Califican de acontecimiento revista martiana Edad de Oro en Guatemala

La ministra de Cultura y Deportes Liwy Grazioso calificó hoy de memorable acontecimiento la presentación en Guatemala de la primera edición nacional de la revista “La Edad de Oro” de José Martí.

Dentro del amplio programa de la XXI Feria Internacional del Libro (Filgua), la titular expresó que el Héroe Nacional de Cuba dejó un autógrafo muy digno en su prosa y poesía.

En su obra La Edad de Oro, que inició como una revista, se promueven valores como la justicia, la libertad y la solidaridad, subrayó la autoridad ante un buen número de asistentes a la cita.

Aunque se haya concebido en principio como una lectura infantil, lo cierto es que es accesible para niños y adultos por igual, remarcó en la sala Miguel Ángel Asturias del recinto capitalino Forum Majadas.

En ella –acotó Grazioso- podemos percibir un enfoque en la educación y los derechos humanos, ambos temas de esencial vigencia en la actualidad.

Consideró un honor y un verdadero gusto para el Ministerio de Cultura y Deportes contribuir a la difusión de la obra martiana, esta vez con La Edad de Oro, a cargo de la Editorial Cultura.

Agradeció el esfuerzo y dedicación de esa entidad en el proyecto, mientras mencionó el trabajo del viceministro de Cultura, dramaturgo Rodrigo Carrillo (también en la sala) y sus directores aunados en el noble objetivo de cumplir con la misión trazada.

Explicó que tratan de utilizar todos los recursos y medios posibles para poner el arte en sus diversas manifestaciones al alcance de todos los guatemaltecos y guatemaltecas.

Para ello, enfatizó, qué mejor que contar con organizaciones como la Asociación Cultural José Martí en Guatemala, que al igual que Filgua y otras sumamente importantes, se constituyen en valiosos aliados en esta cruzada cultural emprendida, resaltó.

Reconoció la presencia del doctor e investigador cubano Mauricio Núñez, y a la reconocida académica local Artemis Torres, quienes se distinguen por sus aportes a la literatura y la historia.

arc/znc

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Alianza martiana: «Los que saben querer»

Un nuevo proyecto comunitario, dirigido a aquellos lectores que privilegió José Martí con la entrega de su revista La Edad de Oro, está naciendo en el Centro de Estudios Martianos. Su nombre es «Los que saben querer»

Paola Sánchez Valdés y Melanie Santiesteban Pérez comenzaron a trabajar en el CEM, en 2023. Hasta ese momento, Paola había sido maestra y bibliotecaria en la Escuela Primaria “Nicolás Estébanez Murphy”. A partir de entonces, desde su responsabilidad en la Biblioteca Especializada del CEM, consideró la idea de continuar la noble función en el citado centro escolar, esta vez con la perspectiva de estimular en niños que ha visto crecer, el acercamiento a la institución que estudia la vida y la obra de José Martí.

Hoy, junto a su colega y con el apoyo de la dirección del Centro, es una de las promotoras que lideran esos encuentros, iniciado en junio, dedicado al Día del Medioambiente y, continuado en julio, como anticipación al aniversario 47 del Centro de Estudios Martianos (fundado el 19 de julio de 1977). El próximo está previsto para setiembre y, a partir de entonces, cada mes del curso escolar.

En este espacio del Portal José Martí, Paola y Melanie comentan las generalidades de las estimulantes experiencias de junio y julio, profusamente ilustradas por tres colaboradoras del equipo en ciernes: las también bibliotecarias Malena Milagros Ríos y Liliana Morfizz y la investigadora MSc. Laura Rodríguez. A modo de reportaje gráfico, compartimos las fotos. Creatividad, constancia y rigor son los principios de esta bella alianza.

© PJM

Explorando la naturaleza con José Martí (5 de junio de 2024)

Por Melanie Santiesteban Pérez

Varios son los textos martianos que nos exhortan a cuidar y a conocer la naturaleza y lo que ella nos brinda. En “Maestros Ambulantes”, el Apóstol señala: “es necesario mantener a los hombres en el conocimiento de la tierra y en el de la perdurabilidad y trascendencia de la vida”, precisamente esas fueron las ideas que estimulamos en el grupo de pioneros que visitaron el Centro de Estudios Martianos y la Biblioteca Especializada, a propósito de la efeméride.

Los niños pudieron conocer herramientas de la naturaleza a nuestro alcance para el bienestar de la sociedad; así como los riesgos de las nuevas técnicas de cultivos por la degradación de los suelos; los daños al planeta por la contaminación y la tala indiscriminada de árboles, entre otros temas científicos. Fue un intercambio valioso, de dibujos y comentarios a textos martianos relacionados con la naturaleza, un estímulo para seguir erigiendo conciencias responsables ante los dilemas del siglo xxi.

Cartas a José Martí (2 de julio)

Por Paola Sánchez Valdés

Ante la cercanía del aniversario 47 de la fundación de nuestro Centro de Estudios Martianos, el martes 2 de julio tuvimos un momento muy especial con la presencia de las maestras y los niños de quinto grado de la escuela primaria: “Nicolás Estébanez Murphy”. Iniciamos con un recorrido por las instalaciones. Finalizado este, invitamos a los pequeños a que escribieran qué le dirían a José Martí si hubieran tenido la oportunidad de conocerlo personalmente. Como resultado, recibimos 28 cartas-respuestas, de las cuales seleccionamos y compartimos aquí una muestra:

Gabriel A. Enamorado, 5to. D: “Hola. Soy Gabriel, es un gusto conocerte. Muchas gracias por todas las batallas en donde estuviste. Por escribir tantos sueños y cuentos. Por tu valentía, digna de un buen cubano. Eres un gran orador que está y estará en nuestros corazones. Desde que naciste el 28 de enero de 1853, has sido la inspiración de todos y todas. Muchas gracias de nuevo”.

