El recuerdo de Ana Cairo Ballester y su obra martiana

El miércoles 3 de abril, en la Biblioteca Nacional “José Martí”, fue recordada la importante intelectual cubana Ana Cairo Ballester, a cinco años de su fallecimiento en La Habana, su ciudad natal.

Tuve el privilegio de ser invitado a integrar el panel en esa institución que la querida amiga convirtió en su segundo centro de trabajo cotidiano, después de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, donde estudió y se desempeñó como profesora.

Sintetizo las ideas que entonces expuse y me extiendo algo más en recordar su labor como investigadora de la obra de José Martí, y añado su fecunda colaboración con el Centro de Estudios Martianos durante muchos años.

Nacida el 10 de noviembre de 1949, Ana falleció con 71 años de edad. Se dedicó a trabajar de manera incansable por la cultura y la identidad cubanas y, por ello, enriqueció por igual y en plena consonancia los dos campos de saberes que, fundamentalmente, cultivó –las letras y la historia cubanas y, de alguna manera, hasta ciertos elementos de la Sociología–, todo aquello que nos caracteriza, nos explica y nos junta como nación.

En mi opinión, este es el gran aporte de su labor como profesora, investigadora y ejemplo de dedicación plena al conocimiento y a la reafirmación de nuestra alma colectiva. Fue, además, su instrumento para entender su tiempo y al cubano, en un ambiente social que disfrutó y alentó con la inteligente atención, que no dejó de ser crítica cuando fue necesario.

Sin dudas, profesora exigente y cumplidora de sus deberes. Su rectitud obligaba a estudiar; su cubanía y entrega a la clase y al alumnado creaba en estos un alto sentido de interés y responsabilidad ante las materias y asuntos que impartía.

Como investigadora resaltan su constancia, sistematicidad, atinada selección de los asuntos y temas para sus estudios, cuidado y respeto en el manejo de las fuentes y la originalidad de su obra toda.

El sentido martiano de la vida la atrapó desde muy joven y nada de la patria le fue ajeno. Como ciudadana, cumplió los deberes de nuestra sociedad. Fue una militante de la UJC y del Partido Comunista sin algarabías ni alborotos, con entrega y ojo crìtico ante la realidad de esos años que vivió, siempre con la patria y el bien humano en el corazón y en sus hechos personales.

Amiga fiel, cultivadora de los mejores sentimientos entre quienes le rodeábamos, dispuesta a ayudar en cualquier terreno, cuando era necesario, también fue una mujer de familia, que atendió a sus padres y hermanas y entregó amor y dedicación a su hijo.

Obtuvo las más diversas distinciones sin afectarr nunca su personalidad habitual sencilla, trabajadora y colaboradora, de cubana de a pie, como se dice ahora: Por la Educación Cubana, Por la Cultura Nacional, la Orden “Frank País”, el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanidades, por solo citar quizás los más significativos. Fue miembro de número de la Academia de la Historia de Cuba y mantuvo en el aire un programa de esa instiución en la emisora Habana Radio.

Martí la atrapó, desde luego, como a todo buen cubano. Colaboró con los seminarios juveniles martianos, impartió el curso monográfico sobre la obra del Maestro en su Facultad universitaria y publicó numerosos ensayos, artículos, estudios y libros de temática martiana. En ese inagotable campo de estudios, amplió conocimientos y entregó nuevos tópicos. Participó en numerosas actividades académicas del Centro de Estudios Martianos, tales como seminarios, cursos, conferencias y como miembro de su Consejo Científico, reelegida por muchos años.

Hace ya un quinquenio que extraño a Ana Cairo Ballester, que no tengo textos suyos, que no hablamos con toda la confianza e intimidad de tantos años trabajando temas cercanos, similares, buscando en los archivos de instituciones y bibliotecas cubanas y extranjeras, y traspasándonos nuevas informaciones, según las íbamos adquiriendo. En dos palabras, mi querida Ana: si hay un más allá, allí nos encontraremos y compartiremos, siempre cubanos, martianos, empeñados en mejorar este mundo.

La Habana, 7 de abril de 2024

Bibliografía de Ana Cairo Ballester (disponible en la Biblioteca Especializada del CEM)

Por Paola Sánchez

libros y folletos
–José Martí. El Padre de las Casas. Investigación, cronología, estudio valorativo y notas. Edición Crítica, Colección Ala y Raíz, Serie La Edad de Oro, Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2001, 93 pp.
–José Martí y la novela de la cultura cubana, Imprenta Universitaria, Campus Universitario Sur, Santiago de Compostela, 2003, 250 pp.
–José Martí y la novela de la cultura cubana (reedición), Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2014, 435 pp.

