No hay dudas de que el Maestro fue un hombre de mirada y vocación universales. Así lo atestiguan su inagotable interés por las más diversas culturas desde la Antigüedad hasta su época. No le bastó con el saber que brindaba la enseñanza de entonces en escuelas y universidades: fue un estudioso de los conocimientos que brindaban las disciplinas de su tiempo, incluso de aquella que daban sus primeros pasos en los estudios sociales como la Lingüística, la Sociología, la Psicología y la Antropología. También fue voraz lector y divulgador de cuantos avances ocurrían durante los decenios finales del siglo XIX en las más variadas tecnologías como el uso del vapor, la electricidad, la fotografía, la construcción naval, además de las ciencias de la salud, la Química y la Física, entre otras.
Para esa anchísima cultura, donde destacaban las artes y las letras, fue importante su manejo fluido del inglés y del francés. Así no se le escaparon los elementos claves de la geopolítica de su tiempo con el reparto del mundo entre las grandes potencias europeas y Estados Unidos y el acelerado avance de la nueva revolución industrial que proyectaba mundialmente al modo de producción capitalista que iba transitando hacia el dominio del capital monopolista.
A Martí le cabe a la perfección aquella frase de que “nada humano me es ajeno.”
Todos esos elementos aparecen a lo largo de su enorme obra escrita e influyeron decisivamente en su pensamiento y en su acción como líder político del independentismo cubano y de la unidad latinoamericana. Ello, a su vez, explica cómo se convirtió en modelo y ejemplo por seguir para los revolucionarios cubanos del siglo XX y del presente, y cómo mientras más pasa el tiempo no pierde vigencia sino que aumenta el interés por su personalidad, su obra y sus ideas en los más diversos puntos del orbe. Hoy se traducen sus escritos a todas las lenguas europeas, a muchas de Asia y hasta de África y los pueblos prehispánicos de nuestra América.
Elemento decisivo en el aumento de esa universalidad martiana ha sido su propia advocación por la Revolución Cubana desde su arrancada cuando Fidel Castro lo declaró como el autor intelectual del asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Al triunfar esta revolución en 1959 su propia proyección a escala mundial ha contribuido para ese conocimiento y admiración por Martí a todo lo ancho del planeta, en lo que no se pueden desconocer las numerosas ediciones de sus textos en su patria y la extensión sistemática del conocimiento de su pensar y la admiración por su valiosa ética de servicio humanista a la que se entregó en cuerpo y alma.
Así, pues, José Martí es un hombre de su tiempo y de todos los tiempos para orgullo del patriotismo cubano y el respeto y la admiración de buena parte de la humanidad actual, que desde y con Martí puede entender y solidarizarse con este pueblo que afronta la pelea impuesta por los gobiernos de Estados Unidos, el mayor imperio de la historia. Cuba y los cubanos honestos, siempre somos y seremos martianos.
El Centro de Estudios Martianos de Cuba entregó en Guatemala su más alta distinción «Pensar es Servir» a Ana Cintrón, presidente de la Asociación Cultural con el nombre del Apóstol.
La entidad, mediante resolución firmada por su directora, María Marlene Vázquez, calificó de encomiable el trabajo dirigido a fomentar los vínculos entre las dos naciones de la también tataranieta del patriota antillano José Joaquín Palma.
Después que se restablecieron los vínculos diplomáticos entre Cuba y Guatemala en 1998 Cintrón apoyó numerosos proyectos culturales, muchos de ellos martianos, leyó en el acto en esta capital el investigador Mauricio Núñez.
Detalló que fue esencial la labor de la apasionada historiadora en mayo de 2013 en la fundación y funcionamiento de la Asociación Cultural José Martí en la tierra del quetzal y es motor impulsor de las ideas que desde allí se generan.
La inauguración en agosto del ese propio año de la escultura monumental dedicada al intelectual cubano en la céntrica avenida Las Américas se logró gracias a su esfuerzo y capacidad para aunar voluntades, subrayó el Doctor en Ciencias Literarias
En correspondencia –remarcó Núñez- se realizó en el año 2010 el parque República de Guatemala en la urbe cubana, que además contó con la estrecha colaboración de Cintrón.
Desde la Asociación Cultural José Martí apoyó en el año 2014 a dos realizadores del Canal Habana para la filmación de un documental sobre la estancia de José Martí en esta nación, amplió el texto.
Recordó, entre otras, el homenaje en Cuba y en Guatemala en el 2011 a José Joaquín Palma por el centenario de su muerte, que incluyó la publicación de su libro de poemas, su presentación, un panel científico y una exposición fotográfica del patriota.
