La pasión martiana de los Carbonell (Segunda parte)
Por: Mario Valdés Navia

La devoción de Néstor Leonello Carbonell por el Apóstol José Martí se ha extendido a sus descendientes por tres generaciones. De manera sucinta, en esta última parte del artículo se expondrán –según el orden cronológico de sus nacimientos− elementos demostrativos del apego de siete de estos hombres y mujeres al rescate, publicación y promoción de la obra martiana y la huella trascendente, aunque poco conocida y valorada en la actualidad, que legaron a la historia cultural cubana.

  1. Eligio Carbonell y Malta (Sancti Spiritus, 9 de septiembre de 1867–La Habana, 5 de agosto de 1899)

El primogénito de Néstor Leonello se destacó como miembro activo del club Ignacio Agramonte donde fungía como Secretario. Fue el autor de la propuesta de invitar a Martí a Tampa en noviembre de 1891, frente a la de otros miembros de la institución que proponían a Manuel Sanguily.

Eligio no solo atendió a Martí en Tampa durante su primera estancia, sino que al partir hacia su primera visita a Cayo Hueso (25 de diciembre de 1891−6 de enero de 1892) encabezó la pequeña guardia tampeña que lo acompañaría. Allí, mientras el Maestro yacía ingresado con  broncolaringitis aguda, él y sus hombres permanecieron protegiéndolo.

Durante ese viaje al Cayo tuvo el honor de participar, en representación del Club Ignacio Agramonte, en la famosa Reunión del Hotel Duval (4 de enero de 1892), donde  fueron presentadas por Martí las Bases y los Estatutos Secretos del PRC a los representantes de las principales agrupaciones de revolucionarios cubanos en La Florida, quienes las analizaron y aprobaron.

Al retornar a New York, enfermo del pulmón y herido en el alma por la conocida carta ofensiva e injusta de Enrique Collazo y otros, Martí escribe al joven para agradecerle su defensa inmediata y todas las atenciones que le dispensara:

Mi muy querido Eligio:

 

Si no fuera este New York tan inhumano y triste, aquí lo quisiera tener a la cabecera de mi enfermedad, que continúa, para poner en un largo apretón de manos el cariño agradecido con que leí su carta. Quiérame, que esta tierra rinde, y no es perdida en ella la semilla. Pocas criaturas conozco de un corazón tan límpido como el de Vd., y no quisiera yo mejor fortuna que la de tener siempre  su juicio y su afecto a mi lado.[1]

 

Durante la misión en Cayo Hueso, Eligio logró crear el Club Ignacio Agramonte No 2 con emigrados de aquella localidad, primero de varios con ese nombre que fundaría posteriormente. El tercero lo constituyó con patriotas de Jacksonville, adonde viajó, en unión de su joven amigo José Gómez Santoyo, Tesorero del Club Ignacio Agramonte, a mediados de 1892. El cuarto lo constituyó en Filadelfia, pero aún no se han determinado los detalles de los hechos.

En prueba de su afecto imperecedero, El Maestro le obsequió una foto suya con la siguiente dedicatoria:

A Eligio Carbonell-

que pasa por el mundo con alma de hermano, y tiene uno en un hombre que solo ama la virtud, su

José Martí.

Tampa, 7 julio, 1892[2]

 

De Eligio a Martí se conoce una misiva enviada desde Jacksonville, el 4 de julio de 1892,[3] pero por las respuestas del Delegado se aprecia que hubo otras de Eligio desde enero de ese año.

Por desgracia, este joven talentoso, valiente y capaz, al que Martí quisiera tanto, fallecería en La Habana el 5 de agosto de 1899, pocos meses después de regresar a su tierra natal, víctima de la fiebre amarilla.

  1. Natividad Carbonell y Malta (Talita) (Sancti Spiritus, 1870-La Habana, 13 de marzo de 1960)

Talita era hija del primer matrimonio de Néstor Leonelo, al igual que Eligio. Junto a su esposo, el veterano pinareño Ceferino Antonio Cañizares y Velasco, y otros emigrados, levantaron en las proximidades de Ocala el barrio que denominaron Martí City. Talita fue fundadora y Vice–presidenta del club femenino Hijas de la Patria[4] de esa localidad, donde su esposo Ceferino lideraba la emigración como presidente-fundador de la más importante de sus instituciones patrióticas cubanas: el Club Político Cubano de Ocala.

Martí la tenía en alta estima desde que la conoció en 1891. Prueba de ello son los cariñosos saludos que siempre le enviaba en cartas a su esposo, como estos: “A esa luz de su casa dígamele que no olvido el cariño de sus  ojos, ni su café hospitalario” y “[…] un beso en la mano a su ejemplar Natividad”. [5]

  • José Manuel Carbonell y Rivero (Alquízar el 3 de julio de 1880-La Habana, 20 de marzo de 1968)

Abogado, poeta, historiador, orador y diplomático, presidente-fundador de la Academia Nacional de Artes y Letras (1910) y miembro de varias corporaciones académicas. Siendo niño fue llevado a Estados Unidos, por sus padres; Néstor Leonelo Carbonell y Eloísa Rivero y Brito. Tampa fue el lugar donde fue educado, se inició como periodista y escritor, mostró su espíritu revolucionario y se volvió discípulo fiel de José Martí.