Textos en libros
–Lecturas sobre Literatura Cubana, t. I (primera y segunda partes) y II (primera y segunda partes): prefacio, compilación e introducción de Ana Cairo Ballester, Departamento de textos y materiales didácticos, La Habana, 1983.
–Letras. Cultura en Cuba: prefacio y compilación a cargo de la Dra. Ana Cairo Ballester, Pueblo y Educación, La Habana (t. 4, 6 y 7: 1987, 1989 y 1992).
–“Martí y Hugo: dos poetas en el destierro”, en Letras. Cultura en Cuba (t. 8, pp.175-185). Prefacio y compilación del libro, Dra. Ana Cairo Ballester, Pueblo y Educación, La Habana, 1997.
–“Martí, Las Casas y los apóstoles de la justicia”, (pp. 420-435), en El Padre las Casas y los cubanos(selección de Ana Cairo Ballester), Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2011.
–“Tres legítimos monumentos a José Martí”, en sección “Reseñas” (pp. 193-197, sin otros datos. Suelto impreso, no identificada la fuente original).

Textos en revistas
–“Visión de los Partidos Republicano y Demócrata en Escenas norteamericanas (1880-1889), Universidad de La Habana, no. 220, La Habana, 1983, pp. 43-68.
–“Martí y Hugo: dos poetas en el destierro”, Revista de la Biblioteca Nacional de Cuba, 79(3), La Habana, sep.-dic., 1988, pp. 153-168
–“Un altivo prometeo escritor de El presidio político en Cuba”, Universidad de La Habana, no. 245, La Habana, en.-dic., 1995, pp. 23-28.
–“Salvador de la mejor tradición del pensamiento cubano”, Honda, no.5, Sociedad Cultural José Martí, La Habana, 2002, pp.21-24.

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Monumental escultura de José Martí en Guatemala

La Avenida de las Américas de la Ciudad de Guatemala es una de las arterias más importantes de la urbe y posee a lo largo de todo su recorrido piezas dedicadas a significativas personalidades de la cultura y la política de Guatemala, el continente y el mundo. Basta mencionar el monumento a Miguel Ángel Asturias, Simón Bolívar o Juan Pablo II. Sin embargo, no fue hasta el 29 de agosto del 2013 que se logró materializar una idea que desde hace varios años se venía fraguando: la presencia de José Martí en Las América.

En la capital guatemalteca, desde la década de 1950 del pasado siglo, existe una calle que lleva el nombre de nuestro Héroe Nacional, y en ella se halla un busto, pero ahora se trata de una escultura monumental enclavada en un área denominada Jardín José Martí, muy cerca de la sede de la Embajada de Cuba en ese país centroamericano. Allí se erige una obra del conocido escultor cubano Andrés González González, en colaboración con el joven artista Oscar Luis González, quienes durante tres meses trabajaron afanosamente en la Escuela Taller de la Municipalidad de Guatemala sobre una estructura de metal para después recubrirla con cemento y polvo de piedra ―procedente de montañas de la zona oriental de Guatemala― para ir moldeando entonces una imagen de 3,80 metros de altura que se colocó sobre un pedestal de granito con perfiles bien contemporáneos y de 4 metros de elevación, obra del año 1973 del notable arquitecto y escultor guatemalteco Efraín Resinos (1928-2011).

“El escultor Andrés González González y el joven artista Oscar Luis Gónzalez trabajaron durante tres meses en la obra”.

El pedestal fue diseñado originalmente para sostener una estatua ecuestre del expresidente guatemalteco Justo Rufino Barrios (1835-1885), trasladada hace un lustro hacia la conocida Plaza Barrios en otra zona céntrica. En meses anteriores, esta obra ―que posee gran valor patrimonial para la ciudad― había recibido una restauración capital para servir de base a la imagen martiana.

El propio Efraín Resinos cedió su obra para este noble empeño. A él se debe el proyecto del majestuoso Teatro Nacional de Guatemala, que lleva el nombre de Miguel Ángel Asturias, entre otras edificaciones capitalinas que llevan la impronta del maestro Resinos, quien esculpió también el rostro del narrador Mario Monteforte Toledo, considerado por la crítica como el novelista guatemalteco más importante después de Asturias, por solo citar dos ejemplos.

