De Ubuntu a Martí: Un arco de luz para Cuba

Sudáfrica, país al que se dedicará la Feria Internacional del Libro de La Habana, en febrero del 2025, es un país complejo, diverso, natural y culturalmente rico. Su legado histórico, como estandarte de la lucha por la justicia social y humana constituye un ejemplo para el mundo y referente de las presentes y futuras generaciones. De la vasta savia cultural de su pueblo, un elemento en particular convida a la reflexión y a una concepción de vida más consciente y humanista: la filosofía Ubuntu.

La frase detrás de Ubuntu, reza en zulú (uno de los once idiomas oficiales de Sudáfrica) umuntu ngumuntu ngabantu: “yo soy porque tú eres”. Esta filosofía, de origen bantú encierra todo un sistema de valores humanos, y es compartida por varios países africanos como Zambia, Burundi, Uganda, Zimbabue entre otros.

Sin embargo, en Sudáfrica, este concepto jugó un papel fundamental en la transición que dio paso al fin del Apartheid, como ideal, estandarte y brújula de gobierno para alcanzar la cohesión social. De su importancia para el país, da cuentas la Constitución sudafricana, que recoge en su texto el término de marras.

¿Cómo definir Ubuntu en una palabra?: humanidad. Esta filosofía nos enseña que estamos todos interrelacionados. Lo que afecta o beneficia a otra persona de alguna manera tiene un efecto en mí. Nada de lo que le suceda a otro ser humano, me es indiferente. Cuando en la sociedad, cada individuo toma conciencia del impacto que cualquiera de sus acciones tiene de manera directa o indirecta en el otro, se da cuenta entonces de que aquel, en ultima instancia, es uno mismo. Esta concepción de vida, bien aplicada, puede contribuir a generar cambios sustanciales, humanamente superiores en los modos de acción e interacción social.

Pertenecemos a un todo del cual formamos parte. El daño causado al otro, me disminuye en lo que soy. Termina afectándome a mí también. De alguna manera, aunque los vínculos no se hagan evidentes, estamos conectados. La vida me ha dado pruebas sobradas para corroborar la certeza de esta filosofía. Hay cosas en las que directamente no puedo incidir. En las que puedo, lo hago convencida de que el ser humano debe aspirar a ser cada día un poco más de lo que lo distingue: humano.

Siguen siendo los cubanos, a pesar de todo, seres especiales. En esa constante necesidad de restaurarnos y renovarnos en tiempos de extremos desafíos, Martí, el candil de la Patria, nos ilumina el camino:

«Los hombres necesitan quien les mueva a menudo la compasión en el pecho, y las lágrimas en los ojos, y les haga el supremo bien de sentirse generosos: que por maravillosa compensación de la naturaleza aquel que se da, crece; y el que se repliega en sí, y vive de pequeños goces, y teme partirlos con los demás, y solo piensa avariciosamente en beneficiar sus apetitos, se va trocando de hombre en soledad, y llega a ser por dentro, y a parecer por fuera, -un insecto» (Martí, 2019).

Los tiempos son de difícil agonía. Detengámonos y meditemos en esto: artistas, maestros, estudiantes, vecinos, comerciantes, directivos, servidores públicos…todos y cada uno de los cubanos que habitamos y tenemos la responsabilidad de salvar y construir un país. Como en la carta  de Martí a Federico Henríquez y Carvajal, debemos a Cuba “un goce de altura y de limpieza, en lo áspero y feo de este universo humano” (Martí, 2021).

Bajo el arco que une la filosofía Ubuntu y el legado martiano, hemos de encontrar refugio para reconocernos los unos en los otros, cuidarnos, protegernos y poder, solo así, llevar juntos el barco, del cual todos somos tripulantes, a buen puerto.

Referencias bibliográficas:

Martí, J. (2019). Maestros ambulantes. En H. Almendros, Ideario Pedagógico (pp. 89-93). Centro de Estudios Martianos.

Martí, J. (2021). Carta a Federico Henríquez y Carvajal. En R. Fernández Retamar, José Martí. Páginas escogidas. Tomo I (pp. 103-105). Centro de Estudios Martianos.

