Los que saben querer honrando a José Martí

Nuestra actividad de este mes estuvo dedicada a los aniversarios 172 del natalicio de nuestro Héroe Nacional José Martí y al 73 de la fundación del Museo Fragua Martiana. Para ello qué mayor satisfacción que homenajearlo a través del concurso: “Honrar a Martí”.

Bajo la premisa: “Para los niños trabajamos. Porque los niños son los que saben querer. Porque los niños son la esperanza del mundo”, y con auspicios del Museo Fragua Martiana y del proyecto “La idea del bien”, los pequeños de sexto grado de la escuela primaria “Nicolás Estébanez Murphy”, plasmaron mediante cartas, cuentos, poemas y composiciones lo importante que es para ellos conocer la vida de José Martí y leer su obra, sobre todo piezas literarias centradas en los niños, la familia, la naturaleza y el amor a la patria.

El encuentro fue muy valioso, como cada mes, incentivado en esta oportunidad por el certamen. Los resultados se darán a conocer el 28 de enero y la premiación se efectuará el 22 de febrero en el Museo Fragua Martiana.

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10 de enero de 2025 Panamá: el anochecer del protectorado

En el país, así sea a tientas, emerge hoy un patriotismo nuevo, que busca vincular la soberanía nacional con la popular. En cuanto madure y se haga sentir, sabremos si el espíritu del protectorado aún subsiste, o le hemos vencido o finalmente lo hemos exorcizado.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América

“La colonia continuó viviendo en la república; y nuestra América se está salvando de sus grandes yerros – de la soberbia de las ciudades capitales, del triunfo ciego de los campesinos desdeñados, de la importación excesiva de las ideas y fórmulas ajenas, del desdén inicuo e impolítica de la raza aborigen – por la virtud superior, abonada con sangre necesaria, de la república que lucha contra la colonia.”

José Martí, 1889[1]

Se dice que un conflicto no termina mientras no cesen de operar sus consecuencias. De eso se trata, en buena medida, cuando nos referimos al persistente legado del protectorado militar establecido por los Estados Unidos en Panamá desde comienzos del siglo XX.

Ese régimen hizo parte de las modalidades de ingreso de los Estados Unidos a la condición de potencia mundial tras su breve guerra de 1898 contra lo que quedaba del imperio español – aquel donde nunca se ponía el sol en el siglo XVII. De allí resultó el paso de la condición de Cuba de colonia a neocolonia y la transferencia a Estados Unidos del poder colonial que España detentaba sobre Puerto Rico, Guam y las Filipinas. [2] A eso se agregaría a partir de 1903 la separación de Panamá de Colombia al amparo de un régimen de protectorado militar que vino a disolverse gradualmente de 1936 en adelante, hasta difuminarse con la firma del Tratado Torrijos-Carter de 1977.

Si bien ese Tratado eliminó el enclave militar de la Zona del Canal, debió incluir una enmienda -reclamada por un senador norteamericano para aprobarlo – que colocó al Canal (de hecho, al país) bajo lo que Omar Torrijos llamó “el paraguas del Pentágono” en caso de que la vía interoceánica se viera amenazada. Con esa enmienda concluía – y no – un proceso histórico que va desde la proclamación de la Doctrina Monroe por los Estados Unidos en 1822 – aquella del “América para los (norte) americanos”[3] -, a 1885, cuando José Martí pudo decir que tras los conflictos que desde la independencia habían agitado nuestros países, se hacía sentir “un inmoderado deseo, saludable y urgente cuando se encierra en naturales límites, de desarrollar, a costa aun de la libertad futura de la Nación, sus riquezas naturales.”

Así, Nicaragua había “contratado con el gobierno de los Estados Unidos” la cesión “de una faja de territorio que de un Océano a otro cruza la República,” para que en ella construya el gobierno norteamericano y mantenga, a su propio costo, un canal, con fortalezas y ciudades de los Estados Unidos en ambos extremos,sin más obligación que una reserva de derechos judiciales en tiempos de paz a las autoridades nicaragüenses, y el pago de una porción de los productos líquidos del canal, y de las propiedades que fincan en el territorio cedido al gobierno americano.[4]

Ya para entonces una empresa ferroviaria norteamericana controlaba el tránsito interocéanico por Panamá desde 1855, facilitando la comunicación entre la costa Este de los Estados Unidos y la California que le había sido arrebatada a México en la guerra de 1846-1848. Ahora el canal interoceánico por Panamá pasaría a ser un objetivo estratégico para el ingreso de Estados Unidos a la categoría de potencia mundial.