La  pieza de Andrés González no es una expresión casual en el hacer de su autor. La escultura épica ocupa un espacio significativo en la reconocida creación nacional e internacional del artista cubano. En su currículum cuentan importantes monumentos a próceres latinoamericanos y caribeños emplazados en Cuba y otros países del continente: la imagen dedicada a Eloy Alfaro en la Avenida de los Presidentes en La Habana, el dedicado a la heroína cubana Celia Sánchez Manduley en la popular heladería Coppelia y una amplia colección de más de 20 piezas dedicadas a José Martí, entre las que se distinguen: la situada en la Ciudad Mitad del Mundo, en Ecuador; el Martí de la Tribuna Antimperialista o el que se muestra en la entrada de la sede de la Sociedad Cultural “José Martí”.

El Jardín José Martí de Guatemala integra un proyecto ―expresión de los lazos de amistad y fraternidad entre ambos pueblos― que tiene un antecedente en La Habana. El 11 de septiembre del 2010, se inauguró en una de las zonas más bellas de la capital cubana el Parque República de Guatemala, con un monumento que perpetúa la imagen de José Joaquín Palma y Rafael Álvarez O´Valle, autores de la letra y la música, respectivamente, del Himno Nacional de Guatemala. Este conjunto escultórico también es obra del artista Andrés González González, que se complementa con un mural de los pintores cubanos Jesús Lara Sotelo y Francis Fernández Trujillo, y que recrea el devenir de la cultura guatemalteca en sus diferentes etapas: precolombinas, colonial y republicana, y donde se evoca la milenaria y sabia cultura maya.

La idea inicial de ambos parques nace de los proyectos que desarrollaron en ese entonces la Sociedad Cultural “José Martí”, esta vez, con el auspicio de la Embajada de Guatemala en Cuba y el apoyo posterior de muchas instituciones, organizaciones y amigos de la Isla. Pero, para ser más preciso, nace de la afinidad de intereses culturales del entonces Embajador de Guatemala en La Habana, el señor Estuardo Meneses Coronado y el Vicepresidente Primero de la Sociedad Cultural, Erasmo Lazcano López, quienes tuvieron a bien materializar una idea original del Dr. Armando Hart Dávalos.

El Jardín José Martí de la Avenida de las Américas tuvo, desde los inicios de su preparación, el auspicio de la Embajada de Cuba, la Asociación Cultural José Martí, la Municipalidad, así como la colaboración de la Universidad San Carlos (USAC), la Logía Masónica “José Martí” de ese país, y la Misión Médica Cubana, la cual, a través de la Unidad Central de Colaboración Médica del Ministerio de Salud Pública de Cuba participaron estrechamente. Tuvo el apoyo, además, de numerosas instituciones  y personalidades de la sociedad guatemalteca en sus diferentes fases.

“(…) rendirle un homenaje al más universal de todos los cubanos; es hacerlo con el pueblo cubano, que ha sido generoso y solidario con el nuestro”.

Estuardo Meneses, uno de los gestores iniciales del proyecto general, en entrevista vía coreo electrónico concedida a Randy Saborit, corresponsal de Prensa Latina en ese momento en Guatemala y publicada el 30 de agosto del pasado año, afirmó que “Abrazar el pensamiento martiano y rendirle un homenaje al más universal de todos los cubanos; es hacerlo con el pueblo cubano, que ha sido generoso y solidario con el nuestro”.

Desde Moscú, donde se encontraba cumpliendo misiones diplomáticas, Meneses Coronado recordaba que “la idea de erigir en Guatemala un monumento al Apóstol de la independencia de Cuba se fraguó en La Habana”. A su vez, Erasmo Lazcano ―otro de los principales artífices de este empeño― en declaraciones a la periodista Raquel Marrero, aparecidas en el diario Granma el 29 de agosto, enfatizaba que “será un Martí de todos y para todos los tiempos” al referirse a la monumental escultura.

El acto de inauguración del Jardín José Martí contó con las palabras de Roberto Blanco Domínguez, Embajador de Cuba en Guatemala; de Rafael Bernal, Ministro de Cultura de Cuba; el canciller de Guatemala, Fernando Carrera; del señor Alcalde de La Ciudad de Guatemala, Álvaro Arzú, y de la presidenta de la Asociación Cultural José Martí en Guatemala, Marina Coronado. Al cierre, se escuchó la voz del trovador cubano Polito Ibáñez, quien viajó especialmente para la ocasión.

“(…) será un Martí de todos y para todos los tiempos”.

