A Martí: honor y gloria en sus 171 años

Ofrendas florales enviadas por Raúl Castro, líder de la Revolución, de Miguel Díaz-Canel, Presidente de la República, del Pueblo de Cuba fueron depositadas en el mausoleo donde se atesoran sus restos

Miles de santiagueros se congregaron en el cementerio patrimonial de Santa Ifigenia, este 28 de enero, para rendir homenaje al Apóstol de la Independencia, José Martí, en el aniversario 171 de su natalicio, en acto político y ceremonia militar.

Ofrendas florales a nombre del General de Ejército Raúl Castro Ruz, del Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República de Cuba , Miguel Díaz-Canel Bermúdez, del Consejo de Estado y de Ministros y  del Pueblo de Cuba, fueron depositadas en el Mausoleo que resguarda los restos del Héroe Nacional, el que quiso tener en su «loza un ramo de flores y una bandera»

Artistas y oradores santiagueros aludieron el legado martiano en el mencionado acto, presidido por los miembros del  Comité Central José Ramón Monteagudo Ruiz y  Beatriz Johnson Urrutia, primer secretario y gobernadora de la provincia, respectivamente. Estuvieron presentes, además, jefes y oficiales de las Fuerzas Armadas de la Revolución y del Ministerio del Interior, combatientes de la Revolución, así como dirigentes de las organizaciones políticas, sociales y de masas.

Tomado de: https://www.granma.cu/

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La tradición de insurgencia, de pensamiento y de unidad en José Martí

La directora del Centro de Estudios Martianos, la investigadora, crítica, escritora y pedagoga cubana, Marlene Vázquez Pérez, reiteró en un foro teórico en La Habana la viabilidad del legado martiano para equilibrar el mundo, como alternativa teórica, filosófica, ética y culturológica.

Como recordación de los 171 años del natalicio del Apóstol de Cuba, el Centro de Estudios Martianos coordinó con otras instituciones científicas el Panel José Martí en las encrucijadas del mundo contemporáneo, a partir de temas actuales como la descolonización y el neoimperialismo.

Marlene Vázquez Pérez destacó el altísimo valor humanista y de paz de esa herencia martiana de ideas y de acciones, independientemente de que el prócer fue el organizador de la Guerra de 1895.

Escuche y descargue las declaraciones en nuestro canal:

La Directora del Centro de Estudios Martianos, destacó que la idea del Apóstol sobre el equilibrio del mundo, tiene un origen inevitable en el pensamiento del gran poeta romántico americano, el cubano José María Heredia, quien aludió ese tópico en textos suyos publicados en su exilio en México.

Marlene Vázquez Pérez apuntó que José Martí fue depositario de una tradición de insurgencia, latente en el Cantor del Niágara, y de un corpus histórico de pensamiento y de unidad que discurre en el magisterio cubano y en los cenáculos patrióticos del siglo XIX.

Tomado de: https://www.radiorebelde.cu/

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Rinden homenaje en Atenas al Héroe NacionaI de Cuba José Martí

Con un acto y la colocación de ofrendas florales ante el busto del Héroe Nacional de Cuba José Martí, en una plaza en Atenas, se le rindió un sentido homenaje, para conmemorar el 171 aniversario de su nacimiento.

En el acto participaron varios embajadores y otros diplomáticos acreditados en Grecia, autoridades de la municipalidad de Atenas, y funcionarios del CC del KKE y de la Juventud del KNE. También estuvieron presentes representantes de la Asociación Cultural José Martí y de la Asociación Heleno Cubana de Amistad y Solidaridad con Cuba, así como otros miembros del movimiento de solidaridad y amigos griegos y latinoamericanos.

Tras los himnos nacionales de Cuba y Grecia, magistralmente ejecutados por la banda de música de la Municipalidad de Atenas, el embajador de Cuba, Aramís Fuente Hernández, se refirió a la vida y extraordinaria obra del Apóstol, resaltando que su ideario y legado políticos siguen siendo indispensables y se mantienen como guía para interpretar y enfrentar los grandes retos de la actualidad y para la formación ética y moral de las presentes y futuras generaciones.