Cintrón, por su parte, recordó que devino investigadora en función del interés por profundizar en los antecedentes familiares y agradeció profundamente la distinción.
La Asociación Cultural José Martí en este país, desde su constitución en 2013, labora por hermanar los lazos con Cuba y América Latina siguiendo el pensamiento de esa inmensa figura universal.
Integrantes de la Asociación Valenciana de Amistad con Cuba «José Marti» llegaron este miércoles hasta el Centro de Estudios Martianos (CEM) en La Habana.
Durante su recorrido por la casona del vedado, sede del Centro desde su fundación hace 47 años, se aproximaron a la historia del sitio que fuera hogar de José Francisco Zayas Bazán, hijo de José Martí que inspiró el «Ismaelillo».
Los 25 visitantes conocieron además sobre el rol imprescindible que tiene esta institución en la investigación y la preservación de la obra y el pensamiento del Héroe Nacional de Cuba.
La Dra. C. Marlene Vázquez Pérez, investigadora y directora del CEM, explicó los vínculos de José Martí con Valencia; se refirió al origen valenciano de su padre, Mariano Martí, lo cual hizo que el joven Pepe pasara dos años de su infancia en esa ciudad española.
Los representantes de la Asociación se interesaron por la vida del Apóstol cubano y se rememoró la edición, en idioma valenciano, de «Lucía Jerez», única novela escrita por Martí.
No es la primera vez que un grupo de la Asociación Valenciana de Amistad con Cuba «José Marti» visita el Centro de Estudios Martianos y en esta ocasión se reafirmó la voluntad de ambas partes de continuar el intercambio.
El acto por el Aniversario 47 del Centro de Estudios Martianos reunió esta mañana en el Salón Bolívar de la prestigiosa institución, a intelectuales y estudiosos, cubanos y foráneos, de la vida y obra del Héroe Nacional de Cuba. Durante la actividad, se reconoció a trabajadores con trayectoria ejemplar y se reiteró la convocatoria al Coloquio Internacional «De amor y pensamiento: la guerra necesaria», previsto para mayo de 2025.
Momentos especiales fueron la presentación de «La Edad de Oro», coedición entre la editorial uruguaya 1ro de Mayo, la embajada de Cuba en ese país y el Centro de Estudios Martianos, y la donación al centro de una obra del artista Jesús Delfino, puente entre la creación visual y el prólogo escrito por José Martí para el Poema del Niágara, de Juan Antonio Pérez Bonalde en 1882.
El acto por las más de cuatro décadas del CEM, fundado por el líder histórico de la Revolución cubana, Comandante en jefe Fidel Castro, y el entonces ministro de Cultura, Armando Hart, se inició con la estudiante de violín Keyla Morera, de la escuela «Manuel Saumell», y concluyó con un mini concierto del trovador Rey Montalvo, para disfrute de todos los trabajadores e invitados.
Este 19 de julio arriba a los 47 años de creado, el Centro de Estudios Martianos (CEM). La emblemática institución, adscrita a la Oficina del Programa Martiano, ha dejado huella profunda en el campo de las investigaciones, particularmente aquellas dedicadas a ahondar en la vida y obra de José Martí.
La casona, que fuera hogar de José Francisco Martí Zayas Bazán, hijo de José Martí e inspirador de “Ismaelillo”, ha sido y es núcleo y casa de estudiosos convencidos de que el pensamiento del Héroe Nacional cubano es tan necesario hoy como lo fue en su época.
Como habitualmente ocurre en estas fechas, la celebración ha devenido jornada de actividades, organizada desde la dirección del CEM y protagonizada por su colectivo y más asiduos visitantes.
Merece que se destaque especialmente en el marco de este aniversario, la presentación del libro “La Edad de Oro”, recién salido de las prensas en Uruguay. Se trata de una coedición entre el CEM, la Editorial uruguaya Primero de Mayo del PITCNT y la embajada de Cuba en ese país.
También en Paraguay se prepara, con Librerías La Paz, otra tirada de esta misma coedición que irá a escuelas y bibliotecas públicas; mientras la Editorial Cultura en Guatemala, que celebra por estos días su Feria del Libro, ha hecho posible que se presente al público la revista que Martí dedicara a las niñas y los niños de América.
Tales sucesos, entre lo más importante de la celebración, expresa la consolidación de las relaciones del CEM con académicos e intelectuales de naciones como Guatemala, Costa Rica, Uruguay, Paraguay y otros.