Esta fue una de las ideas más ambiciosas previstas en un amplio programa de actividades en aquel momento, en Guatemala, por el 160 aniversario del natalicio de José Martí. Anteriormente, se organizaron las jornadas martianas que cada mes de enero auspicia la Embajada de Cuba, se creó la Asociación Cultural “José Martí” en la capital y se realizó la VIII edición de la Conferencia Científica Internacional “José Martí y los desafíos del siglo XXI para Centroamérica y el Caribe”, que con frecuencia bianual auspiciaba el Centro de Estudios Martianos con el apoyo de las universidades San Carlos de Guatemala (USAC) y Rafael Landívar, y en esta ocasión, tuvo la colaboración del Centro de Estudios Interétnicos de la propia USAC.

La inauguración del Jardín José Martí en la Avenida de las Américas de Guatemala es también un reconocimiento al aporte de Cuba hacia Guatemala en temas de cooperación y al legado de José Martí en la historia guatemalteca y centroamericana.

Regresó José Martí ―desde las manos de dos escultores cubanos― a un espacio significativo en su vida y en su quehacer, donde se le reconoce como una de las personalidades del continente que nutrió la vida intelectual, universitaria y cultural de Guatemala en la segunda mitad del siglo XIX.

El Jardín José Martí es una obra de creación colectiva entre guatemaltecos y cubanos. No hubiera sido posible de otra manera sino a través de la colaboración conjunta en sus distintas etapas. Los proyectos martianos continúan aunando personas, convocando voluntades, acercando pueblos.

Tomas de: https://www.lajiribilla.cu

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Las relecturas martianas de Rolando Rodríguez

El historiador Rolando Rodríguez se ha marchado este 4 de abril; pero nos deja una amplia y valiosa obra ensayística que resulta esencial para entender diferentes y complejas etapas de la historia nacional.

Repaso su amplia bibliografía a partir de la ficha que preparé en el año 2013 a propósito de la edición de su volumen Dos Ríos: a caballo y con el sol en la frente preparado por la editorial Capiro de Santa Clara como parte de los textos que se presentarían en la Feria Internacional del Libro de ese año que estuvo dedicada al autor. Publicó República angelical, Bajo la piel de la manigua, Cuba: la forja de una nación (Premio de la Crítica Científico Técnica), La revolución inconclusa, Los Mangos de Baraguá contra el Pacto del Zanjón, Una edición memorable: el diario del Che en Bolivia, La toma de Las Tunas: derrota definitiva de las armas españolas en Cuba, A caballo y con el sol en la frente, Cuba: las máscaras y las sombras, República de corcho (Premio de la Crítica Científico Técnica), La conspiración de los iguales, La insurrección de los independientes de color en 1912 y República estrictamente vigilada, títulos que cuentan con varias reediciones.
Se encontraban en proceso de impresión en ese momento: Rebelión en la República, Auge y caída de Gerardo Machado, La Revolución que no se fue a bolina y Los vientos huracanados de la historia. Publicó numerosos trabajos en la prensa cubana y extranjera y dictado conferencias en Cuba y el extranjero. Le fue concedido el Premio Nacional de Ciencias Sociales en 2007 y en 2008 el Premio Nacional de Historia. Recibió numerosas condecoraciones cubanas y extranjeras, entre ellas la Distinción por la Cultura Nacional. Fue miembro de la UNEAC, la UNHIC, la ADHILAC y la UNJC.
Rolando Rodríguez fue un incansable y acucioso investigador a la vez que desempeñó importantes responsabilidades en el mundo cultural, universitario y editorial del país. A manera de homenaje póstumo, retomo la reseña que redacté a propósito de la publicación del volumen Dos Ríos: A caballo y con el sol en la frente donde brinda notables aportes relacionados con la muerte de José Martí como resultado de su estancia en el Archivo Central del Instituto de Historia y Cultura Militar de España.