Jade de la C. Rodríguez César, 5to. C: “Querido José Martí, si te hubiera podido conocer te diría que fuiste un gran hombre. Un ejemplo increíble para todos los cubanos. Uno de los mejores hombres que han existido, inteligente, valiente… Un héroe para todos. Me encantan todas tus obras y me parece muy bonito el haber sacrificado tu vida por la patria. Eres un gran hombre. Con amor, Jade”.

Álvaro Diñeiro Chávez, 5to. C: “Quiero darte las gracias por ser ese hombre que luchó por nuestra libertad. Nos diste a nosotros, los niños de América, valiosos libros con interesantes aventuras. Hiciste que nuestra vida fuera como es ahora, con independencia y en libertad. Usted es un hombre honesto, una gran figura de la patria. Yo quisiera ser un hombre así de grande y revolucionario”.

Patricia, 5to. C: “Querido José Martí, Apóstol, te quiero decir que en nuestra escuela eres muy querido por todos. Hemos estudiado tu niñez, tu juventud y tus ideas. En este día tan especial, estamos visitando la casa de tu hijo. Me despido, Patricia”.

Fotos: Malena Milagros Ríos, Liliana Morfizz y Laura Rodríguez

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Cuba en la Feria Internacional del Libro de Guatemala 2024

La literatura cubana estará presente en la Feria Internacional del Libro de Guatemala que se desarrolla desde el 4 y hasta el 14 de julio. La mayor de las Antillas participa con tres volúmenes correspondientes a diferentes géneros: literatura infanto juvenil, narrativa y ensayo preparados por editoriales guatemaltecas fruto de la colaboración de entidades de la tierra del quetzal y el Centro de Estudios Martianos de La Habana.

Se presentará la primera edición guatemalteca de la revista La Edad de Oro de José Martí, realizada por la Editorial Cultura del Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala y a partir de una idea de la señora Ana Cintrón Palma, Presidenta de la Asociación Cultural José Martí de esta región cuna del dramaturgo Manuel Galich.

Esta es la tercera entrega del convenio de trabajo entre la mencionada editorial y el Centro de Estudios Martianos. Anteriormente se publicó la única novela de José Martí, Lucía Jerez y el ensayo Guatemala , que reúne las impresiones del Apóstol cubano durante su estancia en la tierra de Miguel Ángel Asturias.

Recientemente, otra editorial guatemalteca ha incorporado autores cubanos a su catálogo. Se trata de Serie Periferia que preparó dos reediciones: la novela Tan cerca hemos dormido del narrador y poeta Carlos Zamora y el ensayo Silencios y recepciones: la novela de José Martí del investigador Mauricio Núñez Rodríguez, volumen que obtuvo en el año 2020 el Premio Alejo Carpentier de Ensayo.

Realmente constituye un acontecimiento que tres títulos de autores cubanos sean publicados por editoriales guatemaltecas y puedan presentarse en la cita del libro más importante de este país centroamericano que tanto influyó en la mirada de José Martí hacia nuestra región.

Los tres volúmenes serán presentados por el Dr. Mauricio Núñez Rodríguez, quien representa al Centro de Estudios Martianos en la Feria Internacional del Libro de Guatemala.

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La Edad de Oro se presenta en Guatemala

La edición guatemalteca de La Edad de Oro de José Martí se presentará el próximo 12 de julio en la sala Miguel Ángel Asturias de la Feria Internacional del Libro de Guatemala como parte de la presencia cubana en la cita más importante del libro de ese país centroamericano.

Quizás sea La Edad de Oro una de las obras de José Martí que más ediciones ha tenido dentro y fuera de Cuba. Posiblemente sea una de sus piezas que más atención ha concentrado por parte de la crítica después de transcurridos más de un siglo desde su primera publicación en la ciudad de Nueva York, en el año 1889, durante la estancia de aproximadamente quince años del poeta e independentista cubano en aquella ciudad de los Estados Unidos, en una etapa determinante para la consolidación de sus saberes y habilidades profesionales.

Este volumen de La Edad de Oro está antecedido de una nota introductoria de la exembajadora de Cuba en Guatemala, la señora María del Pilar Fernández Otero. Seguidamente, las palabras del exembajador de Guatemala en Cuba, el señor Héctor Iván Espinoza Farfán, un prólogo de la investigadora cubana Maia Barreda Sánchez y, a continuación, el contenido de los cuatro números de la revista La Edad de Oro . Dicha estructura, semejante a los volúmenes anteriores preparados por la Editorial Cultura del Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala y el Centro de Estudios Martianos de La Habana constituye la expresión de un trabajo en equipo desde ambas naciones.

Un panel integrado por especialistas guatemaltecos y cubanos brindará la bienvenida a esta nueva y hermosa edición de La Edad de Oro ―que fue cuidada con sumo esmero por el equipo de diseño y diagramación de la Editorial Cultura― está dedicada, sobre todo, a los lectores guatemaltecos y, significa, además, compartir nuestros imaginarios infantiles, aquellos que han acompañado (y acompañan) a muchas generaciones de cubanos desde las edades más tempranas

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Martí ya es huésped de honor de Puntarenas

Al cumplirse el 130 aniversario de la estancia del pensador cubano en la provincia, el concejo municipal destacó la vigencia de su pensamiento y el alto valor simbólico de lo que significa su figura en los tiempos actuales.