El mismo día 19, está previsto que se reconozca a los trabajadores con trayectoria más relevante en la institución, en acto central que incluirá presentaciones de jóvenes músicos de la Escuela Manuel Saumell, del Consejo Nacional de Enseñanza Artística, y concluirá con un mini concierto del trovador Rey Montalvo.
Previo al colofón hoy de la magia de la Feria Internacional del Libro de Guatemala (Filgua), la editorial Serie Periferia presentó dos volúmenes de Cuba de los géneros de narrativa y ensayo.
El joven director esa entidad chapina, Luis Pedro Villagrán, calificó de alto reconocimiento este suceso y consideró sentirse más fortalecido y consciente de todos los esfuerzos de 12 años de trabajo.
En una de las salas del recinto capitalino De Museo Majadas Once, acompañado del doctor en Ciencias Literarias de la mayor isla del Caribe Mauricio Núñez, particularizó en la novela “Tan cerca hemos dormido” del narrador y poeta Carlos Zamora.
Villagrán reveló que desde la primera vez que tuvo un acercamiento a ella, vía correo electrónico, encajó 100 por ciento con la visión de Serie Periferia, era –agregó- lo más acertado para empezar con la narrativa antillana.
A su lado, Núñez apuntó que la obra de su coterráneo Zamora está en sintonía con la temática de Filgua: la migración, pues sus protagonistas emigran a España y allá se reencuentran después de tener una amistad en Cuba.
Mencionó la profundidad en la caracterización psicológica de los dos personajes, que los hace cercanos, creíbles en sus conflictos y contradicciones, mientras aseguró que se lee con avidez y curiosidad, atrapa desde los primeros párrafos.
“Es una propuesta breve pero sólida en su discurso y en su propuesta conceptual y existencial, un retrato de grupo, pero que bien puede ser extensivo a una generación, a una década, es la radiografía de una etapa no concluida de nuestras sociedades”, acotó el también investigador.
A segundo turno, el director de Serie Periferia compartió sobre “Silencios y recepciones: la novela de José Martí”, del propio Núñez, ensayo ganador del Premio Alejo Carpentier 2020.
Constituye –dijo- una pieza clave, un pilar para comprender la única obra de tal género que escribió el Héroe Nacional de Cuba, “Lucía Jerez”.
Invitada, la presidenta de Asociación Cultural José Martí, Ana Cintrón, expresó que el ensayo de Núñez es un estudio a profundidad de la historia de amor narrada por el Apóstol.
Trasmitió una felicitación al autor del ensayo, porque es algo muy diferente, específico, de lo leído en cuanto a la obra del Héroe Nacional de Cuba.
Núñez, igualmente crítico y periodista, remarcó que el interés del libro es revalorizar la novela de Lucía Jerez dentro de la obra literaria de Martí.
Agradeció a Villagrán, a la Editorial Serie Periferia y a su equipo de trabajo la posibilidad de brindar estos dos volúmenes con una buena calidad de impresión, textos competitivos internacionalmente, enfatizó.
La clausura de la XXI Filgua está prevista este domingo a las 18:00, hora local, después de cumplir un nuevo programa con presentaciones de libros, talleres, lecturas de poesías, entre otras.
Con respecto al cese de La Edad de Oro, el 26 de noviembre del propio 1889 le escribe Martí a Manuel Mercado:
Va el deber del artículo laborioso, y no el gusto de la carta, porque le quiero escribir con sosiego, sobre mí: y sobre La Edad de Oro, que ha salido de mis manos—a pesar del amor con que la comencé, porque, por creencia o por miedo dc comercio, quería el editor que yo hablase del “temor de Dios”, y que el nombre de Dios, y no la tolerancia y el espíritu divino, estuvieran en todos los artículos e historias. ¿Qué se ha de fundar así en tierras tan trabajadas por la intransigencia religiosa como las nuestras?
A Martí —de una religiosidad personalísima, por la cual Fernando Ortiz lo llamó “religioso sin religión—[36] lo animaban motivaciones muy claras:
Ni ofender de propósito el credo dominante, porque fuera abuso de confianza y falta de educación, ni propagar de propósito un credo exclusivo. Lo humilde del trabajo sólo tenía a mis ojos la excusa de estas ideas fundamentales. La precaución del programa, y el singular éxito de crítica del periódico, no me han valido para evitar este choque con las ideas, ocultas hasta ahora, o el interés alarmado del dueño de La Edad.