El 19 de mayo: relecturas de Rolando Rodríguez

El análisis profundo a partir de fuentes primarias caracterizan el volumen Dos Ríos a caballo y con el sol en la frente del historiador Rolando Rodríguez. A través del viaje por el amplio universo sociocultural e histórico que el autor nos brinda conoceremos de la significación de importantes hallazgos para la historia de Cuba e Hispanoamérica entorno a los documentos que nuestro Apóstol llevaba consigo en la hora final de Dos Ríos y, a su vez, estas páginas desentrañan aristas polémicas o poco conocidas de las últimas horas de la vida de José Martí.
La información que conforma este libro —ilustrado a partir de una obra del artista cubano Carlos Enrique— anteriormente fue conocida a través de dos entregas: Dos Ríos a caballo y con el sol en la frente (Ciencias Sociales, La Habana, 2002) y Martí: los documentos de Dos Ríos (Sed de Belleza, Santa Clara, 2001). Ahora el lector tendrá la posibilidad de conocer en un solo texto toda la información e investigación resultantes de la estancia del autor en el Archivo Central del Instituto de Historia y Cultura Militar de España donde pudo consultar los expedientes correspondientes, no solo a los combates de Dos Ríos el 19 de mayo, sino también a los ocurridos entre los días 23 y 26 de ese mes.
El discurso ensayístico del texto demuestra un amplio dominio de la lengua española por parte de autor al utilizar un amplio registro, tanto de las expresiones más cultas y académicas como de aquellas del uso más coloquial; y resulta que, en ocasiones, necesita transmitir ciertos colores del diálogo, de las escenas o del temperamento y personalidad de los héroes que son los protagonistas de la historia que necesita sustantivar verbos o crear giros o intensiones comunicativas inusuales que le permitan dibujar los múltiples y complejos matices de contextos colmados de tensiones socioculturales e históricas.
Rolando Rodríguez es un hombre de énfasis al decir y esas intensiones están en el discurso ensayístico de este volumen en las que aparece ante el lector, unas veces el agudo analista, mientras que en otras, el narrador de amplios registros escriturales que utiliza la palabra como laboratorio de comunicación. Su peculiar y enfático uso de las comas es directamente proporcional a su decir sentencioso.
La información aquí reunida sirvió como fuente bibliográfica al documental Dos Ríos: el enigma, del realizador Roly Peña que ha sido presentado en la televisión cubana en varias ocasiones y es que el estilo narrativo del autor el presentar, valorar y novelar los hechos históricos que centralizan su estudio, logra largas secuencias cinematográficas que motivan y facilitan la lectura y comprensión del recorrido de José Martí los últimos días de su vida hasta la hora fatídica de Dos Ríos.
Cada una de las escenas que el autor reconstruye están concatenadas entre sí a partir de una amplia utilización de fuentes primarias, testimonios, diarios o estudios de otros investigadores que brindan al análisis una gran riqueza de criterios sobre acontecimientos trascendentales para la historia de Cuba acaecidos en la zona de convergencia de los ríos Cauto y Contramestre el 19 de mayo de 1895.
Pero este análisis integral y concatendo de los hechos origina en el discurso largas secuencias cinematográficas en las que el autor logra tal complicidad en los hechos que olvida la existencia de los puntos y seguido o de los puntos y aparte y es que realmente, en ocasiones, no le hacen mucha falta porque sus amplias descripciones pletóricas de detalles e informaciones contextuales no deben ser interrumpidas sino que la expresión es solucionada con largas oraciones subordinadas que se encadenan entre sí de manera escalonada y en cascada que por su frecuencia y efectividad narrativa, en este caso, forman parte del estilo del autor.
Los documentos que José Martí llevaba consigo en la hora final de Dos Ríos no solo permiten acercarnos al mundo íntimo del héroe, las cartas de y para los más cercanos y queridos, y aquellas informaciones destinadas a estrategias militares, pero también son expresión de su inexperiencia combativa, pues se supone que un soldado marche a la batalla ligero o con los atavíos propios, necesarios e imprescindibles de una contienda y no con la papelería que se muestra en el capítulo VI que poco o nada le hubieran servido en un enfrentamiento con el enemigo. No solo la papelería encontrada, sino también: dinero. Como expresa Rolando Rodríguez, poéticamente, la correspondencia con sus seres queridos que llevaba consigo le servía de amuleto.
Esos documentos permiten adentrarnos en las preocupaciones más cercanas que “bullían” en el universo del héroe en ese minuto. Siempre hallazgos como este son reveladores, pues brindan precisiones únicas más allá de valoraciones o conjeturas.
Estas páginas constituyen una valoración novelada de un grupo de acontecimientos cenitales, dudas y enigmas que más de un siglo después continúan convocando a estudiosos cubanos y a las nuevas generaciones de lectores que desde su perspectiva se acercan a nuestra historia.

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Promueven en Italia, VI Conferencia Internacional “Por el equilibrio del mundo” (La Habana, enero de 2025)

La VI Conferencia Internacional “Por el equilibrio del mundo, con todos y para el bien de todos”, a desarrollarse en La Habana en enero de 2025 está siendo promovida en Italia, desde el año anterior, por el Centro Internacional de Alta Formación “José Martí” de Estudios sobre la Paz y la Fraternidad entre los Pueblos.