Tomado de: http://www.cubadebate.cu/

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Patria y La Edad de Oro en “Los que saben querer”

La posibilidad de ver el periódico Patria original fue una de las motivaciones especiales del quinto encuentro del proyecto “Los que saben querer” (el último de 2024), que promovemos los especialistas en bibliotecología del Centro de Estudios Martianos con estudiantes de quinto grado de la Escuela Primaria “Nicolás Estébanez Murphy”.

A los niños les llamó mucho la atención conocer el fondo documental de la biblioteca del CEM que contiene, entre otros, la bibliografía activa y pasiva de nuestro Apóstol y los 522 ejemplares del periódico Patria.

Ante las preguntas de los niños, les explicamos que la aparición y sostenimiento del periódico se debió, sobre todo, a la contribución financiera de tabaqueros de Tampa y Cayo Hueso y de intelectuales cubanos y puertorriqueños que vivían en Nueva York.

Fundado el 14 de marzo de 1892 por José Martí, su objetivo principal fue impulsar la obra del Partido Revolucionario Cubano para organizar a cubanos y puertorriqueños en el magno proyecto de alcanzar la total independencia del dominio español.

En el encuentro, los estudiantes también tuvieron oportunidad de ver el original restaurado de La Edad de Oro y, a propósito de este, intercambiamos opiniones acerca de los cuentos y las curiosidades relacionadas con las ilustraciones. Como cierre, los exhortamos a continuar conociendo más de Patria y de La Edad de Oro en el próximo encuentro que será en enero de 2025.

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Kim Soo Woo, estudiante aventajada del Centro de Estudios Martianos

La escritora sudcoreana Kim Soo Woo, una de las más tenaces promotoras de la obra martiana en el continente asiático, concluyó de modo satisfactorio un curso intensivo de posgrado en el Centro de Estudios Martianos, impartido (13-28 de noviembre últimos), por la máster en Estudios Cubanos y del Caribe, Laura Rodríguez de la Cruz y los doctores Marlene Vázquez Pérez y Mauricio Núñez Rodríguez.

Titulado Prosas martianas, el posgrado fue diseñado de acuerdo con las líneas de trabajo que emprende Kim Soo Woo en la actualidad: una nueva selección y traducción de textos del héroe cubano, que prevé publicar en su país el año próximo.

En 2020, la Agencia de Promoción de la Industria de la Cultura Editorial de Corea reconoció José Martí. Biografía crítica, como uno de los mejores libros publicados en 2019 –entre más de siete mil valorados en nueve categorías establecidas al efecto.

También ese año dio a conocer la selección Versos José Martí, donde incluyó 77 textos (de Versos libres y Versos sencillos) al que sumó íntegramente el contenido de Ismaelillo –escrito por el prócer en 1882 y dedicado a su hijo José Francisco Martí Zayas-Bazán.

Soo Woo, de amplia producción literaria, lidera hace casi quince años la organización Backnyune Seowon que, sin fines de lucro, promueve la lectura, la creación literaria y defiende tradiciones y valores morales de su país. Su inteligencia y empatía hacia la cultura cubana y sus continuos estudios de la obra del prócer, la han convertido en una de las más allegadas alumnas y colaboradoras del Centro de Estudios Martianos.

Prosas martianas –de modo presencial, en este caso, personalizado–, es parte de un programa de enseñanza de alcance nacional e internacional implementado por el Centro de Estudios Martianos que incluye, básicamente, catorce cursos (libres y posgrados), con variantes según intereses de sus solicitantes.

Más información en los link de estos textos publicados en agosto: Promueve Centro de Estudios Martianos cursos nacionales e internacionales para el venidero año académico y en Proyecciones del CEM para la difusión de la obra martiana.