A Martí, y también a Fidel, dijo el embajador, les debemos el recio espíritu de resistencia que inculcaron a generaciones enteras de cubanos. En ellos, encontramos la inspiración, la fuerza para resistir, luchar y vencer, incluso en medio de las mayores adversidades.

El acto concluyó con la interpretación de la conocida melodía Guantanamera, interpretada por la Banda de música.

 

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Las martianas escrituras se presentan en Camagüey

La Editorial del Centro de Estudios Martianos pone a disposición de los lectores decenas de títulos cada año en sus diferentes series que se distribuyen por las librerías de todo el país.

Qué gusto conocer que uno de ellos, Las martianas escrituras, del profesor universitario y ensayista cubano Osmar Sánchez Aguilera, protagonizara la Jornada Martiana en homenaje al aniversario 171 del natalicio del autor de los Versos sencillos que organizara en Camagüey la filial de la Sociedad Cultural José Martí y la Dirección Provincial del Libro y la Literatura.

Los profesores Matilde Varela Aristigueta y Fernando Miguel Manzo Alonso presentaron la obra a través de un conversatorio en el Preuniversitario Álvaro Morell ante un nutrido grupo de estudiantes en el que enfatizaron los aciertos del agudo ensayo.

El Dr. Osmar Sánchez Aguilera es un cercano colaborador del Centro de Estudios Martianos. Su obra, además de pertenecer a nuestro catálogo editorial, prestigia las páginas del Anuario y el Coloquio Internacional que cada año se realiza en la institución.
El pasado mes de diciembre, Sánchez Aguilera brindó la conferencia «Martí y Darío, mayo de 1893: versiones de un saludo» como clausura del posgrado «Textos y contextos en el proceso emancipador de José Martí» que se desarrolló desde septiembre a octubre en el Centro de Estudios Martianos.

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Homenaje a José Martí en ETECSA

La mayor empresa de telecomunicaciones de Cuba cada año brinda homenajes a José Martí en fecha cercana a su natalicio y, habitualmente, solicitan colaboración al Centro de Estudios Martianos para la realización de este empeño.
El investigador David Leyva González, en esta ocasión, ofreció una conferencia sobre «Las esculturas de José Martí por el mundo» en el teatro de la Presidencia de ETECSA en el edificio Santa Clara en la zona de Miramar del municipio Playa.
El orador logró cautivar a la audiencia con su intervención sobre un asunto de la iconografía martiana poco tratado; pero que resulta esencial, toda vez que constituye expresión de la recepción de la figura de nuestro Héroe Nacional en latitudes diferentes y distantes de la isla antillana.

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Ideario de José Martí: un legado vigente

La repercusión del ideario de José Martí en la construcción de nuestra sociedad fue el tema esencial del panel dedicado al aniversario 171 del natalicio del héroe, organizado en la Sala Bolívar del Centro de Estudios Martianos, este jueves 25 de enero, con la participación de los estudiosos Marlene Vázquez Pérez, Noel Nápoles González, Fabio Fernández Batista, y moderado por el doctor Mauricio Núñez Rodríguez.

La doctora Marlene Vázquez Pérez, directora del Centro de Estudios Martianos, subrayó en la personalidad de Martí, “coherencia en palabra, prédica, acción y pensamiento. En las actuales circunstancias, hay que tratar de que ese legado llegue a la mayor cantidad de personas. Martí constituye un paradigma al que debemos acercarnos”. Su enfoque fue retomado al final del panel por el doctor Pedro Pablo Rodríguez López quien habló, con ejemplos, no solo de la brillantez del líder sino de su humildad y entrega a los otros y el respeto con que supo lidiar en cada circunstancia con sus antagonistas y enemigos.

En su disertación, el licenciado Noel Nápoles bosquejó las crisis que atraviesa el mundo a partir de las mutaciones que ha sufrido la base económica del capitalismo. “Ya no se exportan solo mercancías, se exportan ideas. Los monopolios no solo controlan la oferta, sino la información; son monopolios culturales hegemónicos”. Y, en ese sentido, retomó las ideas de Martí acerca de las alianzas múltiples y la unidad latinoamericana en contra del reparto cultural del mundo.

