Patrimonio vivo. Donde se estudia la obra de José Martí
Por: Charo Guerra

˗I˗

José Francisco Martí y Zayas Bazán, quien inspirara en el Apóstol los versos del Ismaelillo, casó en 1916 con María Teresa Bances y Fernández Criado. Desde entonces el matrimonio habitó la espléndida casa de Calzada no. 807, esquina a calle 4, El Vedado.

En 1945 aconteció la muerte de él; ella le sobreviviría 35 años. No tuvieron descendencia. Dos años después del deceso de María Teresa, y en correspondencia con su voluntad de que la casa acogiera una institución educativa, se decidió su destino al servicio del estudio de la vida y la obra de José Martí. Es claro que, además de belleza y calidad arquitectónica, esta heredad de finales del siglo xix se acredita en el vínculo familiar de José Francisco con el más admirado de los hombres de Cuba. Los datos muy conocidos, no dejan de ser indispensables para apreciar la coherencia funcional del inmueble.[1]

En el Anuario del Centro de Estudios Martianos –que consulté a sugerencia de su bibliógrafa, la Dra. Araceli García Carranza– está publicado el “Decreto número 1 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros” (fechado: 19 de mayo de 1977) en el cual se dispone la creación del CEM, en bien de que “recogiendo el mandato de Julio Antonio Mella, analice, desde el punto de vista de los principios del materialismo dialéctico e histórico, la obra y el pensamiento de José Martí”, en tanto: “La vida y la obra revolucionaria de José Martí forman parte inseparable del patrimonio y del pasado cultural de la nación cubana, y gran parte de la misma está expresada en su labor como uno de los escritores más sobresalientes de la lengua española”.[2]

Justo dos meses después sería instituido el CEM. En su discurso de inauguración, Armando Hart Dávalos, ministro de Cultura, expresó: “Puede decirse que la política de Martí tiene los rasgos esenciales de un arte superior. Cuando se piensa en el conjunto armonioso de su obra política y en las formas y maneras con que fue modelándola, siente uno la impresión de que está frente a una hermosa obra de arte.[3]

De alguna manera, al hablar del héroe cubano, Hart auguraba el fervor con que el futuro centro acometería su misión No olvidemos que, gracias a la intensa actividad intelectual del prestigioso colectivo de investigadores que aquí examinan con pasión la órbita estética e ideológica de tan especial objeto de estudio, continúan saliendo a la luz nuevos datos y enfoques enriquecedores del espíritu, la vida y la obra de José Martí.

 

˗II˗

Por asociarlo a importantes instituciones (también en su origen construcciones domésticas de El Vedado) que hoy son Monumento Nacional, como el Centro Cultural “Dulce María Loynaz” o la Casa “Don Fernando Ortiz”,[4] yo daba por sentado que el CEM, de indiscutibles méritos histórico, cultural y social, ostentaba igual categoría.

No es así: su escala en el “Listado de edificaciones de valor”[5] corresponde a Grado de Protección II. En dicho documento se especifica que los grados de protección I y II se otorgaron a partir de requisitos como “integridad, altos valores y estados de conservación aceptables”; se explica que la lista incluye “piezas arquitectónicas paradigmáticas del barrio y otras menos conocidas, pero igualmente valiosas”, y queda abierta la posibilidad de estudios más exhaustivos para incrementar el listado. Quizás pueda inferirse de ese comentario que dichos estudios contemplen también la posible revaloración de algunas de las edificaciones ya clasificadas.

En el caso del CEM una revaloración de su tipo implicaría, sin dudas, garantizar mejor escenario para la preservación futura del inmueble y de los elementos arquitectónicos del conjunto: jardines, mobiliario, obras de arte y documentos que atesora, todos valiosos. Entre ellos, el legado documental de José Martí que se preserva (en este caso sí) categorizado como Monumento Nacional –originales y manuscritos–, según la “Primera Resolución de la Comisión Nacional de Monumentos”,[6] emitida el 12 de enero de 1978 y firmada por Antonio Núñez Jiménez, presidente de la Comisión Nacional de Monumentos.