© PJM

 

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Un poema por la vida en la tierra

El Centro Cultural CubaPoesía y el Festival Internacional de Poesía de La Habana, en el ámbito del Congreso Mundial de Poetas por la Paz en Defensa de la Vida en la Tierra, (que se desarrollará en el Palacio de Convenciones de La Habana, del 28 al 31 de enero de 2025, como parte de la VI Conferencia Internacional Por el Equilibrio del Mundo, organizada por la Oficina del Programa Martiano y la Sociedad Cultural José Martí), CONVOCAN al Concurso “Un poema por la Paz y la Vida en la Tierra”, según las siguientes Bases

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La ilustración martiana en Nuestra América

Representado por su directora la doctora Marlene Vázquez Pérez, el Centro de Estudios Martianos participó, en un intenso programa de conferencias en el Seminario de formación titulado “Martí: Educación y Cambio en América”, organizado por el Centro de Investigación Educativa de Panamá (CIEDU), del 19 al 21 de noviembre.

Los temas impartidos en el seminario enfocaron la misión de distinguir la ilustración martiana en Nuestra América, como alternativa posible para “el mejoramiento humano”, de acuerdo con la vigencia, la ética y la sabiduría del prócer en la formación de nuevas generaciones.

Vázquez Pérez impartió las conferencias: “Martí como articulador de las redes intelectuales de su tiempo y su lugar en la red modernista”; “La universalidad ética de José Martí”; “José Martí, pensamiento descolonizador y cultura de paz” y “El aporte de José Martí (1853-1895) al debate sobre la educación en nuestra América”.

En los encuentros, el conocido profesor panameño Guillermo Castro Herrera, doctor en Estudios Latinoamericanos, uno de los autores que prestigia con sus textos nuestro Portal, impartió la conferencia “José Martí. Educación para tiempos de transición”. Durante el cierre del seminario, Vázquez Pérez presentó el libro electrónico: Textos de José Martí sobre Educación, con selección de Castro Herrera.

© PJM

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Dos días y medio con José Martí

El Centro de Investigación Educativa de Panamá organizó un seminario para reflexionar sobre la vigencia del pensamiento de José Martí. La educación estuvo en el centro del debate, pero también la política y la ética

Los recuerdos llegan ya como viejas diapositivas, pero el alma se emociona igual: estoy en un sitio de Cuba llamado Topes de Collantes, todo verde y oloroso a flor de café. En un bar, en la ciudad de Trinidad, donde todos bailan hasta el exceso. En un cuarto del Hotel Nacional, mirando el malecón inmenso de La Habana. En ese sitio que es historia y es política, sobrecogimiento y dudas: el Mausoleo del Che Guevara.

Un viaje a Cuba puede ser muchas cosas, pero prima la música y la presencia de José Martí. La música está en todas partes —boleros, rumba, mambo y trova— y Martí también: en las plazas como estatua o busto; en las paredes y fachadas como pensamiento. A una turista le asalta esa presencia constante; para el lugareño es paisaje común.

Resulta, sin embargo, que a Martí lo conocemos más de lo que pensamos. La afirmación es de Guillermo Castro Herrera, doctor en Estudios Latinoamericanos y apasionado de la historia ambiental, quien la semana pasada fue uno de los expositores en el seminario de formación denominado “Martí: Educación y cambio en América”, organizado por el Centro de Investigación Educativa de Panamá (Ciedu).

Quién no ha leído alguna vez, por ejemplo, La niña de Guatemala, aquel poema que en sus primeros versos dice: Quiero, a la sombra de un ala/ contar este cuento en flor: la niña de Guatemala/ la que se murió de amor. O escuchado a Pablo Milanés cantar: Yo soy un hombre sincero/ de donde crece la palma. Y antes de morirme quiero/ echar mis versos del alma.

El propósito del encuentro era reflexionar sobre la vigencia del pensamiento de Martí (1853-1895), un hombre de la segunda mitad del siglo XIX preocupado por la condición de los seres humanos, la educación y la virtud. Del segundo tema se ocupó Castro Herrera: José Martí. Educación para tiempos de transición, y para empezar su exposición planteó dos premisas: que la historia no es teleológica, es decir, que no va a ninguna parte, pero sí procede de algún sitio, y que la historia no es otra cosa que la interacción constante de un pasado y un presente, con sus crisis y catástrofes.