Lo que significó para él interrumpir la revista se aprecia en las líneas que añadió en la carta al amigo: “Es la primera vez, a pesar de lo penoso de mi vida, que abandono lo que de veras emprendo. Si me lo aplaude Ud., no quiero más”. [37] No se debe menospreciar el peso que en la vida de Martí tenían en 1889 sus otras ocupaciones —que crecían—, pero no cabe desconocer su sinceridad al valorar lo que para él fue la causa determinante del cese de la revista, y su resolución de no retomarla. En carta del 21 de octubre a un compatriota de confianza, Félix Sánchez Iznaga, habla de un Da Costa “ya arrepentido, pero con quien no veo manera de avenimiento final que me dé derecho para trabajar en la empresa con la misma fe”.[38]
“¡Porque en todo hombre hay un niño que pregunta y a todo hombre habla La Edad de Oro, como a niño y por eso le enseña!”.
Para hacer justicia al editor celoso de su negocio, vale no solo tener en cuenta el arrepentimiento apreciado por Martí, sino también decir que sus prudencias sectarias o mercantiles, sus miedos, pusieron fin a una publicación extraordinaria; pero tuvo tres grandes iniciativas que merecen reconocimiento: ideó publicar esa revista, la puso en las mejores manos posibles y —según el propio Martí, como se verá— la bautizó con el título feliz que hoy se recibe como flor natural.
Gracias a esas iniciativas existe hoy el tesoro formado por los cuatro números de La Edad de Oro, que Martí cuidó con esmero, y para cuyos textos buscó abundantes ilustraciones en fuentes diversas, o las gestionó. Este parece ser el caso de las debidas a Adrien Marie, destacado dibujante francés de la época a quien se debe —con su firma o sin ella, pero con sus trazos, reconocibles a partir de los acreditados en la revista— el embellecimiento visual no solamente de “Nené traviesa”, cuento en el cual se establece un feliz diálogo entre el texto y los dibujos.[39]
No debe sorprender que el propio Martí fuera consciente de lo que representaba la revista para su entorno. En otra de sus cartas a Mercado, la del 3 de agosto de 1889, escribió:
No parece, de veras, que venga al mundo La Edad de Oro,—que es título de Da Costa, con muy malos auspicios. Verá por la circular que lleva pensamiento hondo y ya que me la echo a cuestas, que no es poco peso, ha de ser para que ayude a lo que quisiera yo ayudar, que es a llenar nuestras tierras de hombres originales, criados para ser felices en la tierra en que viven, y vivir conforme a ella, sin divorciarse de ella, ni vivir infecundamente en ella, como ciudadanos retóricos, o extranjeros desdeñosos nacidos por castigo en esta otra parte del mundo. El abono se puede traer de otras partes; pero el cultivo se ha de hacer conforme al suelo. A nuestros niños los hemos de criar para hombres de su tiempo, y hombres de América.—Si no hubiera tenido a mis ojos esta dignidad, yo no habría entrado en esta empresa.
En esa misma ocasión, refiriéndose igualmente a la revista, le habla a Mercado de su deseo de
atraer la atención del público y de 1os gobiernos sobre una empresa en que he consentido entrar, porque, mientras me llega la hora de morir en otra mayor, como deseo ardientemente, en esta puedo al menos, a la vez que ayudar al sustento con decoro, poner de manera que sea durable y útil todo lo que a pura sangre me ha ido madurando en el alma. Yo no quiero que esta empresa se venga a tierra.
Y aprecia señales de la estima que la revista alcanza:
Veo por acá que ha caído en los corazones desde la aparición de la circular. Los que esperaban, con la excusable malignidad del hombre, verme por esta tentativa infantil, por debajo de lo que lo que se creían obligados a ver en mí, han venido a decirme, con su sorpresa más que con sus palabras, que se puede publicar un periódico de niños sin caer de la majestad a que ha de procurar alzarse todo hombre.[40]
De ese asombro dio un valioso testimonio, desde la afinidad, Manuel Gutiérrez Nájera, gran escritor, copartícipe en la modernización literaria de nuestra América. Aún La Edad de Oro se publicaba cuando el poeta y narrador mexicano la comparó con la aurora, que es, sostuvo, “la esposa hermosísima del sol y se levanta más temprano que él para cerciorarse por sí misma de que todo está preparado, de que nada falta, y de que el señor puede salir. Pero, antes que la aurora, abre los ojos y salta de su lecho, la cendrillón de la casa, la de los zapaticos de cristal: el alba. ¡Esa sí trabaja y sufre mil apuros!” Y con ella —de un modo que dignifica y enaltece a la cenicienta hogareña— compara al hombre de La Edad de Oro, quien cumplía “el trabajo del alba: despertar”.