El doctor Fabio Fernández Batista se refirió a núcleos de pensamiento de la obra martiana que no deben perderse de vista en el presente complejo escenario social: valores del hombre en la derrota del egoísmo y en la construcción de un proyecto de emancipación colectiva; la salvaguarda de la singularidad de nuestra cultura; la existencia real del enemigo poderoso que trata de desvirtuar el proyecto; el ejercicio del pensamiento crítico y el acto de polemizar en favor de un mundo mejor; la defensa profunda de la unidad esencial; el compromiso y la apuesta democrática por el bienestar de las mayorías, y el sentido de la urgencia, o sea, el actuar con energía y contundencia ante cada problema.

El panel, titulado “José Martí en las encrucijadas del mundo contemporáneo”, del grupo de trabajo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) “José Martí. Pensamiento y Acción” inaugura una serie de encuentros a regularizar este año 2024 en el Centro de Estudios Martianos, dijo Marlene Vázquez, y anunció que el próximo será en el mes de marzo, dedicado a la mujer en la Cuba contemporánea.

Fotos: @LeonorMenes.75

© PJM

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La Universidad de La Habana rinde homenaje a José Martí

El edificio Varona de la Alta Casa de Estudios de la capital cubana acogió recientemente la defensa de la Tesis de Doctorado titulada “Los estudios martianos en la Universidad de La Habana (1941-1962) del Msc. David Hernández Duany. Más allá de un convencional ejercicio académico, el encuentro derivó en un diálogo profundo por la preocupación hacia el pensamiento y la figura de José Martí desde las aulas universitarias desde la etapa republicana hasta la contemporaneidad.

Los programas de los estudios martianos que se originan en la Universidad de La Habana constituyen el germen que se ha multiplicado a través de los años en muchas generaciones de graduados y, posteriormente, especialistas que hoy laboran en distintas instituciones científicas y culturales del país o, simplemente, llevan esos saberes a otros espacios que el destino les depare. Sin embargo, esos esfuerzos nunca antes fueron sistematizados, reunidos o analizados ampliamente desde la crítica.

Los graduados de las carreras universitarias donde se imparten las asignaturas relacionadas con la vida y obra de José Martí somos deudores de esos programas. De ahí la necesidad de una investigación como esta que se detiene en los orígenes de esos empeños, en las circunstancias que lo propiciaron y, sobre todo, en las personas que lo hicieron posible como una obra de absoluto desintéres y profundo compromiso con la cultura cubana y las mejores expresiones de nuestro patrimonio.

La Tesis ―que tuvo como tutores a los profesores universitarios Dra. Francisca López y al Dr. Amauris Laurencio Leyva― brinda un balance analítico por un conjunto de razones sociopolíticas y culturales desde la génesis misma de los estudios martianos en la Universidad hasta la década del sesenta.

Entre los múltiples aportes que brinda esta investigación se halla, no solo la original periodización establecida por el autor para acercarse a su objeto de estudio, sino también la articulación del término “estudios martianos” porque amplia, complejiza, unifica y sistematiza un grupo de ideas y acciones que constituyen aristas establecidas en el imaginario nacional relacionadas con los homenajes a nuestro Apóstol.

El Tribunal de esta defensa de tesis ―integrado por los doctores José Antonio Baujín, Manuel de la Rúa y Mauricio Núñez Rodríguez― destacaron, no solo la originalidad y rigor de la investigación, sino también su importancia para la cultura cubana. La rectora de la Universidad de La Habana, la Dra. Miriam Nicado García, felicitó al doctorando y como cierre del encuentro declamó unos versos de José Martí. Este encuentro académico es una de las acciones programadas por la institución como homenaje al aniversario 171 del natalicio del autor de La Edad de Oro.

