Un especialista imprescindible para la investigación

En la Sala Bolívar del Centro de Estudios Martianos se le rindió homenaje hoy, 6 de junio, a un especialista que resulta imprescindible para el exitoso trabajo de los investigadores en cualquiera de las ramas del saber: el bibliotecario.

Bajo el precepto martiano de Honrar, honra, la Dra. Ciencias Literarias Marlene Vázquez Pérez, directora de la institución, reconoció el trabajo desarrollado en el CEM por las especialistas Paola Sánchez y Mabel Ríos, quienes en circunstancias no idóneas continúan realizando cada día el mayor esfuerzo para prestar un servicio de calidad.

Con orgullo profesional, Paola Sánchez argumentó en su intervención el origen del Día del Bibliotecario (7 de junio), vinculado a la figura del sabio cubano Antonio Bachiller y Morales.

© PJM

7 de junio: Día del Bibliotecario

Por Paola Sánchez

El Día del Bibliotecario se celebra en Cuba cada 7 de junio, en homenaje al nacimiento (1812), de Antonio Bachiller y Morales, insigne intelectual: periodista, historiador, profesor universitario, abogado y bibliógrafo, considerado el Padre de la bibliografía cubana.

Su obra: Apuntes para el estudio de las letras y la instrucción pública en la Isla de Cuba, resulta una de las contribuciones más importantes para el estudio de la bibliografía hispanoamericana y el análisis de los progresos de la civilización en Cuba.

De Bachiller, José Martí expresó: Americano apasionado, cronista ejemplar, filólogo experto, arqueólogo famoso, filósofo asiduo, abogado justo, maestro amable, literato diligente, era orgullo de Cuba Bachiller y Morales, y ornato de su raza.

Los bibliotecarios promovernos la lectura y facilitamos el acceso a la información, somos guardianes del conocimiento e impulsores del aprendizaje en beneficio de la comunidad.

Posted in Sin categoría | Leave a comment

“¿A los Estados Unidos?”, de José Martí: actualidad de una interrogante

Una de las problemáticas más acuciantes que experimenta el mundo de hoy es el crecimiento nunca antes visto de las oleadas migratorias, provocadas por conflictos y dificultades en los países de origen, y también por el afán de encontrar un remedio rápido, por el camino más corto en apariencia, a esas situaciones de carencia y precariedad.
Uno de las preguntas claves a la hora de encarar esa realidad es si esas dificultades son realmente situaciones límite, que ameriten la escapada y sus muchos riesgos, o si es posible buscar otras alternativas.
Otra de las preguntas a hacerse es hasta donde se está siendo víctima del proceso de colonización cultural, tan antiguo como la propia humanidad, y de ese “lavado de cerebro” que conduce a mirar con menosprecio lo propio y con idolatría lo situado más allá del horizonte.
Esa falta de perspectiva, de sentido crítico y de confianza en las potencialidades para ser independientes y conducir el destino de nuestros pueblos por mejores derroteros, no es algo nuevo en Nuestra América. José Martí advirtió reiteradamente respecto a la tendencia a idealizar y admirar en demasía a los Estados Unidos, que ya se perfilaban como potencia emergente y comenzaban a encandilar al resto del mundo con su prosperidad material arrolladora, su desarrollo tecnológico inaudito y su sistema electoral. El señalamiento del cubano se basaba sobre todo en su experiencia personal de emigrado subalterno, siempre reacio a asimilarse, defensor a ultranza de la identidad continental, y radicado en Nueva York porque solo desde allí le resultaba viable su proyecto liberador de Cuba. Además, vistos de lejos se creía en la supuesta perfección, que los presentaba como Tierra prometida donde se encontraría todo lo deseable y anhelado; pero vistos desde dentro eran algo muy distinto.
Uno de sus textos más interesantes sobre la nación norteña es el titulado “¿A los Estados Unidos?”, fechado en julio de 1888. Se desconoce en qué publicación apareció por primera vez, y llegó a nuestros días a través de La Doctrina de Martí, periódico de Rafael Serra, donde se publicó el 15 de agosto de 1897. Es un artículo muy breve, estructurado a partir de una alegoría, pues en un párrafo se detiene a valorar a los jóvenes ingenuos, rendidos ante la belleza física de una doncella, sin tener en cuenta sus valores espirituales, y en otro extiende esa misma mirada cándida hacia los cautivados por la apariencia perfecta del país vecino. Es ilustrativo el segundo, cuya actualidad se nota de inmediato:
[…] en lo que se escribe ahora por nuestra América imperan dos modas, igualmente dañinas, una de las cuales es presentar como la casa de las maravillas y la flor del mundo a estos Estados Unidos, que no lo son para quien sabe ver; y otra propalar la justicia y conveniencia de la preponderancia del espíritu español en los países hispanoamericanos, que en eso mismo están probando precisamente que no han dejado aún de ser colonias. Por supuesto que esto no pasa de ciertas capas mentales, y ni una ni otra propaganda interesan hasta ahora más que a la gente rudimentaria y juvenil de aquellos pueblos de nuestra América donde, precisamente por el amor excesivo a la novedad extraña de los Estados Unidos, o a la vejez de las cosas españolas, no se han desenvuelto como en algunas otras repúblicas nuestras, la riqueza y la política. Pero de lejos se ve poco; y como la literatura tiene la capa ancha y cubre más a menudo lo ligero, que no cuesta trabajo ni fatiga mucho el pensamiento del que lee, que aquello que toma su peso del conocimiento de la vida y exige mayor atención del lector, sucede que una y otra idea, la americana y la española, hacen más camino del que debieran entre los lectores sencillos y la juventud impresionable, mucha parte de la cual, por la falsa golosina de este país que le pintan de miel y oro, trueca insensata la única vida útil, que es la que trata de cumplir el deber de hombre en el país natal, por la mezquina y secundaria empresa de procurarse en tierra extraña una fortuna pecuniaria que casi nunca llega a más de lo estrictamente necesario para el sustento. El hombre joven se debe a su patria.
La cita in extenso se justifica por su riqueza conceptual: primero: la veneración hacia los Estados Unidos condiciona el sentimiento de inferioridad hacia nuestras entonces jóvenes repúblicas independientes, y hacia Cuba, aún dominio colonial de España. Ello fomenta la emigración hacia aquel país, y lo que es peor, la frecuente vergüenza y negación de los orígenes, y la consiguiente afirmación de su derecho natural como “pueblo superior”, a apoderarse de todo lo que estaba situado al sur de sus fronteras. Por ese camino, se iba recto hacia la legitimación entre nosotros del Panamericanismo, la Doctrina del Destino Manifiesto y otras afines, que estaban destinadas a garantizar la sujeción de Nuestra América a un nuevo amo, entonces disimulado, hoy ya con ambiciones culpables y confesas. Segundo: la nostalgia por lo hispano, alentada por la otrora Madre Patria con sus deseos de reconquistar por la vía cultural lo perdido en lo militar y lo político, situaba al continente entre dos fuegos, valga decir, entre dos imperios, uno en franca decadencia, otro en el ápice de su movimiento expansionista hacia el imperialismo. No por gusto escribió en una de sus crónicas de 1889, dedicada a la Conferencia Panamericana, que había llegado para la América española la hora de declarar su segunda independencia. De igual manera, en su ensayo Nuestra América, en 1891, declaró que la colonia había continuado viviendo en la república.
La ingenuidad de los “lectores sencillos y la juventud impresionable” nos golpea hoy con fuerza mayor, aunque haya mediado más de un siglo. Se objetará que los niveles de alfabetización han crecido, que las repúblicas independientes han recorrido un largo camino de historia, con éxitos y reveses, pero camino al fin. Todo ello es cierto, los embates de los medios de comunicación, la guerra cultural como estrategia de dominación, dirigida a eliminar el sentido crítico y el relevo generacional en el continente, están dando resultados alarmantes. Las crisis económicas, las escaladas de violencia, la dureza de la vida cotidiana, han hecho mella también en la conciencia ciudadana. En el caso concreto de Cuba el recrudecimiento del bloqueo y sus medidas extraterritoriales han ido incrementando el desgaste apetecido por sus creadores, y todo ello unido a la compleja coyuntura nacional e internacional y las campañas de desinformación, han favorecido cada vez más la emigración desordenada y peligrosa. No solo urge entonces resolver los graves problemas económicos que nos afectan como nación: en la misma medida hay que incentivar el sentido de la responsabilidad ciudadana, el fortalecimiento del patriotismo, y en ese camino el legado de Martí es de una utilidad incuestionable.