Ese objetivo estaba ya presente, in nuce, tanto en la insistencia norteamericana en “compeler a Colombia a reconocerle en el istmo derecho dominante, y privarle de la facultad de tratar con los pueblos sobre su territorio”, como su constante injerencia en los conflictos internos de aquel país en el Istmo. [5] De lo primero daba cuenta José Martí en 1889, como lo había hecho en 1885 sobre lo segundo, señalando que “en Panamá, aunque con mesura y apariencias de servicio público, y orden de no hacer más de lo que fuere necesario”,

– ¿no ha ido la marina americana más allá de la mera protección de su bandera, puesto que ha impedido con la imposición y la amenaza de la fuerza los actos de uno de los partidos beligerantes en el país, y ayuda con esta actitud y con sus propios buques las operaciones de guerra de otro de estos partidos?[6]

La combinación de aquellos conflictos internos y esa injerencia externa llevó a la separación de Panamá de Colombia y su constitución en República en noviembre de 1903, al amparo de un régimen de protectorado establecido en el Tratado Hay-Bunau Varilla del 2 de diciembre de 1903 “Para la construcción del canal interoceánico”. El Artículo I del Tratado, en efecto, establecía que los Estados Unidos “garantizan y mantendrán la independencia de la República de Panamá”, mientras en el VII la novel República concedía a los Estados Unidos VII el “derecho y la autoridad” para “el mantenimiento del orden público en las ciudades de Panamá y Colón y en los territorios y bahías adyacentes, en caso de que la República de Panamá, a juicio de los Estados Unidos, no estuviera en capacidad de mantenerlo.”[7]

Por su parte, para el 15 de febrero de 1904, quienes elaboraron la primera Constitución de la República de Panamá ampliaron ese derecho de intervención al establecer en su Artículo 136 que el gobierno de los Estados Unidos podría  intervenir, en cualquier punto de la República de Panamá, para restablecer la paz pública y el orden constitucional si hubiere sido turbado, en el caso de que por virtud de Tratado Público aquella Nación asumiere, o hubiere asumido, la obligación de garantizar la independencia y soberanía de esta República.[8] [cursiva: gc]

Así, los Constituyentes de 1904, reunidos en el campo feliz de la unión pactada entre liberales y conservadores en el tratado de paz firmado en el acorazado norteamericano Wisconsin el  21 de noviembre de 1902, que puso fin a la última guerra civil colombiana en el Istmo, utilizaron ese mandato constitucional para la protección de sus intereses.[9] El recurso más notable a esa obligación tuvo lugar en octubre de 1925, cuando el gobierno panameño solicitó al norteamericano que interviniera militarmente en la ciudad de Panamá “para restablecer el orden público” alterado por la movilización de trabajadores contra el alza de los alquileres que debían pagar por sus viviendas.

Para 1936, si bien el Tratado Arias-Roosevelt de 1936 permitió dar por cancelado ese derecho a la intervención en los asuntos internos de Panamá, no exorcizó el espíritu del protectorado en la relación entre ambos países.[10] No es de extrañar que ese espíritu fuera objeto de un constante rechazo por parte de los sectores populares y de capas medias del país, que alcanzó una victoria decisiva en diciembre de 1947, con el rechazo a la pretensión norteamericana de conservar más de 100 instalaciones militares contruidas durante la II Guerra Mundial fuera de la Zona del Canal.

Aun así, el espíritu del protectorado se vio renovado por el desorden político que siguió a la muerte del General Torrijos en 1981. Ese desorden llevó a establecer un régimen militar que liquidó la base de sustentación social creada por el torrijismo en la década de 1970, y permitió a los sectores más conservadores del país presentarse como los adalides de la restauración de la democracia en el Istmo a partir de la intervención militar de los Estados Unidos en el país en diciembre de 1989.

El espíritu del protectorado había sido invocado una vez más, y su presencia en la política panameña se vio renovada a lo largo de las tres décadas siguientes. Hoy, el régimen establecido a partir de entonces parece haber entrado en una fase de descomposición que genera la demanda de una renovación política conservadora que genere el crecimiento económico necesario para garantizar a un tiempo los intereses del sector empresarial y la estabilidad social hoy amenazada.

De tales conflictos se compone toda historia verdadera, que no va a ningun lugar predeterminado, pero sin duda procede de algún sitio. En el país, así sea a tientas, emerge hoy un patriotismo nuevo, que busca vincular la soberanía nacional con la popular. En cuanto madure y se haga sentir, sabremos si el espíritu del protectorado aún subsiste, o le hemos vencido o finalmente lo hemos exorcizado.

[1] “Nuestra América”. El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891. Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. VI, 19.

[2] Cabe recordar que V.I. Lenin en 1917, en su ensayo El Imperialismo. Fase superior del capitalismo, señalaba que la literatura económica y politica de su tiempo recurría “cada vez más al término imperialismo para caracterizar la época presente”, sobre todo “tras las guerras hispano-americana (1898) y anglo-bóer (1899-1902)”  https://www.fundacionfedericoengels.net/images/PDF/lenin_imperialismo.pdf

[3] https://es.wikipedia.org/wiki/Doctrina_Monroe

[4]  “Cartas de Martí”. La Nación, Buenos Aires, 22 de febrero de 1885. Ibid. VIII, 87-88.