En la revista bimestral Semillas de paz se aportan detalles de diversos encuentros de especialistas del citado Centro con estudiantes del Instituto Superior «Vincenzo Cardarelli», en la Ciudadela Semi di pace, ubicada en la ciudad de Tarquinia, provincia de Viterbo.

También se reportan fructíferos intercambios del profesor Luca Bondi, presidente de la asociación Semi di Pace, con estudiantes y profesores del Instituto Preuniversitario Majorana, para “orientar a los jóvenes, en tanto la vida del prócer cubano constituye un modelo de compromiso en cuanto a los valores de la paz y la amistad entre los pueblos”.

Bondi ha reiterado la calidad de la edición V de dicha Conferencia Internacional, celebrada en La Habana en enero de 2023, “donde se compartieron temas de extraordinaria actualidad como el respeto a la Madre Tierra, la cooperación internacional, la paz, la solidaridad, la eliminación de los conflictos en el mundo”.

(Síntesis informativa a partir de Semi di pace Magazine)

 

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Periodismo y literatura en María Elena Llana

La periodista y escritora cubana María Elena Llana (Cienfuegos, 1936), galardonada en diciembre de 2023 con el Premio Nacional de Literatura, dedicó una buena parte de la mañana de este jueves (28 de marzo) a conversar –con el público reunido en el Salón Bolívar del Centro de Estudios Martianos–, acerca de profesiones que, más allá de sus éxitos, ha asumido siempre con la mayor sencillez.

A las preguntas de la doctora Marlene Vázquez Pérez, la escritora respondió con anécdotas graciosas e interesantes, que perfilan los rasgos de su reconocida individualidad intelectual.

Graduada de la Escuela de Periodismo “Manuel Márquez Sterling” en 1958, y saltando las ventajas que concedían (en horarios y temas) “al género débil”, y haciendo uso de una mentalidad abierta y un estilo desenfado, María Elena ejerció desde los primeros años del triunfo revolucionario en el periódico Revolución, buscando aprender lo mejor de las tradiciones del oficio periodístico. Puso como ejemplo, entre otros, la muy apetecida especialidad de titulista, entonces más reservada para hombres, que consiguió desempeñar con éxito. También mencionó su trabajo como parte de un pequeño equipo que sintetizaba los discursos de Fidel, práctica mediante la cual resaltaba la eficacia de ese órgano dentro de la competencia de la prensa que confluía en aquellos años 60 en el país.

Su hoja de trabajo incluye agencias noticiosas: Prensa Latina; periódico La tarde; revistas Prisma Latinoamericano y Cuba Internacional, así como la televisión y la radio, medio este último que sigue siendo hoy una de sus grandes pasiones y que incentivó en ella (a partir de la realización de adaptaciones para obras literarias universales) su lugar definitivo dentro la literatura, especialmente en el cuento, género donde la crítica ha establecido su magisterio en la narrativa femenina cubana e iberoamericana, con la salida de su primer libro “La reja” (Ediciones R, 1965), en especial, por “Nosotras”. Su relación periodismo-literatura fue, dijo, un tránsito natural, acompañado también por el dibujo y la pintura, especialidad que ya había estudiado antes en la Academia de San Alejandro.

María Elena ha publicado, además, Casas del Vedado (1983), Castillos de naipes (2004), En el limbo (2009), Sueños, sustos y sorpresas (2011), Desde Marte hasta el parque (2015), El cristal con que se mira (2016), y ha recogido parte de su obra en la antología Casi todo (Unión, 2006) y Cuentos al azar (Cauce, 2016). Acerca de Casas del Vedado, comentó que constituye una visión de las clases vencidas desde lo fantástico-real, perspectiva que valida como su poética.

En el panel estuvo acompañada, también, por el doctor Pedro Pablo Rodríguez López, quien además de resaltar la obra de Llana y “la sencillez de su grandeza”, trajo a colación la historia del periodismo en Cuba con uno de sus más interesantes ejemplos, el periódico Patria, creado por José Martí, fuente de conocimientos y retos para la prensa actual, que debería consultarse en detalle por quienes ejercen hoy el periodismo.

© PJM

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Nuevas fechas de cierre para el envío de textos al Coloquio martiano de mayo

El Comité Organizador del Coloquio Internacional “El modernismo de José Martí”, convocado para los días 14-16 de mayo del presente año (2024) en el Centro de Estudios Martianos (CEM), prorrogó hasta el mes de abril los plazos de admisión de resúmenes y ponencias a enviar al evento.

Ahora las nuevas fechas de cierre son: 15 (los resúmenes) y 30 (las ponencias). El resto de los contenidos y requisitos de la convocatoria se mantienen inalterables. Consulte aquí la convocatoria.

