Grupos teatrales de gira nacional en honor a José Martí

Una gira por todo el país, denominada Itinerario martiano”, desarrollan varios colectivos teatrales desde el primer día de marzo y hasta el venidero 25 de abril, informó Odalys Pérez, especialista en programación de las Artes Escénicas en Ciego de Ávila.

Añadió que la idea de realizar esa gira partió de un encuentro desarrollado en el territorio, denominado: “Para un amigo sincero”, que organizó la agrupación local Teatro Primero.

En el programa participan además el grupo Teatro Dripi, de Villa Clara y el actor, Roberto Albellar, quien interpretó el personaje de José Martí en la serie televisiva Duaba.

Pérez Estrada precisó que como parte del itinerario visitarán lugares históricos y actuarán en sitios relacionados con el Héroe Nacional, como: Playitas de Cajobabo, en la provincia de Guantánamo, para concluir en Ciego de Ávila con presentaciones entre los días 22 al 25 de abril.

Teatro Primero fue anfitrión recientemente de la jornada Teatro sin Fronteras, la que proyecta agrupar diferentes tendencias escénicas, en aras de ampliar las opciones de apreciación de los espectadores.

También desarrolla anualmente varios proyectos comunitarios como Florenciarte y Pinarte, en los que conviven con personas de comunidades apartadas y se nutren de sus historias, como base para nuevos montajes, a la vez que llevan esparcimiento a esos sitios.

Fuente: www.radionuevitas.icrt.cu

Una respuesta a “Grupos teatrales de gira nacional en honor a José Martí”

  1. Roberto Albellar dice:

    En la Mesa Redonda del día 28 de enero del 2020 hubo imprecisiones.

    Según cuenta en una entrevista la propia periodista Arlin Rodríguez, nuestro comandante Fidel le indicó que la mesa redonda está para informar, después la puso en “el banco” por un tiempo, estoy seguro que fue caballeroso, amable y especialmente infería responsabilidadpara todos los tiempos, pues la Mesa Redonda es como la voz necesaria de la revolución y por ende del propio pueblo. Se ha logrado para bien, incluso el de nuestros hermanos latinoamericanos y del mundo. Hay que estrechar filas como familia, y como buena familia de cubanos, la credibilidad y la justeza no han de ponerse en juego. Ser profundos requiere también de estudiar, investigar, corroborar, y ser consecuentes con las responsabilidades que nos confían sagradamentesobre todocuando están destinadas al mejoramiento humano. Sobre la representación del personaje de José Martí decidí escribir y ya tengo un libro terminado. Más de 50 000 espectadores presenciaron desde las puestas en escena hasta las acciones teatrales, diseñadas estas últimas igualmente con mucho rigor conceptual y actoral para presentarse en diferentes espacios. No se trata de disputar primacías, sino de afianzar todo lo que se logró, especialmente en jóvenes que cambiaron su vida para bien de todos. Relatos conmovedores aparecen también en este libro que estoy seguro se publicará. En él se relatan historias como la de unos jóvenes actores que sentados en círculo,todos en el piso, me realizaban preguntas y yo les respondía desde los textos escritos en las obrasmartiana, con las respuestas hicieron una obra teatral colectiva donde la juventud dialogaba, cuestionaba, dudaba y finalmente comprendían a través de Martí; previamente también me habían preguntado cuantos textos me sabia y les contesté que podía estar más de dos horas con ellos exponiéndoselos; por eso tomaron papel y lápiz y preguntaban comopensadores actuales, los varones llevaban pelos largos y así se diseñó el vestuario contemporáneo. Como en otras puestas en escenas, Martí lloró ante el fracaso de la Fernandina, tembló por lo que él sabía que sucedería meses más tarde en dos ríos; mostrópasión, verdad, entereza. Admiró la obra artística de Carlos Celdrán, voy al teatro cada vez que puedo, el trabajo del teatro es un hecho colectivo, incluso de los que no están presente y en ellos se piensa para realizarlo, es igualmente sagrado, doy gracias por que exista tanto talento en Cuba. Realmente tuve consecuencias reales por ser precisamente el primero en romper la parálisis de interpretar al personaje de José Martí en el teatro, sobre todo con la imagen más conocida de él que es la de sus 42 años. No explicaré ahora porque todo se cuenta en el libro. Por todos los que contribuyeron es mi deber de contar con honor sobre quienes honor merecen. Fueron muchos los que aportaron y sacrificaron horas de trabajos y de sus aplazados descansos. Aplaudí con infinidad de razones el discurso de nuestro presidente en la clausura del congreso de la UNEAC; la mayoría de las actuaciones las hice sin cobrar un centavo a pesar de tener la evaluación de primer nivel como actor; sintiendo sobre mí, no solo el peso de la responsabilidad de interpretar al apóstol sino también el de afrontar el hostil contexto propiciado por determinados burócratas dificultándolo todo para lograrlo. Desde el local caracterizado para el teatro, adaptado en mi casa como sede teatral, pudimos presentar no solo las puestas en escena sino tener el punto de partida para realizar una difícil, conmovedora y renovadora gira por todas las provincias del país, sin cobertura de la necesaria prensa. Todo se recoge en el libro que menciono y que se titula Entre Fuegos. El relato que a continuación les muestro aparece así, íntegramente en él.Muy útil, precisa y alentadora las palabras de Eusebio Leal en la entrevista transmitida por la televisión, esa misma noche.