[5] Martí, José: “Congreso Internacional de Washington. Su historia, sus elementos y sus tendencias. II. Nueva York, 2 de noviembre de 1889”. La Nación, Buenos Aires, 20 de diciembre de 1889. Ibid., VI, 62.

[6] “Cartas de Martí”. La Nación, Buenos Aires, 21 de agosto de 1885. VIII, 98.

[7] https://es.wikisource.org/wiki/Tratado_Hay-Bunau_Varilla

[8] https://es.wikisource.org/wiki/Constituci%C3%B3n_de_la_Rep%C3%BAblica_de_Panam%C3%A1_(1904) 

[9] Al respecto, el hecho visto desde Colombia en https://www.banrepcultural.org/biblioteca-virtual/credencial-historia/numero-117/el-tratado-de-wisconsin-noviembre-21-de-1902

[10] Tratado General de Amistad y Cooperación entre los Estados Unidos y la República de Panamá.

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Del 28 al 31 de enero: VI Conferencia Internacional Por el equilibrio del Mundo

Cerca de 90 países estarán representados en la VI Conferencia Internacional Por el equilibrio del Mundo, que acontecerá del 28 al 31 de enero del presente año en el Palacio de las Convenciones de la capital cubana.

El mega-evento, convocado por el Proyecto José Martí de Solidaridad Internacional, se inserta en la Jornada De Cara al Sol que lidera la Oficina del Programa Martiano para celebrar el aniversario 172 del nacimiento de José Martí y en conmemoración del año 130 de su caída en combate.

Este gran foro de pensamiento plural y multidisciplinario, que reúne a personas de todas las procedencias, credos y ámbitos en torno al concepto martiano “Con todos y para el bien de todos”, busca movilizar conciencias en el mundo para enfrentar los males que hoy ponen en riesgo la existencia de nuestro planeta y de nuestra especie.

Como en anteriores ediciones, presenta un diverso e interesante programa científico que incluye: Encuentro Internacional de Cátedras Martianas, Simposio “Ciencia Abierta para la equidad: Prioridades y desafíos en el escenario internacional actual”; Coloquio Internacional de Historiadores; Fórum del Movimiento Juvenil Martiano; Panel “La heroica resistencia anti-colonial del pueblo puertorriqueño”; Coalición Internacional por la Humanidad; Taller de la Internacional Progresista “Plan de acción por un Nuevo Orden Económico Internacional”; Foro en favor de la afirmación del multilateralismo de las Asociaciones Nacionales de las Naciones Unidas; Sesión en homenaje a Fidel. Mesa Redonda “José Martí en Fidel Castro”; Reunión ordinaria del Consejo Mundial del Proyecto José Martí de Solidaridad Internacional; Panel de la Organización World Beyond War; Foro Parlamentario por la Paz y la Democracia; Taller “Experiencias de la Sociedad Cultural José Martí en el Estudio y Promoción del Ideario Martiano”; Comisión “Riesgos socio-económicos globales y sus retos para el Desarrollo (CIEM); Espacio “La amenaza fascista en el mundo contemporáneo”; Taller Teatro Playback, y la primera edición del Congreso Mundial de poetas en Defensa de la Paz y de la vida en la Tierra.

La VI Conferencia Internacional Por el equilibrio del Mundo recibe el apoyo de la Unesco y de plataformas internacionales como: Organización de Estados Iberoamericanos, Fundación Cultura de Paz y Universidad de Zaragoza (de España); Sōka Gakkai Internacional, Japón; Eight Goals One Foundation, India; Ecocivilisation, Unión Europea; World Beyond War, EE.UU, Australia; Semi di Pace, Italia; CLACSO, Argentina; ALBA-TCP; Federación Sindical Mundial; Comité Internacional Paz, Justicia y Dignidad a los Pueblos; Resumen Latinoamericano; Red En Defensa de la Humanidad; Fundación de Ayuda y Promoción de las Culturas Indígenas, España; Red Internacional de Cátedras Martianas, México.

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José Martí y su legado en la obra de Joaquín García Monge

Llega a la capital cubana y muy pronto estará a disposición de lectores cubanos en la biblioteca especializada del Centro de Estudios Martianos la Edad de Oro…

La revista que preparó el maestro, narrador, editor y promotor cultural costarricense Joaquín García Monge para los niños y jóvenes de su país en la década de 1920 del pasado siglo, a imagen y semejanza de la publicada por José Martí (Nueva York, 1889), acaba de llegar a la capital cubana y muy pronto estará a disposición de lectores cubanos en la biblioteca especializada del Centro de Estudios Martianos.

Poemas, narraciones, fábulas y aforismos integran los tres hermosos volúmenes de La Edad de Oro de Joaquín García Monge publicados por la Editorial de la Universidad Nacional de Costa Rica que reúnen los seis números de la revista que se mantuvo entre 1925 y 1929 y que recibió colaboraciones de Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou, Ricardo Palma, José Martí, Horacio Quiroga, Rubén Darío, Antonio Machado, Amado Nervo, entre otras notables firmas hispanoamericanas, caribeñas y europeas de reconocimiento internacional. La obra propone un recorrido por diversas geografías, lenguas y culturas; obras originales o traducciones de autores latinoamericanos y de la cultura universal.