Por donde pasaba José Martí dejaba huella: 130 años después de su visita a Puntarenas, mientras organizaba la guerra que debía liberar a Cuba del yugo español, el eco de aquella estancia todavía retumba en el alma de esta provincia del Pacífico costarricense.

Martí, en su segunda presencia en Costa Rica, visitó entre el 12 y el 18 de junio de 1894  Puntarenas, donde se reunió con el general José Maceo y Francisco Adolfo Crombet Tejera, conocido como Flor Crombet, para procurar el apoyo de estos destacados cubanos, así como del país en que en ese momento residían.

El concejo municipal de Puntarenas, a instancias de la Asociación Porteña de Convergencia Martiana, una agrupación dedicada al pensamiento de Martí, aprobó la moción presentada el 16 de mayo por los regidores Cristina Martínez, Miguel Alvarado y Sindi Scafifi y declaró al apóstol cubano “Huésped de honor del pueblo de Puntarenas”.

La declaratoria viene a cerrar el círculo, dado que en Puntarenas desde hace 83 años existe el Liceo José Martí, en 2011 se fundó Convergencia Martiana y en 2001 se creó, en la Sede del Pacífico de la Universidad de Costa Rica (UCR), la Cátedra Martiana, la cual, de manera sorpresiva, fue cerrada justamente en mayo de 2024.

“Su discurso antiimperialista, su discurso descolonizador, la defensa de la humanidad, el rechazo a la violencia y al odio, su idea sobre la naturaleza, que para Martí es una fuerza vital, siguen vigentes”, Marjorie Jiménez.

Como efecto inmediato de la decisión del concejo municipal de Puntarenas, el 10 de junio del presente año, la Municipalidad de Orotina declaró a José Martí visitante de honor. El parque central de este cantón lleva, también, el nombre del prócer cubano.

Dulce Umanzor, presidenta de la Asociación Convergencia Martina, una de las organizaciones que apoyó la moción para la declaratoria, resaltó que a los estudiantes del Liceo José Martí se les inculca el valor de las ideas del líder cubano y que, gracias a ese proceder, ella mantiene la admiración intacta sobre lo que significa Martí para Puntarenas y América Latina.

Umanzor fue incluso más lejos y recordó cómo, ya en primaria, leyó a Martí, gracias a que la maestra les inculcaba el valor de su pluma: “La niña Digna Vargas Flores nos puso a leer a Martí en tercer grado, y hacíamos cosas que tenían que ver con su pensamiento, acerca de la verdad, su filosofía y el deber, que ha de hacerse sencilla y naturalmente. Como personas inteligentes, tenemos obligaciones y esas obligaciones las derivamos del ideario martiano, de la obra y de su filosofía, en la que es más importante hacer que decir”.

Rafael Ugalde, periodista y abogado, como Martí, y exalumno del Liceo José Martí de Puntarenas, reflexionó así de lo que significa ser martiano.

“Para mí, ser martiano es acoger una filosofía de vida en la que la realidad comienza en el espíritu y transforma lo que está alrededor. Generalmente, las personas creen que la realidad es lo que está afuera, lo que conocemos como realidad material, pero para un martiano, no obstante, se parece mucho a la utopía que todos los días hay que procurar. Y dentro de esa utopía, es que se busca la equidad, la justicia, el decoro y la dignidad. El decoro tiene que ver con el conjunto de los hombres y mujeres que tienen el derecho a pensar, a comer, a realizarse, a luchar y a transformar”.

El paso de Ugalde por las aulas del Liceo José Martí le empezó a marcar el camino y desde entonces ha seguido los pasos del ideario martiano. No en vano fue por un cuarto de siglo corresponsal de Prensa Latina en Costa Rica.

“La dignidad para Martí es en sí misma una cualidad con que usted como ser humano nace. Así es como se puede comprender al Martí revolucionario, pensador, profesor y poeta. Cuando escribió los versos que muchos recitan, se olvidan que esa es una realidad que viene de adentro; por eso, él cultiva una rosa blanca en enero como en febrero por el amigo sincero que le da su mano franca. Primero, él decide sembrar la rosa y después se pregunta si es para el amigo sincero o incluso para el enemigo. Esa es su grandeza”.

Sobre la declaratoria de Huésped de honor del pueblo de Puntarenas, Ugalde expresó que resulta más que acertada.

“Es un acto de justicia que se le hace a un hombre que en dos ocasiones estuvo en Costa Rica y que pasó en una de ellas por Puntarenas y siempre buscando la dignidad y el decoro de su pueblo. Luchó contra tempestades, la división y el egoísmo, al extremo que, como hombre de vanguardia que era, ofrendó su vida en mayo en Dos Ríos, a pesar de que le habían dicho que se quedara en la retaguardia, lo cual nunca iba a aceptar, porque siempre estuvo junto al pueblo y por el pueblo fue que murió”.

Agregó: “En Martí siempre vamos a encontrar esa coherencia entre palabra y acción. Por eso, me parece excelente que la municipalidad haya hecho ese reconocimiento a este hombre tan grande y porque al martiano lo caracteriza, siempre, esa inquietud por la justicia social. En mis tiempos en el Liceo José Martí, cuando era directora Marta Garnier, se dedicaba una semana al prócer cubano”.

Presencia martiana

La profesora Marjorie Jiménez, de la Sede del Pacífico de la UCR, es una estudiosa de la obra de Martí y resaltó la declaratoria porteña. (Foto: Convergencia Martiana)

Marjorie Jiménez, catedrática en la Sede del Pacífico de la UCR, explicó que la determinación del concejo municipal porteño representaba un gran simbolismo.

