro.

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Periodismo de José Martí en Nueva York, Estados Unidos (1880-1895): Un análisis de su influencia en la lucha por la independencia cubana y su compromiso con la justicia social a través de sus publicaciones.»

El presente documento, titulado «Periodismo de José Martí en Nueva York, ESTADOS UNIDOS (1880-1895)«, ofrece una mirada profunda y analítica a la labor periodística de uno de los más grandes pensadores y patriotas de América Latina. José Martí, figura central del modernismo literario y ferviente defensor de la independencia de Cuba, encontró en Nueva York un espacio propicio para desarrollar su pensamiento y su activismo político a través de la palabra escrita.
Durante su estancia en esta vibrante metrópoli, Martí se convirtió en un observador agudo de la realidad social, política y cultural de su tiempo. Sus artículos, ensayos y crónicas no solo reflejan la situación de su país natal, sino que también abordan temas universales como la libertad, la justicia y la dignidad humana. A través de diversas publicaciones y periódicos, Martí logró articular una voz poderosa que resonó tanto en el contexto cubano como en el panorama internacional.
Este documento compila una serie de artículos y publicaciones relevantes de la época, acompañados de un mapa que sitúa geográficamente los espacios clave relacionados con la actividad periodística de Martí en Nueva York.
Invitamos al lector a sumergirse en este recorrido por el legado periodístico de José Martí, un legado que trasciende su tiempo y continúa inspirando a generaciones en la búsqueda de una sociedad más justa y libre.

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Santiago Ramón y Cajal, médico español en la guerra grande

Entre los años 1868 y 1878 ocurrió en Cuba la Guerra de los Diez Años también conocida como la Guerra Grande. En esta contienda bélica participó, como parte del Ejército Español, el doctor Santiago Felipe Ramón y Cajal. Nacido el 1o de mayo de 1852, en Petilla de Aragón, pequeña aldea de la parroquia del mismo nombre, diócesis de Jaca, localidad navarra dentro de tierra aragonesa; Cajal, se graduó de Licenciado en Medicina, en junio de 1873, en la Universidad Literaria de Zaragoza.

Por coincidencias históricas, un año después, en esa propia institución docente, José Martí se graduó de Licenciado en Derecho Civil y Canónico, y de Licenciado en Filosofía y Letras. Cajal, el 8 de septiembre de 1873, ya con grado de teniente médico, se incorporó a su primer destino, el Regimiento de Burgos. Siete meses después, en abril de 1874, recibe la orden de traslado a Cuba. Por aquella época la Sanidad Militar de la Península realizaba sorteos de personal para cubrir bajas de ultramar y Cajal fue uno de los designados por la suerte.

El traslado a la isla caribeña implicaba el ascenso al grado de capitán. Antes de partir el joven galeno hizo una visita turística a Barcelona para admirar el mar, que no conocía, donde luego iba a navegar dieciocho días seguidos. El miércoles 17 de junio de 1874 llegó el doctor Cajal a La Habana, tenía solo 22 años. Nunca mostró las cartas de recomendación entregadas por su padre, quien también era médico, para que fuera colocado en un buen lugar. Lo ubicaron en Vista Hermosa, sitio intrincado en la manigua de Puerto Príncipe, actual Camagüey.

En barco se trasladó el capitán médico a Nuevitas y en tren blindado a Puerto Príncipe, luego al Hospital de campaña de Vista Hermosa, según sus palabras: «un enorme barracón de madera, con techos de palma y capaz para unas 200 camas». Los pacientes que atendía eran en su mayoría enfermos de paludismo, heridos en la contienda bélica eran menos. Inicialmente el  joven médico atendía a sus enfermos y en sus ratos de ocio se entretenía con la lectura, el dibujo, la fotografía y el estudio del idioma inglés; luego se enfermó de paludismo.

Así lo escribió en su libro Recuerdos de mi vida: «había perdido el apetito y las fuerzas; el bazo se hipertrofiaba; la color tornose amarillenta; andaba premiosamente, y la anemia, ¡la terrible anemia palúdica!, se iniciaba con todo su cortejo de síntomas alarmantes. Al fin quedé postrado, siéndome imposible atender a los enfermos (…) al paludismo se agregó la disentería». Debido a las precarias condiciones se agravó la enfermedad, el doctor Cajal solicitó licencia y se marchó a la ciudad a reponer su quebrantada salud.

En Puerto Príncipe, el doctor Manuel Grau Espalter, jefe de sanidad, lo nombró provisionalmente miembro del cuerpo médico de guardia del Hospital de Puerto Príncipe. En ese período cumplía sus labores asistenciales y compartía con colegas que habían sido formados en la península; tenía amplia vida social, participaba en peñas de café, casinos y tertulias caseras. Como hombre de bien se alejaba del tabaco, el ron, el juego y las sacerdotisas de Venus, los cuatro vicios que él señalaba como depauperadores del espíritu, entereza, salud y bolsillo de la oficialidad hispana, la cual tenía un elevado índice de corrupción.

La situación provisional del galeno en la ciudad terminó al fallecer el médico ubicado en San Isidro, en la trocha del Este. El doctor Grau sin tener en cuenta que existían otros médicos disponibles y que Cajal no estaba recuperado de salud, lo designa para sustituir al fallecido quien había reemplazado también a otro médico caído en el cumplimiento del deber. Cajal aceptó a pesar de que no estaba contento con la designación, una vez más demostró su disciplina militar.

En San Isidro el médico español tuvo que asistir hasta 300 enfermos por día afectados de paludismo, viruela, úlceras crónicas y disentería. Su enfermedad continuó en progreso y le fueron denegadas en varias ocasiones las licencias que solicitaba. Decide entonces solicitar licencia absoluta del ejército la cual se le concede el 15 de mayo de 1875, con el diagnóstico de caquexia palúdica grave, incompatible con todo servicio. Retornó a Europa en el vapor España, compartió esos días de navegación con algunos repatriados, era tal el hacinamiento que se arrojaban al mar los cuerpos de los fallecidos en la travesía.

A su llegada a España, el galeno desarrolló una ascendente carrera científica que lo llevó a obtener, en 1906 junto con el médico italiano Camilo Golgi, el Premio Nobel de Medicina. Cajal, considerado el más ilustre de los científicos españoles de todos los tiempos, siempre recordaría de su labor en la isla caribeña, su paso por la ciudad de Puerto Príncipe, según él «la época más agradable de mi estancia en Cuba».

Tomado de: https://www.trabajadores.cu

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