Existe una multimedia que propicia acercarse a la revista y disfrutarla por diferentes caminos. Imagen: Tomada de Ediciones Cubarte
Gutiérrez Nájera contrapone las virtudes de la revista con la “incurable vulgaridad” de que padecían, “comúnmente, los periódicos dedicados a los niños”, y llega a las claves de una publicación que no naufraga en límites etarios: “¡Así quisiéramos los hombres que nos enseñaran muchas cosas que no sabemos! ¡Así me ha enseñado La Edad de Oro mucho que ignoraba! ¡Porque en todo hombre hay un niño que pregunta y a todo hombre habla La Edad de Oro, como a niño y por eso le enseña!”
El torrente Martí, continúa Gutiérrez Nájera, “para escribir La Edad de Oro, ha dejado de ser río y se ha hecho lago, terso, transparente, límpido. Lo diré en una frase: se ha hecho niño… un niño que sabe lo que saben los sabios, pero que habla como los niños”. Y lo hace con el don de la poesía y de la sinceridad, por lo que el autor mexicano aún dirá: “no parece que escribe para los muchachos, como si temiera que los muchachos no supiesen leer aún. Parece que se los sube a las rodillas y que allí les habla”.[41]
Ese temprano reconocimiento anticipa la alta valoración que La Edad de Oro ha seguido teniendo por parte del público y de la crítica, una valoración fundada en un hecho: al tiempo que es una revista dirigida a públicos de edad infantil o adolescente, sirve para todas las edades.
La creciente aceptación de la revista ha rebasado con creces la cautelosa previsión del propio Martí. Aunque era consciente de la importancia del mensuario, y lo tuvo en cuenta en la carta, conocida como su testamento literario, que el 1 de abril de 1895, en camino hacia la guerra, le escribió a Gonzalo de Quesada Aróstegui —para orientarle, entre otras cosas, sobre qué camino dar a sus textos ya entonces publicados y a su papelería inédita—, en lo tocante a la revista no pasó de decirle: “La Edad de Oro, o algo de ella sufriría reimpresión”.[42]
“La creciente aceptación de la revista ha rebasado con creces la cautelosa previsión del propio Martí”.
El propósito de que la revista llegara en su momento a la mayor cantidad posible de sitios y público lector de nuestra América en general, incluía naturalmente a Cuba, aunque es algo en lo que no se ha insistido lo bastante. Con fecha 27 de julio de 1889, cuando la publicación está naciendo, Martí se dirige a su compatriota Amador Esteva, quien reside en Guantánamo —zona del territorio oriental cubano donde algo más de cinco años después estallará la guerra—, y le explica el motivo inmediato por el cual le escribe: “[Le he] ofrecido al editor de La Edad de Oro buscarle, por medio de Vd., un buen agente en Guantánamo”, le informa. Pero ya ha puesto en marcha el plan: “Vd. debe haber recibido la circular, porque yo se la mandé y ahora recibirá el primer número. Dígame si he salido airoso, y si he dado con la manera de hablar con la gente menor”.
Delicadamente y con firmeza le da instrucciones: “Lo que le ruego, pues, es que recoja Vd. del correo ese paquete de 20 ejemplares del primer número que le va certificado, y lo ponga en manos, con la carta adjunta, de aquella persona que por oficio o por afición pudiese servir en su concepto con más eficacia a La Edad de Oro”. Está claro que procura lograr lo que pudiera considerarse una red cubana para la distribución del mensuario, el cual, le dice a Esteva, “no debe caer mal en Guantánamo, a juzgar por dos cartas recibidas de allí en respuesta a la circular”.
No descuida detalle alguno, y en términos que expresan lo que vale interpretar como su confianza de entonces en Da Costa, añade:
En la carta adjunta van las condiciones de la Agencia. Tanto el editor como yo vemos esto como empresa del corazón, y no de mero negocio, como notará Vd. en cuanto hojee el número; así que en el corazón quiero interesarle, aunque sea una sencillez, a ver si encarga Vd. de esto a persona que ponga empeño de amigo—, y que dé buenas cuentas. De esto no se me ha de excusar; sino hacer como yo, que en lo propio soy moroso, y diligente en lo ajeno.[43]
Lenguaje y tono, incluido el elogio a la familia del destinatario, sugieren —en su sinceridad— que desea motivarlo para que asuma la tarea de contribuir a que la revista se conozca en Guantánamo. Cabe suponer que algo similar haría con otras personas en Cuba, aunque hoy no se conserven, o no hayan aparecido, cartas que lo corroboren. Es una pista para seguir pensando y buscando.