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Silencios y recepciones: la novela de José Martí, en la Feria del Libro de Bayamo

La obra del doctor en Ciencias Mauricio Núñez Rodríguez: Silencios y recepciones: la novela de José Martí (Letras Cubanas, 2023), reconocida con el Premio Alejo Carpentier de Ensayo en 2020, fue presentada en la ciudad de Bayamo, hoy 21 de marzo, Día Internacional de la Poesía, en el contexto de la 32 Feria del Libro de la provincia Granma.

El intercambio presencial entre autor-investigador y futuros lectores del citado texto aconteció en la filial en esa ciudad de la Sociedad Cultural José Martí, una de las subsedes allí del más importante evento literario que se realiza anualmente en Cuba.

Entre otros muchos valores, Silencios y recepciones…, constituye una lectura estimulante para releer (avisados) la inspiradora novela martiana Lucía Jerez (o Amistad funesta), uno de los objetivos raigales de las instituciones martianas: acercar a los jóvenes al estudio de la vida, el pensamiento y la amplia y profusa obra literaria del prócer cubano.

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Reabre sesiones Cátedra Martiana de la ELAM

La Cátedra Martiana de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) reabrió sus sesiones hoy, 21 de marzo, Día Internacional de la Poesía, con la conferencia “José Martí, poeta”, impartida en los predios habaneros de dicha institución por la doctora en Ciencias Literarias, Marlene Vázquez Pérez, directora del Centro de Estudios Martianos.

A sala llena, con participación de profesores y de estudiantes (cubanos e internacionales), la plática fue muy bien acogida. En especial, los estudiantes colombianos se interesaron por el libro electrónico José Martí y Colombia, publicado por el sello editorial del CEM (selección de textos y prólogo de la propia Marlene y de la doctora Gladys González Martínez), que fuera presentado durante la Feria Internacional del Libro de La Habana dedicada a Colombia en 2023.

El proyecto científico-pedagógico ELAM, inaugurado el 15 de noviembre de 1999 por el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, acoge a estudiantes de 122 países de América, África, Asia y Oceanía. Desde su condición de Universidad Internacional de Excelencia, es parte del Programa Integral de Salud de nuestro país y, en todos estos años, ha graduado a cerca de 31 mil médicos, obra formativa de gran impacto en diversos puntos del planeta.

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El Centro de Estudios Martianos (CEM) se inserta en el programa de puertas abiertas que organiza la Oficina Regional de la UNESCO

El Centro de Estudios Martianos (CEM) se inserta en el programa de puertas abiertas que organiza la Oficina Regional de la UNESCO. Ayer 16 de marzo en la tarde recibimos visitas de expertos y del cuerpo diplomático. Hoy del público en general. Fructífero intercambio con los asistentes sobre el valor patrimonial, histórico y artístico de la casa y la labor académica de la institución. Se incorporaron como colaboradores estudiantes de cuarto año de Historia del Arte, un modo eficaz de vincular a los jóvenes con la Historia de Cuba y el legado martiano.

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El periódico Patria

A fines de 1891 Martí ha renunciado a casi todo lo que le obstaculice o impida llevar a feliz término su programa emancipador. Es, realmente, el inicio de su apostolado. Viaja a Tampa, y antes que expire el año, dará cumplimiento a la invitación del Cayo. Allí, frente a las principales figuras del independentismo cubano, da lectura a las Bases y Estatutos Secretos del Partido redactados por él. Y allí se aprueba y constituye el Partido Revolucionario Cubano. Mes y medio después, en Nueva York, ante la emigración reunida en Hardman Hall, pronuncia el famoso discurso conocido como la Oración de Tampa y Cayo Hueso. En él expresará su fe inquebrantable en aquellos tabaqueros que, de manera generosa y sin condición alguna, aportaban los recursos económicos indispensables para la preparación de la Guerra Necesaria. Al recordarlos, diría: “surge, una desde Cayo Hueso a Nueva York, el alma cubana…”. Y funda el periódico Patria, el 14 de marzo de 1892.

Si el Partido Revolucionario Cubano es su gran obra política, Patria es la culminación de su quehacer periodístico. Hombre de la imprenta, tanto por su condición de periodista como por la de editor, traductor y escritor, a ella se deberá ahora con más empeño que nunca.