˗III˗

Publicado por Ediciones Boloña (OHCH) en 2020, El Vedado. Tradición y modernidad en la arquitectura habanera funciona, informalmente al menos, como una especie de documento portavoz de las Regulaciones Urbanísticas de El Vedado.[7] La autora del estudio citado es la arquitecta y doctora en Ciencias Madeline Menéndez, premio de arquitectura 2020, miembro de la Comisión provincial de Patrimonio, profesora de la Universidad de San Gerónimo y experta en tipología doméstica, con una amplia hoja curricular que incluye numerosos estudios valorativos de gran trascendencia para el Centro Histórico La Habana Vieja[8] y otras investigaciones relativas al patrimonio edificado en la ciudad.

El Vedado. Tradición…, es un compendio profusamente documentado con planos y numerosa cantidad de imágenes históricas y recientes, estas últimas de mucha calidad, tomadas por el artista visual Néstor Martí. El volumen –que por su carácter y empaque califica como libro de arte– es también un documento rector, una especie de acápite a considerar en materia de reglamento y orden urbano del sector más moderno de la capital de Cuba.

A pesar de tratarse de un empeño realizado a título personal, no por encargo institucional sino derivado del compromiso de la autora con su profesión, debe considerarse saga crítica del registro y clasificación de edificaciones valiosas que ofrecen las actuales ordenanzas. Madeline Menéndez emprendió su estudio de la tipología doméstica del reparto a partir de una muestra (400 inmuebles) fundamentada en los trazados y rutas del origen del reparto.

En el libro, donde sintetiza poco menos de la mitad de esa muestra, dedica un generoso espacio a Calzada no. 807 esquina a 4. La autora califica esta casa de alta relevancia patrimonial. Explica que: “responde a la tradicional planta en C, con galerías abiertas hacia un patio lateral, ligado a los amplios jardines que conforman la gran parcela de esquina”.[9] Y, a partir de documentos del Registro de la Propiedad (según lo citado por Paula María Luzón Pi, en Vida de Ismaelillo) precisa año de construcción (1881) y su descripción: “casa de mampostería y tejas, con azotea de un solo cuerpo, con altos al fondo y portales a los frentes”.[10]

Aporta, además, información relativa a las reformas de que fue objeto a principios del siglo pasado: “Según un proyecto del arquitecto Alfonso González del Real, la casa sería objeto de intervenciones constructivas y algunas modificaciones y ampliaciones, en especial en lo referido a los servicios y a la carpintería”.[11]

En función del objetivo de su libro, Madeline se concentra en las clasificaciones tipológicas y en la demostración de patrones constructivos que ayudan a entender el entorno y cuyas precisiones son importantes como testimonio para la conservación y la recuperación de valiosos inmuebles de El Vedado.[12]

Con todos estos antecedentes, que la califican como autoridad del patrimonio doméstico habanero, y sabiendo que no desecha las notas de los levantamientos puntuales que suele realizar durante sus investigaciones, solicito su atención en tres asuntos que considero esenciales:

1) ¿Cuáles son tus apreciaciones acerca de las reformas realizadas al inmueble?

“Los cambios realizados a inicios del siglo xx en la residencia, previo a ser convertida en la vivienda del matrimonio Martí-Bances, fueron los propios de la época: la adecuación de los inmuebles al desarrollo tecnológico, económico y social de la ciudad. No los considero agresivos ni capaces de desvirtuar los valores de la arquitectura. La creación del baño, del tipo ‘intercalado’ para un mejor confort, se realizó como en muchos casos, aprovechando uno de los dormitorios intermedios, sin necesidad de insertar volúmenes ajenos al inmueble. Algunas nuevas áreas de servicio añadidas al fondo de la residencia, no resultan contrastantes y logran su accesibilidad por el lateral de la misma, o sea, desde la calle 4.