MNR

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El sobrenatural José Martí

Cuando para algunos parecía que el marxismo era hasta cuestión de moda, y que su triunfo estaba al doblar la esquina, era frecuente oír o leer ciertos modos de aquilatar realidades. Con esas miras se citaba el testimonio trasmitido por Julio Antonio Mella en 1926 en sus “Glosas al pensamiento de José Martí” (de fácil lectura en distintas ediciones de obras del autor y del volumen colectivo Siete enfoques marxistas sobre José Martí), al sostener que el Maestro “comprendió bien el papel de la República cuando dijo a uno de sus camaradas de lucha —[Carlos] Baliño— que era entonces socialista y que murió militando magníficamente en el Partido Comunista: “¿La Revolución? La Revolución no es la que vamos a iniciar en las maniguas, sino la que vamos a desarrollar en la República”.

Eran años en que también abundaba la afirmación de que el proyecto revolucionario de Martí era tan acertado que había merecido la aprobación de Baliño. Pero más atinado habría sido afirmar que el marxista en formación que era el honrado Baliño —a quien Martí estimó como “redondo de mente y de razón” (I, 298)—1 tuvo la lucidez de entender que debía sumarse al proyecto del Maestro y formar parte del Partido Revolucionario Cubano. Con eso no se mengua a Baliño: solamente se recuerda su condición de seguidor de Martí, como en 1925 lo fue de Mella, a quien acompañó en la fundación del primer partido marxista cubano, lo que también habla de grandeza.

En cuanto a la confesión de la cual solía hacerse depender la diferencia que Martí veía entre la necesaria independencia y la justicia social que Cuba también necesitaba, no procede restar ni un ápice de importancia al testimonio de Baliño recordado por Mella. Pero sería más contundente comprobar la mencionada distinción en la palabra del propio Martí, cuya visión —que de modo sistemático vinculaba lo local y lo universal— tampoco en ese tema se limitó a Cuba.

A propósito del crecimiento del Partido Revolucionario Cubano —que él había fundado el año anterior, y lo encabezaba—, el 14 de enero de 1893 publicó en Patria el artículo “Cuatro clubs nuevos”, donde afirmó: “Independencia es una cosa, y revolución otra”, juicio que ilustró con este ejemplo: “La independencia de los Estados Unidos vino con Washington; y la revolución cuando Lincoln” (II, 196).

No es ahora del caso abundar en ese proceso, pero al menos apúntese que con Abraham Lincoln se asocia la solución de un problema que se mantuvo desde George Washington y manchó la Constitución nacida de la independencia de las otrora Trece Colonias: la esclavitud. El discurso que Martí pronunció el 19 de diciembre de 1889, conocido con el título “Madre América”, evidencia que su pensamiento emancipador no lo satisfacía la solución vinculada con el quehacer de Lincoln, que consideraba grande, pero incompleta.

A Cuba y la independencia que a ella le urgía alcanzar las tenía presentes siempre, y con una perspectiva que, lejos de cerrarse en su tierra, se extendía a la tierra toda. Lo declaró en Versos sencillos, poemario publicado en 1891: “Con los pobres de la tierra/ Quiero yo mi suerte echar”, y tituló precisamente “Los pobres de la tierra” un medular artículo publicado en Patria el 24 de octubre de 1894 (III, 304-305).

Pese a lo mucho que habría costado y seguiría costando la lucha por la liberación nacional, en ese texto sostuvo categóricamente: “En un día solo no se hacen repúblicas; ni ha de lograr Cuba, con las simples batallas de la independencia, la victoria a que, en sus continuas renovaciones, y lucha perpetua entre el desinterés y la codicia y entre la libertad y la soberbia, no ha llegado aún, en la faz toda del mundo, el género humano”.

Aunque mucho faltaba por hacer en pos de la independencia de Cuba, la gran importancia de esa meta no hacía de ella el propósito mayor o final de Martí. En Patria del 14 de marzo de 1893, soñando ya con la emancipación de Cuba y de Puerto Rico, vaticinó que en ambas volvería a haber “hombres que mueran puramente, sin mancha de interés, en la defensa del derecho de los demás hombres” (II, 255).

Sobre el tema abundan en su obra textos que citar para no tener que basarse en otros autores, y mucho menos en testimonios orales. La selección de los ejemplos vistos al inicio podría considerarse tendenciosa ideológicamente. Pero es posible que haga ya no poco tiempo que a Baliño no se le recuerde tanto como merece, o que, por lo pronto, no se acuda a su palabra y a sus actos como se hacía en aquellos momentos aludidos.

