Una Tarde martiana en la Casa de África
Por: Dr. Rodolfo Sarracino Magriñat

Rodolfo_SarracinoCon unos pocos días de antelación fui invitado por el cro. Alberto Granado Duque, Director de la Casa de África, a impartir en la tarde del sábado 18 de octubre una conferencia sobre mis investigaciones en Nigeria que condujeron a la obra Los que volvieron a África. Tratándose de África, no podía negarme. No fue en verdad una tarea demasiado difícil porque debía referirme a aquellos días de intensa actividad que hoy me parecerían imposibles de realizar, y que nunca abandonaron mi memoria.

Se iniciaron con la decisión del Ministerio de Relaciones Exteriores, en 1979 dirigido por el cro. Isidoro Malmierca, de enviarme como Encargado de Negocios a esa segunda madre patria de los cubanos, en cuya presidencia se encontraba Alhadji (el que estuvo en la Meca) Shegu Shagari,

La posible complicación, que conocí como una posibilidad a pocas horas de la ocasión, era que podría estar presente la embajadora de Nigeria en Cuba, S. E. Laraba E. Bhutto, en momentos en que se despedía de nuestro país.

Para explicar las razones que me movieron a incluir una tarea académica en mi plan de trabajo en Nigeria, que incluía como prioridad absoluta la visita a Lagos del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, mencioné a los asistentes mi grado de licenciado en Historia en la Escuela de Historia de la Universidad de La Habana, mis contactos con los compañeros Zoila Lapique Becali, Manuel Moreno Fraginals, Pedro Deschamps Chapeaux, y el Dr. Julio Le Riverend en la acogedora Sala Cubana de la Biblioteca Nacional. Hablé sobre todo de las ideas de este último sobre de las enormes dificultades que suponían armonizar dos objetivos tan disímiles en una misión diplomática.

Mi amigo Deschamps me recordó por aquellos días sus conversaciones con viejos libertos que le habían informado que conocían de primera mano a compañeros que habían viajado de regreso a África. No bastaban estas afirmaciones: se imponía hallar algún documento, descendientes, alguna huella de sus vidas en Nigeria, entonces una colonia prometedora de Inglaterra, que evidenciaran esa presencia en la capital nigeriana o en el interior del país.

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