Doña Leonor: la madre del hombre de La Edad de Oro
Por: Isabel María Calvo Sánchez

Cuando la joven Leonor Pérez se enamoró apasionadamente y se casó con Mariano Martí, estaba muy lejos de imaginar como ella y el amor de su vida quedarían grabados para la posteridad en la historia de Cuba con alcance universal.

Una original fusión acrisolaron como pareja, aún cuando Leonor se caracterizaba por su dulzura y sensibilidad, mientras que Mariano resultaba de carácter recio y temperamento sanguíneo.

A poco más de un año de matrimonio, recibieron la felicidad plena del nacimiento de su hijo primogénito, a quien nombraron José Julián. Aquel 28 de enero de 1853 fue uno de los días más felices de su vida en familia.

Las carencias materiales del humilde hogar, sujeto a periodos de empleo del padre que concluirán por su exceso de civismo, compartidos fielmente por doña Leonor, constituyeron útil y virtuosa escuela, al convertirse en fragua honesta en la que se forjó inicialmente el joven Martí.

Ella contribuía a sustentar la economía doméstica con sus labores de sastrería, mientras educaban con la ley del amor a su primer hijo y único varón al que se fueron sumando las siete niñas que le sucedieron.

La fiereza que andaba, mezclada con la ternura en el alma de la aún joven madre, salió a la luz cuando defendió personalmente a su progenitor adolescente, tras los dramáticos sucesos del Teatro Villanueva.

Doña Leonor sufrió intensamente por el presidio de su primogénito cuando apenas tenía 15 años de edad.

Sus lágrimas cayeron copiosamente sobre aquella fotografía que desde la prision él le envío con su padre, en cuya dedicatoria escribió:

Mírame madre y por tu amor no llores
Si esclavo de mi edad y mis doctrinas
tu mártir corazón llené de espinas
Piensa que nacen entre espinas, flores. 

Un profundo sentimiento mutuo prevaleció entre Doña Leonor y su hijo, lo que no escaparía de las páginas históricas como lección del ejercicio de la capacidad de amar, que es la única que hace grande y feliz al ser humano, según José Julián Martí Pérez.

Conocido también por otros epítetos como el más genial y universal de los políticos cubanos del siglo XlX, él mismo se autoproclamó en su revista para los niños como el hombre de La Edad de Oro.

Correspondió pues a doña Leonor Pérez Cabrera quedar inmortalizada para la historia de Cuba con alcance hacia nuestra América y el mundo, por ser la madre del Apóstol de la independencia de la isla.

Es así que un segmento del suelo de La Habana, ciudad de Martí, específicamente en el capitalino municipio San Miguel del Padrón, se atesora un parque y un monumento dedicados a la memoria de doña Leonor, el único conjunto escultórico en Cuba y América Latina con esa peculiaridad.

Tomado de: http://www.radiococo.icrt.cu

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