Ambas premisas sirven para situar a Martí, habanero fruto “del moderno sistema mundial que nació a lo largo del siglo XVI”, cuya vida, explicó Castro Herrera, estuvo marcada por la colonialidad, la etnicidad y el racismo. “Es un hombre de finales del siglo XIX, a quien le toca ver la descomposición del imperio español, la creación de los estados y de las dictaduras liberales oligárquicas, y los conflictos antiimperialistas”. Periodista, escritor y político, Martí sufrió la cárcel y el exilio, para finalmente morir en 1895 a manos de las tropas realistas, en el contexto de las batallas independentistas.

¿Cuán importante era la educación para Martí? ¿Cómo se inserta esta preocupación en el mundo que le tocó vivir? Como explicó Castro Herrera, para el pensador cubano era importante saber, en el sentido de adquirir conocimiento: “Conocer es resolver. Conocer el país, y gobernar conforme al conocimiento, es el único modo de librarlo de tiranías”.

En el encuentro también participó María Marlene Vásquez Pérez, doctora en Ciencias Literarias y directora del Centro de Estudios Martianos de La Habana, quien expuso sobre “La universalidad ética de José Martí” y “José Martí, pensamiento descolonizador y cultura de paz”, entre otros temas.

El acercamiento ético a la vida y obra de Martí fue especialmente seductor. Como bien señaló Vásquez Pérez, “ética, poética y estética son tres valores inherentes en toda la obra de Martí”, trátese de textos o notas sobre arte o política. “Martí es uno de esos pensadores dueños de una coherencia interna”, cuya vida y obra no se pueden separar “porque dejarías de presentarlo cabalmente”. Dicho de otra forma, Martí era poeta en sus textos políticos, y político hasta en sus cartas personales, entendiendo lo político como la búsqueda de lo bueno, del bien común o de la virtud.

Como muestra de estos tres valores de la obra de Martí —ética, poética y estética—, la dedicatoria del poema Ismaelillo que retrata las preocupaciones del autor, sí, pero también su pensamiento humanista y capacidad para la belleza:

“Hijo: Espantado de todo me refugio en ti. Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud, y en ti. Si alguien te dice que estas páginas se parecen a otras páginas, diles que te amo demasiado para profanarte así. Tal como aquí te pinto, tal te han visto mis ojos. Con esos arreos de gala te me has aparecido. Cuando he cesado de verte de una forma, he cesado de pintarte. Esos riachuelos han pasado por mi corazón. ¡Lleguen al tuyo!”

El encuentro se realizó la misma semana en la que se celebró el Día Mundial de la Filosofía, una feliz coincidencia cuando se piensa en la pertinencia de las inquietudes martianas en el contexto actual: ¿cuál es el estado de la educación panameña, por ejemplo? ¿Somos realmente libres? ¿Cómo estamos enfrentando, como sociedad, las crisis actuales de derechos humanos y ambientales?

El seminario también sirvió de fondo para presentar el libro Textos sobre educación de José Martí, una obra en formato electrónico que recoge una serie de textos de José Martí relacionados con la educación, seleccionados por Castro Herrera. Los comentarios sobre el libro, en una nota posterior.

Tomado de: https://www.laestrella.com.pa/

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SCJM celebrando su año 29

La Sociedad Cultural José Martí, institución de la Oficina del Programa Martiano, celebró con su público este viernes último (22 de noviembre) 29 años de trayectoria.

En ese contexto fue presentado el número 69 de la revista Honda –dedicada a la ciudad de Ciego de Ávila–, con participación del exitoso músico avileño Arnaldo Rodríguez, y celebrado el primer año de Patria Libros, la mayor biblioteca digital online de Cuba.

En la Galería “Jorge Juan Lozano Ros”, se inauguró Con la estrella y la rosa, del artista José Ángel Téllez Villalón, exposición que continuará abierta hasta el mes de diciembre y fue grato disfrutar las excelentes interpretaciones de Los Zafiros y una representación de talentosos estudiantes de la Escuela de Ballet “Fernando Alonso”.