Patria surge “de la voluntad y con los recursos de todos los revolucionarios cubanos y puertorriqueños conocidos en Nueva York”.[1] Y así es. A su lado tiene como más cercanos auxiliares un puertorriqueño, Sotero Figueroa, y un cubano, Gonzalo de Quesada y Aróstegui, quienes también se alternan en la dirección del periódico en ausencia de Martí. Además, están Benjamín Guerra, Abelardo Agramonte, Rafael Serra, Antonio Vélez Alvarado y Francisco González Marín, entre otros.[2]

Ganado el pan de cada día, de noche hornean el de su ideal, y lo hacen de manera voluntaria, sin paga alguna. Martí se reserva para Patria: se siembra entre cajistas y prensistas, escribe solamente en sus páginas, y procura que el periódico alcance la cualidad de contenido indispensable para un acto mediático que no le cabe otro lujo que el de orientar, organizar y unir a todo un pueblo en el exilio, y en ambas islas a la vez. Bien sabe que “las grandes ideas no alcanzan acceso a las muchedumbres, hasta que una propaganda constante y abnegada no logra despertar el sentimiento del deber en las conciencias aletargadas por la acción represiva dominante”.[3] Y en pensar semana tras semana cada página, cada artículo, cada nota, la suya y la del colaborador de turno, y de valorar lo que es más conveniente de ser publicado según la situación política del momento, camina pensativo entre la anónima muchedumbre con un lío de periódicos y revistas bajo el brazo, como si aspirara a detentar un mundo en las noticias del día.

Martí se reserva para Patria: se siembra entre cajistas y prensistas, escribe solamente en sus páginas, y procura que el periódico alcance la cualidad de contenido indispensable para un acto mediático que no le cabe otro lujo que el de orientar, organizar y unir a todo un pueblo en el exilio, y en ambas islas a la vez.

Su destino: el trabajo ocasional, un acto político o Park Row 178, donde tienen su imprenta los italianos Frugone, Balleto y Gardella. Allí, por el momento, se imprime Patria. Y allí va con asiduidad a ver la prueba de plana, a delatar la errata, a veces, consecuencia del esfuerzo hecho por el cajista durante la noche, para que la página quedara lista para imprimir; otras, porque los nobles italianos no comprenden del todo el nombre de origen taíno de la toponimia cubana, y se reitera el error ya señalado. “Temblando me vine ayer, y bufando dejé al buen Frugone —le escribe a Sotero Figueroa—. Quedaba hablando un italiano de a vara. ¿Querrá Ud., creer que, en la prueba de plana, todavía decía Jauco Camueyo? Pero me prometió, con los ojos honrados, compulsar una por una las correcciones”.[4]

Otras veces es la cita con un influyente simpatizante de la causa, la que queda postergada ante tareas de mayor prioridad. Y Patria se cuenta entre estas. “Y ahora, que me iba a despertarlo y a almorzar juntos, veo que tengo encima para esta misma mañana, todo el periódico y el arreglo de una reunión el sábado. ¿Cuándo lo veré pues? Hasta la una estaré doblado en la imprenta. Si va a esa hora, allí me halla”. [5] Al final, ¡gran gozo!: el olor que despide el periódico recién impreso, es el de la patria…

El periódico Patria no es un referente cualquiera, fue, es y seguirá siendo siempre la voz viva de lo mejor de nuestro pueblo.

El 14 de marzo de 1992, centenario de la fundación del periódico Patria, los periodistas cubanos reunidos en la Plaza de la Revolución “José Martí” de La Habana, acordaron instaurar la fecha como Día de la Prensa Cubana. A 132 años de la creación de Patria, y a 32 de tan crucial acuerdo, los periodistas cubanos hacen firme su decisión de entonces; el periódico que los inspiró, no es un referente cualquiera, fue, es y seguirá siendo siempre la voz viva de lo mejor de nuestro pueblo.
Hasta la gráfica siempre.

Notas:

[1] José Martí. “Patria: no órgano”, en Patria, 19 de marzo de 1892. O. C., t. 1, p. 337.

[2] Estos dos últimos colaboradores de Patria se disputan la autoría de la segunda bandera independentista de Puerto Rico, que imita el diseño de la cubana, pero con los colores invertidos —la primera fue la de Betances, de 1868, que se inspiró en la de República Dominicana—. Véase: Jorge R. Bermúdez. La invitada de la luz. Ediciones Bachiller, Biblioteca Nacional “José Martí”, La Habana, 2002.

[3] O. C., t. 2, p. 120.

[4] Carlos A. Aldao. Anuario del Centro de Estudios Martianos, nro.13, 1990, p. 12.

[5] Ibídem.

Tomado de: https://www.lajiribilla.cu

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