“La muerte no debe ser penosa para los que han vivido bien, ni para los que les conocían de cerca las virtudes. Morir es seguir viaje”. Así escribió nuestro Héroe Nacional José Martí en Patria, el 19 de enero de 1895… Y, qué bien se aviene este, uno de sus más brillantes pensamientos, a la vida y la obra del profesor Jorge Juan Lozano Ros, un conocedor y apasionado de la vida y obra del Apóstol, quien falleció el 20 de mayo del 2022 a los 62 años de edad.
La última vez que nos vimos fue en la Fragua, el 19 de mayo, cuando le solicité que concediera una entrevista al programa de Radio “El día posible” en ocasión del 127 de la caída en combate del Apóstol. Su respuesta fue: “Cari, mi ‘socita’ –como me decía familiarmente–, tengo por la tarde que hablar en el programa televisivo Mesa Redonda. No puedo, y lo siento mucho”.
Ese día, los trabajadores de la Oficina del Programa Martiano celebraban el aniversario 25 de la creación de su organismo y Lozano vivió una jornada plena de emoción y regocijo, disfrutando del reconocimiento recibido. Pocas horas después, lo vimos en la Mesa Redonda, y en un documental dedicado al periódico Patria, en dos de sus más brillantes intervenciones. Al otro día, al llegar a la casa después de impartir una conferencia sobre el 120 aniversario del nacimiento de la República neocolonial, recibí la triste noticia que me costó bastante asimilar.
Nuestra amistad nació a la entrada del Centro de Estudios Martianos, a inicios de la década del noventa, en pleno periodo especial, cuando al casi chocar, me dijo: “Tú eres la autora de Juan Fragua”, se refería a un folleto publicado años atrás sobre el patriota emigrado, que obtuvo premio Primero de Enero, en 1980. Entonces ya lo conocía de “oídas”; pero su evocación y el tono fraternal de su presentación, le ganó para siempre mi afecto. Ambos fuimos apasionados desde niños del escritor de La Edad de Oro y en cada evento o sitio donde nos encontrábamos, el tema martiano siempre aparecía. Quien nos unió en fraternal amistad definitivamente fue José Martí.
Después, trabajamos juntos, él como asesor de la OPM y yo como investigadora del Centro de Estudios Martianos, en cuyo Consejo Científico también coincidimos hasta el momento de su deceso, así como en la dirección de los núcleos del PCC de ambos organismos. Aunque fuimos hermanos, no faltó alguna que otra discrepancia, sobre todo en asuntos relacionados con la historia, algunas de las cuales fueron muy álgidas; pero siempre volvíamos a vernos con cariño porque los vínculos de hermandad que nos unía no podían romperse debido a inútiles controversias académicas.
Intelectual sincero, inteligente y comprometido con la Revolución, no escatimó afectos y deseos de ayudar a los que acudimos a él en busca de orientación y consejo; todos los que pudimos estar en alguna de sus conferencias o intercambiar con él, disfrutamos de su sabiduría, de su profunda elocuencia y su pasión por la historia.
Había sido elegido vicepresidente de la sección de base de la Unión de Historiadores de Cuba en el Centro de Estudios Martianos, institución en la que fue acreedor de la distinción “Pensar es Servir”, el más alto reconocimiento que entrega ese centro científico-cultural a personalidades e instituciones destacadas en la promoción y difusión del pensamiento del Apóstol de la independencia de Cuba. Sumamente emocionado, este martiano por excelencia, al recibir tal homenaje lo calificó de «generoso», lo quiso compartir con sus padres y compañeros de quehacer y lo dedicó a dos relevantes figuras de la cultura nacional: Cintio Vitier y Fina García-Marruz.
Asesor de la Oficina del Programa Martiano, definió como “pilares» en su extensa labor profesional y su formación humana al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, principal seguidor de las ideas martianas; al doctor Armando Hart Dávalos, humanista, inspirado martiano y fundador de la OPM; a su padre, amigo y compañero de luchas de Antonio Guiteras y a Cuba, nuestra Patria.
Para el amigo sincero, en el primer aniversario de su partida física, una rosa blanca y nuestro recuerdo imperecedero.