García Monge no solo fue un profundo admirador y conocedor de la obra y el pensamiento de José Martí, sino que también divulgó su quehacer desde la docencia —a la que dedicó varias décadas de su vida─ y desde los proyectos editoriales que coordinó. Gracias a las redes intelectuales creadas con varios intelectuales cubanos pertenecientes a la primera generación republicana, logró publicar en 1921 La Edad de Oro de José Martí en Costa Rica.

Tanta fue la importancia que concedió a la educación en las edades tempranas y el influjo de la revista martiana que decidió realizar un proyecto con el mismo título e intereses. “García Monge emuló los criterios editoriales, literarios y pedagógicos de Martí en la selección y publicación de su obra”.

La profesora Nuria Rodríguez Vargas de la mencionada casa de altos estudios en Centroamérica tuvo a su cargo el prólogo y la edición de esta entrega correspondiente al año 2023, que reúne en cada tomo dos ediciones de la revista. Vargas Rodríguez ha dedicado varios años de investigación para rescatar y devolver a la circulación los seis números de esta revista que constituye una curiosidad literaria de Costa Rica y de América, la cual permanecía en reposo y fue publicada como suplemento del gran proyecto cultural conocido como Repertorio Americano, que fundó y desarrolló Joaquín García Monge hasta su muerte en 1958 con el objetivo de publicar no solo la revista del mismo nombre, sino para brindar al lector costarricense obras sustantivas de la literatura universal y costarricense a partir de ediciones nacionales.

El Anuario del Centro de Estudios Martianos publicó en años recientes un ensayo de Nuria Rodríguez Vargas que brinda su lectura de esta joya de la literatura centroamericana que ahora estará a disposición del público cubano gracias a un convenio de colaboración e intercambio con la Editorial de la Universidad Nacional de Costa Rica.

“García Monge emuló los criterios editoriales, literarios y pedagógicos de Martí en la selección y publicación de su obra”.

Un repaso por el catálogo de esta casa editora permitirá corroborar que sus líneas de trabajo no han estado ajenas a los universos martianos. Por solo citar tres ejemplos, sobresale José Martí en la historia y la cultura costarricense (2001), del profesor e investigador chileno-costarricense Mario Oliva Medina recientemente fallecido, la novela de José Martí, Lucía Jerez (2013) y el volumen José Martí: narrar del periodismo (2016) del autor de estas líneas.

Los universos en que se multiplica la creación martiana permean este proyecto editorial de Joaquín García Monge (y casi todos sus empeños). Al introducirnos en sus páginas encontraremos no solo algunos textos seleccionados de su Edad de Oro, sino también de su periodismo, de su epistolario, piezas de su obra poética y una curiosa alusión a un personaje de su única novela titulada Amistad funesta o Lucía Jerez. En un texto titulado “Petrona Revolorio”,el editor brinda la sección donde se presenta este personaje que representa a las culturas originarias de nuestro continente con su peculiar modo de expresarse, su descripción física y su vestimenta. Es una auténtica pincelada cultural y de autoctonía la selección de esta escena que resulta tan significativa dentro del discurso de la pieza, no solo desde el punto de vista de la estructura narrativa, sino también, simbólica.

Más allá de la gracia del personaje, hay una sólida cultura que emerge con su aparición en la novela martiana y, ahora, en la revista de García Monge en pleno siglo XX. La presencia de esta escena convertida ahora en una pieza de su proyecto evidencia que el editor leía y escudriñaba en los textos martianos con profundidad y sentido crítico. Expresa, además, su fina sensibilidad como lector y editor y la importancia que le concede a nuestras expresiones culturales paralelamente a las muestras de la cultura universal seleccionadas. Lo que demuestra la pluralidad en la perspectiva editorial de García Monge.

También aparece en el índice la crónica martiana “Los ingenieros del puente de Brooklyn”,[4] donde se repasa la trayectoria de los autores de una de las primeras expresiones notables de la ingeniería de los Estados Unidos en cuanto a la utilización de metales y cables en la estructura de las obras, hecho que acaparó la atención de la prensa internacional a finales del siglo XIX. Estos creadores fueron considerados héroes ante la sociedad norteamericana y el mundo por lograr esa gran proeza. Sus nombres están insertos en las mejores páginas de la historia de los Estados Unidos. Es una pieza recomendable, sin lugar a dudas.

“Los universos en que se multiplica la creación martiana permean este proyecto editorial de Joaquín García Monge”.

