La circunstancia de haber dedicado una buena parte de su vida al estudio de la obra martiana le permite al académico alemán Ottmar Ette sostener su tesis: el pensamiento del prócer cubano rebasa límites nacionales, latinoamericanos, hispanoamericanos y debe ser entendido desde una perspectiva global.
Así lo expresó este miércoles (22 de noviembre) frente a un auditorio, mayormente conformado por alumnos y profesores del curso de posgrado que se imparte en el Centro de Estudios Martianos, institución que visitara por primera vez hace 42 años y donde sus estudios se consideran fuente bibliográfica indispensable para el trabajo investigativo.
Desde una perspectiva histórica, Ottmar enumeró, describió y analizó las etapas de globalización que se han vivido y sobrevendrán aceleradamente en el mundo. En relación con este proceso mencionó la sintonía de dos humanistas: Alejandro de Humboldt, a quien considera el primer teórico de la globalización y a José Martí, la cabeza pensadora de dicho fenómeno durante los tres últimos decenios del siglo xix.
En particular, fue muy revelador el modo en que Ottmar Ette definió la esencia de la reflexión martiana centrándose en su texto “Nuestra América”.
Martí “capaz de sentir como poeta la transformación que está ocurriendo en el mundo, concentra su atención en un proceso que continuará y que constituye una amenaza para la especie humana. Él entiende (y explica paso a paso), lo que está pasando y alerta de la necesidad de que prevalezca la convivencia, concepto que no circunscribe a lo nacional y a lo regional. La suya es una posición superior. Su poesía es la llave para entender de forma más avanzada de la realidad”.
Marlene Vázquez Pérez, directora del CEM, agradeció a Ottmar Ette el privilegio de escuchar su conferencia, intercambiar con los participantes y aportar una mirada tan peculiar acerca del ser humano que constituye el objeto de estudio de la institución y que, parafraseando al propio Martí sobre Bolívar, “sigue vital y con mucho que decir y hacer en América y en el mundo hoy todavía, donde la guerra cultural dicta las pautas y los poderes hegemónicos esconden el legado de las grandes figuras de la humanidad”.