“Es una iniciativa que me parece excelente, porque la presencia de José Martí en Puntarenas es histórica y cotidiana, de hecho existe el Liceo José Martí, así como una calle también lleva su nombre. La figura de este héroe de la independencia cubana y de la identidad latinoamericana está muy presente en la provincia”.

Para Jiménez, quien por muchos años fue la coordinadora de la Cátedra José Martí, esta segunda visita de Martí a Costa Rica y su estadía en Puntarenas tenía una gran relevancia, porque en esos momentos el líder cubano se encontraba buscando apoyos para la guerra que finalmente lanzaría en 1895 y en la que murió el 19 de mayo en Dos Ríos.

“Martí vino a organizar detalles de la guerra que preparaba para liberar a Cuba de España y no se reúne con cubanos comunes, sino que tenían una gran relevancia como eran los hermanos Maceo y Flor Crombet. Costa Rica, en esa época, era importante porque era un país que tenía armas”.

Destaca que la estancia del libertador cubano en Puntarenas estuvo matizada de mucha actividad, lo que le permitió compartir con los lugareños y acercarse brevemente al sentir y ser del pueblo de entonces.

“Como escritor de tiempo completo y cronista excelso, además de poeta y ensayista, Martí tenía que dejar plasmada parte de su vivencia y así lo hizo en un poema que apeló a la parranda porteña”.

La estudiosa de la obra martiana refiere que en esa “parranda” Martí plasmó una serie de elementos que muchos años después le permiten al lector tener una idea y una dimensión de cómo fueron aquellas noches.

“Martí nos dio una estampa poética: La parranda de Puntarenas, en la que describe cómo era la vida de Puntarenas en un festejo, cómo bailaban, cómo era la danza, la comida, quién atendía a los invitados y todo ello visto desde los ojos de un gran escritor, con una inteligencia y una capacidad extraordinarias”.

En ese momento, como recuerda la profesora, Martí no sabía que estaba a un año de morir, porque en la Guerra Necesaria, encontraría la muerte, al alistarse para entrar en batalla, aspecto que le desaconsejaron los más cercanos al héroe cubano, que por destino y convicción no atendió razones.

Por ese motivo, al conocer la noticia de la muerte del poeta, Rubén Darío no podía entender cómo Martí se había expuesto al combate, si era un hombre de una extraordinaria capacidad, pero de una salud frágil y sin ninguna experiencia en el combate militar.

En un texto de 1896, intitulado Los raros, Darío expresó su hondo impacto por la muerte de Martí, e incluso lo hace con un algo de rencor, de rabia, porque el revolucionario que era Martí se había impuesto al poeta y brillante escritor, y que de una vida tan corta, de tan solo 42 años, dejó por todo el continente americano miles de páginas entre periódicos y correspondencia personal.

“Y ahora, maestro y autor y amigo, perdona que te guardemos rencor los que te amábamos y admirábamos, por haber ido a exponer el tesoro de tu talento… Cuba quizá tarde en cumplir contigo como debe. La juventud americana te saluda y te llora; pero, ¡oh, maestro!, ¡qué has hecho!”.

Darío era un gran conocedor de la obra de Martí y en 1913 escribió cuatro ensayos en los que analizaba diferentes elementos de la prosa y la poesía martianas. En un guiño excepcional, el autor de Azul le reconocía, con una envidiable elegancia, la influencia en el modernismo: “A aquel Arcángel de coraza de acero se le vieron en ese tiempo, en Nueva York y en Washington, alas de cisne”.

La huella de Martí en Puntarenas sigue intacta a pesar de que ya han transcurrido 130 años, sostiene Jiménez: “Hablar de Martí es hablar de la historia de Puntarenas. Está también su paso por Orotina y por Esparza. Él permanece en la memoria colectiva. Hay un interés en su figura histórica y en su legado intelectual, filosófico y educativo. No era una persona que solo se enfocaba en la liberación de Cuba, sino que también era un erudito, una persona muy adelantada a su tiempo. Lo hizo con su poesía, con su participación en el movimiento modernista. Es un emblema de la identidad latinoamericana, de lo que somos y lo que pretendemos ser. Su pensamiento sigue muy vigente y necesario”.

Para Jiménez, la relevancia de Martí en Puntarenas y en el resto de América Latina se debe a los nobles ideales que marcaron siempre su pensamiento y que en relación con el subcontinente plasmó de una manera inigualable en el texto programático Nuestra América.

“En este ensayo, Martí habla de lo que es América Latina, de cómo debe construirse identitariamente, qué debe enseñarse en las universidades y de la mucha historia de la que debemos apropiarnos”.

El discurso martiano, que entonces caló hondo, hoy sigue fresco, como si fuera una fuerza de la naturaleza, considera la profesora, quien por muchos años coordinó la cátedra dedicada a Martí en la Sede del Pacífico.

Tomado de: https://semanariouniversidad.com

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Ismaelillo, 2024

El desarrollo del pensar martiano hace parte del campo más amplio de la historia de la cultura en nuestra América y, en particular, de la historia de la capacidad de las ideas para incidir en la transformación social y el cambio político, una vez incorporadas a la conciencia colectiva.

“No es el ‘pensamiento’, sino lo que realmente se piensa, lo que une o diferencia a los hombres.” Antonio Gramsci, c. 1932[1]  

“Hijo:

Espantado de todo, me refugio en ti.

Tengo fe en el mejoramiento humano,

en la vida futura, en la utilidad de la virtud,

y en ti.”