La Edad de Oro de José Martí es una de las creaciones del autor que más atención ha recibido de la crítica en más de un siglo de recepción crítica. Sin embargo, esta propuesta de Joaquín García Monge no ha tenido la misma suerte a pesar de regirse por los mismos derroteros de la primera. Esta revista costarricense es poco conocida en Cuba más allá de un grupo de especialistas. De ahí la necesidad de su divulgación, toda vez que constituye una expresión de las resonancias centroamericanas de la obra de José Martí, específicamente de su revista dedicada a los niños y jóvenes de América y, a su vez, evidencia la continuidad de su legado en la región centroamericana.

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Premio de Investigación José Martí

El Centro de Estudios Martianos convoca al Premio de Investigación José Martí, acerca de la vida y la obra del Maestro, en el que podrán participar todos los jóvenes del país, menores de 35 años, sin distinción de profesión o grado académico.

El proyecto debe ajustarse a la siguiente estructura: tema (libre), problema, fundamentación, objetivos, hipótesis, viabilidad y diseño de la investigación, y la formulación preliminar de la estructura del libro que resultaría de dicha labor investigativa.

El ganador recibirá una beca consistente en 10 000 pesos (moneda nacional), en aras de contribuir al desarrollo y conclusión del proyecto.

El plazo de admisión vence el 30 de marzo y el resultado se dará a conocer el 16 de mayo (2025). Los trabajos serán enviados a vicedireccioncem@gmail.com, o por correo postal: Centro de Estudios Martianos, Calzada 807 esquina a calle 4, El Vedado, Ciudad de La Habana, Código Postal 10400, o entregados personalmente en dicha dirección.

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Cuba y la poesía vital necesaria

Era una tarde de sol cuando encontré a mi alumno meditando bajo un árbol en las praderas de la Universidad de las Artes de Cuba. Me senté a su lado y al preguntarle en qué pensaba, respondió: “en la falta de poesía”…

Aquella sentencia me quedó tatuada en la memoria y a ratos -que parecen siglos-, me ha provocado desvelos por su retorno incesante.

Todavía puede sentirse en el aire una estela pesada por la partida de María Elena Pena y Marta Valdés…El dolor me hizo revivir las canciones que en sus voces y en las de otros artistas, tantas veces escuché. Los boleros, el filin, la vieja trova…me completan. Recordé mis encuentros con la propia Marta, con César Portillo de la Luz, Ángel Díaz, Ñico Rojas, Sigfredo Ariel, Bladimir Zamora, y con otros tantos que no alcancé en vida, pero que admiré y amé recónditamente, contagiada por la pasión que, por ellos y su arte, me legó mi madre.

Repasé los versos, me envolvieron las metáforas y el encanto de las frases que enamoran y acarician con la música. Escuchar los tesoros de la cancionística cubana ha sido, cada vez que un grande parte, mi mejor manera de recordarlo y saberlo entonces, inmortal.

Ha sido vasta nuestra herencia musical. Sobre sus hombros se erige Cuba con orgullo, para decir que somos una de las cunas musicales más fecundas del planeta. Entonces, duele la desmemoria, lastima el olvido cuando algún joven desprecia la obra hecha: “el bolero es cosa de viejos”, “la trova es música antigua”. Hay quien ni acierta a pronunciar el nombre de los géneros, por ser inexistentes en su “moderno” repertorio.

Véase el panorama de la música popular bailable actual. Piénsese en las letras, en los niños que en escuelas y calles se hacen eco, de lo que adultos comparten sin barreras, multiplicando lo que abochorna, ensucia y reduce. No piensan que esos serán los hombres que mañana tocarán a las puertas de un país que luego será exhibido al mundo. No descanso al cuestionarme si esos son los hombres que requiere una nación para su altura y referencio con ello, lo alto de pensamiento, de obra y espíritu. ¿Realmente son esos los niños que quieren los padres, los maestros, los hermanos, los tíos, los adultos para sí y para Cuba?

Todos tenemos el deber de hacernos la pregunta, replantearnos las virtudes que encierra ser humano en medio de la agonía de la supervivencia y poner todas las manos en forjar la obra que soñamos. Yo aspiro a mucho más para la Patria y sé que no estoy sola. Mas hay a quien se le duerme la razón, la fuerza, el juicio y se pierde entre la angustia, el dolor, la parálisis mental, espiritual o los velos de humo. Despertémoslos. No podemos ser indiferentes. Nos recuerda la filosofía Ubuntu: “yo soy por que tú eres”. Y en cada cubano, sin excepción, está el poder de hacer del pecho del compatriota próximo, un lugar mejor, que es lo mismo que decir la Patria. Ella nace en el alma de cada cubano y en lo que cada uno representa. Al corazón de sus hijos, vuelve Cuba.

Mirémonos adentro y devolvámosle la poesía a la vida, a pesar de todo. En estos tiempos, más que bella es necesaria, pues “[…] con la resurrección de la poesía entra como una ingenuidad al corazón, parecida a la del ejercicio de la virtud, que da al rostro en la misma agonía la calma y la limpieza de los niños.” (Martí, 1894: 432)

Pesan sobre nuestro tiempo angustias y azares, pero el espíritu ha de expandirse más allá de todo lo que falta en las horas amargas. Tenemos que salvar la poesía: la de un verso, la de una canción, la de la vida, la de un país.