Posted in Sin categoría | Leave a comment

Sabor y tradición: Martí y la cocina; recetas con plátano y dulce de coco con miel

En estos días que tanto se habla de nuestro Héroe Nacional, José Martí, y gracias a la amiga Joanna, que me hizo una pregunta relacionada con el tema, recordé que hace unos años yo había comenzado una investigación sobre el tema de Martí en la cocina. Si bien Martí ha hablado y tocado todos los temas, me pregunté siempre si en la gastronomía había incursionado y mire usted que ¡sí¡. Y casualmente un tema que yo siempre refiero, que la cocina criolla, una de sus tantas características identitarias es que es bien sazonada, bien punteada a nuestra usanza y tratar de comer lo más sano posible; el cubano tiene muy mal hábito alimentario y debe ir poco a poco incorporando una comida más sana incluyendo el empleo de vegetales en todas sus formas de hacer. Muchos me han llegado a decir que comiendo yerbas, el hombre no ha llegado al cosmos, los he mirado y me he callado, pues ignorarlos es lo mejor que puedo hacer.

El artículo “La exhibición sanitaria” (La América, Nueva York, mayo de 1884, t.8, p. 437), publicado por Martí, tiene una vigencia tal en el mundo que no parece que pasaron 140 años.

“Comer bien, que no es comer ricamente, sino comer cosas sanas bien condimentadas, es necesidad primera para el buen mantenimiento de la salud del cuerpo y de la mente. La angustia con que se vive en todas partes del mundo en la época de transición que nos ha tocado existir, hace más necesario hoy que nunca la reparación inmediata y cuidadosa de las fuerzas que en grado mayor que en ninguna otra época se pierden”.

Este texto lo escribe a la sazón de La Exhibición Sanitaria, en Londres. Pero muchos son los trabajos que escribe Martí en diferentes revistas y folletos de Guatemala, México, Venezuela, en los propios Estados Unidos de América; entre otros temas, dedica a ese néctar tan apreciado por los cubanos y en muchas partes del mundo, el café; desde su cultivo, la utilidad y las formas de tomarlo. Por lo general endulzado con miel y, en muchos casos, saborizado con anís, canela, nuez moscada; esto lo degusté yo en Republica Dominicana, en Cuba nunca lo había visto, ni oído hablar.

No tan solo Martí habló de eso, cuando buscamos en su Diario, ya en sus últimos días, veremos que dedica parte de su tiempo a describir qué y cómo comía. Me refiero a su viaje desde Montecristi a Cabo Haitiano y de Cabo Haitiano a Dos Ríos y en el propio Dos Ríos, desde el 14 de febrero al 25 de abril del 1895. Hace referencias por días de lo que se va alimentando.

Habla del arroz blanco, de huevos fritos, puerco guisado con plátanos y malanga, de boniato, caldo de plátano, gallina con arroz, de puerco asado, cocinado con coco y frito, pan de maíz y casabe, merengue criollo, raspa de coco con miel, del licor de rosa…

De la miel refiere maravillas:

“…mejor que el azúcar, que fue hecha para el café. Es vida para un día y cura de excesos, miel limón que dice que es un zumo muy hervido, que cura las úlceras tenaces; del modo moro, que en Cuba no se conoció…de la guacaica, que es un pájaro gustoso, que vive de gusanos, y da un caldo que mueve al apetito…”.

Estas fueron a grandes rasgos las comidas de Martí en esos días, pero es de señalar con la frescura con que narra en el Diario. Por ejemplo:

14 de febrero

-…de Villalobos, a casa de Nené, la madraza del poblado, la mano. “Ustedes me dispensen”, dice al sentarse junto a la mesa a que comemos, con ron y café, el arroz blanco y los huevos fritos…

-Mercedes, mulata dominicana, de vejez limpia y fina, nos hace, con la leña que quiebra en la rodilla su haitiano Albonó, el almuerzo de arroz blanco, pollo con llerén, y boniato y auyama: el pan, prefiero el casabe, y el café pilado tiene por dulce, miel de abeja…

2 de marzo

-Para mí es el almuerzo oloroso, que el mocetín, muy encorvado, se sienta a gustar conmigo: y Nephtalí y la hija me sirven: el almuerzo es buen queso, y pan suave, del horno de la casa, y empanadillas de honor, de la harina más leve, con gran huevo: el café es oro, y la mejor leche.