Frente a ese hecho hay otro de signo diferente. Ya va para unos años que, al hablar de la singularidad de Martí y su capacidad de imantación, se busca el aval de José Lezama Lima, poeta exuberante y grandioso cuya palabra ciertamente merece que se repare en ella, y se le disfrute. Según lo transcrito acerca de un encuentro suyo con público, cuando alguien de los presentes le pidió que hablara acerca de Martí, respondió: “Ese es un tema que se nos escapa entre las manos como un pez aceitado: Martí es un misterio que nos acompaña”.

La imagen fue un acierto de Lezama, pero quedarse en su definición priva del gusto de apreciar que mucho antes de que él llamara así a Martí, ya en su obra citada Mella lo había asociado con el misterio, aunque hoy ese otro acierto parece citarse menos que el del autor de La cantidad hechizada. En ello no solo cabe considerar el encanto poético de este último, sino una dosis de desquite frente a los años en que su obra sufrió interdicción. Pero lo más importante podría hallarse en la coincidencia de dos figuras tan diversas como Mella y Lezama al identificar a Martí con lo que, por lo pronto poéticamente, podríamos llamar su desbordamiento sobrenatural.

En las citadas Glosas de 1926 donde recogió el testimonio de Baliño ya visto, Mella mencionó “el misterio del programa ultra-democrático del Partido Revolucionario, el milagro —así parece hoy— de la cooperación estrecha entre el elemento proletario de los talleres de la Florida y la burguesía nacional”. Y casi en las primeras líneas del mismo texto ya el militante comunista había sobrepasado esa observación, al confesar lo que sentía ante Martí: “Bien lejos de todo patriotismo, cuando hablo de José Martí, siento la misma emoción, el mismo temor, que se siente ante las cosas sobrenaturales. Bien lejos de todo patriotismo, digo, porque es la misma emoción que siento ante otras grandes figuras de otros pueblos”.

No se trata de sustituir pendularmente unas citas por otras, y a unos autores por otros, sino de asumir la herencia cultural de la manera más abarcadora posible, lo que refuerza su valor y su consistencia como alimento de los actos de entendimiento y transformación de la realidad. Es algo que procede hacer con la certeza de que lo que se cita o no se cita, y el modo como se hace lo uno o lo otro, no solo obedece a preferencias personales, sino también a tendencias y oscilaciones de épocas.

Hacer depender de un testimonio de Baliño recordado por Mella el alcance del pensamiento de Martí puede empobrecer —por lo real, posible o presuntamente tendencioso de la fuente— el entendimiento que ese alcance merece. De modo similar, reducir el vínculo de Martí con el misterio al estremecimiento expresado por Lezama Lima en un texto que tiene todas las trazas de reflejar su pensamiento y su palabra, aunque sea la versión, hecha por otras manos, de una intervención oral suya, podría generar, si no desconfianza, sí la idea —prejuiciada, pero no desdeñable— de que tal emoción era privativa de un poeta barroco y religioso.

Tal reduccionismo rueda por tierra al conocer cómo veía a Martí un combatiente revolucionario, marxista, aunque, por lo que podría tener de esquemática, esta clasificación no haga justicia a la compleja riqueza de la realidad. Ni a los vínculos generacionales que con el ejemplo de Mella tuvo un Lezama que recordaba con orgullo su propia participación en la manifestación estudiantil del 30 de septiembre de 1930, en la que Rafael Trejo, un joven de la estirpe de Mella, fue mortalmente herido por la represión policial.

Que tanto Mella como Lezama tuvieran de Martí la visión que los honró a ellos mismos, habla de la extraordinaria grandeza del compatriota de talla universal a quien ambos admiraron, y que no cabía en congregaciones. Pero los dos autores mencionados no han sido ni serán los únicos en apreciar esa grandeza y sus resplandores asociables con el misterio.