“En algunas imágenes antiguas sí se evidencian cambios en el pavimento de la galería, aunque no cuento con documentación que me confirme si responden a la etapa inicial de reformas o a alguna intervención menos distante en el tiempo. La galería presentaba pisos de mosaicos que la cubrían hasta su límite junto a las columnas. A partir de ese borde, ya en área descubierta, otra faja pavimentada con otro material la separaba del área de jardines. La intervención realizada (en fecha que desconozco) unificó a las dos áreas con un mismo pavimento de granito, tal como se aprecia en la actualidad. Resulta algo extraño, con seguridad resultado de alguna transformación, el pretil liso en todo el perímetro de la casa, cuando no era común en la época de su construcción, siempre expresado con herrería o con balaustrada. Del mismo modo la presencia de estructura de madera en la cubierta inclinada de los portales hace pensar en soluciones de techos inclinados en el resto del inmueble, como ocurría en muchas edificaciones provenientes del siglo xix que más tarde incluyeron techos planos”.

2) ¿Qué peculiaridad aporta este inmueble en el conjunto estudiado por ti?

“Puede apreciarse su correspondencia con las primeras casas quintas de El Vedado, generalmente situadas en esquinas de manzanas y utilizando varios de los lotes o parcelas en los cuales el proyecto del reparto estructuraba las manzanas. Resulta peculiar en este caso el grado de conservación en lo relativo a los aspectos esenciales de la edificación: el acceso desde un vestíbulo (dado que su condición esquinera permitía la entrada vehicular por la calle 4); el esquema a partir de una galería perimetral al patio, principal elemento de circulación y de accesibilidad a las habitaciones y estancias principales; el salón comedor al fondo, colindante luego con las restantes instalaciones de servicio; así como las extensas áreas de jardines a los que abre la galería, sin descontar los obligados jardines perimetrales que exigían las condicionales urbanísticas del reparto”.

3) Considerando: vigencia y estado de conservación de su arquitectura original, importancia de colecciones de arte y mobiliario, hito de relación con la historia de Cuba, documentos originales de Martí (declarados Monumento Nacional), funcionalidad, ¿cómo podrían reconocerse mejor sus valores patrimoniales?

“En relación con el documento oficial de categoría patrimonial de los inmuebles (los Grados de Protección de la Ley de los Monumentos de 1977) esta residencia aparece considerada dentro del grupo de los Grados de Protección II. De acuerdo con sus muchos valores históricos, su antigüedad, su relevante grado de conservación y la presencia en ella de un elevado número de piezas originales de la casa, obras artísticas, mobiliario valioso, lámparas de extraordinaria riqueza, y en especial, el empeño mantenido durante décadas por los directivos de la institución en asegurar su preservación y brindar un servicio relevante y acorde con la categoría del sitio, mi criterio es que la residencia merece Grado de Protección I, el cual aparece en dicho listado asignado a inmuebles con valores menos significativos y escasos procesos de conservación”.

˗IV y final˗

De acuerdo con las anteriores opiniones se hacen inevitables nuevas interrogantes: ¿es posible un escalonamiento de Grado de Protección II a I?, ¿es indispensable ese paso para iniciar el proceso de declaración de una categoría de reconocimiento patrimonial como Monumento? ¿Correspondería la solicitud máxima, o sea Monumento Nacional? Serán los expertos designados por la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura y de su Comisión de Monumentos quienes tendrán a su cargo la competencia de los dictámenes y dirán la última palabra. Confiamos en la justeza de la certificación futura.

 

En principio la institución comienza a promover la documentación para recibir el beneficio de dicha diligencia. Y, siendo optimistas, quizás se pueda celebrar la declaratoria en una fecha como el 19 de julio del próximo año, cuando el CEM cumplirá 45 años de trabajo ininterrumpido −40 de ellos desde la casa de Calzada no. 807, esquina a calle 4.

 

Queda abierto este tema que nació de una conversación sostenida a mediados de febrero de este año con las doctoras Marlene Vázquez y María Caridad Pacheco González, directora y subdirectora, respectivamente, del Centro de Estudios Martianos. Lo he retomado porque, quizás, compartiéndolo podamos entre todos ponderar un patrimonio que, desde su eje funcional, está vivo y extiende con éxito su influencia más allá de los límites del territorio nacional.

