Libro del Mes: La Edad de Oro, de Martí para los niños de América en el presente
Por: Susana Méndez Muños

En el espacio El Libro del Mes fue presentada La Edad de Oro de José Martí en la Calle de Madera de la Plaza de Armas.

Hoy más que nunca los niños de América necesitan La Edad de Oro para que los ayude a soñar, conocer, ser buenos y amar al prójimo, por eso el Instituto Cubano del Libro, en su empeño por promocionar la lectura en todo el país escogió esta reunión de revistas escritas para los pequeños por el Apóstol de la Patria en este mes de enero en que el día 28 se cumplen 166 años de su nacimiento.

Un grupo de los destinatarios de La Edad de Oro representaron a varios de los personajes de la misma e iniciaron su actuación con una linda adivinanza: Alma de niño tenía/ escribió un libro famoso/ y por eso lo tituló /como un metal precioso.

Compartieron la presentación de este libro tan amado por varias generaciones de cubanos, la doctora Carmen Suárez, reconocida especialista e investigadora de la obra del Maestro, y Maia Barreda, editora del libro, ambas del Centro de Estudios Martianos (CEM).

En su intervención la doctora Carmen Suárez advirtió «la perplejidad en que nos encontramos muchas veces los especialistas para entender cómo es posible que aun hoy los niños en Cuba aprendan a leer y se familiaricen con los personajes de una revista escrita hace más de cien años».

Añadió que José Martí es un adelantado, un hombre con una pluma de oro, que consigue un estilo para hablar a los niños como hablan los niños, con un lenguaje bellísimo; eso es lo que hace que esos cuentos se repitan y siempre sean abrazados por los pequeños de todas las épocas, hasta el presente.

«Este hablar de los niños, montado en las piedras preciosas de su lengua hace que en el presente los niños cubanos sigan aprendiendo a leer con este cuaderno», aseguró la estudiosa y a continuación significó la cantidad de valores humanos que el Apóstol comunica a los pequeños lectores en cada cuento o artículo.

En este sentido subrayó que los maestros y padres tienen una impresionante herramienta pedagógica en La Edad de Oro que es lo que la diferencia del resto de las revistas infantiles que se escribían en la época.

«Aquí Martí establece, lo que yo llamaría un diálogo intercultural sin prejuicios, sin creer que una cultura es superior a otra», dijo Suárez y citó entonces a Martí cuando expresaba que los indios de América fueron atacados por una “civilización devastadora”; «esta categoría de Martí en  medio del siglo XIX es la cosa más novedosa que se pude haber oído de un especialista; jamás los mayores pensadores europeos hubieran utilizado dicha categoría», aseveró la investigadora.

Seguidamente enfatizó en que para Martí el hombre es el mismo en todas partes y las diferencias de desarrollo dependen del punto de partida de cada nación y sus circunstancias; ejemplificó esta convicción martiana con la lectura de un fragmento del artículo “La historia del hombre contada por sus casas”, contenido en La Edad de Oro, al cual consideró como «una declaración de interculturalidad y de convivencia que todavía necesitamos aprender en este mundo (…) es una explicación absolutamente trasparente y categórica de la igualdad de los seres humanos».

Al finalizar Carmen Suárez insistió en la grandeza educativa de este libro tan bellamente escrito y tan capaz de dialogar con nosotros en este momento de la historia; ratificó que tanto las adaptaciones como los textos propios de Martí, llevan el mismo sello de este gran hombre «que convierte todos estos discursos en un discurso a favor de lo humano para mejorar, lleno del aprendizaje sencillo, sin que lleve doctrina, deja claro cuáles son los valores por los que los hombres se tienen que regir (…)La Edad de Oro es una imagen del mundo de su momento pero con una capacidad de actualización que nos sobrecoge hoy».

Por su parte Maia Barreda, quien desde el año 2012 tiene la tarea de preparar la edición anual de La Edad de Oro en el CEM, dio lectura a un texto relacionado en lo esencial con esta nueva edición del libro que reúne a las cuatro revistas mensuales que Martí escribiera y publicara entre julio de 1889 y octubre de ese mismo año.

En esta edición se utilizó como nota de contracubierta la original escrita por Martí que explica: «La Edad de Oro desea poner en las manos del niño de América un libro que lo ocupe y regocije, le enseñe sin fatiga, le cuente en resumen pintoresco lo pasado y lo contemporáneo, le estimule a emplear por igual sus facultades mentales y físicas, a amar el sentimiento más que lo sentimental, a reemplazar la poesía enfermiza y retórica que está aún en boga, con aquella otra sana y útil que nace del conocimiento del mundo; a estudiar de preferencia las leyes, agentes e historia de la tierra donde ha de trabajar por la gloria del hombre y las necesidades del sustento.»

La editora corroboró la vigencia y claridad de estas palabras martianas y advierten que hay cierta necesidad de conocimientos, verdad y belleza en la naturaleza humana que todo desarrollo tecnológico no logra cambiar o desviar.

Recordó que en una carta a María Mantilla fechada poco antes de morir en Dos Ríos en mayo de 1895, le aconseja la lectura de un libro «en español simple y puro; yo quise escribir así en La Edad de Oro para que los niños me entendiesen y el lenguaje tuviera sentido y música».

Más adelante citó una reflexión que Martí hiciera en una epístola a su amigo Manuel Mercado donde le confiesa que escribe estas revistas para, «a la vez que ayudar al sustento con decoro, poner de manera que sea durable y útil todo lo que a pura sangre me ha ido madurando en el alma».

Barreda apuntó que no es hasta 1905 que se publican por primera vez las revistas reunidas en un solo volumen, como parte de las Obras Completas de José Martí a cargo de Gonzalo de Quesada, y que la primera edición en la Isla data de 1932 y estuvo al cuidado de Emilio Roig de Leuchsenring.

Comentó también que el CEM publicó una primera edición facsimilar en 1979 que tuvo una reedición en 1989; en 2003 se vuelve a publicar, y luego comienza a aparecer como mínimo una vez al año.

Afirmó asimismo que, a partir de estas ediciones sucesivas, el CEM ha logrado fijar las bases de una tradición editorial en la cual se han establecido nexos entre la revista martiana y la obra de investigadores de la institución y otros, donde destaca la incesante labor del doctor Salvador Arias, ya fallecido, que durante muchos años reunió y encausó los esfuerzos por la promoción de la revista.

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