Con estas líneas presentó Martí, en 1882, su poemario Ismaelillo, dedicado al nacimiento de su único hijo. En ellas están presentes, en lo más esencial, su visión de la vida en el mundo, de las tareas a cumplir en ella, y de las razones que las inspiraban. De esa visión, y de la ética correspondiente a su estructura, vino a resultar un pensar martiano, que abarca a un tiempo tanto la estructura fundamental del razonar político, cultural y moral de José Martí (1853-1895), como el proceso que lleva a la formación y desarrollo de esa estructura entre 1875 y 1895, en lo que fue de su exilio político en México a su muerte en combate en Cuba.

En un amplio sentido, el desarrollo de ese pensar hace parte del campo más amplio de la historia de la cultura en nuestra América y, en particular, de la historia de la capacidad de las ideas para incidir en la transformación social y el cambio político, una vez incorporadas a la conciencia colectiva. Por lo mismo, se vincula a la historia de las ideologías en lucha en nuestra región, desde aquellas que legitimaron y cuestionaron al liberalismo oligárquico en la segunda mitad del siglo XIX, a las que hoy lo hacen con respecto al neoliberalismo (oligárquico también, así sea de otras oligarquías) entre fines del siglo XX y comienzos del XXI.

Ese vínculo se expresa en dos niveles relacionados entre sí: el de la actualidad de lo pensado por Martí en su tiempo, y el de la vigencia de su pensar en el nuestro. Ambos niveles comparten cuatro elementos estructurantes de su razonar político-cultural: su fe en el mejoramiento humano, en la utilidad de la virtud, en la necesidad de luchar por el equilibrio del mundo, y en la unidad del género humano.

El análisis de ese pensar encuentra apoyo en cinco autores en particular. Por un lado, en sus compatriotas Cintio Vitier (1921-2009), poeta y filólogo, y el también poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar. Por otro, el ideólogo y filósofo Antonio Gramsci (1891-1937); el historiador Immanuel Wallerstein (1930-2019) y el sociólogo Aníbal Quijano (1928 – 2018).

Gramsci, como sabemos, abordó entre otros temas los problemas relativos al papel de la obra de Carlos Marx en la formación de la cultura contemporánea, prestando especial atención a la capacidad de las ideas para incidir en la vida social y política, y al papel de la ideología – “entendida […] como fase intermedia entre la filosofía y la práctica cotidiana” – en la formación y el desarrollo de esa capacidad.[2] Al respecto, dijo,

Para la filosofía de la praxis las ideologías no son ciertamente arbitrarias; son hechos históricos reales que es preciso combatir y develar en su naturaleza de instrumentos de dominio, no por razones de moralidad, etc., sino justamente por razones de lucha política; para tornar intelectualmente independientes a los gobernados de los gobernantes, para destruir una hegemonía y crear otra, como momento necesario de la subversión de la praxis. […] ella afirma explícitamente que los hombres toman conciencia de su posición social y, por tanto, de sus objetivos, en el terreno de las ideologías, lo que no es una pequeña afirmación de realidad; la misma filosofía de la praxis es una superestructura, es el terreno en que determinados grupos sociales toman conciencia de su propio ser social, de sus fuerzas, de sus objetivos, de su devenir.[3]

La obra de Wallerstein, por su parte, aportó al análisis sistémico de los procesos históricos, relevando entre otros aspectos la incidencia de los factores político-culturales en aquellos. Quijano, a su vez, incorporó a la crítica de la geocultura del moderno sistema mundial la colonialidad eurocéntrica que la caracteriza. En 1992, ambos compartieron la elaboración de una visión del papel de América en la formación y el desarrollo del mercado mundial que gana una importancia cada vez mayor. “El moderno sistema mundial” dijeron allí nació a lo largo del siglo XVI. América -como entidad geosocial- nació a lo largo del siglo XVI. La creación de esta entidad geosocial, América, fue el acto constitutivo del moderno sistema mundial. América no se incorporó en una ya existente economía-mundo capitalista. Una economía-mundo capitalista no hubiera tenido lugar sin América.[4]

En la formación de esa economía, del sistema geopolítico que la organiza, y de la geocultura que la expresa, América aportó además cuatro novedades vinculadas entre sí: la colonialidad, la etnicidad, el racismo “y el concepto mismo de la novedad.” Desde esa perspectiva, podemos ver que la crítica a esa geocultura – organizada en torno a lo que desde la visión eurocéntrica era el conflicto entre civilización y barbarie como justificación del colonialismo – hace parte intrínseca de la obra martiana, en particular en su ensayo Nuestra América, que es como el acta de nacimiento de nuestra contemporaneidad.

Esa relación crítica con la geocultura eurocéntrica contribuye a la comprensión de la universalidad del legado martiano, y en particular a la vigencia de su pensar. Precisamente por eso, el pensar martiano ha tenido y tendrá un papel de primer en la formación de las opciones de los pueblos de nuestra América ante los problemas de nuestro tiempo. Allí, sus ejes fundamentales de organización y desarrollo vinculan ya ese pensar a los desafíos mayor que nos plantea la transición civilizatoria en que estamos inmersos y, en particular, a la tarea de garantizar la sustentabilidad del desarrollo humano ante la crisis socio-ambiental que lo amenaza.

De ese pensar nos llega, para esta circunstancia, una advertencia cuya actualidad se sustenta en la sistematicidad, la historicidad y la vocación universal inherentes a la concepción del mundo que la motiva. En nuestra América, dice,

Estamos en tiempos de ebullición, no de condensación; de mezcla de elementos, no de obra enérgica de elementos unidos. Están luchando las especies por el dominio en la unidad del género.[5]

A ello estamos, desde la fe en el ejercicio de la unidad del género en el mejoramiento humano que facilite hacer útil la virtud en la lucha por el equilibrio del mundo. En eso consiste ser martiano en este tiempo nuestro. Eso es lo que nos une, y lo que nos diferencia de otros.