Cuando estalló la Guerra de Independencia, con apenas quince años, se unió a una de las expediciones que partieron de los Estados Unidos, combatió en el campo insurrecto y alcanzó el grado de teniente del Ejército Libertador. Más tarde regresó a Tampa y se consagró a la propaganda revolucionaria para lo que fundó y editó la revista El expedicionario, y contribuyó en otros periódicos.

Al final de la guerra regresó a Cuba, estudió bachillerato en el Instituto de Pinar del Río y obtuvo un doctorado en Leyes Civiles en la universidad. Pronto empezó a destacarse como poeta y orador público. Cuando se constituyó la república, José Manuel y su íntimo amigo José María Collantes organizaron la primera gran celebración en honor de Martí, que fue presidida por Estrada Palma. El discurso de Carbonell fue el punto culminante de la ocasión.

Desde joven compuso poesías, recitó y publicó poemas de amplia aprobación popular. Con su firma, o mediante seudónimos, colaboró en El Fígaro,  Heraldo de Cuba, La Nación, La Lucha, La Discusión, Azul y Rojo y publicó tres libros de ensayos literarios. Junto con su hermano Néstor y Félix Callejas fundaron la revista Letras. En el campo de la educación ocupó puestos relevantes a nivel nacional y en la provincia de La Habana.

Tuvo una activa vida pública, siempre involucrado en proyectos culturales tales como como el del Ateneo de La Habana y las academias: Nacional de Artes y Letras −donde dirigió sus Anales−, Cubana de la Lengua, Historia de Cuba y varias del entorno latinoamericano. Cultivó exitosamente la oratoria académica.

Como diplomático representó a Cuba en la Cuarta Conferencia Panamericana (Buenos Aires, 1910), la coronación del rey Jorge V (London, 1911) y fue embajador en México. En 1922 pronunció su famoso discurso “Frente a la América Imperialista, la América de Bolívar”. Su aporte científico principal fueron los 18 tomos de la monumental enciclopedia Evolución de la cultura cubana (1608-1927) (La Habana, 1928), antología de escritos en prosa y verso.

Entre su bibliografía sobre Martí sobresalen: “Gonzalo de Quesada” (1916)  y el “Discurso pronunciado el 24 de febrero de 1953 para conmemorar el Centenario Natal de José Martí”. Según Juan José Remos, sirvió de “hermano mayor” y guía a la primera generación republicana.

  1. Néstor Carbonell y Rivero (Alquízar, 1883- La Habana, 1966)

Escritor, historiador, abogado y diplomático. En 1888 emigra hacia los Estados Unidos donde cursa la primera enseñanza con su padre. En Tampa conoce a Martí y se vuelve su eterno admirador. Regresa a Cuba en 1899, aprueba el bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de Pinar del Río e ingresa en la Universidad de la Habana donde obtiene el título de Doctor en Derecho Público.

Fue embajador de Cuba en Argentina y Perú, ministro en Argentina, Chile y Colombia, y director de la Oficina Panamericana de la Secretaria de Estado. Perteneció a las academias de: Artes y Letras, Cubana de la Lengua, Historia de Cuba y varias instituciones científicas latinoamericanas del más alto nivel. Cultivó la oratoria académica y colaboró en diferentes publicaciones de la época como El Mundo y La Unión Española.

Como escritor publicó artículos de crítica literaria y obras de carácter historiográfico en colaboración con su amigo Emeterio Santovenia. Fundó las revistas Letras y Don Pepe −esta última infantil− y las ediciones Biblioteca Cubana. Sus discursos y conferencias aparecieron en publicaciones de la época.

Fue de los primeros en difundir el ideario de José Martí, labor que continuó durante cuatro décadas. Al partir Gonzalo de Quesada al exterior por sus obligaciones diplomáticas, Néstor quedó como el principal promotor en la Isla de los textos martianos, su vida y obra.

La bibliografía martiana que produjo es amplia y significativa e incluyó los libros:

  • Martí: su vida y su obra. I (1911).
  • Martí; su vida y su obra. El poeta. II (1913).
  • Próceres. Ensayos biográficos (1919).
  • Martí: su vida y su obra (1923).
  • José Martí: apóstol, héroe y mártir (1933).
  • Un capítulo de la autobiografía de Martí (1946).
  • Martí: sus últimos días (1950).
  • Martí: carne y espíritu. T. 1 y 2 (1952), y
  • Tampa: cuna del Partido Revolucionario Cubano (1957).

A estos se suman otros dedicados a próceres directamente relacionados con la obra martiana tales como: Elogio del Coronel Fernando Figueredo Socarrás (1935)  y Elogio del Sr. Gerardo Castellanos García (1957).

