La poética de la modernidad en la sencillez de la expresión
Por: Dra. Lourdes Ocampo Andina

Versos sencillos recrea un universo poético armónico, en el cual la tradición se revisiona y constituye punto de partida para expresar ideas universales. La voz del poeta es la voz de la humanidad, y el conflicto del hombre se magnifica en los versos: gravita en la dualidad entre la utopía y su realidad, pero expresadas simultáneamente, y de ella parte una voz profundamente ética que clama por la construcción de un futuro en el que el hombre se realice plenamente. Es un texto de índole híbrida, cuya lectura pide el deslinde de matices heterogéneos.

Se escriben desde la tradición, en ellos se reconstruye el presente, pero se mira constantemente al futuro. Martí se vuelca sobre la materia, en principio infinita que a su vez representa tiempos pretéritos, para reactualizarla y convertirla en un presente que constantemente se rehace a sí mismo. Versos sencillos propone una revolución de las letras y del espíritu.

El futuro que formula Martí en estos versos consiste en una promesa, en la restauración de una armonía universal, resquebrajada al inicio de los tiempos.

 Todo es hermoso y constante,

todo es música y razón,

y todo, como el diamante,

antes que luz es carbón.

El motivo de escritura, confesado por su autor en el prólogo, es el dolor:

Y la agonía en que viví, hasta que pude confirmar la cautela y el brío de nuestros pueblos; y el horror y vergüenza en que me tuvo el temor legítimo de que pudiéramos los cubanos, con manos parricidas, ayudar el plan insensato de apartar a Cuba, para bien único de un nuevo amo disimulado, de la patria que la reclama y en ella se completa, de la patria hispano-americana,—me quitaron las fuerzas mermadas por dolores injustos. Me echó el médico al monte: corrían arroyos, y se cerraban las nubes: escribí versos.

La causa política que lleva a cabo Martí solo se expresa en el Prólogo, en el cuál enfatiza en el dolor como fuente de inspiración que adquiere connotaciones purificadoras. La relación dolor-poesía se convierte en una constante de la poética martiana y el libro se manifiesta como un ciclo en el que comienza con dolor y concluye con él en los últimos versos:

 Vierte, corazón, tu pena

donde no se llegue a ver,

por soberbia, y por no ser

motivo de pena ajena.

No obstante, esta causa política que fue el objetivo vital del cubano, permea el mensaje ético de estos versos. Fueron escritos en agosto de 1890, en las montañas de Castkill, en Nueva York, adonde había ido a restablecer su salud, debilitada, luego de las tensiones que le acarreó su participación como periodista en la Conferencia Internacional Americana, en la que se debatieron temas que implicaban la unidad americana y una moneda común de plata; José Martí temía por los intentos anexionistas de los Estados Unidos hacia Cuba.

En ellos la poética de la americanidad constituye uno de los aportes martianos a la poesía en lengua española, vemos una presencia de la colectividad y sus necesidades, que responden a urgencias sociales, y de las que beben las vanguardias, pero la colectividad está encarnada por la voz de un sujeto que se universaliza con su canto: “Yo vengo de todas partes/ y hacia todas partes voy”. Para Rubén Darío, la modernidad martiana, símbolo de los nuevos tiempos, radica en poner en una sintaxis arcaica ideas universales, y en unir las fuerzas ancestrales de lo hispano con el vigor y la pujanza americana, o sea, en sellar un pacto indisoluble entre pasado, presente y futuro, un pacto que integre los tiempos y trascienda, como han trascendido los Versos sencillos. Sin embargo en ellos se percibe el eco de la patria soñada, anhelada, del hombre que vive lejos de ella, pero la recuerda. La naturaleza, que en Versos libres es francamente española, aquí busca la dulzura idealizada del campo cubano:

 La madreselva olorosa

cogió con sus manos ella,

y una madama graciosa,

y un jazmín como una estrella.

Los versos son octosílabos, constituyen cuartetas, redondillas o coplas, estrofas todas que forman parte de la tradición popular española, de la cual toma frecuentemente los motivos que dan pie a muchos poemas, pero si bien Martí restaura la forma métrica medieval de la copla de arte menor, y explota sus posibilidades y peculiaridades, crea tensiones entre elementos afines y dispares en el poema e introduce otros que transforman lo anecdótico en universal. Los versos han sido considerados un compendio de hechos cruciales de la vida del poeta, pero dichos motivos son solo excusas para reflexiones profundas sobre la vida.

En Versos sencillos se conjugan originalidad y tradición. Constituyen una revisión de la modernidad. El asunto es uno, como dijo Cintio Vitier: la unidad contradictoria y dolorosa de la vida. Expresan toda una concepción del mundo, toda una doctrina, que obedece siempre a la que consideró Martí la única filosofía posible: la filosofía de relación, en la analogía entre espíritu y naturaleza, sustenta la búsqueda y restauración de la armonía perdida en los tiempos modernos.

Son estos los versos de la sinceridad, de la cubanía que se torna universal, porque “donde crece la palma” es en los campos cubanos, pero luego continúa: “Vengo de todas partes/ y hacia todas partes voy”, lo que lo ubica dentro del gran concierto universal, del que todos los hombres forman parte.

En los versos es posible percibir la polaridad como una equivalencia estética de una convicción filosófica, según la cual el mundo está compuesto de dualismos inherentes, que en su lucha por la preponderancia llegan a reconciliarse a favor de elementos más nobles. La gran diferencia entre Versos sencillos y el resto de su poesía es que aquí el sujeto lírico no se rebela, no increpa, sino que se sosiega y comprende el mundo que lo rodea y lo plasma en imágenes paralelas, sin aparente relación. Es la lucha de contrarios que se resuelve por su concordia y complemento.

La inserción constante de elementos de la realidad inmediata (los múltiples motivos autobiográficos) atenúa la abstracción generalizadora del idealismo, se acercan los versos al entorno concreto, natural y humano, pero inmediatamente reflexiona sobre las verdades universales y armónicas, que otorgan a los versos dimensión cósmica y totalizadora. La vasta experiencia del poeta se reduce aquí a momentos esenciales: ha eliminado las sensaciones y las memorias.

Los Versos sencillos descansan sobre la base de estructuras bipolares, con gran frecuencia de imágenes de contrarios, en la que la antítesis juega un papel fundamental a la hora de presentarnos su particular visión del mundo: “De dos pájaros que vimos/ meterse en la gruta umbría”.

Los pájaros se ubican en el mundo celestial, paradisíaco, que se rompe en el verso siguiente para descender a la “gruta umbría”; son imágenes que transitan por todos los mundos posibles del hombre.

Las imágenes se relacionan sin tocarse, a la manera de círculos concéntricos o líneas paralelas, en que el enlace lógico queda suprimido para dejar abierta la alusión trascendente o el enlace intangible. La realidad material prefigura una verdad del espíritu.

El hallazgo fundamental de Versos sencillos es el de plasmar poéticamente su concepción filosófica de la armonía universal: el superior equilibrio amoroso; es la coincidencia absoluta del hombre con la naturaleza. Ello explica la mezcla del tono impersonal y la confesión íntima, la mezcla de lejanía-cercanía, la pena-canción convertidas en sabiduría. La perfección formal de Versos sencillos conlleva a un profundo significado conceptual que consiste en el descubrimiento de la armonía como principio de la existencia.