Allí donde va la palabra, que retorne el verso, vestido de estos tiempos, pero esencialmente hermoso. “El poeta debe callar su dolor hasta la hora sublime en que el verso tallado en él busca salida, despedazando las entrañas, para consolar la pena de los hombres con la poesía misma que la pena inspira” (Martí, 1888: 206)

Martí es la brújula. No podemos perdernos. En él, la poesía, la guía y la luz.

 

Referencias bibliográficas:

Martí, J. (1894). Cuaderno de Apuntes. Número 18. En J. Martí, Obras Completas. Tomo 21 (p. 432).

Martí, J. (1888). “Juan de Dios Peza”. En J. Martí, Obras Completas. Tomo 8 (p. 206).

Publicado en: Destino: Cultura y País

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CEM en 2025: otro año de intenso aprendizaje

El Centro de Estudios Martianos abre sus puertas al 2025 con la misma energía con que cierra el 2024: intensificando proyectos científicos de investigación y, a la vez, promoviendo esos resultados en eventos y cursos acerca de la vida y la obra del Apóstol cubano, y enfatizando vigencia y utilidad de su pensamiento ante los desafíos del mundo hoy.

Ese fue el espíritu que animó el viernes último (27 de diciembre ) de la celebración del triunfo de la Revolución cubana en una institución cuyo colectivo se está preparando para participar en el Encuentro Internacional de Cátedras Martianas, como parte del programa de la VI Conferencia Internacional Por el equilibrio del mundo que, organizada por el Proyecto José Martí de Solidaridad Internacional, acontecerá en el Palacio de las Convenciones del 28-31 de enero de 2025.

Investigadores y trabajadores del CEM han celebrado juntos en este mes de diciembre dos acontecimientos: el cierre de la más reciente experiencia de formación pedagógica (el posgrado “José Martí. Democracia, descolonización y disputa ideológica”) y luego, previo al Día del Maestro, en un ambiente de camaradería, un digno homenaje a José Martí, donde se confirmó la importancia de promover la plataforma docente de catorce cursos para estudiantes nacionales e internacionales, así como realizar en el mes de mayo el Coloquio Internacional “De amor y pensamiento. La Guerra Necesaria”, con la calidad que caracteriza estos encuentros anuales en modalidades presencial y virtual.

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Naturaleza y virtud, en el equilibrio del mundo

El pensar martiano nos ofrece, así, un campo de vastedad amazónica para el reencuentro de todas las raíces y corrientes de nuestra cultura.

“¡Yo quiero romper las jaulas a todas las aves; – que la naturaleza siga su curso majestuoso, el cual el hombre, en vez de mejorar, interrumpe, – que el ave vuele libre en su árbol; –  y que el ciervo salte libre en su bosque, – y el hombre ande libre en la humanidad!”

José Martí, 1881[1]

La visión del mundo de José Martí puede ser sintetizada en tres valores fundamentales: la fe en el mejoramiento humano, en la utilidad de la virtud y en la necesidad de luchar por el equilibrio del mundo. Desde allí se facilita entender a la política como cultura en acto, como ocurriera en la intervención de Fidel Castro en la Cumbre de las Naciones Unidas sobre Ambiente y Desarrollo realizada en Rio de Janeiro en 1992, al advertir que

Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre. Ahora tomamos conciencia de este problema cuando casi es tarde para impedirlo. [2]

El carácter martiano de ese discurso en lo que hace a la lucha por el equilibrio del mundo se hizo sentir en su llamado a entender la responsabilidad de “las antiguas metrópolis coloniales y de políticas imperiales que, a su vez, engendraron el atraso y la pobreza que hoy azotan a la inmensa mayoría de la humanidad”, con lo cual no era posible culpar de esa crisis “a los países del Tercer Mundo, colonias ayer, naciones explotadas y saqueadas hoy por un orden económico mundial injusto.” Lo real, añadió,

es que todo lo que contribuya hoy al subdesarrollo y la pobreza constituye una violación flagrante de la ecología. Decenas de millones de hombres, mujeres y niños mueren cada año en el Tercer Mundo a consecuencia de esto, más que en cada una de las dos guerras mundiales. El intercambio desigual, el proteccionismo y la deuda externa agreden la ecología y propician la destrucción del medio ambiente.

En demanda de ese equilibrio, Fidel señaló la necesidad de encarar la crisis socioambiental haciendo “más racional la vida humana”, mediante la aplicación de “un orden económico internacional justo, el uso de “toda la ciencia necesaria para un desarrollo sostenido sin contaminación”, y el pago de “la deuda ecológica y no la deuda externa”, todo ello con el propósito de que desapareciera “el hambre y no el hombre.” Y remitió ese llamado a la demanda de que “cesaran los egoísmos, los hegemonismos, la insensibilidad, la irresponsabilidad y el engaño.” “Mañana”, concluyó, “será demasiado tarde para hacer lo que debimos haber hecho hace mucho tiempo.”