5 de abril

-David, de las islas Turcas, se nos pegó desde la arrancada de Montecristo…y era la goleta él solo, con sus calzones en tiras, los pies roídos, el levitón que le colgaba sobre las carnes y el yarey con las alas al cielo. Cocinaba él el “locrio”, de tocino y arroz; o el “sancocho” de pollo y pocas viandas; o el pescado blanco, el buen“mutton-fish” con salsa de mantequilla y naranja agría…

14 de abril

-Todos ellos (Gómez, Guerra y Paquito), unos raspan coco, Marcos ayudado del General, desuella la jutía. La bañan con naranja agría y la salan. El puerco se lleva la naranja, y la piel de la jutía, en la parrilla improvisada, sobre el fuego de leña. De pronto hombres: “!Ah hermanos!”. Salto a la guardia. La guerrilla de Ruenes…

17 de mayo

-Gómez sale, con 40 caballos a molestar el convoy de Bayamo. Me quedo escribiendo… Rosalío, en su arrenquín, con el fango a las rodillas, me trae su jaba de casa, el almuerzo cariñoso: “Por usted doy yo mi vida”… Asan plátanos y majan tasajo de vaca, con una piedra en el pilón, para los recién venidos. Está muy turbia el agua crecida del Contramaestre, – y me trae Valentín un jarro hervido en dulce, con hojas de higo…

Espero les guste este trabajo, que es un primer acercamiento al tema, y que continúe la investigación.

Y de ahora en lo adelante, tener a Martí en cuenta cuando hable de literatura y cocina. Al parecer, el tema no es tan de literatura de segunda, cuando un hombre como Martí, en momentos tan difíciles, le dedica tiempo a reflejar las comidas en su Diario.

Les propongo los siguientes platos: caldo de plátano, cerdo con plátano, dulce de coco con miel. Espero sean de su agrado.

Caldo de plátano

Ingredientes (4 Servicios):

Dos plátanos verdes o pintones, 3 tazas de caldo o agua, 1 cebolla, 1 ají, 4 dientes de ajo, ½ cucharadita de comino, 2 cucharadas manteca o aceite, ½ macito de perejil, 1 hoja de culantro, 1 cucharadita de jugo de limón, pimienta y sal a gusto.

Preparación:

Lave, pele y ralle por el lado grueso del guayo el plátano; que le queden lascas finas. Limpie y pique en ruedas la cebolla. Limpie, lave y pique el ají en tiras finas. Limpie y macere los ajos. Limpie, lave y pique bien fino el perejil. Lave la hoja de culantro.

Ponga a la candela una cacerola con la grasa, agréguele la cebolla, el ají, el ajo, el comino, el culantro, sal y deje que comience a sofreír. Añádale el plátano rallado, revuélvalo y agregue el caldo o agua a utilizar, puntéelo de pimienta y sal y deje cocinar hasta obtener un caldo espeso a gusto.

Apague la candela, agregue el jugo de limón a gusto y polvoréelo con el perejil por encima. Sírvalo caliente.

Cerdo con plátanos

Ingredientes (4 Servicios):

Dos tazas de dados de cerdo, ½ cucharadita de comino 1 hoja de laurel, 1 cebolla, 8 dientes de ajo, 1 ají pimiento, ½ taza de puré de tomate o 2 tomates maduros, 2 hojas de orégano, 1 cucharada de vinagre, 1 taza de vino blanco o vino seco, 2 plátanos, manteca o aceite, pimienta y sal a gusto.

Preparación:

Limpie y pique en ruedas la cebolla. Limpie y macere los ajos. Limpie, lave y pique en tiras finas el ají. Limpie, lave y pique finamente el orégano. Lave, pele y pique los plátanos para hacer tostones.

Ponga una cacerola a la candela con aceite y los plátanos para hacer los tostones, cuando estén resérvelos.

Ponga la cacerola a la candela con 2 cucharadas de la grasa a utilizar, la cebolla, los ajos, el ají, el comino, el orégano, pimienta y sal y déjelo que comience a sofreír, agregue la carne y luego los tostones, sofríalo todo. Añádale la hoja de laurel, el puré de tomate, el vinagre, el vino y cúbralo de agua, puntéelo de pimienta y sal, déjelo cocinar hasta que se reduzca la salsa a gusto.

Nota: Lo puede hacer sin el puré de tomate. Si no desea hacer los tostones, puede picar el plátano en trozos y freírlos.

Dulce de coco con miel

Ingredientes (Varios servicios):

Dos tazas de coco rallado, 1 taza de miel, 2 tazas de agua, 1 rajita de canela.

Preparación:

Ponga a la candela una cacerola con el coco, el agua, la rajita de canela y déjelo cocinar hasta que el coco se cocine y se reduzca el liquido sin que se peque, agréguele la miel revolviendo hasta que se espese a gusto.

Nota: Puede dejarlo bien espeso y tener preparado una fuente honda previamente engrasada con mantequilla y servir porciones. También si lo desea le puede polvorear canela por encima a gusto.

Publicado en: Sabor y Tradición

Posted in Sin categoría | Leave a comment

Vicisitudes de la novela de José Martí

La única novela escrita por el Maestro ha tenido una historia y una recepción poco frecuentes. Su autor la escribió por solicitud de su amiga cubana Adelaida Baralt, quien solía cumplir encargos para el quincenario El Latinoamericano, publicado en Nueva York en los años 80 del siglo XIX. No deja de sorprender al conocedor de su juicio habitualmente negativo sobre tal género literario, que Martí aceptase esa encomienda, la cual le obligaba, además, a escribir con rapidez para cumplir con la entrega sistemática cada mes para publicar la novela desde el 15 de mayo hasta el 15 de septiembre de 1885. Súmese a lo anterior que, durante esos cuatro meses, Martí no incumplió con la entrega de sus “Escenas Norteamericanas” para el diario bonaerense La Nación, cuya remuneración solía enviar a su familia en Cuba.

A diferencia de aquellas crónicas acerca de la vida estadounidense, cuyo bagaje informativo se sustentaba en su incansable revisión diaria de los periódicos de ese país, la novela, dado que era un relato ficcional, le obligaba a un esfuerzo creador salido de su sola capacidad para hilar una trama y diseñar a los protagonistas. Probablemente tuvo que vencer cierto pudor por asumir una escritura que solía desfavorecer y de la cual no nos ha llegado algún otro intento suyo anterior o posterior.