 

Alto Boquete, Panamá, 28 de junio de 2024

[1] Gramsci, Antonio (2003, 37): El Materialismo Histórico y la Filosofía de Benedetto Croce. Nueva Visión, Buenos Aires.

[2] Gramsci, Ibid., 132

[3] Gramsci, Ibid., 245

[4] “La americanidad como concepto, o América en el moderno sistema mundial”

https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000092840_spa

[5] Cuadernos de ApuntesObras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XXI, 163

Tomado de: https://connuestraamerica.blogspot.com

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Pasión por hacer y pensar la historia, de Eduardo Torres Cuevas

El libro Pasión por hacer y pensar la historia, del doctor en Ciencias Históricas Eduardo Torres-Cuevas (La Habana, 1942), director de la Oficina del Programa Martiano, fue presentado en el Sábado del libro, Plaza de Armas del Centro Histórico La Habana Vieja.

El doctor en Ciencias Históricas Félix Julio Alfonso López, recomendó a los lectores “esta compilación de textos imprescindibles, algunos ya conocidos y otros inéditos” que, dijo, “constituyen una brillante síntesis de lo más importante de la producción historiográfica de este humanista y enciclopedista, quien es capaz de captar y analizar los fenómenos culturales de la nación cubana desde el siglo xvi hasta el presente”.

Explicó Félix Julio, que “el volumen está estructurado en tres partes: estudios filosóficos y de pensamiento sobre figuras tutelares de interés para el historiador como, por ejemplo, el Obispo Espada, Félix Varela, José de la Luz y Caballero”. Entre los de índole historiográfica destacó el destinado a Vicente Antonio de Castro y Bermúdez, fundador de la Logia del Gran Oriente de Cuba y las Antillas y, por último, “Torres-Cuevas centra sus meditaciones en la formación de la nación y la nacionalidad en Cuba”.

Publicado por la editorial Nuevo Milenio, y bajo el sello de Ciencias Sociales, esta obra –presentada el sábado 22 de junio en el tradicional espacio que organiza el Instituto Cubano del Libro– fue recomendada por Alfonso López como “joya bibliográfica y verdadero tesoro para los lectores ávidos de conocimiento”.

El profesor titular de la Universidad de La Habana Eduardo Torres-Cuevas ha publicado: La polémica de la esclavitud. José Antonio Saco, 1984; Félix Varela. Los orígenes de la ciencia y conciencia cubanas, 1995; Antonio Maceo: las ideas que sostienen el arma, 1995; La Historia y el oficio de historiador, 1996; Félix Varela. Los orígenes de la ciencia y con-ciencia cubanas, 2002; Historia de la masonería cubana. Seis ensayos, 2005; La historia y el oficio de historiador, 2012; En busca de la cubanidad (tres partes), 2016; Pedro José Guiteras. Primeros historiadores del siglo XIX, 2016, entre otros.

A la par de su trabajo intelectual, Torres-Cuevas ha desempeñado responsabilidades como presidente de la Academia de la Historia de Cuba, Sociedad Cultural José Martí, Alianza Francesa de Cuba, Cátedra Voltaire, Grupo Parlamentario de Amistad Cuba-Francia, y ha sido director del Centro Interdisciplinario para el Desarrollo de las Ciencias Sociales, de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí y del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas y de la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz.

Su trayectoria está reconocida con la Distinción por la Cultura Nacional, Premio Nacional de Ciencias Sociales, Premio Nacional de Historia, Distinción Félix Elmuza (Unión de Periodistas de Cuba), Profesor de Mérito de la Universidad de La Habana, Maestro de Juventudes, de la Asociación Hermanos Saíz, y con la Medalla por la Alfabetización y las órdenes Frank País de Segundo Grado y Carlos J. Finlay, concedidas por el Consejo de Estado de la República de Cuba.

©PJM

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Premio Espacio por la Obra de la Vida a Marlene Vázquez Pérez

Marlene Vázquez Pérez, doctora en Ciencias Literarias y directora del Centro de Estudios Martianos, recibió el Premio Espacio por la Obra de la Vida, de la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales (ACCS), junto a la doctora en Ciencias de la Comunicación Social Hilda Saladrigas Medina y a MSc. Humberto Juan Fabián Suárez.

La distinción fue entregada en la Casa del Alba, durante la última sesión del VII Festival de Comunicación Social de la ACCS, organización con 33 años de existencia, e integrada por quienes ejercen dicha profesión en organismos e instituciones de todo el país.

Además de su ejemplaridad al frente de la institución, Marlene Vázquez Pérez continúa en paralelo su trabajo como investigadora titular, en bien de la difusión de la vida, la obra y el pensamiento de José Martí, labor reconocida en 2023 con la Orden “Carlos J. Finlay” del Consejo de Estado de la República de Cuba.

Vázquez Pérez es autora, entre otros títulos, de Martí y Carpentier: de la fábula a la historia; La vigilia perpetua. Martí en Nueva York; De surtidor y forja. La escritura de José Martí (Premio de Investigaciones de la Academia de Ciencias de Cuba). A su cargo estuvieron la dirección investigativa de los más recientes tomos de la Edición Crítica de las Obras Completas de José Martí (30, 31 y 32), que ya pueden consultarse en nuestro Portal.

La ACCS destaca cada año el buen desempeño y la creatividad de personalidades e instituciones, cubanas y extranjeras, en cuya honorable nómina se hallan los nombres del líder cubano Fidel Castro Ruz (2007) y el teólogo brasileño Frei Betto (2021).