  1. Miguel Ángel Carbonell y Rivero (Tampa, 11 de mayo de 1894-La Habana, 10 de julio de 1967)

Ensayista, historiador, orador, periodista y diplomático. Escribió para Heraldo de Cuba, El Universal, Letras y La Libertad y La Nación. Representó a Cuba en República Dominicana, Haití, Guatemala y México y viajó por casi todo el mundo. Perteneció a numerosas asociaciones y sociedades científicas cubanas y extranjeras, participó en numerosos congresos internacionales y fue huésped de honor de gobiernos y universidades, de las que recibió varias condecoraciones.

Publicó los libros: Evocando al Maestro (1919), El peligro del Águila (1922) –de carácter antimperialista−, Los Parias, La Ruta del Fundador, Sembradores y propulsadores, Hombres de Nuestra América, Las generaciones literarias, Billiken, La literatura como factor de acercamiento entre los pueblos hispanoamericanos; así como los compendios de discursos Palabras de apoteosis y En el pórtico; el discurso: “El Americanismo de Bolívar” y el ensayo, “La farsa proteccionista”, sobre la política internacional en el hemisferio. Elaboró las monografías históricas: El Ideal Político de los Libertadores –con la que colaboró en Historia de la Nación Cubana− y Cuba en sus luchas por la Independencia. Hizo estudios de crítica literaria sobre Dulce María Loynaz, José de la Luz león y Orestes Ferrara y biográficos sobre Antonio Maceo, Manuel Sanguily, Juan Gualberto Gómez y Carlos Manuel de Céspedes.

En su bibliografía sobre el Maestro se cuentan: Evocando al maestro (1919), La ruta del fundador (1920) y Presencia de Martí en la guerra, discurso leído por en la sesión solemne de la Academia de la Historia de Cuba celebrada el día 27 de enero de 1958, en vísperas del centenario martiano.

  1. María Gómez Carbonell (La Habana, 29 de junio de 1903Miami, 24 de mayo de 1988).

Escritora, pedagoga, política y feminista. Hija de Candelaria Carbonell Rivero (Talita) y José Gómez Santoyo, desde muy joven se dedicó a cultivar la escritura. Se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana en 1924, una de las primeras mujeres en lograrlo en dicha carrera. De su vida universitaria fueron célebres sus conferencias sobre “El Mío Cid”, “William Shakespeare”, “Simón Bolívar, cumbre de América” y “La Lírica de Martí”. Obtuvo el Premio Extraordinario de la Fundación Piedad Zenea con su obra “Juan Clemente Zenea”. Escribió versos,  cuentos y una novela.

En 1925 fundó el colegio de primera y segunda enseñanza “Néstor Leonello Carbonell”, donde impartió Literatura, Gramática e Historia. En el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana ejerció cátedras interinas de Lógica y Cívica. Fundó la Alianza Nacional Feminista de la que fue presidenta y en la que desempeñó una amplia actividad. Impartió numerosas conferencias y discursos sobre los derechos de la mujer.

En marzo de 1934 formó parte del Consejo de Estado, siendo la primera mujer que ocupó un alto cargo de gobierno en Cuba. En la Secretaría de Educación fue Jefa de las Escuelas Regionales y de Comercio. Electa Representante a la Cámara (1936) y Senadora (1940 y 1954), pronunció más de 160 discursos durante su etapa de congresista. Ministra sin cartera en el gobierno del dictador Fulgencio Batista (1958), abandonó el país en 1959, inmediatamente después del triunfo de la Revolución. En Miami continuó desarrollando una intensa labor pedagógica y cultural hasta una edad avanzada.

  • Oscar Ferrer Carbonell (La Habana, 1945)

Periodista, escritor e historiador. Como digno nieto de Miguel Ángel, bisnieto de Néstor Leonello y sobrino de José Manuel y Néstor, ha continuado la obra cultural de la familia en los tiempos actuales. Sus libros: Néstor Leonello Carbonell, como el grito del águila (2005) –Premio Biografía y Memorias, 2004− y La Academia (2014), dedicado a la historia de la Academia Nacional de Artes y Letras, tan ligada a sus ilustres antecesores, constituyen aportes trascendentes a la historiografía cultural cubana.

Sus textos parten de acuciosas investigaciones y el empleo de la vasta papelería familiar, así como a la difusión de imágenes y documentos que permiten comprender mejor las circunstancias en que se desarrollaron los acontecimientos que narra. En estas obras la presencia martiana es permanente y se reafirma que la pasión de los Carbonell por el gran cubano continúa viva a más de un siglo de iniciada.

[1] Nueva York, enero de 1892, OC. T1, pág. 287.

[2] Foto original de José Martí  con dedicatoria de José Martí a Eligio Carbonell.  Tampa, 07-07-1892. Quesada, Gonzalo de: Iconografía Martiana, Editorial Letras Cubanas, 1985, p. 46.

[3] Destinatario José Martí, Casa Editorial Abril, 2005, p. 229.

[4] “Las cubanas de Ocala”. Patria, 14-1-1893. T2, 202.

[5] Respectivamente en: “Cartas a Ceferino Cañizares”, Nueva York, agosto de 1892 y Nueva York, febrero de 1893. Epistolario, Centro de Estudios Martianos y Editorial de Ciencias Sociales, 1993, T3, pp. 180 y 246.

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