El poeta del Moncada

Escribir sobre Raúl Gómez García parece una tarea obligada en esta fecha en que ese cubano, puro de corazón y de mente, hubiera cumplido 87 años si el deber no lo hubiera llevado a la muerte en brazos de la patria agradecida.

Pero también es necesario, porque precisamente la fecha de su onomástico se tomó para celebrar el Día del Trabajador de la Cultura en Cuba. Y ¿qué mejor homenaje al poeta que regaló sus versos y su sangre joven, a una acción que resultó en la chispa de la hoguera, que pondría fin a más de cuatro siglos y medio de opresión y latrocinio?.

Cuando Fidel Castro decidió atacar a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, fue porque la cadena que atenazaba el tobillo de la Patria, ya no soportaba más el peso del grillete y los jóvenes de la Generación del Centenario de José Martí, estaban convencidos de que el camino de las armas era el único posible para sacudirse el yugo.

Entre esos jóvenes estaba Raúl Gómez García, quien con solo 25 años se sumó a la gesta.

Pero ya desde antes, en su cercana adolescencia, había abrazado la causa redentora y usado la palabra como medio de denuncia ante la corrupción y los desafueros cometidos por los sucesivos gobiernos de la mal llamada república.

Sus actividades no dejaron de buscarle problemas. Así, con 14 años, desde las páginas de una publicación estudiantil en el Instituto de Segunda Enseñanza, en la villa de Mayabeque, denunció al entonces director de ese plantel, por su actitud inmoral de ventas de notas, abusos con los profesores y empleados y también con los alumnos, lo que llevó al joven estudiante al borde de ser expulsado.

Sus ideales lo llevaron a ingresar en el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxos), liderado por Eduardo Chibás, donde militó en el ala más radical de la Juventud de esa organización política.

Al perpetrarse el golpe de estado del 10 de marzo de 1952, el joven Raúl escribió un manifiesto titulado Revolución sin Juventud, en el que denunciaba a los usurpadores del poder, pero no consiguió que algún periódico de entonces lo publicara, ni aún parcialmente, pues llamaba al combate frontal contra Fulgencio Batista y sus secuaces.

Lo imprimió el mismo en un mimeógrafo que llevó a su casa y lo puso en circulación bajo el título: “Son los mismos”. En la edición de ese periódico trabajaron Abel Santamaría, Melba Hernández y Jesús Montané, entre otros, con una tirada de entre 300 y 500 ejemplares. Posteriormente en su casa se imprimieron otras ediciones.

Al vincularse con Fidel Castro, éste propuso cambiar el nombre por el de El Acusador, que tuvo solo tres ediciones ya que por una delación fueron detenidos sus redactores, lo que no impidió que el joven revolucionario continuara escribiendo cantos patrióticos, versos de amor, artículos, y reflexiones.

El viernes 24 de julio de 1953 le dijo a su madre que no vendría a dormir y salió de su casa para unirse a los asaltantes al cuartel Moncada. Reunidos en la granjita Siboney, minutos antes de partir hacia la acción, Fidel leyó el vibrante manifiesto que Raúl Gómez García había redactado por instrucciones suyas. En él está recogido lo esencial del pensamiento de una juventud dispuesta a cambiar radicalmente la historia de Cuba. También recitó, con voz emocionada, su poema Ya estamos en combate”.

Raúl Gómez García no cayó en el combate, fue de los muchos asaltantes que fueron capturados y luego torturados y asesinados por órdenes expresas de Fulgencio Batista en sangrienta revancha por la osadía de aquellos jóvenes, que intentaron, con armas de bajo calibre, la toma de la segunda fortaleza militar del país.

Herido en la acción, logró escribir una breve nota dirigida a su madre en la que ledecía: “Caí preso, tu hijo”.

¿Qué hubiera sido Raúl de no haberlo sido arrebatado de este mundo la injusta muerte? Un gran poeta, pues acariciaba los versos lo mismo que a una mujer hermosa; un eminente maestro, pues era su vocación la pedagogía; un destacado atleta, pues también amaba los deportes todo eso y más, pero sobre todo un gran revolucionario.

 

¡Ya estamos en combate!

Por defender la idea de todos los que han muerto.
Para arrojar a los malos del histórico templo
Por el heroico gesto de Maceo,
Por la dulce memoria de Martí.
En nuestra sangre hierve el hado azaroso
De las generaciones que todo lo brindaron,
En nuestros brazos se alzan los sueños clamorosos
Que vibran en el alma superior del cubano
Ya estamos en combate
En nombre de las madres y de los
hijos de nuestra tierra heroica
En nombre del honor y del decoro que
construyó su historia
Por la estrofa magnífica del himno
«Que morir por la patria es vivir»
La libertad anida entre los pechos de
los que viven hombres
Y por verla en la estrella solitaria es un honor luchar
A la generación del centenario le caben los honores,
De construir la patria que soñara el
Maestro Inmortal.
Ya estamos en combate
¡Adelante!
Adelante hasta el nido superior de la gloria
Para que nazca en esta nueva aurora
La república digna y decorosa
Que fue el último anhelo de Chibás.
No importa que en la lucha caigan más héroes dignos
Serán más culpa y fango para el fiero tirano
Cuando se ama a la patria como hermoso símbolo
Si no se tiene armas se pelea con las manos.
Ya estamos en combate
¡Adelante!
De nuestra lucha heroica depende la Cuba verdadera
La de furia loca de Gómez y Agramonte
La de la lucha pura de Mella y de Guiteras
Adelante, Cubanos
¡Adelante!
Por nuestro honor de hombres
ya estamos en combate
Pongamos en ridículo la actitud egoísta del Tirano
Luchemos hoy o nunca por una Cuba sin esclavos
Sintamos en lo hondo la sed enfebrecida de la patria
Pongamos en la cima del Turquino la
Estrella Solitaria.

Fuente: www.radiocubana.cu

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