José Martí Cayó en Combate de Cara al Sol
Por: Matilde Salas Servando

A poco más de un mes de su llegada a Cuba, el 19 de mayo de 1895durante un enfrentamiento con el ejército español, José Martí recibió tres heridas que fueron  mortales, en el combate de Dos Ríos.

El Delegado había llegado a Cuba el 11 de abril del propio año, por el lugar conocido como La Playita, ubicada al pié de Cajobabo, en la oriental región de Guantánamo.

En una carta que envió por esos días, Martí dijo que llegaron juntos allí el General Gómez, Paquito Borrero, Ángel Guerra, César Salas, joven puro y valioso de Las Villas, Marcos del Rosario, bravo dominicano negro y yo”.

Al terminar el combate, el coronel hispano José Ximénez de Sandoval, ordenó a la tropa que él mandaba, a  recoger los restos de Martí y luego fueron se fueron a marcha forzada hasta la zona de Remanganaguas, donde el cadáver estuvo insepulto hasta el día siguiente.

El primer entierro de Martí fue el 20 de mayo de 1895, en el cementerio de Remanganaguas, perteneciente al poblado santiaguero de Contramaestre y tres días después el doctor Pablo Valencia lo exhumó, para hacerle la autopsia y comprobar la identidad del occiso. Luego lo embalsamó, el 27 de mayo, y después se procedió a su entierro en el nicho 134, de la galería sur del cementerio de Santa Ifigenia.

Cuando en el año 1907, el gobierno de Santiago de Cuba acordó demoler  esa área del camposanto  por el deterioro que presentaba, los restos del Apóstol fueron trasladados para un modesto mausoleo del cementerio que llevaría un ramo de flores y una bandera.

Luego se movieron por cuarta ocasión, ahora para el llamado Retablo de los Héroes, hasta el año 1947 en que se creó el Comité Por una Tumba Digna del Apóstol, que estuvo lista en el mes de  junio de 1951.

Terminado el Mausoleo a José Martí en el cementerio de Santa Ifigenia, se extrajo el osario con sus restos del Retablo de los Héroes, el 29 de junio del año 1951 y se depositaron – ante el público – en una urna de bronce, sellada con un tipo de soldadura especial, para que se conservaran a perpetuidad.

Luego fueron trasladados para la sede del Gobierno Provincial de Oriente, donde hubo guardias de honor que se mantuvieron con gran solemnidad, hasta la tarde del día 30 de junio, cuando se depositaron en un armón de artillería, fueron cubiertos por la bandera cubana y de ahí se llevaron hasta el mausoleo donde hoy reposan.

Al hacer uso de la palabra en ocasión del aniversario 150 del natalicio del Apóstol, el Comandante en Jefe Fidel Castro dijo que Martí era un amante fervoroso de la paz, la unión y armonía entre los hombres, no vaciló en organizar e iniciar la guerra justa y necesaria contra el coloniaje, la esclavitud y la injusticia. Su sangre fue la primera en derramarse y su vida la primera en ofrendarse como símbolo imborrable de altruismo y desprendimiento personal”.

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