Publicada en 1889, desde 1905 La Edad de Oro ha conocido una gran cantidad de otras ediciones, por su original en español o traducida a distintas lenguas. A menudo varias de sus piezas se han editado en volúmenes independientes, y ya existe una multimedia que —además de recordar la importancia que Martí apreciaba en los buenos avances tecnológicos— propicia acercarse a la revista y disfrutarla por diferentes caminos.
“Publicada en 1889, desde 1905 La Edad de Oro ha conocido una gran cantidad de otras ediciones, por su original en español o traducida a distintas lenguas”.
Como parte del trabajo hecho en el Centro de Estudios Martianos para la edición crítica de las Obras completas de Martí, surgirá —y ya la institución va cosechando frutos en ese empeño— lo que más pudiera acercarse a una edición de ese carácter, y satisfactoria, de La Edad de Oro.[44] Las facsimilares desempeñan una función relevante, sobre todo para estudiosos, aunque también encantan al público en general, incluido el infantil. Algunas se han hecho, una de ellas con los cuatro cuadernillos por separado.[45]
Sería útil hacer un repertorio bibliográfico minucioso de todas las ediciones totales o parciales y de distinta naturaleza que ha conocido La Edad de Oro, en español y en otras lenguas, en braille incluso. Ahora la editorial Auga planea hacer un valioso aporte a su conocimiento: en sendos tomos la revista en español y vertida al gallego, y —en un tercer volumen— una selección de estudios acerca de ella, al cual se destinan estas páginas.[46] El cubano que las escribe saluda con entusiasmo el nuevo proyecto que enriquece un camino para el cual parece reservada una imagen poética debida a Miguel Hernández: el rayo que no cesa. Ni cesará, vale añadir.
En La Habana, a 4 de octubre de 2019
(Hoy cumpliría treinta y siete años Laura, quien desde que aprendió a hablar mostró un especial afecto por “Tatí”, y tenía cuatro o cinco cuando, al terminar su primera visita al Museo Casa Natal del héroe poeta, expresó insatisfacción: “Pero yo quiero ir a la casa donde Martí camina”.[47])
Notas:
[36] Fernando Ortiz: “La fama póstuma de José Martí”, prólogo a Marco Pitchon: José Martí y la comprensión humana, La Habana, Talleres de P. Fernández, 1957, p. 23.
[37] José Martí: Carta a Manuel Mercado de 26 de noviembre de 1889, O.C., t. 20, pp. 153-134.
[38] José Martí: Carta a Félix [Sánchez] Iznaga de 21 de octubre de 1889, O.C., t. 20, p. 353.
[40] José Martí: Carta a Manuel Mercado de 3 de agosto de 1889, O.C., t. 20, pp. 146-148.
[41] Manuel Gutiérrez Nájera: “La Edad de Oro de José Martí”, t. 2 (cit. en 4) de José Martí. Valoración múltiple, pp. 46-51.
[42] José Martí: Carta a Gonzalo de Quesada Aróstegui de 1 de abril de 1895, O.C., t. 1, p. 25.
[43] José Martí: Carta a Amador Esteva de 27 de julio de 1889, O.C., t. 20, pp. 349-350.
[44] Acerca de la que él se propuso hacer escribió Eduardo Lolo en 2018: “En realidad, […] —aunque ya de alguna forma anunciada y propiciada por mi ensayo Mar de espuma—, terminó con no pocas dudas e incertidumbres […] Concluí, pues, mi edición crítica de La Edad de Oro como anuncio de otra por venir, al dejar todo lo que queda en las honduras de la mina martiana a disposición de investigadores del futuro […]”. “La Edad de Oro de José Martí. Crónica de una edición presentida”, cit. (en n. 29).
[45] En 1989 la Editora Abril, de La Habana, reprodujo facsimilarmente, desde las portadas hasta las contraportadas respectivas, y por separado, los cuatro números, y en cada uno de ellos colocó —diseñado para facilitar que se viera como un añadido ajeno a la publicación original— un pequeño encarte que contiene, además de los créditos correspondientes a la nueva edición, una breve nota escrita por el autor del presente texto. Es falso el reciente anuncio lanzado fuera de Cuba por un proyecto que informó estar trabajando para lograr la primera edición del mensuario hecha con esas características.
[46] Lo abarcador de ese proyecto hace especialmente lamentable que no se haya podido realizar.