Roberto Fernández Retamar, quien conoció a Ezequiel Martínez Estrada no solamente a partir de su colosal obra escrita, que él estudió, sino en fuertes vínculos profesionales y de amistad, le gustaba recordar —se lo oyó más de una vez en diálogos con él quien escribe estas notas— algo que el sabio argentino, también estudioso de Martí, confesaba: luego de pensar en Martí y su singularidad, de meditar sobre su poder de irradiación espiritual, su extraordinaria estatura intelectual, humana, no se sentía seguro de que el autor de Versos libres no fuera un dios.

La coincidencia de tres pensadores diversos como Mella, Lezama y Martínez Estrada al identificar a Martí con lo que, resumiendo, podríamos llamar, más que sobrenatural o misterioso, sagrado, sugiere rozar al menos algunas tendencias opuestas. De un lado tendríamos la posición que, más que atea, podríamos calificar de ateocrática, y que tanto daño ha hecho a fuerzas de izquierdas que han reducido sectariamente la interpretación científica del mundo y la historia al ateísmo, asumido en extremos empobrecedores como la chatura espiritual.

Curiosamente, cuando esa confusión se desvanecía, o perdía credibilidad y partidarios, del bando opuesto a las luchas revolucionarias surgió la negación de lo sagrado. Sin ahondar mucho en el tema, esa fue una de las “aportaciones” de la llamada posmodernidad, uno de los malabarismos cognitivos o verbales azuzados desde universidades de los Estados Unidos. Sí, la nación que Martí llamó “la Roma americana” (III, 142), y a la cual actualmente Europa se somete de modo cada vez más peligroso y patético.

Al tiempo que devaluaban lo sagrado, los nuevos cánones propalados en especial desde instituciones estadounidenses proponían que la historia no pasaba de ser un relato, mero simulacro, sucesión de máscaras. De ahí a la pésima caricatura hegeliana según la cual la historia no habría terminado en tiempos del gran filósofo alemán, sino con la implantación de un pretenso “pensamiento único” —el imperialista, huelga decir—, no habría ni siquiera un paso. No recuerda ahora quien esto escribe el nombre del economista estadounidense que hace unas décadas dictaminó que la guerra entre ricos y pobres había terminado, porque “la habían perdido los pobres”.

No es una simple maniobra verbal, y mucho menos un acto inocente, la ofensiva ideológica que hoy, con más fuerza aún, intenta mantener uncida y opiada a la humanidad, con negocios de farándula y fútbol, entre otras maniobras. Consciente o inconscientemente, los promotores de tal ofensiva tienen ante sí un hecho: no es la historia, sino su hegemonía imperialista, la que está abocada a su final, aunque todavía no se pueda calcular el tiempo que le queda al imperio para disfrutar los dividendos acumulados durante siglos. Ni el daño que con sus estertores aún puede seguir haciéndole al mundo en los extremos de un desequilibrio que Martí quiso impedir a tiempo.

Privarnos de lo sagrado y de la voluntad de transformar el mundo nos dejaría sin el legado de héroes como el propio Martí, quien no se resignó a dictámenes positivistas y pragmáticos sobre lo posible. Lejos de esa actitud, echó su suerte con los pobres de la tierra en la lucha que asumía con el ideal que le expuso a su colaborador Juan Gualberto Gómez cuando, en enero de 1895, autoridades estadounidenses habían hecho naufragar —en el puerto floridano de Fernandina— el factor sorpresa con que él había concebido el inicio de la contienda independentista y antimperialista.

Pese al revés que aquel golpe significaba, Martí no vaciló en seguir dando los pasos necesarios y desatar en Cuba la guerra que sabía necesaria para mantener viva la posibilidad de independizarla del colonialismo español y de la ofensiva imperialista estadounidense. A Juan Gualberto, su ejemplar enlace con las fuerzas mambisas en la Isla, le escribió en medio de la angustia: “Conquistaremos toda la justicia” (IV, 46).

Esa aspiración puede parecer una convocatoria mística o un reclamo sobrenatural en medio del marasmo y el desconcierto fabricados en el mundo por los medios imperiales de la actualidad. Pero es la mayor fuerza real a la que pueden abrazarse quienes aspiren a sacar a la especie humana del sometimiento y el peligro de extinción a que intentan condenarla las fuerzas aún dominantes —¡y de qué terrible modo!— en el planeta.