Lo cierto es, sin embargo, que Amistad funesta, como la tituló para El Latinoamericano, siguió atrayendo su atención creadora como lo revelan las notas y modificaciones que le fue añadiendo y su decisión de cambiarle el título por el de Lucía Jerez, la protagonista principal, cambios inteligente y respetuosamente aceptados por sus varios editores contemporáneos.

Un nuevo título acerca de esta pieza de la escritura martiana circula desde hace algunos meses bajo el sello editorial de Letras Cubanas: Silencios y recepciones: la novela de José Martí. Su autor, Mauricio Núñez Rodríguez, se ha convertido desde hace ya algunos años en el principal estudioso y divulgador en esta época de esta pieza única de la novelística martiana. Investigador en el Centro de Estudios Martianos desde hace años, el autor alcanzó el doctorado justamente con un primer examen de esta obra, a lo cual le siguieron una edición crítica de esta pieza y el empuje para una edición en Guatemala, otra en Costa Rica y una tercera bilingüe en español y francés.

Silencios y recepciones: la novela de José Martí es un valioso estudio acerca de cómo ha ido cambiando la recepción de esta pieza, considerada durante mucho tiempo por la crítica como una obra secundaria en la escritura martiana, de escaso valor e interés hasta que en los finales del siglo pasado y lo transcurrido del actual se haya ido afianzando su valoración positiva entre los estudiosos de las letras hispanoamericanas.

El autor ha organizado su estudio a través de una amplia “Introducción” que recorre el arduo camino de la novela hasta ir alcanzando la valoración positiva de que ya hoy disfruta mayoritariamente. Cuatro capítulos conforman el cuerpo del libro.

El primero se titula “Aproximaciones al sistema narrativo martiano” y en este se rastrea la capacidad narrativa martiana desde sus deslumbrantes adolescencia y juventud. El segundo, “Acordes inconclusos en la génesis de una novela”, analiza las condiciones de presión intelectual bajo las cuales Martí escribió la primera versión de la novela. El segundo acápite de este capítulo, nombrado “Peculiaridades ideotemáticas y estructurales” es uno de los platos fuertes analíticos del libro y demuestra la hondura y originalidad de la labor de Núñez Rodríguez. Cierra otro acápite que explica cómo se llegó a la edición crítica tras ser encontrada la edición príncipe en los números de El Latinoamericano.

En el capítulo 2, “Polifonías de una novela singular”, Núñez Rodríguez continúa manifestando la brillantez de su capacidad para el análisis literario, mediante lo que llama, en uno de sus acápites, la confluencia de voces narrativas, al considerar tanto las reflexiones del Maestro acerca de las novelas, como también fue un maestro en la presentación de voces diversas en su periodismo de madurez acerca de Estados Unidos. Ese acápite y el siguiente, “Voces narrativas que convergen”, entregan un sugerente y original acercamiento estilístico a la prosa martiana.

El capítulo 4 indica el tema desde su título: “La novela de José Martí ante la crítica”. Imprescindible esta parte de la obra para entender el proceso de análisis y valoraciones acerca de la novela martiana desde distintas épocas, generaciones y conceptos acerca de la novelística y lo literario en general. Los dos últimos acápites de este capítulo son también de lectura obligada para los interesados en el aporte literario de esta novela, tanto tiempo relegada por la crítica y hasta por su propio autor.

La amplísima Bibliografía que nos aporta el libro, por trece páginas, ayuda al estudioso para cualquier examen en torno a la novela martiana. En igual sentido, son valiosos los dos anexos que le continúan; uno, con cuatro fragmentos que parecen parte de otras posibles novelas; y otro que entrega la relación de las ediciones impresas de la novela martiana, tanto bajo el título primigenio de Amistad funesta, como del posteriormente adoptado por el autor en sus manuscritos: Lucía Jerez.

Silencios y recepciones: la novela de José Martí recibió el premio de ensayo Enrique José Varona en 2020 y el Premio de Investigación Cultural este año.

Tomado de La Jiribilla 

Posted in Sin categoría | Leave a comment

Martí, lector de los tiempos

Martí, tan apasionado por la literatura y las artes como del bienestar humano, comprendió la complejidad de los tiempos y avizoró el despertar de las identidades nuestraamericanas en un contexto adverso…
Hoy se habla de que la lectura no se limita a lo escrito en un texto ni se cierra únicamente alrededor de los libros, sino que refleja un amplio espectro de la realidad social y humana, siendo posible leer más allá de los libros e interpretar las realidades en las que vivimos a través de elementos simbólicos pero también de la materialidad en la que se vive, y así la lectura de los tiempos humanos se convierte en la interpretación del contexto y los procesos socioeconómicos y culturales que dan forma a nuestras sociedades. Y creo que esto último es lo que han realizado los hombres y mujeres cuya obra intelectual y artística ha trascendido generaciones para presentársenos en la actualidad como miradas vivas en las que podemos reflejarnos sin importar la distancia temporal de su creación.
Esta insigne grandeza intelectual es la que hace resaltar y mantenerse vigente a José Martí, prócer cubano que dio su vida por la liberación de su Patria, y al hacerlo nos dio sentido e identidad a las y los nuestroamericanos que hoy habitamos las repúblicas hermanas fundadas bajo la luz emancipatoria del coloniaje opresor y de la multiplicidad de imaginarios que se manifiestan en el devenir de las culturas originarias y autóctonas que explican esa raíz diversa, pero común. Martí supo interpretar las señales visibles y ocultas de nuestras sociedades, ese crisol de voces, culturas, ideologías y realidades concretas, específicas, pero generales, a las que dio forma en su magistral ensayo “Nuestra América” (1891), y desde el cual nos advierte de la grandeza de los retos y la riqueza futura si sabemos cómo unir aquello disuelto por los mezquinos intereses imperialistas y colonialistas de la soberbia vestida de “libertad”.
El intelectual cubano Roberto Fernández Retamar, uno de los más avanzados estudiosos de la obra de Martí, escribió en su ensayo “¿Qué literatura funda Martí?” (2021), que de la lectura histórica y contextual realizada por el prócer surge la toma de conciencia de la época que no se limita a la literatura, sino que la reconoce como parte y reflejo de lo social, para así dar sentido y explicación a lo que acontecía y aún transcurre, Retamar nos dice: “No cabe duda de que a José Martí correspondió encabezar esta época que aún vivimos, la historia contemporánea de nuestra América, en sus combates, en sus ideas, en sus letras. Se trata de una época que se abrió alrededor de 1880 y en la que se halla hoy el conjunto de la América Latina y el Caribe: la época del imperialismo y de la liberación”.
Martí, tan apasionado por la literatura y las artes como del bienestar humano, comprendió la complejidad de los tiempos y avizoró el despertar de las identidades nuestraamericanas en un contexto adverso, en el que el imperialismo desarrollaba lo peor de sí y donde el colonialismo de viejas potencias económicas seguía devorando fronteras y negando a los pueblos su derecho de vivir. Las letras de Martí no encontraron separación de razón ni de belleza, sino que nutrieron al Modernismo y mucho más, sin caer en el desprestigio estético, pero reclamándonos el compromiso más allá del papel y los discursos. Su obra es la lectura de su tiempo y la del futuro que ya anunciaba sus claroscuros, en el que solamente la unidad y la libertad podrán dar pie a la grandeza y plenitud de nuestras repúblicas hermanas de sangre, cultura e historia. Hoy, la obra martiana es una aliada para la lectura de las circunstancias complejas que afrontamos en nuestra América y el mundo…
Posted in Sin categoría | Leave a comment