© PJM

 

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Martí y Maceo, unidos por la independencia de Cuba

En el panel Relación de Antonio Maceo y José Martí, organizado por el Grupo Interdisciplinario de Estudios sobre José Martí y los Estados Unidos –jueves 20 de junio, Sala Bolívar del Centro de Estudios Martianos (CEM)–, comparecieron los estudiosos y doctores en Ciencias Históricas: Pedro Pablo Rodríguez López, jefe del equipo de la Edición Crítica de las Obras Completas de José Martí y el colaborar del CEM, Rafael Ramírez García, profesor de la Academia de las FAR General Máximo Gómez.

Ambos investigadores aportaron datos, informaciones y juicios que clarifican la relación y el respeto que existió entre estos patriotas quienes, por encima de cualquier lógica diferencia de criterio, promovieron y defendieron la unidad e independencia de Cuba, durante los preparativos de la Guerra Necesaria (1892-1895), afinidad en la cual son indispensables los nombres del Generalísimo Máximo Gómez y del Mayor General Serafín Sánchez.

Los panelistas refrendaron sus comentarios a partir de los contenidos de la correspondencia de Martí con Maceo, las misivas dirigidas a Máximo Gómez, además de los estudios del contexto en que materializaron un vínculo que tanto ha llamado la atención de los historiadores.

En el encuentro (previsto en homenaje al natalicio de Maceo) estuvieron presentes dos cubanos que han realizado una labor intensa contra el bloqueo a Cuba: Deysi Hernández, quien desde Madrid coordina donaciones de insumos médicos a nuestros hospitales, y el periodista Andrés Gómez, director de la revista Areíto y fundador de la Brigada Antonio Maceo, activo participante del trascendental diálogo que, en 1978, sostuvieron jóvenes residentes en el exterior con nuestro gobierno.

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José Martí, Vindicación de Cuba, de América, de la Humanidad

Cada cubano, viva donde viva, debiera leer cada cierto tiempo “Vindicación de Cuba.” Sería un ejercicio intelectual y espiritual muy útil, del que saldría fortalecido el sentido del patriotismo, por encima de cualquier posicionamiento político o ideológico.

Han pasado 135 años desde los días arduos en que nació ese texto medular. Su actualidad se ha mantenido intacta, no solo por la vehemencia, vigor estilístico y fuerza argumentativa del verbo martiano, sino porque las circunstancias que lo provocaron, amén de las variaciones históricas, siguen siendo casi las mismas, y si han variado, es para peor.

Con este artículo, escrito en forma de carta al director de The Evening Post, y cuyo título se debe al titular del periódico neoyorquino, que lo publicó el 25 de marzo de 1889, respondía Martí a dos artículos ofensores, publicados pocos días antes. El primero de ellos, Do we want to Cuba? (¿queremos a Cuba?), apareció en The Manufacturer, de Filadelfia, el 16 de marzo, y poco después se hizo eco del mismo el propio Evening…Ambos órganos de prensa, enemigos entre sí, pues el primero respondía al proteccionismo, y el segundo al librecambismo, estaban perfectamente de acuerdo en un punto: la inferioridad absoluta de los cubanos, lo cual hacía que Cuba fuera “desdeñada” por los norteamericanos, pues en su opinión sería perjudicial para la nación norteña anexarse una posesión valiosa económicamente, pero que pondría en riesgo la “pureza” de sangre de sus habitantes.

Entre otros elementos denigrantes, ambos rotativos coincidían en tildar a los nacidos en la isla como cobardes, perezosos, afeminados, faltos de conciencia cívica, charlatanes, incapaces, inútiles, que no se habían independizado de España porque no podían gobernarse por sí mismos y no tenían valor para vencer  en combate al ejército colonial. Llegaban al extremo de calificar nuestras tentativas armadas como revueltas que no rebasaban “la dignidad de una farsa.”[1]

Un hombre como Martí no podía ver en calma esa afrenta. Inmediatamente se dio a la tarea de responder de manera enérgica, moderada y convincente  a todas las injurias. Y en esa labor utilizó la lengua del ofensor, para llegar al lector norteamericano medio, que entonces, como ahora, desconocía mayoritariamente lo que tenía lugar fuera de sus fronteras. Su modo de comenzar el texto da fe de su voluntad de unir a los cubanos, independientemente de su posición política, pues todos fueron agredidos por igual:

Ningún cubano honrado se humillará hasta verse recibido como un apestado moral, por el mero valor de su tierra, en un pueblo que niega su capacidad, insulta su virtud y desprecia su carácter. Hay cubanos que por móviles respetables, por una admiración ardiente al progreso y la libertad, por el presentimiento de sus propias fuerzas en mejores condiciones políticas, por el desdichado desconocimiento de la historia y tendencias de la anexión, desearían ver la Isla ligada a los Estados Unidos. Pero los que han peleado en la guerra, y han aprendido en los destierros; los que han levantado, con el trabajo de las manos y la mente, un hogar virtuoso en el corazón de un pueblo hostil; los que por su mérito reconocido como científicos y comerciantes, como empresarios e ingenieros, como maestros, abogados, artistas, periodistas, oradores y poetas, como hombres de inteligencia viva y actividad poco común, se ven honrados dondequiera que ha habido ocasión para desplegar sus cualidades, y justicia para entenderlos; los que, con sus elementos menos preparados, fundaron una ciudad de trabajadores donde los Estados Unidos no tenían antes más que unas cuantas casuchas en un islote desierto; esos, más numerosos que los otros, no desean la anexión de Cuba a los Estados Unidos. No la necesitan.[2]

A partir de ese momento, despliega una poderosa argumentación, basada en hechos tangibles, en nombres propios, en vínculos entrañables entre los dos pueblos, pues llega a aludir hasta a los norteamericanos que pelearon en nuestra Guerra de los Diez Años, como Thomas Jordan o Henry Reeves, este último caído en combate.