Frente al gran desafío sigue en pie la mezcla de realismo y espiritualidad de quien, en 1887, expresó esta convicción: “Ya no cabe en los templos, ni en estos ni en aquellos, el hombre crecido”, y en el poema IV de Versos sencillos, libro impreso en 1891, escribió: “¡Díganle al obispo ciego,/ Al viejo obispo de España/ Que venga, que venga luego,/ A mi templo, a la montaña!”.

Quien habría de caer entre montañas en la lucha armada por la independencia de su patria —meta que él asumía con horizontes de humanidad— fue una fuerza revolucionaria unificadora, y en la estrofa final de ese poemario expresó: “¡Verso, nos hablan de un Dios/ Adonde van los difuntos:/ Verso, o nos condenan juntos,/ 0 nos salvamos los dos!”.

No es cuestión de identificar a Martí con lo sobrenatural entendido como fuerza divina, pero sí con esa concentración telúrica que llega a lo extraordinario, a lo grandioso, a lo que está por encima de lo natural como norma o medida común. No es fortuito el afán de fuerzas opuestas a él que han intentado falsificarlo, neutralizarlo, infamarlo incluso. Pero sigue en pie el ejemplo del combatiente revolucionario que en el poema XXVI de Versos sencillos escribió: “Cuando al peso de la cruz/ El hombre morir resuelve,/ Sale a hacer bien, lo hace, y vuelve/ Como de un baño de luz”.

El 25 de marzo de 1895, en su recorrido por tierras caribeñas hacia Cuba para incorporarse a la guerra en cuya preparación él había sido decisivo, y en la que cayó combatiendo menos de dos meses después, reclamó: “Ahora hay que dar respeto y sentido humano y amable, al sacrificio”.

Al decir de Cintio Vitier, “los marxistas y los cristianos —católicos y protestantes— no podemos estar de acuerdo totalmente con Martí en materia religiosa: los marxistas, porque Martí no fue ateo ni materialista; los cristianos, porque no creyó en la revelación única de Dios a través de sus profetas y de su Hijo encarnado, con todas las consecuencias que esto supone” (Anuario del Centro de Estudios Martianos, No. 11, 1988, p. 235).

Pero vale apuntar que el héroe de Dos Ríos asumió el legado ético asociado a Cristo, y lo sintetizó en esta definición: “Cristiano, pura y simplemente cristiano.—Observancia rígida de la moral,—mejoramiento mío, ansia por el mejoramiento de todos, vida por el bien, mi sangre por la sangre de los demás”. Eso remite a la carta conocida como su testamento literario, donde se lee: “En la cruz murió el hombre en un día: pero se ha de aprender a morir en la cruz todos los días”.

Solo agreguemos que no expresaba con ello el irresponsable afán suicida que algunos han querido atribuirle. Era vital, y amaba la vida. Su primer juramento revolucionario se lo hizo en la niñez, y lo recordó años después en otro poema de Versos sencillos, el XXX: “Lavar con su vida” —con toda su vida, no solo con su sangre, como a veces se ha mal citado— el crimen de la esclavitud, que ya entonces no era la de antiguo cuño, sino la que se extendía, en nuevas circunstancias, como “la gran pena del mundo”.

 

Nota

Las citas de José Martí provienen de sus Obras completas editadas en La Habana entre 1963 y 1966, con reimpresiones. El número romano indica los tomos; el arábigo, las páginas.

Foto de portada: Obra de la artista de a plástica Isis de Lázaro

Tomado de: https://www.cubaperiodistas.cu/

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Gobierno de Venezuela recordó llegada de José Martí a Caracas

El Gobierno de Venezuela recordó hoy el aniversario 143 de la llegada del Héroe Nacional de Cuba, José Martí, a Caracas, el 21 de enero de 1881.

Prensa Presidencial señaló que el ilustre cubano fue “un genuino admirador” del Libertador Simón Bolívar y arribó a esta capital con la firme convicción de establecer relaciones de apoyo para la causa de liberación de su país.