Dos Ríos: el enigma, regresa a la Televisión Cubana

El pasado domingo 19 de mayo la Televisión Cubana presentó en carácter de reposición el documental Dos Ríos: el enigma, del realizador Roly Peña, en el popular espacio Arte Siete. La obra –auspiciada por la Sociedad Cultural “José Martí”– muestra las últimas veinticuatro horas en la vida del autor de Versos libres y, desde un análisis científico, topográfico e histórico trata de brindar una explicación objetiva de las circunstancias en que muere nuestro Apóstol.

A propósito de esta nueva oportunidad, retomo para los lectores del Portal José Martí, el diálogo que sostuve con uno de sus realizadores en ocasión de su estreno hace varios años. Ernesto Gómez Vázquez nos comparte la experiencia de abordar para la televisión un asunto histórico que ha tenido a lo largo de varias décadas diversas hipótesis interpretativas.

 

Ernesto, ¿en qué consistió tu labor en Dos Ríos: el enigma?

Soy diseñador y tengo en mi haber como editor de audiovisuales cuatro documentales en diferentes años: tres de ellos relacionados con la medicina y uno, con esa figura emblemática de nuestra música: Amadito Valdés, las baquetas de oro del Buena Vista Social Club. En septiembre del año 2010, Roly Peña me contacta para que participe como editor del documental que se estaba filmando en ese momento y que versaba sobre el enigma que rodea la muerte del Apóstol. Fue para mí un gran honor que tan prestigioso realizador me hiciera tal propuesta. Una vez que estuvo terminada la etapa de filmación, se iniciaron largas jornadas de trabajo para la edición de los materiales.

 

La obra tiene numerosos efectos especiales que contribuyen estéticamente a la contextualización geográfica de los hechos que narra y analiza en la zona de Dos Ríos. ¿Cómo surge la idea de introducir –sin detrimento de la verdad histórica– esta forma dinámica y atractiva de presentar las diversas etapas de un hecho relevante para Cuba y América? ¿Con qué objetivos?

Esta pieza constituyó un reto para todo el equipo de realización, pues era imprescindible presentar un material que atrapara al televidente. No es tarea fácil mantener la atención de alguien hacia un tema histórico durante 45 minutos, mucho menos en Cuba, donde hablar de Martí parecería un tema trillado. Pero el quid del asunto radicaba en advertir a ese mismo televidente que se trataba de algo novedoso, de un asunto poco abordado por los medios, como es la circunstancia de la caída de nuestro Héroe Nacional. Por tanto, el lenguaje visual, también tenía que ser diferente y apostamos por la animación en 3D que realizaron los alumnos de la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI), dirigidos por el profesor Gadiel Carrero. Es una forma de llegar a los más amplios y diversos sectores, sobre todo, a los jóvenes para quienes las nuevas tecnologías suelen ser tan atractivas. Es la vía de hacer llegar la información sobre nuestra historia en el lenguaje audiovisual contemporáneo que prefieren las nuevas generaciones, como un camino para su conocimiento y apropiación.

 

¿Qué significa para ti como realizador y como cubano la posibilidad de haber aportado tu empeño, tiempo y talento al nacimiento de un documental sobre horizontes relacionados con nuestro Héroe Nacional en el cual, desde su estreno, se podía intuir su amplia recepción entre estudiosos, especialistas y el público en general?

Soy martiano por naturaleza, como la gran mayoría de los cubanos. No soy un experto en temas históricos, pero siempre me he interesado por cultivar mi curiosidad en esa dirección. En mi juventud la vida me puso frente a un excepcional historiador: José Luciano Franco, quien de una forma muy amena narraba la historia de Cuba, y sobre todo, la vida de sus protagonistas con sus virtudes y defectos haciéndolos más humanos. Eso para mí, es lo más importante, sin envolverlos en ese halo místico e idealista con que a veces se les rodea. En eso consiste, según mi punto de vista, la fortaleza histórica de este material.

 

¿El equipo encabezado por Roly Peña tiene la idea de retomar para la televisión otros enigmas relacionados con la historia de Cuba, o este trabajo fue una idea coyuntural y vuelven a otras temáticas de actualidad?

Tenemos más proyectos relacionados con nuestro devenir histórico. La buena recepción que ha tenido el documental a lo largo de todo el país ha sido un estímulo significativo. Nos han brindado muchas sugerencias e ideas. Este documental solo fue el principio. Tenemos en agenda con otros proyectos. Nos gustaría hacer los Diarios de campaña de Martí, pues sería un punto de partida para narrar gran parte de su vida, en Guatemala, en México, en Estados Unidos, etc., profundizar en el tema y mostrarlo al televidente de una forma amena, lúdicra, es decir, motivar a la juventud a dirigir su mirada hacia nuestras raíces, algo tan importante para garantizar la continuidad del interés, el conocimiento y el orgullo por nuestra iden

Posted in Sin categoría | Leave a comment

Recordar a Martí, más que una efeméride

Llega mayo: el mes de las flores, de las madres, de Martí. Nadie puede negar que esos son los augurios entusiastas con que los cubanos recibimos el quinto mes del año. La proximidad de la efeméride luctuosa de la caída del Apóstol en Dos Ríos, devenida conmemoración universal, conmina a releer y reflexionar sobre su obra y sobre el modo en que nos acercamos a ella.