[47] Luis Toledo Sande: “Pues a vivir venimos”, en capítulo 1 de Cesto de llamas. Biografía de José Martí.
La ministra de Cultura y Deportes Liwy Grazioso calificó hoy de memorable acontecimiento la presentación en Guatemala de la primera edición nacional de la revista “La Edad de Oro” de José Martí.
Dentro del amplio programa de la XXI Feria Internacional del Libro (Filgua), la titular expresó que el Héroe Nacional de Cuba dejó un autógrafo muy digno en su prosa y poesía.
En su obra La Edad de Oro, que inició como una revista, se promueven valores como la justicia, la libertad y la solidaridad, subrayó la autoridad ante un buen número de asistentes a la cita.
Aunque se haya concebido en principio como una lectura infantil, lo cierto es que es accesible para niños y adultos por igual, remarcó en la sala Miguel Ángel Asturias del recinto capitalino Forum Majadas.
En ella –acotó Grazioso- podemos percibir un enfoque en la educación y los derechos humanos, ambos temas de esencial vigencia en la actualidad.
Consideró un honor y un verdadero gusto para el Ministerio de Cultura y Deportes contribuir a la difusión de la obra martiana, esta vez con La Edad de Oro, a cargo de la Editorial Cultura.
Agradeció el esfuerzo y dedicación de esa entidad en el proyecto, mientras mencionó el trabajo del viceministro de Cultura, dramaturgo Rodrigo Carrillo (también en la sala) y sus directores aunados en el noble objetivo de cumplir con la misión trazada.
Explicó que tratan de utilizar todos los recursos y medios posibles para poner el arte en sus diversas manifestaciones al alcance de todos los guatemaltecos y guatemaltecas.
Para ello, enfatizó, qué mejor que contar con organizaciones como la Asociación Cultural José Martí en Guatemala, que al igual que Filgua y otras sumamente importantes, se constituyen en valiosos aliados en esta cruzada cultural emprendida, resaltó.
Reconoció la presencia del doctor e investigador cubano Mauricio Núñez, y a la reconocida académica local Artemis Torres, quienes se distinguen por sus aportes a la literatura y la historia.
Un nuevo proyecto comunitario, dirigido a aquellos lectores que privilegió José Martí con la entrega de su revista La Edad de Oro, está naciendo en el Centro de Estudios Martianos. Su nombre es «Los que saben querer»
Paola Sánchez Valdés y Melanie Santiesteban Pérez comenzaron a trabajar en el CEM, en 2023. Hasta ese momento, Paola había sido maestra y bibliotecaria en la Escuela Primaria “Nicolás Estébanez Murphy”. A partir de entonces, desde su responsabilidad en la Biblioteca Especializada del CEM, consideró la idea de continuar la noble función en el citado centro escolar, esta vez con la perspectiva de estimular en niños que ha visto crecer, el acercamiento a la institución que estudia la vida y la obra de José Martí.
Hoy, junto a su colega y con el apoyo de la dirección del Centro, es una de las promotoras que lideran esos encuentros, iniciado en junio, dedicado al Día del Medioambiente y, continuado en julio, como anticipación al aniversario 47 del Centro de Estudios Martianos (fundado el 19 de julio de 1977). El próximo está previsto para setiembre y, a partir de entonces, cada mes del curso escolar.
En este espacio del Portal José Martí, Paola y Melanie comentan las generalidades de las estimulantes experiencias de junio y julio, profusamente ilustradas por tres colaboradoras del equipo en ciernes: las también bibliotecarias Malena Milagros Ríos y Liliana Morfizz y la investigadora MSc. Laura Rodríguez. A modo de reportaje gráfico, compartimos las fotos. Creatividad, constancia y rigor son los principios de esta bella alianza.
Explorando la naturaleza con José Martí (5 de junio de 2024)
Por Melanie Santiesteban Pérez
Varios son los textos martianos que nos exhortan a cuidar y a conocer la naturaleza y lo que ella nos brinda. En “Maestros Ambulantes”, el Apóstol señala: “es necesario mantener a los hombres en el conocimiento de la tierra y en el de la perdurabilidad y trascendencia de la vida”, precisamente esas fueron las ideas que estimulamos en el grupo de pioneros que visitaron el Centro de Estudios Martianos y la Biblioteca Especializada, a propósito de la efeméride.