    El secreto.

    Si 10 actores interpretan al apóstol habrá 10 personajes distintos, eso es hermoso, por eso disfruto tanto los procesos de creación mayoritariamente complejos. El equipo de “Andar Teatro” fue considerablemente amplio en ese empeño, había mucha información seleccionada sobre los estudios que hicimos, solidificando un resultado sustancial en apreciar a la esencia más que a “el parecido físico”, eso fue muy pretensioso, pero lo logramos. Uno de los primeros reconocimientos al respecto lo hizo la periodista Arlin Rodríguez, justamente al terminar de actuar ante el congreso de periodistas, ella se acercó y después de felicitarme me comentó: _ ¡Cuando yo lo vi salir a usted, “vestido de Martí” bajé la cabeza y me llevé la mano a mi frente, no podía creer que se repitiera algo que yo había visto antes, pero no, cuando lo escuché hablar le puse atención y me impresionó; fue algo muy bueno porque dialogó, reflexionó, movía los sentimientos, estábamos escuchando a José Martí, lo felicito realmente. _ En el tiempo de construcción del personaje y en esa necesaria privacidad sobre los detalles relevantes que uno como actor decide inferirle para la autenticidad y el respeto, decidí no comentar sobre uno de ellos, ese detalle lo mantendría en secreto hasta que dejara de interpretarlo definitivamente, pues en una ocasión, respondiendo a un periodista de Juventud Rebelde le hablé que según los historiadores Martí caminaba apresurado, subía los peldaños de dos en dos, y le gustaba dialogar sentado en el borde de las sillas, le confesé que esto último lo tuve en cuenta para matizarlo en la escena como una pasión en el dialogo, mientras que solo el personaje sabía que era una necesidad cotidiana por su salud física, considerando que José Martí padeció de lesiones en sus testículos producidas por las cadenas que lo ataron durante su estancia forzada en el presidio, pensamos que en ocasiones ante las molestias evitaría sentarse de manera normal. El periodista después lo publicó a partir de su propia interpretación. Ese personaje que construimos portaba en silencio los dolores físicosde sus enfermedades sin hacerlos evidente, así como los espirituales devenidos por los horrores que presenció desde niño, como ver el negro ahorcado en el monte, la prisión, los destierros, la incomprensión de su Carmen, la distancia entre él y su hijo, y el sacrificio de su vida por Cuba. Para la mayoría de sus movimientos al caminar, meditar, sonreír o dialogar en la escena, lo adecué tomando también rasgos de dos personas muy conocidas: uno muy alto, y el otro más pequeño, los dos inducían un balance apropiado. Era un riesgo revelar de quienes se trataban, por respeto hacia ellos y porque podría ser desvirtuado hasta el propósito del desempeño actoral. No hubo persona alguna que lo notara, de haber sido así estaría el personaje envuelto en una especie de triple personalidad, sencillamente no se hubiera logrado. Así pude recrearlo desde los gestos, desplazamientos y la manera de decir los textos, portando la naturalidad en las alegrías, las dudas, los temores, pasiones, y hasta en los estremecedores conceptos. Por eso aquel día cuando Gastón y yo viajábamos en el Lada reí tanto ante la confesión de que alguien dijo que yo me creía Martí; al menos para mí era imposible imitar a José Martí pues él no trascendió por su imagen sino por su obra, pero sobre todo era imposible por mi cordura y porque la mayoría de los detalles generales los tomé, no de él, sino de dos profundos martianos, para tenerlos en mi memoria emotiva guiando a las acciones físicas; ellos son: Eusebio Leal Spengler y Fidel castro Ruz, “sencillamente” ese era el secreto.

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