En estos días los  maestros asignan tareas de contenido martiano. Los niños se aprestan a homenajear al que escribió para ellos hermosas páginas y dejó para el futuro una obra trascendental. Actos, llenos de  poesía y canciones, de flores al pie de cada busto, de emoción sincera,  y hasta de besos infantiles en  la piedra, se vuelven cotidianos en cada escuela o círculo infantil.

No obstante, el jubileo de la conmemoración lleva a hacerse preguntas inevitables: ¿Recordar y leer a Martí es asunto puntual, de enero o mayo, o es de todos los días? ¿Estamos preparando a nuestros niños y jóvenes para que aprendan de memoria los versos de La Edad de Oro y los reciten con gracia, o para que sean de veras martianos? ¿Cuánto más podemos hacer para que la promoción de la vida y la obra del cubano universal llegue a cada uno de nuestros ciudadanos y se convierta en práctica cotidiana? ¿Todos los cubanos conocemos de verdad a Martí o tenemos la impresión de conocerlo?

Muchas interrogantes más pudieran ser formuladas y cada una tendrá respuestas diversas, en dependencia del destinatario. Lo cierto es que Martí forma parte de la vida cotidiana del cubano, viva donde viva, y no es posible pensar a Cuba como nación sin pensar en Martí.

El joven estudiante de veinte años recién cumplidos, deportado a España al serle conmutada la pena de trabajos forzados por la del destierro escribió: “Patria es comunidad de intereses, unidad de tradiciones, unidad de fines, fusión dulcísima y consoladora de amores y esperanzas.”[1]

Ese recuerdo amoroso de la tierra en que nació, acendrado en la distancia del exilio madrileño y la lejanía de los afectos familiares, ha ligado para siempre su nombre al de su Isla, y a la noción de patriotismo entre nosotros. La comprensión del lado sentimental, afectivo, fue muy temprana en él, y lo marcó de manera permanente a lo largo de toda su vida. Su muerte en combate el 19 de mayo de 1895, como consecuencia de su coherencia entre prédica y acción, fue el resultado doloroso de años de sacrificio, y la expresión suprema de aquel fragmento premonitorio, escrito a los dieciséis años, en su poema dramático Abdala:

El amor, madre, a la patria

No es el amor ridículo a la tierra,

Ni a la yerba que pisan nuestras plantas;

Es el odio invencible a quien la oprime,

Es el rencor eterno a quien la ataca […][2]

Esa dicotomía entre Patria y Madre lo acompañó toda su vida, y el desgarramiento por debatirse entre ambos deberes no lo hizo apartarse jamás del que siempre consideró como el objetivo supremo de su existencia. Se dio a los demás con una generosidad sin límites, a tal punto que lo que pudo ser una carrera brillante en beneficio personal, se convirtió en un desinteresado amor por sus compatriotas y en la entrega a prever, para Nuestra América, los peligros de las futuras acometidas imperialistas.

El ejemplo de tenacidad y resistencia de José Martí debe acompañarnos siempre. Los tiempos difíciles ayudan a medir la entereza del ser humano. Quien no es firme claudica, quien tiene claros su lugar y  propósitos se hace más enérgico. Lo más fácil es aceptar de antemano la derrota, pensar en sí y no en los demás. Si Martí hubiera tomado esa decisión, si se hubiera preservado, como tantos le pedían, su estatura de héroe no sería la que tiene en el aquí y el ahora de todos los cubanos.

Su ejecutoria personal está muy ligada a la  noción de heroísmo que propugnó en sus textos. Piénsese si no, en esta caracterización del abolicionista estadounidense Wendell Phillips, que parece en verdad un autorretrato: “[…] el que se consume en beneficio ajeno, y desdeña en cuanto solo le sirven para sí las fuerzas magnas que en él puso el capricho benévolo de la naturaleza, héroe es y apóstol de ahora, en cuya mano fría todo hombre honrado debe detenerse, a dar un beso.”[3]

De él escribió también, en otro de sus textos sobre el prócer norteño, en plena consonancia con sus  propias características: “[…] era de esa raza de hombres radiantes, atormentados, erguidos e ígneos, comidos del ansia de remediar los dolores humanos.”[4]

De esa misma hechura solar fue Martí, de manera que entre los cuadros que adornaban su modesta oficina en 120 Front Street, en Nueva York, se encontraba un retrato de Wendell Phillips.  Su obra en bien de Cuba y de Nuestra América creció cada día ante este igual suyo,  testigo e inspirador  de su fidelidad a un ideal superior.

En momentos en que la humanidad se ve cercada por el egoísmo, la banalidad, las desigualdades, las guerras, el mercantilismo, las crisis de valores, los cubanos tenemos el privilegio de contar con un acervo cultural y ético enorme, de alcance universal, en la obra de José Martí. El mejor homenaje que podemos rendirle hoy en este nuevo aniversario de su caída en combate, no es cantarle loas,  por sinceras que sean. Es leerlo como quería Unamuno, “con devoción inteligente”[5], pues aunque su obra fue escrita en función de su tiempo, ha demostrado su capacidad iluminadora para entender problemas que aún permanecen insolubles en nuestra época. Si,  además,  nos proponemos conscientemente imitar su ejemplo, en la medida de nuestras fuerzas y posibilidades, podríamos construir un mundo mejor y más justo, que es el único  monumento digno de su memoria.

[1] JM: “La República española ante la Revolución cubana”. Obras completas, editorial de Ciencias sociales, La Habana, 1975, t. 1, p. 93. ( En lo adelante OC)
[2] José Martí, “Abdala”, OC, t. 1, p. 19.
[3]  José Martí, “Wendell Phillips.” Obras Completas, Edición crítica, Centro de Estudios Martianos, 2010,  t. 17, p. 168.
[4] José Martí, “Wendell Phillips.”OCEC, t. 19, p. 65.
[5] Miguel de Unamuno: Carta a Joaquín García Monge. Archivo José Martí, La Habana, no. 11, enero –diciembre de 1947, p. 15.

Posted in Sin categoría | Leave a comment

Adalberto Ronda recibe la distinción Pensar es servir

En acto de especial emotividad para los participantes de la última sesión del reciente Coloquio Internacional El Modernismo de José Martí, en el Centro de Estudios Martianos (CEM), le fue entregada la distinción Pensar es servir al Investigador Titular, Dr. en Ciencias Históricas, Adalberto Ronda Varona.