Se promocionó también el programa De cara al Sol, por el aniversario 130 de la caída en combate de José Martí, que en fecha reciente (14 de noviembre) reunió en sus salas a los doctores Marlene Vázquez Pérez y Mauricio Núñez Rodríguez, quienes disertaron –en el habitual espacio Cultura y Nación (segundos jueves de cada mes)– acerca de la educación humanista que recibiera el prócer José Martí; tema luego abordado en la Mesa Redonda (22 de noviembre), con participación de los doctores Eduardo Torres Cuevas, María Caridad Pacheco y Pedro Pablo Rodríguez López.

De cara al Sol continúa este martes 26 de noviembre, en la Fragua martiana, con la realización del 10mo Coloquio El preso 113; la siembra de la palma real (acto simultáneo en instituciones martianas de toda Cuba); un panel de homenaje al Doctor Armando Hart Dávalos en el séptimo aniversario de su desaparición física y la inauguración de la muestra: Hart y la fragua de espíritus.

© PJM

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Martí para estos tiempos

Para Martí, para la educación que demandaba el progreso y el bienestar de la gente de nuestra América, más que “la forma en que se haga” lo importante era hacerlo desde su circunstancia histórica.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América

Desde Ciudad de Panamá

“Yo abriré un cauce amoroso, y los que vengan detrás de mí tendrán que entrar por el cauce.”

José Martí, 1892[1]

 

Documento para descargar: “Texto sobre educación de José Martí” (compilado por Guillermo Castro H.)

 

Viene a compartir su visión sobre el papel de la educación en los tiempos de transición que viven las sociedades de nuestra América, en lo que va de un de un sistema mundial liberal agota que se agota ante nuestros hacia otro aún por definir desde cada una de ellas. De entre los muchos textos que dedicara al tema en su tiempo, cuando las naciones de nuestra América transitaban desde el coloniaje hacia su primera modernidad – la del Estado liberal oligárquico – destaca un breve artículo titulado “Maestros ambulantes”, que publicara en mayo de 1884 en la revista La América, en Nueva York.[2]

Para Martí, para la educación que demandaba el progreso y el bienestar de la gente de nuestra América, más que “la forma en que se haga” lo importante era hacerlo desde su circunstancia histórica. Al respecto, sostenía que el contenido fundamental de ese hacer radicaba en la importancia que le otorgara al mejoramiento humano y a la utilidad de la virtud en la lucha por el equilibrio en un mundo en transformación.

Así, consideraba necesario emprender la tarea de educar a partir de “un cúmulo de verdades esenciales que caben en el ala de un colibrí, y son, sin embargo, la clave de la paz pública, la elevación espiritual y la grandeza patria”. Para Martí, tenía especial importancia la necesidad de “mantener a los hombres en el conocimiento de la tierra y en el de la perdurabilidad y trascendencia de la vida”, para facilitarles vivir “en el goce pacífico, natural e inevitable de la Libertad, como viven en el goce del aire y de la luz.”

Disfrutar de ese goce, por otra parte, demandaba desarrollar a un mismo tiempo “la afición a la riqueza y el conocimiento de la dulcedumbre, necesidad y placeres de la vida”. Por lo mismo, el educador debía atender al hecho de que las gentes “crecen, crecen físicamente, de una manera visible crecen, cuando aprenden algo, cuando entran a poseer algo, y cuando han hecho algún bien”, para comprender que sólo los necios hablan de desdichas, o los egoístas. La felicidad existe sobre la tierra; y se la conquista con el ejercicio prudente de la razón, el conocimiento de la armonía del universo, y la práctica constante de la generosidad. El que la busque en otra parte, no la hallará: que después de haber gustado todas las copas de la vida, sólo en ésas se encuentra sabor.

Esto permitía entender también que ser bueno “es el único modo de ser dichoso”, como ser culto “es el único modo de ser libre”, atendiendo al propio tiempo a que “en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno.” En las sociedades de nuestra América en aquel – en este – tiempo, añadía, el único camino abierto a la prosperidad constante y fácil es el de conocer, cultivar y aprovechar los elementos inagotables e infatigables de la naturaleza. La naturaleza no tiene celos, como los hombres. No tiene odios, ni miedo como los hombres. No cierra el paso a nadie, porque no teme de nadie. Los hombres siempre necesitarán de los productos de la naturaleza. y como en cada región sólo se dan determinados productos, siempre se mantendrá su cambio activo, que asegura a todos los pueblos la comodidad y la riqueza.

