Leal, siempre leal –en el primer aniversario de su muerte–
Por: Araceli García Carranza

Recordar a Eusebio Leal en el primer aniversario de su muerte es deber de quienes hemos seguido el paso a este hombre de tránsito dinámico y de realizaciones profundas. Reconozco que tuve la inmensa suerte de conocer a Eusebio Leal Spengler de una manera muy especial: mediante la experiencia bibliográfica plasmada en los cinco tomos de su Biobibliografía… (Ediciones Boloña, La Habana, 2012-2014), compilación que nos permitió, a mi hermana Josefina y a mí, adentrarnos en una vida y una obra verdaderamente excepcionales.

Nosotras describimos y analizamos su obra tratando de alcanzar la exhaustividad, pero fue imposible. Pronto lo supimos, a pesar de que la bibliografía como repertorio siempre sería útil, pues arrojaría valiosa y precisa información al dar a conocer, en cierta medida, a una personalidad mundialmente reconocida y dotada de tal riqueza que desbordaría los controles bibliográficos, entre otras razones, porque una parte muy considerable de su obra no fue publicada, ni grabada, fluyó en su inigualable oratoria para deslumbrar a quienes tuvimos la suerte de oírlo. Como él nos dijo una vez: sus palabras, en gran medida, se las llevó el viento.

Por tanto, solo un segmento de su producción aparece descrito en los cinco tomos de esa radiografía (más que Biobibliografía) de una vida y una obra, que se ha convertido en necesario banco de datos para quienes quieran conocer el quehacer profesional de una de las personalidades más deslumbrantes de la cultura cubana en los siglos xx y xxi.

Para mí, y para mi hermana Josefina (QEPD), fue una satisfacción personal y una realización profesional que la compilación mostrara, y demuestre, que Eusebio Leal no fue solamente Héroe del Trabajo de la República de Cuba, ni un cubano merecedor de más de diez doctorados Honoris causa y de numerosos premios, condecoraciones y reconocimientos relevantes, sino un hombre que merecerá por siempre el reconocimiento de su pueblo porque consagró su vida a la defensa de los valores que identifican a la nación cubana. Y porque es, además, el redescubridor, de su Habana, de nuestra Habana.

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