Se trata del más alto galardón que, desde 2006, concede el Centro de Estudios Martianos (CEM) a instituciones y personalidades cubanas y extranjeras destacadas en la promoción de la vida, la obra y el pensamiento de José Martí.

La Doctora en Ciencias Literarias, Marlene Vázquez Pérez, directora del CEM, leyó la resolución en la que se acreditan los méritos considerados por el Consejo de Dirección para la justa propuesta.

El Doctor en Ciencias Históricas, Pedro Pablo Rodríguez López, conversó con los presentes acerca de la capacidad intelectual y humana de Ronda. En particular, subrayó su “modestia verdadera” y la dedicación intensa a su obra dentro de las Ciencias Sociales”, motivos indispensables para que –más allá de la jubilación–, la institución continúe precisando “de sus conocimientos, de su madurez de juicio y su fraternidad martiana”.

Muy emocionado, Ronda expresó agradecimiento al CEM, a todos sus compañeros y ratificó su disposición de mantenerse cerca, continuar estudiando y colaborando en el funcionamiento de esta institución centrada en el noble propósito de compartir con el mundo la sabiduría del prócer cubano.

© PJM

Posted in Sin categoría | Leave a comment

José Martí o las paradojas del deber y la libertad

El respeto a la dignidad humana, al ejercicio de la libertad de ciudadanos y pueblos, propio del legado de Martí, es hoy más necesario que nunca.

Ante cada aniversario de la caída en combate de José Martí debemos tener presente que fue un hombre muy afectuoso y amante de la paz, y en la labor de mejoramiento humano, de afianzamiento de los pilares del amor y la unidad, su pensamiento es de una valía indiscutible.

El lector no familiarizado con el legado del prócer puede objetar estas afirmaciones acudiendo al hecho de que Martí fue el organizador de la última guerra de independencia contra España. Sin embargo, su manera de concebirla dista mucho de lo convencional, pues en su opinión debía ser amorosa y breve.

Además, era para él una angustia suprema el hecho de que llevaba en sí la responsabilidad de esa contienda, necesaria e irremediable. Eso no le impedía advertir el enorme sufrimiento que causaría, por las vidas jóvenes que costaría esa libertad imprescindible y añorada. Resulta estremecedor este testimonio de Blanche Z. de Baralt:

«En los meses que precedieron a la Guerra del 95, cuando Martí era perseguido por el espionaje español, cambiaba de residencia a menudo para despistar a los agentes que lo buscaban. Venía a veces a pedirnos albergue, sabiendo que nuestra casa era la suya; y cuenta mi marido que una noche en que Martí durmió en su cuarto con él, lo despertaron unos suspiros profundos y unos quejidos lastimeros. “¿Qué tiene, Martí?”, le preguntó Luis, alarmado; abriendo los ojos exclamó: “¡Ay, las madres, las madres, cuánta sangre y cuántas lágrimas van a correr en esta revolución a que voy a lanzar a mi país!” Sentía el peso de la tempestad que iba a desencadenar y su alma sensible se condolía de los sufrimientos inherentes a la redención».1

Aunque la libertad como bien mayor cuesta un sacrificio enorme, es indispensable para la garantía de la paz de las naciones, y eso Martí lo entendió como nadie. Involucra a cada individuo, porque la primera expresión deseable de la libertad y de la propia paz es la de la familia, esa que Cintio Vitier definió, con toda razón, como camino hacia la Patria.

Desde muy temprano entendió Martí, también, que la libertad del individuo y de las naciones estaba estrechamente ligada a la cultura y a la capacidad creativa. Para él la imitación de los modelos foráneos, por tentadores que parecieran, nunca fue una opción, y es un criterio que lo acompañó desde su primera juventud hasta un texto de madurez y síntesis, como el ensayo Nuestra América. En un artículo temprano, Maestros ambulantes, que es considerado como una piedra angular de su pensamiento ético y pedagógico, se refiere así a este asunto: «Ser bueno es el único modo de ser dichoso. Ser culto es el único modo de ser libre. Pero, en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno».2

Esta frase ha sido manipulada, recortada, descontextualizada, pero es conveniente verla en toda su magnitud. Esas verdades esenciales que caben en el ala de un colibrí,3 para seguir poniendo en solfa a este mismo texto, aluden a cuestiones medulares, como la necesidad de alfabetizar y, por extensión, garantizar la participación cultural y ciudadana a toda la población de nuestros países, de manera que se echaran por tierra las ataduras mentales que dejó tras de sí la colonia. Implicaba también el fortalecimiento espiritual, de modo tal que se le diera a lo material la importancia real, de sostén de la vida, y no la prioridad que ha llegado a tener en nuestros días a merced de los dictados del mercado.

La batalla más ardua no era la que cortó el vínculo político y económico con la antigua metrópoli, ya derrotada a costa de grandes sacrificios. La independencia verdadera, profunda, no se había conseguido totalmente en tiempos de Martí, pues como bien declaró en Nuestra América, la colonia había continuado viviendo en la república: ésta debía luchar contra aquella y vencerla.4

El espíritu de todo un continente, situado al sur del río Bravo, debía levantarse contra nuevas formas de dominación, que ya se avizoraban en el horizonte, y que el cubano veía alarmado y decidido a prevenir, pues su pensamiento tiene un alcance descolonizador indudable. Dos años antes, en una de sus crónicas sobre la Conferencia panamericana o Congreso de Washington, como también se le conoce, escribió, luego de un párrafo formidable, en el que sintetizaba las verdaderas esencias del cónclave, que había llegado para la América española la hora de proclamar su segunda independencia.5

No se trataba solo de eludir con sabiduría, cautela y firmeza los tratados comerciales leoninos con que se pretendía atar a nuestros pueblos al nuevo amo disimulado. Había que prever, al mismo tiempo, con preparación oportuna e inteligente, otros peligros de igual magnitud, como el deslum­bramiento ante la prosperidad y la democracia representativa norteñas, por ejemplo. Ese mismo deslum­bramiento era –y es– el conducente a otras actitudes perniciosas, como el menosprecio de lo propio cuando se le compara con lo foráneo. Ese fatalismo es el denominador común de las actitudes lacayunas, de la imitación servil, de la ausencia de creatividad y de confianza en las propias fuerzas. Ellas son las vías iniciales para llegar a la colonización mental y, a posteriori, al anexionismo más ortodoxo. Con esas condiciones y actitudes se le está abriendo la puerta al colonizador, que no vacilará en someter por la fuerza si es preciso, después de haber penetrado en la casa bajo engaño y seducción.