Atendiendo a esto, para Martí no había ya que emprender una nueva cruzada para reconquistar el Santo Sepulcro, pues Jesús no había muerto en Palestina “sino que está vivo en cada hombre.” Y agregaba que la mayor parte de los hombres ha pasado dormida sobre la tierra. Comieron y bebieron; pero no supieron de sí. La cruzada se ha de emprender ahora para revelar a los hombres su propia naturaleza, y para darles, con el conocimiento de la ciencia llana y práctica, la independencia personal que fortalece la bondad y fomenta el decoro y el orgullo de ser criatura amable y cosa viviente en el magno universo.

He ahí, agregaba, “lo que han de llevar los maestros por los campos. No sólo explicaciones agrícolas e instrumentos mecánicos; sino la ternura, que hace tanta falta y tanto bien a los hombres.”

En sociedades así, como en buena medida en las nuestras, el campesino – que ve en la educación el medio mejor para alcanzar la prosperidad en libertad a la que aspira para sí y para los suyos no puede dejar su trabajo para ir a sendas millas a ver figuras geométricas incomprensibles, y aprender los cabos y los ríos de las penínsulas del África, y proveerse de vacíos términos didácticos. Los hijos de los campesinos no pueden apartarse leguas enteras días tras días de la estancia paterna para ir a aprender declinaciones latinas y divisiones abreviadas. Y los campesinos, sin embargo, son la mejor masa nacional, y la más sana y jugosa, porque recibe de cerca y de lleno los efluvios y la amable correspondencia de la tierra, en cuyo trato viven.

“Las ciudades”, añadía, son la mente de las naciones; pero su corazón, donde se agolpa, y de donde se reparte la sangre, está en los campos. Los hombres son todavía máquinas de comer, y relicarios de preocupaciones. Es necesario hacer de cada hombre una antorcha.

Entender esto, y atenderlo, era – es – hacer de la educación “una invasión dulce, hecha de acuerdo con lo que tiene de bajo e interesado el alma humana”, porque el maestro enseñaría a los trabajadores del campo – y hoy, también de la ciudad – con modo suave cosas prácticas y provechosas, se les iría por gusto propio sin esfuerzo infiltrando una ciencia que comienza por halagar y servir su interés; -que quien intente mejorar al hombre no ha de prescindir de sus malas pasiones, sino contarlas como factor importantísimo, y ver de no obrar contra ellas, sino con ellas.

Los educadores ideales para una tarea así entendida, antes que pedagogos deberían ser ante todo “conversadores”. “Dómines”, decía Martí, “no enviaríamos”, sino gente instruida que fuera respondiendo a las dudas que los ignorantes les presentasen o las preguntas que tuviesen preparadas para cuando vinieran, y observando dónde se cometían errores de cultivo o se desconocían riquezas explotables, para que revelasen éstas y demostraran aquellos, con el remedio al pie de la demostración.

Para Martí, en breve, ya era necesario abrir “una campaña de ternura y de ciencia, y crear para ella un cuerpo, que no existe, de maestros misioneros”, porque “en campos como en ciudades, urge sustituir al conocimiento indirecto y estéril de los libros, el conocimiento directo y fecundo de la naturaleza.” Con tal educación se facilita no ver en la transición una amenaza, sino un reto que enfrentar. Y esto es tanto más importantes en quienes, como aquellos, nuevamente andamos sobre las olas, y rebotamos y rodamos con ellas; por lo que no vemos, ni aturdidos del golpe nos detenemos a examinar, las fuerzas que las mueven. Pero cuando se serene este mar, puede asegurarse que las estrellas quedarán más cerca de la tierra. ¡El hombre envainará al fin en el sol su espada de batalla!

Alto Boquete, Panamá, 19 de noviembre de 2024

 

[1] “A Fernando Figueredo”. 18 de agosto de 1892. Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1974. II, 123.