Rememoró que el poeta de la isla caribeña entró a Venezuela por el viejo camino de La Guaira (Puerta de Caracas), lugar donde hoy día se erige un monumento en homenaje a este héroe.

El texto señaló que durante su estadía en tierras bolivarianas, Martí participó en actividades políticas, intelectuales y literarias, además de impartir clases de literatura y gramática francesa, ya que “se caracterizó como un destacado precursor del Modernismo literario hispanoamericano”.

Fue maestro de oratoria y literatura en el Colegio Santa María, al que ingresaban los niños huérfanos y de pocos recursos, igualmente asistían niños de varias familias de la sociedad caraqueña, indicó.

El Apóstol cubano fundó, además, la Revista Venezolana de la que solo se publicaron dos números, con trabajos en su mayoría escritos por él.

Apuntó que en esas publicaciones fueron divulgados los poemas Versos libres (1878-1882, publicados póstumamente); Ismaelillo (1882), obra esta última considerada como un adelanto de los presupuestos modernistas, acotó.

También Versos sencillos (1891), un poemario decididamente modernista en el que predominan los apuntes autobiográficos y el carácter popular.

La nota recordó la admiración y amor del poeta por Venezuela, su respeto por el pueblo de Bolívar y su disposición a hacer por ella lo que fuera, en su carta al venezolano Fausto Teodoro de Aldrey.

“De América soy hijo: a ella me debo. Y de la América, a cuya revelación, sacudimiento y fundación urgente me consagro, esta es la cuna; ni hay para labios dulces copa amarga; ni el áspid muerde en pechos varoniles; ni de su cuna reniegan hijos fieles. Deme Venezuela en qué servirla: ella tiene en mí un hijo”, escribió el Apóstol.

La Presidencia destacó que en la actualidad Venezuela y Cuba sostienen “lazos de cooperación y hermandad” en distintas áreas como la salud, alimentación, educación, entre otros.

Tomado de: https://www.prensa-latina.cu

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José Martí: El Diablo Cojuelo y la Numismática

«Martí y la Numismática» y la conferencia del estudioso de la obra martiana Luis Toledo Sande sobre Martí en ocación del aniversario 155 de la primera y única publicación de «El Diablo Cojuelo, fueron los asuntos que atrajero a decenas de jóvenes al Museo Fragua Martiana. El Museo Numismático de La Habana hizo su exposición en ese nacional e historia viva.

En la misma explicaron la historia de nuestro apóstol y héroe nacional José Martí en los billetes y monedas, donde su primera impresión data, según explicaron los expertos, de 1915. Exhortaron a todos a visitar su museo en la Habana Vieja, donde se puede apreciar la bella historia de la numismática cubana.

Se pasó a la conferencia, por el estudioso martiano Luis Toledo Sande.»¡Maravilloso!» decían algunos, ante la posibilidad de escuchar a una de las voces más prominentes de los estudios del más universal de todos los cubanos. Escucharle era como escuchar a un amigo muy cercano de Martí, relatando las hazañas, con su humanidad siempre presente, que su compañero realizaba.

A la fragua martiana llegaron también una representación de pioneros de la capital, aquellos dulcísimos príncipes de todas las familias cubanas, que desde bien temprano recorren la historia, desde el Museo Casa Natal José Martí, llegando luego al sitio donde se forjó el carácter indetenible del apóstol.

Comienza así la jornada por el 171 aniversario del natalicio de José Martí, por el 35 aniversario del Movimiento Juvenil Martiano y el 12mo Congreso UJC de la capital, que servirán también de antesala para la magna cita que será ese 27 de enero, donde el pueblo habanero recreará aquel histórico momento, cuando la Generación del Centenario, encabezada por Fidel, bajaron desde la escalinata de la Universidad de La Habana, con las antorchas alzadas, como representando las ideas inmortales de José Martí, dando el nombre que por siempre ha quedado en el corazón de todos los cubanos: La Marcha de las Antorchas.

Tomado de: https://www.tribuna.cu

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