¿Y qué país puede gozar de libertad y paz, colonizado por otro? ¿De qué manera se enfrenta la guerra cultural, y se preserva la soberanía? Tal parece que las obras martianas, a partir de 1889, sea cual sea su naturaleza, responden a esas interrogantes.

De ese mismo año es su artículo Un paseo por la tierra de los anamitas, publicado en La Edad de Oro. Es notable este texto por muchas razones, la primera de ellas tal vez sea la de la mirada desprejuiciada y alejada de todo racismo o folclorismo sobre un territorio del que se tenía poca información, y la que hubiese casi siempre estaba tamizada por una perspectiva distorsionada o exótica.

El cubano, en cambio, ofrece un retrato totalmente diferente. Es interesante observar la generalización de contenido ético, en la que da por sentadas y consolidadas realidades que lamentablemente no se corresponden con lo deseado:

«Y así son los hombres, que cada uno cree que sólo lo que él piensa y ve es la verdad, y dice en verso y en prosa que no se debe creer sino lo que él cree (…) cuando lo que se ha de hacer es estudiar con cariño lo que los hombres han pensado y hecho, y eso da un gusto grande, que es ver que todos los hombres tienen las mismas penas, y la historia igual, y el mismo amor, y que el mundo es un templo hermoso, donde caben en paz los hombres todos de la tierra, porque todos han querido conocer la verdad, y han escrito en sus libros que es útil ser bueno, y han padecido y peleado por ser libres, libres en su tierra, libres en el pensamiento».6

Concebir al planeta como ese lugar ideal, feliz, de paz perdurable, enrumba el sentido del texto por caminos muy diversos a lo que estaba sucediendo efectivamente en esa época y ocurre aún en la nuestra. Es como si desde la palabra se pretendiera cimentar los presupuestos teóricos de una realidad distante, pero posible, en la que las diferencias se resuelvan de modo amigable, buscando los puntos comunes de diálogo, y no las divergencias inconciliables.

El respeto a la dignidad humana, al ejercicio de la libertad de ciudadanos y pueblos, propio del legado de Martí, es hoy más necesario que nunca. Los cubanos sentimos el orgullo de tener por compatriota a un hombre de altura universal. Seguir ese ejemplo en pensamiento y en acción es una alternativa para construir una Patria –y una humanidad–, mejor y más justa. De nosotros depende el hacerlas posibles.

Fuentes:

  1. Blanche Zacharie de Baralt. Martí, caballero. En: Carmen Suárez León: Yo conocí a Martí. Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2018, p. 186.
  2. jm: oc, t. 8, p. 289.
  3. Ídem.
  4. jm: Nuestra América, oc, t. 6, p. 19.
  5. jm: Congreso Internacional de Washington. Su historia, sus elementos y sus tendencias. oc, t. 6, p. 46.
  6. José Martí. Un paseo por la tierra de los anamitas, La Edad de Oro, oc, t. 18, p. 460.
Posted in Sin categoría | Leave a comment

José Martí, gran articulador de las redes intelectuales modernistas

El modernismo le sirvió a Martí no solo como expresión de una sensibilidad nueva en su poesía, sino como mecanismo de defensa de la identidad cultural americana y, al mismo tiempo, esa defensa se convirtió en un importante elemento de la construcción de su pensamiento antimperialista

Propuestas y enfoques novedosos fueron presentadas durante esta semana en el Coloquio Internacional El Modernismo en José Martí, realizado en el capitalino Centro de Estudios Martianos. La jornada formó parte de las acciones realizadas por el aniversario de la caída en combate en Dos Ríos del Héroe Nacional, este 19 de mayo.

Durante el encuentro, investigadores nacionales y extranjeros, así como estudiantes, abordaron desde diferentes aristas la contribución de Martí al modernismo.

En algunos sectores de la crítica literaria se considera que el poeta y escritor nicaragüense Rubén Darío fue el máximo representante del modernismo literario en lengua española, a partir de la publicación de su libro de cuentos y poemas, Azul (1888).

Sin embargo, los investigadores que participaron en el Coloquio defendieron por medio de sus ponencias que Martí fue el fundador del modernismo hispanoamericano, con la publicación de su poemario Ismaelillo (1882).

En la conferencia magistral, impartida por la Dra. Marlene Vázquez Pérez, directora del Centro, se evidenció que Martí fue un articulador de las redes intelectuales de su tiempo. Por medio de su trabajo como periodista en varias publicaciones, y del intercambio epistolar, fue destacándose entre sus contemporáneos por su talento literario y liderazgo político.

Además, se analizaron algunas de sus obras de construcción modernista como el ensayo Nuestra América, el Diario de Cabo Haitiano a Dos Ríos, Escenas norteamericanas, entre otras. En cada una están presentes enfoques anticoloniales, antimperialistas, de conciencia y compromiso social, abogando por la independencia política y cultural de Cuba y América Latina.

«El modernismo le sirvió a Martí no solo como expresión de una sensibilidad nueva en su poesía, sino como mecanismo de defensa  de la identidad cultural americana y, al mismo tiempo, esa defensa se convirtió en un importante elemento de la construcción de su pensamiento antimperialista», explicó a Granma Vázquez Pérez.

José Martí fue un ser extraordinario, que tuvo como pocos una profunda coherencia entre pensamienyo y acción. Poseedor de una mente brillante. Sentía curiosidad por todo y ningún tema le era ajeno. En tan solo 42 años de vida desarrolló una fructífera carrera como periodista y escritor. Fue un líder político, que luchó hasta incansablemente por la independencia de su amada Patria y la de toda América; un visionario que trascendió en el tiempo y sus reflexiones hoy se hacen más vigentes que nunca.

Aunque existen muchos libros sobre su vida y obra, la información existente es una gota entre el caudal que representa para la historia y la literatura ese hombre inmenso. Redescubrirlo es siempre un reto intelectual. Eso posibilitó este Coloquio, que dejó las puertas abiertas para seguir profundizando en el tema, y generó nuevas interrogantes que pueden ser punto de partida para futuras investigaciones.

«A Martí todas las escuelas de pensamiento le quedaron chiquitas. Trascendió con creces el modernismo y dentro de sus textos modernistas hay gérmenes de lo que sería la vanguardia de inicio del siglo 20», añadió la directora del Centro de Estudios Martianos.

Tomado de: https://www.granma.cu/

Posted in Sin categoría | Leave a comment