[2] La América. Nueva York, mayo de 1884. Ibid., VIII, 288 – 292.

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Gabriela Mistral en la mirada de Osmar Sánchez

El miércoles 27 de noviembre (2 pm), en el Centro de Estudios Martianos, tendremos la oportunidad de escuchar la conferencia del Dr. Osmar Sánchez Aguilera (Universidad del Claustro de Sor Juana, México) acerca de la poeta chilena Gabriela Mistral: sus visitas a La Habana, vínculos con intelectuales cubanos y, por supuesto, la visión de la escritora sobre José Martí.

La intervención de Sánchez Aguilera está prevista como parte del posgrado “José Martí. Democracia, descolonización y disputa ideológica”, que se imparte en la institución y reúne a especialistas de diferentes centros docentes y de investigación de la capital.

Sánchez Aguilera, quien realizó estudios de Doctorado en Literatura Hispanoamericana en el Colegio de México, jerarquiza por más de dos décadas la obra de José Martí en sus temas de investigación. Es colaborador habitual del Anuario del Centro de Estudios Martianos y ponente permanente del Coloquio Internacional que auspicia el CEM cada año, durante el mes de mayo. Además, forma parte del catálogo de nuestra editorial con el volumen Las martianas escrituras (2011), con reedición corregida y ampliada en 2016.

En la edición del posgrado del Centro de Estudios Martianos de 2023 (“Textos y contextos del proyecto emancipador de José Martí”), tuvimos el privilegio de recibir –en calidad de Profesor invitado– la visita de dos notables especialistas: Sánchez Aguilera y Ottmar Ette, Catedrático de Filología Románica y Literatura Comparada en la Universidad de Potsdam, Alemania.

 

 

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Hasta febrero: muestrario Bances-Martí en el MNAD

Durante tres meses el Museo Nacional de Artes Decorativas (esquina de 17 y E, en El Vedado) estará exhibiendo una interesante colección de piezas utilitarias y decorativas que María Teresa Bances Fernández-Criado y José Francisco Martí Zayas-Bazán, hijo del Apóstol, conservaran en su casa (sita en Calzada, no. 807, esquina a 4, El Vedado), sede del Centro de Estudios Martianos desde el 19 de julio de 1977.

La colección, curada por la especialista María Rosa Oyarzábal y Yosvanis Fornaris, director del MNAD, fue inaugurada el viernes 14 de noviembre, en homenaje al aniversario 505 de fundación de la ciudad y se mantendrá abierta al público como parte del programa de salutación a la VI Conferencia Internacional Por el equilibrio del mundo, megaevento que sesionará en el Palacio de las Convenciones del 28 al 31 de enero de 2025.

La muestra –titulada “Teté Bances y el Ismaelillo en la colección del MNAD”– es fruto de la colaboración de dicha institución con el Centro de Estudios Martianos (CEM), en bien de compartir parte del acervo cultural y patrimonial legado a la nación por el matrimonio Bances-Martí.

Incluye una vajilla de porcelana de la manufactura de Sévres, producida durante el período Napoleón III en el siglo xix; una selección de cubertería de plata, plata dorada y acero inoxidable –muchas grabadas con las letras iniciales de los esposos–; abanicos, mantones de manila, peinetas de carey, así como fotos inéditas del fondo documental de María Luisa Gómez-Mena, condesa de Revilla de Camargo.

A la colección del MNAD, el Centro de Estudios Martianos sumó –en calidad de préstamo– una escultura de bronce y mármol (siglo xix) titulada “Faisán y lagarto” del artista francés Jules Moigniez y un costurero (europeo, siglo xix) de madera taraceada y bronce dorado.

Durante la presentación de la muestra, la doctora Marlene Vázquez Pérez, directora del CEM incentivó la idea de ampliar la búsqueda e investigar fondos de otras instituciones del país para futuras muestras de piezas de la familia Bances-Martí como, por ejemplo, citó la lencería completa de Teté Bances atesorada por el Museo de Artes Decorativas de Santa Clara.

©PJM

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