 

[1] El Centro de Estudios Martianos (CEM), nacido en el Departamento de Colección Cubana de la Biblioteca Nacional “José Martí”, tuvo sede en la Sala “El reino de este mundo” de esa misma institución y, desde el 3 de febrero de 1982 (hace ya 39 años), ocupa la casa de Calzada y 4.

[2] Anuario del Centro de Estudios Martianos, v. 1, Centro de Estudios Martianos, La Habana, 1978, pp.13-15.

[3] Ibídem, pp. 17-19.

[4] Registradas con los nos. 55 y 66 en el “Listado de edificaciones de valor”, en “Anexos” (cap. 10.3), de Regulaciones Urbanísticas de El Vedado. Ciudad de La Habana. Municipio Plaza de la Revolución, Dirección Provincial de Planificación Física, Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, Ediciones Boloña y Ediciones Unión, Colección Arquitectura y Ciudad, La Habana, 2007, p. 198.

[5] La casa está clasificada como Grado de Protección II y registrada con el no. 105 en el “Listado de edificaciones de valor”, de Regulaciones Urbanísticas de El Vedado… (ed. cit., p. 200), el cual, como se dice en “Nota aclaratoria del Consejo Editorial” (p. 196), parte de la lista indicativa aprobada por la Comisión Provincial de Monumentos (CPM) en 2004, luego actualizada por un equipo multidisciplinario (CPM, Plan Maestro de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana y la Dirección de Planificación Física de Ciudad de La Habana, octubre de 2006-enero 2007), y fundamentada en el “Reglamento para la Ejecución de la Ley de los Monumentos Nacionales y Locales”.

[6] Reproduzco un fragmento: “POR CUANTO: Para el pueblo de Cuba la obra y el pensamiento de José Martí constituyen el más preciado patrimonio de nuestro acervo histórico y cultural […] Los documentos originales de José Martí constituyen monumentos políticos y literarios, y su rescate y conservación para la historia es deuda perpetua con la Patria. […] La Ley No. 2 de fecha 4 de agosto de 1977, Ley de los Monumentos Nacionales y Locales, establece en su artículo 1, que se consideran Monumento Nacional entre otros, aquellos objetos que por su carácter excepcional merezcan ser conservados por su significación histórica, cultural y social para el país y como tal ser declarado por la Comisión Nacional de Monumentos. […], todo lo cual conllevó a la declaración de […] Monumento Nacional los documentos originales y manuscritos de José Martí”. En Anuario del Centro de Estudios Martianos, ed. cit., pp. 20-21.

[7] Regulaciones Urbanísticas de El Vedado, ed. cit.

[8] Entre ellos: La casa habanera. Tipología de la arquitectura doméstica en el Centro Histórico, Ediciones Boloña, OHCH, La Habana, 2007.

[9] Madeline Menéndez, en El Vedado. Tradición y modernidad en la arquitectura habanera, Ediciones Boloña, OHCH, La Habana, 2020, p. 29.

[10] Ídem.

[11] Ídem.

[12] En ese mismo libro (p. 207) aporta una información poco conocida relacionada con la familia Martí-Bances y el inmueble de Calle Calzada no. 361, esquina a G: “Según datos de interés aportados por el Archivo de la Propiedad, la casa estuvo hipotecada a partir de un préstamo dado a su propietaria por María Teresa Bances y Fernández Criado, esposa de José Francisco Martí y Zayas Bazán. En 1935 se cancela la hipoteca y la casa retorna a la familia, ahora oficialmente a nombre de José Francisco quien testa a favor de Carmen Zayas Bazán (su madre) y de María Teresa Bances y Fernández Criado. Cuando él muere, en 1946 María Teresa Bances se convierte en la única propietaria, pues ya había fallecido la madre de Martí. Poco tiempo después, la casa es vendida a The Trust Company of Cuba. Al triunfo de la Revolución pasa a propiedad del Estado cubano y, en el año 2010, queda inscrita como medio básico del Ministerio de Relaciones Exteriores”.