Acerca de las escenas europeas de José Martí
Por: Luis Enrique Domínguez Vázquez

La obra martiana es conocida por lectores de todas las latitudes. Sus trabajos, publicados en múltiples idiomas, abarcan diversos géneros: poesía, cuento, ensayo, novela, teatro. Sin embargo, la creación literaria del Apóstol está asociada a la profesión periodística, que desempeñara por más tiempo y, dentro de esta, la mayor parte lo constituye sus crónicas.

Para su estudio, esa porción se divide en dos conjuntos: Escenas norteamericanas y Escenas europeas. El primer grupo es el más conocido por los lectores, incluso si no conocen el nombre que los investigadores le confieren, pues es el más numeroso y el que aborda el elemento que, junto con la independencia de Cuba, constituía la preocupación más importante del Apóstol. Era opinión del maestro que para conocer a un pueblo era necesario verlo en la mayor cantidad de aristas posibles y a eso se dedicó en sus trabajos sobre Estados Unidos: a proveer de un análisis crítico de la sociedad norteamericana en sus múltiples facetas y personalidades prominentes para los lectores latinoamericanos. Además, los escritos de esta etapa constituyen el punto culminante de su maduración literaria y son una expresión excelente de prosa modernista.

Por otra parte, las Escenas europeas en muchas ocasiones han sido consideradas una suerte de hermanas menores de las norteamericanas, a pesar de que las preceden en el tiempo. Incluso el propio José Martí no les concedió mucha importancia al no mencionarlas en su carta a Gonzalo de Quesada, considerada por muchos como su testamento literario. Sin embargo, esto no significa que este corpus cronístico fuese inferior a aquel centrado en los Estados Unidos. En buena medida, el tratamiento de los procesos socioeconómicos y políticos y las figuras prominentes implicadas en las Escenas europeas, es muy similar al que se realiza en las Escenas norteamericanas, a la vez que los recursos expresivos son también los mismos. Por lo que podría considerarse que las crónicas sobre Europa constituyen un banco de experimentación para los que serían después los trabajos sobre los Estados Unidos.

En cuanto a su naturaleza temática las Escenas europeas abordan asuntos de España, Francia, Italia, entre otras regiones de Europa. De esta serie, el mayor volumen corresponde a España (con veintisiete trabajos), seguidos por Francia (con veintidós) e Italia (dieciséis). Acerca de otros países europeos tratan otras seis crónicas, sin embargo, en una sobre un país determinado es frecuente encontrar menciones a los acontecimientos de otro, algo que refleja la forma en que la información llegaba a manos del Apóstol. Ante el lector entonces se analizan distintos procesos políticos: las elecciones a Cortes en España, los debates parlamentarios en Francia, el funcionamiento de los partidos políticos y figuras políticas de la época como el estadista español Práxedes Mateo Sagasta.

En adición, al igual que ocurre con las crónicas sobre los Estados Unidos, el análisis que produjo las crónicas sobre Europa de conjunto con los años vividos en España y su paso por otros países de la región, dejaron su impronta en el proyecto emancipador del cubano.