Veintitrés años después, ese llamado fue retomado desde una perspectiva convergente por otro latinoamericano, el jesuita argentino Jorge Bergoglio, en su calidad de Papa Francisco, en la Encíclica Laudato Si’, sobre el cuidado de la Casa Común.[3] Allí, citando el Cántico de las Criaturas, en que San Francisco de Asís nos dice “Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba”, señala que

Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto» (Rm 8,22). Olvidamos que nosotros mismos somos tierra (cf. Gn 2,7). Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura.

En ambos latinoamericanos resuena aquel “Patria es humanidad”, con el que Martí -en las vísperas de entrar a su batalla mayor por el equilibrio del mundo-, nos recuerda que la patria es a fin de cuentas “aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca, y en que nos tocó nacer”, en la que nos corresponde a todos cumplir el “deber de humanidad”. “Esto es luz”, concluía, “y del sol no se sale. Patria es eso”.[4]

Desde esa resonancia, también, se aprecia el vínculo subyacente en el pensamiento martiano entre la casa que compartimos, el gobierno que ella demanda, y la realidad desde la cual corresponde hacerlo. “A lo que es, allí donde se gobierna”, nos dice

hay que atender para gobernar bien; y el buen gobernante en América no es el que sabe cómo se gobierna el alemán o el francés, sino el que sabe con qué elementos está hecho su país, y cómo puede ir guiándolos en junto, para llegar, por métodos e instituciones nacidas del país mismo, a aquel estado apetecible donde cada hombre se conoce y ejerce, y disfrutan todos de la abundancia que la Naturaleza puso para todos en el pueblo que fecundan con su trabajo y defienden con sus vidas. El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser el del país. La forma del gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país. El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país.

Y a eso añade un colofón que se confirma, hoy, en lo limitado de la eficacia de los esfuerzos por poner remedio a la crisis socioambiental – y que por otra parte converge, también, con el más reciente pronunciamiento del papa Francisco sobre este problema:

Cada uno de nosotros debe sentirse responsable de algún modo por la devastación a la que está sometida nuestra casa común, empezando por esas acciones que, aunque sólo sea indirectamente, alimentan los conflictos que están azotando la humanidad. Así se fomentan y se entrelazan desafíos sistémicos, distintos pero interconectados, que asolan nuestro planeta. Me refiero, en particular, a las disparidades de todo tipo, al trato deshumano que se da a las personas migrantes, a la degradación ambiental, a la confusión generada culpablemente por la desinformación, al rechazo de toda forma de diálogo, a las grandes inversiones en la industria militar. Son todos factores de una amenaza concreta para la existencia de la humanidad en su conjunto. Por tanto, al comienzo de este año queremos ponernos a la escucha de este grito de la humanidad para que todos, juntos y personalmente, nos sintamos llamados a romper las cadenas de la injusticia y, así, proclamar la justicia de Dios. Hacer algún acto de filantropía esporádico no es suficiente. Se necesitan, por el contrario, cambios culturales y estructurales, de modo que también se efectúe un cambio duradero.[5]

El pensar martiano nos ofrece, así, un campo de vastedad amazónica para el reencuentro de todas las raíces y corrientes de nuestra cultura, en el que se ve confirmado que no hay entre nosotros batalla “entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza”.[6] En ese campo resaltan el lugar y la función de la naturaleza y lo natural en el pensar martiano, que desbordan la acepción usual en nuestro tiempo, para referirse a un conjunto de “tres significados principales interrelacionados:”

 1) las propiedades intrínsecas o la esencia de las cosas o procesos; 2) una fuerza inherente que dirige o determina el mundo; y 3) el mundo material o universo, el objeto de nuestras percepciones sensoriales, tanto en su totalidad como entendidos de diversas formas como las de incluir o excluir a Dios, el espíritu, la mente, los seres humanos, la sociedad, la historia, la cultura, etc.[7]

Una lectura atenta al ámbito vital de José Martí nos llevará del presente al pasado, y de allí al futuro ante los desafíos que nos plantea la naturaleza en el pensar y el hacer de nuestro tiempo. Con ello, estará cumplida su tarea, y se facilitará el cumplimiento de la nuestra, que pasa por comprender, en primer término, que si deseamos un ambiente distinto tendremos que construir sociedades diferentes en las que el mejoramiento humano y el ejercicio útil de la virtud nos lleven a contribuir al equilibrio del mundo.

Alto Boquete, Panamá, abril 2023 – diciembre 2024

[1] Cuadernos de Apuntes, No 5 [1881]. Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. XXI, 163.

