José Martí y la música
Por: Jesús Dueñas Becerra

Jesus_Duenas_BecerraJosé Martí y la música, con selección, introducción y ensayo del doctor Salvador Arias, fue el título que la editorial del Centro de Estudios Martianos presentó en la 24 Feria Internacional del Libro Cuba 2015.

¿Hasta qué punto y en qué medida influyó la música en el más universal de los cubanos? Desconocer esa faceta de la carismática personalidad del Apóstol minimizaría el horizonte estético-artístico y la sensibilidad humana que afloraba en su creación poético-literaria, al apropiarse de las armas facilitadas por la prosa, la poesía, el ensayo y el teatro, para transitar del drama épico a la interiorización de un conflicto pasional.

En cada una de esas manifestaciones artísticas brota la música cual agua cristalina que corre por los ríos subterráneos del espíritu, y deviene expresión genuina de sentimientos, emociones y vivencias, porque el mundo mágico de las corcheas y las semicorcheas latía en la región más íntima del alma noble y pura de ese hombre que amaba intensamente la patria que lo viera nacer y crecer, y a la humanidad.

Así lo manifestó, a los 22 años de edad, el joven José Julián, quien siempre le confirió gran importancia al tremendísimo arte que sintetiza timbres y sonoridades: «El color tiene más cambiantes que la palabra, así como en la gradación de las expresiones de la belleza, el sonido tiene más variantes que el color».

Según el fundador del periódico Patria, « […] hay una lengua espléndida, que vibra en las cuerdas de la melodía y se habla con los movimientos del corazón: es como una promesa de ventura, como una vislumbre de certeza, como prenda de claridad y plenitud. El color tiene límites: la palabra, labios: la música, cielo. Lo verdadero es lo que no termina: y la música está palpitando perpetuamente en el espacio».

Martí percibía la música como «[…] la compañera y guía del espíritu en su viaje por los espacios», y es mucho «más bello lo que brota de ella, que ella misma».

Este trabajo del Dr. Jesús Dueñas Becerra fue publicado en el suplemento El Tintero del periódico Juventud Rebelde.

Versión completa: click aquí