Entre los cubanos que honraron a la patria desde la emigración destaca en primer lugar al poeta José María Heredia, el cantor del Niágara, fundador de nuestro romanticismo y conspirador independentista, quien marchó al exilio porque su vida corría peligro; seguidamente menciona al ingeniero Aniceto G Menocal, jefe de las obras del proyectado canal por Nicaragua, figura de alto prestigio en el ámbito académico estadounidense. De igual manera, elogia a Francisco Javier Cisneros Correa, impulsor de la navegación fluvial y el ferrocarril en Colombia, entre otros.

Llama la atención que en esa nómina de desempeño exitoso sitúe en el sitio señero al bardo .romántico, que fue capaz de desafiar muy tempranamente al gobierno colonial y abandonó la seguridad económica y el triunfo intelectual por el destierro y el cumplimiento del deber. Ello no es casual, si nos atenemos a la propia concepción que tiene Martí de la poesía, expresada en otro texto imprescindible, su semblanza del poeta estadounidense Walt Whitman:

¿Quién es el ignorante que mantiene que la poesía no es indispensable a los pueblos? […] La poesía, que congrega o disgrega, que fortifica o angustia, que apuntala o derriba las almas, que da o quita a los hombres la fe y el aliento, es más necesaria a los pueblos que la industria misma, pues esta les proporciona el modo de subsistir, mientras que aquella les da el deseo y la fuerza de la vida. ¿A dónde irá un pueblo de hombres que haya perdido el hábito de pensar con fe en la significación y alcance de sus actos?[3]

Su concepción de la cultura como elemento unificador de la nación, y base del patriotismo, queda aquí expuesta, y aclara sobradamente el porqué de la primacía concedida a Heredia.

A tenor con la gravedad del asunto, Martí tradujo rápidamente los artículos ofensores y su respuesta a la injuria, y ya el 3 de abril de ese propio año circulaba entre la emigración de habla hispana asentada en Nueva York el folleto Cuba y los Estados Unidos, salido de las prensas de El Avisador Hispanoamericano. Además, lo envió de manera personalizada a varios amigos suyos, sensibles al tema de la anexión de Cuba, e incluso a partidarios de ella, como fue el caso de José Ignacio Rodríguez:

Ahora no puedo contener el deseo de enviarle unas líneas que publiqué en el Post, defendiendo a nuestra tierra de cargos que no pueden dejarse correr sin peligro, sea cualquiera la suerte que espere al país que con tenerlo a V. entre sus hijos, ya tiene material suficiente para su defensa. [4]

Con ello aspiraba Martí a sumar a la causa de la defensa de Cuba a todos aquellos que la amaran sinceramente, salvando las diferencias de opinión y poniendo por encima el afecto y el interés nacional. En aquella época era posible encontrar anexionistas honestos, y era posible sacarlos del error y  ganarlos para la causa independentista. Rodríguez no honró su confianza  de su antiguo discípulo y fue un decidido partidario de los Estados Unidos hasta el final de su vida.

Independientemente de la admiración de muchos cubanos por la nación del Norte, Martí deja claro en su texto que

[…] no pueden creer honradamente que el individualismo excesivo, la adoración de la riqueza, y el júbilo prolongado de una victoria terrible, estén preparando a los Estados Unidos para ser la nación típica de la libertad, donde no ha de haber opinión basada en el apetito inmoderado de poder, ni adquisición o triunfos contrarios a la bondad y a la justicia. Amamos a la patria de Lincoln, tanto como tememos a la patria de Cutting.[5]

El cierre, con el paralelo entre Abraham Lincoln, el presidente mártir que abolió la esclavitud, y Augustus K. Cutting, un aventurero inescrupuloso, violento, partidario de la anexión, y su intento, con la anuencia de algunos miembros de su gobierno, por crear un incidente fronterizo entre Estados Unidos y México que estuvo a punto de desembocar en guerra, no es casual. Revela la complejidad de un país poderoso, entonces en plena expansión, poco después ya potencia imperialista, cuyas esencias agresivas se han ido acentuando cada vez más.

Hoy estamos abocados al mismo dilema, de un lado el pueblo norteamericano y las facetas honestas de la intelectualidad progresista de aquel país. De otro, las fuerzas terribles, partidarias de la guerra, ancladas en un discurso neofascista, que pretende sojuzgar a la Humanidad, especialmente a  los pueblos del Sur, a los que miran con ambición y desprecio. Cabe decir, entonces, que ese texto de Martí, pensado en función de Cuba, puede ser leído hoy, con toda justicia, como Vindicación de Nuestra América, o mejor, de todos aquellos pueblos que luchan por su soberanía y en pos de un ideal de paz y  justicia social.

[1] José Martí, Obras completas, Edición crítica, Centro de Estudios Martianos, 2024, tomo 31, p. 212. ( En lo adelante OCEC).

[2] José Martí, OCEC, t. 31, p. 213.

[3]JM: “El poeta Walt Whitman”, en El Partido Liberal, México, 1887, OC, t. 13, p. 135.

[4] JM: “A José Ignacio Rodríguez”, Nueva York, 27-28 de marzo de 1889, OC, t. 20, p. 344.

[5] Ibídem, p. 214.

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