[2] Discurso de Fidel Castro en Conferencia ONU sobre Medio Ambiente y Desarrollo. Rio de Janeiro, 12 de junio de 1992

https://rds.org.co/es/novedades/discurso-de-fidel-castro-en-conferencia-onu-sobre-medio-ambiente-y-desarrollo-1992

[3] Carta Encíclica Laudato Si’ Del Santo Padre Francisco Sobre el Cuidado de la Casa Común

http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html

[4] «En casa», Patria, 26 de enero de 1895. OC, V: 468 – 469:

[5] Mensaje de Su Santidad Francisco para la 58ª Jornada Mundial de la Paz. 1 de enero 2025: Perdona nuestras ofensas, concédenos tu pazhttps://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/peace/documents/20241208-messaggio-58giornatamondiale-pace2025.html

[6] Martí, José (1891): “Nuestra América”. El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891. VI, 17.

[7] Bellamy Foster, John (2016) “Naturaleza”. http://monthlyreview.org/2016/05/01/nature/

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América

Desde Ciudad de Panamá

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Premios de la Crítica Martiana “Cintio Vitier” 2024

Durante la clausura del reciente curso de posgrado (“José Martí. Democracia, descolonización y disputa ideológica”) impartido en el Centro de Estudios Martianos, fueron dados a conocer los resultados del Premio de la Crítica Martiana “Cintio Vitier” 2024 convocado por dicha institución.

En la modalidad de monografía, los prestigiosos doctores y profesores universitarios Marlen A. Domínguez Hernández, Fabio E. Fernández Batista y Francisca López Civeira, integrantes del jurado, concedieron premio a Silencios y recepciones: la novela de José Martí (Letras Cubanas, 2023), con la cual su autor, el doctor en Ciencias Literarias Mauricio Núñez Rodríguez mereciera en 2020 el Premio “Alejo Carpentier” de Ensayo.

Polvo de alas de mariposa como eslabón legítimo de la poesía martiana, de la investigadora Caridad Atencio, recibió mención “teniendo en cuenta la novedosa fundamentación, apoyada en un trabajo de fuentes y cotejo de originales que cimentan la datación crónica del libro martiano y la develación de valores de este libro en relación con otros poemarios de Martí”.

En la modalidad de artículo, el premio fue “Teoría sobre la interrelación entre pintura y literatura en el estilo escritural de José Martí”, del doctor David Leyva González, “considerando el constructo teórico que permite relacionar de manera coherente la inserción de lo pictórico en el estilo escritural, la interesante idea desarrollada, el uso apropiado de las fuentes y citas y la originalidad de un análisis que arroja nueva luz a los textos martianos”.

La mención en este género correspondió a “Manuel Barranco: un camagüeyano leal a Martí”, de Matilde Teresa Varela Aristigueta por “la documentación martiana de primera mano utilizada para la divulgación de la vida y obra de un patriota cubano, casi desconocido”.

El curso de posgrado, que inició en noviembre último y cerró su ciclo el miércoles (18 de diciembre), es parte de una plataforma de catorce cursos libres y de posgrados de carácter nacional e internacional estructurada por el CEM para la difusión de la obra y el pensamiento de José Martí.

© PJM

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Martí y las artes

Este diciembre de 2024 trajo gratas nuevas al programa Doctoral de Ciencias Literarias de la Facultad de Artes y Letras. El investigador David Leyva discutió exitosamente su tesis de doctorado “Interrelaciones entre pintura y literatura en la obra de José Martí. Período 1875-1891”, en el Salón Bolívar del Centro de Estudios Martianos, con la tutoría de la Dra. Astrid Santana Fernández de Castro.

Contó con un tribunal de lujo: el Dr. Rafael Acosta de Arriba actuó como presidente, mientras que el Dr. Mauricio Núñez fungió como secretario y el Dr. Roberto Méndez como vocal. Los suplentes fueron Dra. Martha Lesmes y Dr. Pedro Pablo Rodríguez. Entre todos establecieron un fructífero e interesante diálogo sobre las artes que contribuyó al enriquecimiento del acto académico.

Con una muy amena e interesante disertación acompañada de la exposición de una selecta galería digital de arte, en apoyo a su discurso, comenzó Leyva la acuciosa presentación de su corpus, para luego fundamentar teóricamente la metodología empleada: la intermedialidad adecuada, por él mismo, a las relaciones entre plástica y literatura, que reactualiza los estudios martianos y los sitúa en la palestra interpretativa actual. Detrás de la investigación se perciben años dedicados a la compilación de todo cuanto Martí escribió sobre arte, al estudio de los vínculos estrechos entre la visualidad y la escritura, a la pesquisa y localización de las obras mencionadas, y a una sistematización teórica que incorpora en los estudios literarios actuales.

Leyva hace gala de un saber enciclopédico sobre el mundo de las artes, y de su recepción crítica en el xix. Felicidades a David Leyva y que estos lauros sean la apertura a nuevos caminos interpretativos en nuestra historia literaria y en su desarrollo profesional.

© Equipo de Comunicación de la Facultad de Artes y Letras, Universidad de La Habana

(Tomado de https://www.instagram.com/p/DDsRiAfSoDl/?igsh=MWF5eGk4OW5jcGxnbg==)

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