José Martí y las escuelas norteamericanas.
Por: Dra. Marlene Vázquez Pérez

Marlene_VazquesEl escritor y político cubano José Martí fue, sin lugar a duda, un hombre de cultura enciclopédica, que llegó a dominar con amplitud el saber humanístico de su época. Siendo casi un erudito, era enemigo de la educación libresca, y abogó por una pedagogía que, sin desconocer el saber que se atesoraba en los libros y en las bibliotecas, proveyera al ciudadano de un sentido práctico y ético, que lo ayudara a vivir con dignidad y lo orientara hacia el trabajo como fuente de toda riqueza. Por esa razón, elogia la labor de algunos pedagogos y filántropos estadounidenses contemporáneos suyos en varias ocasiones, como en esta crónica aparecida en La Nación, de Buenos Aires, en junio de 1889:
En la Universidad de Cornell, modelo de escuela en estos tiempos de hombres; en el instituto de Cooper, de donde sale el alumno con la gratitud en el alma, y el escoplo bajo el brazo; en la escuela completa1 de Félix Adler, donde se ensaya el niño, sin perder la imaginación y el sentimiento, en las cualidades de hábito y agilidad necesarias para la vida; en la escuela práctica de enseñanza industrial, donde los alumnos se pelean por ir, y se les ve crecer la inteligencia y el carácter;[…] en esas escuelas vivas, donde enseñan los maestros que han batallado en el mundo lo que se necesita para brillar con decoro en él, para ganarse el pan sin esclavizar el talento y el honor a intereses injustos de casta o a culpables connivencias políticas; en esos talleres de honradez es donde va naciendo el americano que pueda en lo futuro oponerse al influjo creciente del yanqui de secretaría, del yanqui empleómano, del yanqui alquilón, del yanqui pródigo y canijo que gasta en convites prematuros en su cuarto de las universidades retóricas, las espaldas que cría en el juego excesivo del polo o la pelota.2
Preocupado por ciertos vicios que veía en la sociedad norteamericana, como lo demuestra el final del párrafo anterior, cifraba sus esperanzas de mejoría para la nación norteña en esos jóvenes que hombres como Felix Adler (1851-1933), se esforzaban en educar. Martí admiraba a este pedagogo, reformador, conferencista y escritor germano-estadounidense, de origen judío, que aunque nació en Alemania, marchó siendo muy niño a Estados Unidos. Fue primero profesor de Hebreo y Literatura Oriental de la Universidad de Cornell, y, en 1876, organizó la primera Sociedad de Cultura Ética. En 1880 fundó la Workingman’s School, que más tarde pasó a llamarse Ethical Culture School. La Universidad de Columbia creó para él la cátedra de Ética Social y Política en 1902. Entre sus obras se encuentran Vida y destino (1905), La religión del deber (1912) y La ética filosófica de la vida (1918).

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