Patria o el hermanamiento del arte con la idea, a propósito de la oratoria martiana
Por: Lic. Mariana Pérez Ruiz

A diferencia de la mayor parte de los proyectos editoriales en los que, de una u otra forma, se involucró José Martí durante su etapa de madurez intelectual (cuyos perfiles tendían a privilegiar criterios artísticos y de deleite en el tono de los asuntos, antes que los estrictamente noticiosos o formativos), Patria nació como publicación política de línea ideológica y ética precisa, aunque no por ello descuidó las refinadas maneras del buen periodismo de la época. Así se deja saber en el tercer texto de su primer número (solo detrás de las “Bases del Partido Revolucionario Cubano”, documento rector de la organización independentista, y de “Nuestras ideas”, escrito revelador del espíritu y de la esencia del “movimiento”), titulado “A nuestra prensa”, el cual viene a ser la declaración pública para la prensa internacional de la política editorial del periódico.

Luego de una clara tipificación, con criterio antagónico, de las dos variantes en que desde un sentido de la ética suele posicionarse la prensa frente a los hechos que encarnan las contradicciones de los hombres, y la tajante definición del periódico como soldado, aparece el pronunciamiento: “Con cariño de hermano, y con el respeto con que se han de mover en esta hora solemne de creación las cosas públicas, nos ponemos al lado de los periódicos que mantienen con tesón indómito, y con sacrificio y desinterés, la independencia de la patria”.[1]

Dicho carácter eminentemente militante le confirió a la gran mayoría de los textos de la publicación un matiz propagandístico, un tono directo y conciso, alejado de las maneras grandilocuentes y estilizadas que resaltaban en la prensa de la época. No obstante, en las páginas de Patria Martí siempre encontró espacio para la expresión engalanada, en la que el arte se unía con la idea y entregaba un cuadro con palabras, tan bello como esencial. Baste repasar algunas de sus semblanzas o crónicas dedicadas a los héroes de la gesta libertaria, a la épica de los años gloriosos de la guerra, al arte de los cubanos sensibles y, por supuesto, los discursos que allí aparecen.

Ha sido Patria, sin lugar a dudas, una de las grandes fuentes de lo que hoy conocemos de la oratoria martiana durante el período de preparación de la Guerra Necesaria, y de lo que pudiera revelarse en el futuro, dado el volumen de información que brinda sobre el peregrinar del Maestro en su labor de concientización, cuyo estudio aún no ha sido completamente agotado. De las aproximadamente 200 intervenciones orales de que se tienen noticia, unas 90 fueron reveladas por este periódico desde su fundación el 14 de marzo de 1892 hasta mediados de 1894, momento en que disminuye la visibilidad de José Martí como parte de la estrategia para la preparación exitosa del inicio de la contienda bélica. En la mayoría de los casos, tales referencias están incluidas en crónicas de los viajes que realizara en calidad de Delegado del Partido Revolucionario Cubano, o de las actividades de diferentes clubes y organizaciones en que participara, por lo cual brindan información limitada sobre los discursos (casi siempre: lugar en que se desarrolló, motivo y tema). Solo se conservan reproducciones escritas de 10 intervenciones: 4 de manera íntegra y 6 de forma parcial.

Tal desproporción entre cifras de intervenciones registradas y textos conservados se debe, en primerísimo lugar, al deseo martiano de reflejar en las páginas del periódico, más que calidades de palabras o de pensamientos, el dinamismo, la efervescencia y la solidez del movimiento revolucionario, la capacidad asociativa de una comunidad en torno a una historia y un ideal común, la voluntad de iniciativa y el poder de gestión de los representantes elegidos y de su competencia para el liderazgo y el gobierno, el carácter participativo y democrático de la República que se fundaba desde su base social. Luego, existían también limitaciones tecnológicas que imposibilitaban o minimizaban las oportunidades de atesorar para la posteridad, mediante la palabra escrita, los volúmenes de discursos pronunciados por Martí, casi todos salidos de su ingeniosa espontaneidad, aunque de algunos se tengan fragmentos de ideaciones previas.

A pesar de que dichas condicionantes afectaron la preservación de una importante zona de la obra martiana, rica en número y en singularidad genérica y estilística, gracias a Patria hoy resulta posible conocer y apreciar piezas oratorias tan exquisitas como aquella con que rindiera homenaje al libertador de la patria grande, Simón Bolívar, en la velada de la Sociedad Literaria Hispanoamericana de octubre de 1893, o el discurso pronunciado en favor de Fermín Valdés Domínguez a propósito de su visita a Nueva York en febrero de 1894, tras su hallazgo de los restos de sus compañeros, los estudiantes de medicina fusilados por el gobierno español. Incluso en los casos en que por tema y objetivos el tono prescinde de un alto vuelo poético y opta por un lenguaje más cercano al coloquial, el lector siempre logra el asombro ante la naturaleza única de su personalísima forma de construir el discurso, engarzar las ideas, jerarquizar los valores, sintetizar esencias con imágenes y hacer gala de una peculiar, compleja y correctísima sintaxis lingüística. No hubo ejercicio tribunicio al que José Martí no impregnara de alguna manera su sensibilidad de poeta y su estilo de buen hablador.

En su encarnación de versión más completa y acabada de su mayor hacedor, Patria posee la virtud de haber podido conjugar con elegancia y coherencia los propósitos prácticos con las maneras pulcras, la feliz imbricación de la idea precisa con la belleza artística.

[1] José Martí: “A nuestra prensa”, en Obras Completas, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, p. 323.