Los niños pudieron conocer herramientas de la naturaleza a nuestro alcance para el bienestar de la sociedad; así como los riesgos de las nuevas técnicas de cultivos por la degradación de los suelos; los daños al planeta por la contaminación y la tala indiscriminada de árboles, entre otros temas científicos. Fue un intercambio valioso, de dibujos y comentarios a textos martianos relacionados con la naturaleza, un estímulo para seguir erigiendo conciencias responsables ante los dilemas del siglo xxi.
Cartas a José Martí (2 de julio)
Por Paola Sánchez Valdés
Ante la cercanía del aniversario 47 de la fundación de nuestro Centro de Estudios Martianos, el martes 2 de julio tuvimos un momento muy especial con la presencia de las maestras y los niños de quinto grado de la escuela primaria: “Nicolás Estébanez Murphy”. Iniciamos con un recorrido por las instalaciones. Finalizado este, invitamos a los pequeños a que escribieran qué le dirían a José Martí si hubieran tenido la oportunidad de conocerlo personalmente. Como resultado, recibimos 28 cartas-respuestas, de las cuales seleccionamos y compartimos aquí una muestra:
Gabriel A. Enamorado, 5to. D: “Hola. Soy Gabriel, es un gusto conocerte. Muchas gracias por todas las batallas en donde estuviste. Por escribir tantos sueños y cuentos. Por tu valentía, digna de un buen cubano. Eres un gran orador que está y estará en nuestros corazones. Desde que naciste el 28 de enero de 1853, has sido la inspiración de todos y todas. Muchas gracias de nuevo”.
Jade de la C. Rodríguez César, 5to. C: “Querido José Martí, si te hubiera podido conocer te diría que fuiste un gran hombre. Un ejemplo increíble para todos los cubanos. Uno de los mejores hombres que han existido, inteligente, valiente… Un héroe para todos. Me encantan todas tus obras y me parece muy bonito el haber sacrificado tu vida por la patria. Eres un gran hombre. Con amor, Jade”.
Álvaro Diñeiro Chávez, 5to. C: “Quiero darte las gracias por ser ese hombre que luchó por nuestra libertad. Nos diste a nosotros, los niños de América, valiosos libros con interesantes aventuras. Hiciste que nuestra vida fuera como es ahora, con independencia y en libertad. Usted es un hombre honesto, una gran figura de la patria. Yo quisiera ser un hombre así de grande y revolucionario”.
Patricia, 5to. C: “Querido José Martí, Apóstol, te quiero decir que en nuestra escuela eres muy querido por todos. Hemos estudiado tu niñez, tu juventud y tus ideas. En este día tan especial, estamos visitando la casa de tu hijo. Me despido, Patricia”.
Fotos: Malena Milagros Ríos, Liliana Morfizz y Laura Rodríguez
La literatura cubana estará presente en la Feria Internacional del Libro de Guatemala que se desarrolla desde el 4 y hasta el 14 de julio. La mayor de las Antillas participa con tres volúmenes correspondientes a diferentes géneros: literatura infanto juvenil, narrativa y ensayo preparados por editoriales guatemaltecas fruto de la colaboración de entidades de la tierra del quetzal y el Centro de Estudios Martianos de La Habana.
Se presentará la primera edición guatemalteca de la revista La Edad de Oro de José Martí, realizada por la Editorial Cultura del Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala y a partir de una idea de la señora Ana Cintrón Palma, Presidenta de la Asociación Cultural José Martí de esta región cuna del dramaturgo Manuel Galich.
Esta es la tercera entrega del convenio de trabajo entre la mencionada editorial y el Centro de Estudios Martianos. Anteriormente se publicó la única novela de José Martí, Lucía Jerez y el ensayo Guatemala , que reúne las impresiones del Apóstol cubano durante su estancia en la tierra de Miguel Ángel Asturias.
Recientemente, otra editorial guatemalteca ha incorporado autores cubanos a su catálogo. Se trata de Serie Periferia que preparó dos reediciones: la novela Tan cerca hemos dormido del narrador y poeta Carlos Zamora y el ensayo Silencios y recepciones: la novela de José Martí del investigador Mauricio Núñez Rodríguez, volumen que obtuvo en el año 2020 el Premio Alejo Carpentier de Ensayo.
Realmente constituye un acontecimiento que tres títulos de autores cubanos sean publicados por editoriales guatemaltecas y puedan presentarse en la cita del libro más importante de este país centroamericano que tanto influyó en la mirada de José Martí hacia nuestra región.
Los tres volúmenes serán presentados por el Dr. Mauricio Núñez Rodríguez, quien representa al Centro de Estudios Martianos en la Feria Internacional del Libro de Guatemala.