En el Primer Aniversario de la Entrada de Fidel a la Inmortalidad
Por: Matilde Salas Servando

En ocasión del primer aniversario de la entrada del Comandante en Jefe Fidel Castro a la Inmortalidad, que se cumplirá el venidero 25 de noviembre, se efectuó un solemne acto en el Centro de Estudios Martianos, (CEM) en la capital cubana, como justo homenaje de recordación a su memoria.
La doctora Ana Sánchez, directora del CEM, tuvo a su cargo la presentación del acto y señaló que “del Apóstol aprendimos que la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida y es por ello que, los miembros de las instituciones martianas se reunieron para recordar al invicto Comandante en Jefe, en ocasión del primer aniversario de su entrada en la inmortalidad.
El doctor Pedro Pablo Rodríguez usó de la palabras para referirse al líder de la Revolución Cubana y señaló que “no deja de admirar cómo un líder político que alcanzó dimensiones de talla universal, y manifestó sistemáticamente estar muy atento a los grandes problemas de la humanidad contemporánea, no dejara de tener sus sentidos enfocados también hacia una multitud de asuntos de su propio país y de sus conciudadanos, a menudo con sus nombres y apellidos”.
Destacó además el vicepresidente de la Academia de Historia de Cuba que el Comandante en Jefe “fue de esos individuos a los que nada humano, incluida cada persona, les es ajeno. Su personalidad, para realizarse a plenitud, requería de esos saberes, de esos contactos y de ese compartir que fundamentaban su acción, sus pretensiones, sus deseos, su impulso para luchar por el mejoramiento de los seres humanos y de las sociedades”.
Agregó el Premio Nacional de Ciencias Sociales y de Historia que “ese original y maduro concepto de Revolución que nos entregó tras su larga experiencia de liderazgo político, revela en más de uno de los rasgos de su definición la impronta martiana de su pensamiento. Plantearse que el trato entre los seres humanos, en medio de la Revolución, ha de sustentarse en la propia condición humana fue planteo del Maestro y modo habitual de ejercer su práctica en todos los campos”.
“Fidel se aleja de los esquemas sociológicos y teóricos para conceptualizar la Revolución, y como Martí, no la expresa solo como un gran movimiento social, sino que la conduce también hacia el individuo”, dijo además el director de la Edición Crítica de las Obras Completas de José Martí y añadió que “para Fidel, la Revolución tiene que cambiar las relaciones sociales hasta en el plano interpersonal. Y quien lea y estudie el pensamiento de Martí comprende de inmediato que él también partía de semejante punto para fundamentar su idea de la república nueva cubana, antillana, que sería distinta a las repúblicas oligárquicas del continente en las que se mantuvieron las antiguas estructuras económicas y sociales de la colonia, así como su cultura, su modo de ser y de pensar excluyente de las grandes mayorías. La república martiana, con base en las grandes mayorías, habría de alcanzar toda la justicia y no solo una parte de ella, como le escribió el Maestro a Antonio Maceo. Y por eso proclamó Martí que la ley primera de esa república sería el culto a la dignidad plena del hombre”.
En otra parte de sus palabras el doctor Pedro Pablo Rodríguez significó que “Martí enseñó a los cubanos de su época, y nos dejó sus palabras y su ejemplo, en la idea de que la república nueva se iba formando desde la lucha por la independencia: el espíritu patriótico la impulsaba, pero para trabajar unidos se necesitaba el Partido Revolucionario Cubano, dentro del cual, en acuerdo con sus propósitos y estructura fijados en las Bases, se iban creando los rasgos y el espíritu de esa república que sería una profunda revolución contra la dominación política hispánica y contra la hegemonía de una mentalidad, de una cultura de vida moldeada por cuatro siglos de colonialismo y esclavitud. Por eso, frente a la colonia con pocos y para el bien de unos pocos, habló Martí de una república con todos y para el bien de todos. Y por eso también cuidó que desde su gestación la república evitara los males derivados de aquella sociedad tradicional y que la guerra liberadora se hiciese con espíritu y métodos republicanos”.
Por último destacó el estudioso de la obra martiana que “la fuerza de la Revolución no está solo en su capacidad de romper el bloqueo económico y en la necesaria elevación de los niveles de vida del cubano. Es decisivo que este continúe sintiéndose revolucionario y actuando como tal, y que continúe asumiendo la ética humanista y de servicio de Martí. Y para ello es imprescindible aplicar el principio incluido por Fidel en su concepto de Revolución: ser tratado y tratar a los demás como seres humanos”.
Esta reunión de los martianos que se efectuó para recordar a Fidel y homenajearlo, solo ha sido un breve alto en el camino, para luego seguir el interminable viaje hacia la eternidad, en el que nuestro líder irá acompañado por este pueblo, su pueblo, el que le ha dado su apoyo incondicional en diversos momentos, cuando de millones de gargantas, se ha dicho a una sola voz, ¡Adelante, Comandante!.

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