Adiós postrero a Ivan A. Schulman, destacado estudioso de la obra de José Martí

En la mañana del 3 de agosto de 2020 falleció en Puerto Rico el eminente profesor e investigador estadounidense Ivan A. Schulman. Gran amigo de Cuba y del Centro de Estudios Martianos, profundo conocedor de las letras hispánicas, especialmente del Modernismo, y de la vida y la obra de José Martí, dejó una obra extensa y trascendental, y su partida significa una pérdida invaluable para los estudios literarios. Sus colegas y  discípulos dentro y fuera de Cuba han enviado mensajes de condolencias y textos alusivos a la trayectoria profesional del finado. Por esa razón, el Portal José Martí ha habilitado este espacio de homenaje a su memoria, y acompaña en su duelo a familiares y amigos.

Centro de Estudios Martianos

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Entrevista exclusiva al Dr. Ivan A. Shulman

 Por Gabriel Cartaya
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Bibliografía martiana de Iván A. Schulman

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Adiós a Ivan A. Schulman,  entre el pesar y la gratitud

Marlene Vázquez Pérez

Directora

Centro de Estudios Martianos

No es posible hablar de los estudios literarios hispánicos sin mencionar el nombre de Ivan A. Schulman. Este neoyorquino singular, nacido el 4 de octubre de 1931 en la urbe norteña, y fallecido el 3 de agosto de 2020 en Puerto Rico, se vinculó muy joven a la literatura de nuestro continente, y llegó a identificarse de tal modo con ese acervo cultural, que escribió en español muchos de sus libros y artículos.

Conocedor como pocos del Modernismo, no se conformó con la senda abierta por otros estudiosos, y dejó claro, como uno de sus aportes centrales, el carácter fundador de la obra de José Martí y Manuel Gutiérrez Nájera para el primer movimiento de las letras nuestramericanas.

Los que nos hemos dedicado a investigar la vida y la obra del prócer cubano no podemos prescindir de la obra de Schulman. Su primer libro, Símbolo y color en la obra de José Martí (Gredos, Madrid, 1960) ha acompañado a varias generaciones de graduados de Letras desde las aulas universitarias hasta los ejercicios de posgrado y el trabajo investigativo y docente, pues resulta un texto clave a la hora de adentrarnos en la riquísima urdimbre poética de la palabra martiana. Esa producción no se detendría jamás a lo largo de su vida, y a ese le sucedieron muchos textos memorables entre libros y artículos, los cuales han sido editados y reeditados una y otra vez por las más prestigiosas editoriales.

Paralelamente a la escritura, Schulman desarrolló una intensa y extensa labor de enseñanza en varias universidades de su país de origen y de nuestra América. Fomentó entre sus alumnos el amor por nuestra literatura y difundió entre ellos su devoción por la obra martiana, con la misma pasión con que lo haría un cubano. Así, tendió puentes interculturales entre el mundo hispánico y el anglosajón, siempre con respeto y a favor del entendimiento mutuo, y sin desconocer en ningún momento el carácter profundamente antimperialista de la obra martiana.

Muchas veces tuvimos el privilegio de saludarlo y escucharlo en el Centro de Estudios Martianos, cuando a su paso por la institución se reunía e intercambiaba con el colectivo académico, o impartía alguna conferencia.  Donó a  nuestra Biblioteca fondos valiosos, como los microfilmes de gran cantidad de números de La Revista Ilustrada de Nueva York y la colección completa de The Sun. Colaboró frecuentemente en tareas de investigación concretas, cuando se le hacían encargos de búsquedas para la edición crítica de las Obras completas de José Martí. Agradezco especialmente su generosidad en la localización del texto en inglés del artículo “A protectionist view of Cuban annexation”[1], el cual dio origen a la carta de Martí al director de The Evening Post conocida como “Vindicación de Cuba”.

Recibió  con entusiasmo la idea de publicar bajo nuestro sello editorial su libro Vigencias, Martí y el Modernismo, aparecido en el año 2005,  un texto de hondo calado en los mecanismos expresivos, comunicativos e ideológicos de las Escenas norteamericanas. Quien llegara a Cuba con toda formalidad, como investigador y profesor,  en visita de trabajo hace ya varias décadas, pronto se convirtió en alguien entrañable y cercano, y su obra estuvo amparada por el respeto que produce la sabiduría genuina, pero sobre todo, por los afectos sinceros presentes en la amistad.

Con pesar y gratitud le tributamos hoy esta despedida, a sabiendas de que su palabra permanecerá entre nosotros por su obra valiosa, con la que cumplió ampliamente el mandato martiano: “Cada hombre trae en sí el deber de añadir, de domar, de revelar. Son culpables las vidas empleadas en la repetición cómoda de las verdades descubiertas.”[2] Descanse en paz.

 

[1] Publicado en The Evening Post,  de Nueva York, el jueves 21 de marzo de 1889. Es la primera vez que se reproduce este artículo en inglés, pues solo se conocía la traducción que de él hizo Martí para el folleto Cuba y los Estados Unidos.

[2] JM: OC, t. 19, p. 303.

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IVAN SCHULMAN, MARTIANO

La triste noticia del fallecimiento ayer lunes 3 de agosto de Ivan Schulman  obliga a quienes le conocimos a compartir algunas ideas y sentimientos, en espera del estudio amplio y detallado acerca de su labor profesoral y como investigador de las letras hispanoamericanas.

Discípulo de Manuel Pedro González, aquel español impulsor de los estudios de la literatura de nuestra América,  y que fuera su tutor para la tesis de doctorado en la Universidad de California (UCLA), desde aquel estudio para ese grado, quedó enamorado para siempre con la obra y las ideas de José Martí, lo cual motivó su primera estancia de estudios en Cuba en plena juventud. Con una impresionante carrera en los ámbitos académicos, Martí no solo fue el centro de sus empeños como scholar, sino que, como suele sucedernos a todos, el Maestro se convirtió en una fuerza moral que guió su conducta. No por gusto más de una  vez afirmó que había necesidad de hacer conocer el pensamiento del cubano universal en su país, para así confrontar al creciente deterioro  moral que él apreciaba allí.

Fue un entusiasta difusor de las ideas y la creación martianas, lo mismo en las aulas universitarias que en sus libros y artículos.  Más de uno de los estudiosos de Martí de los últimos cuarenta años en Estados Unidos recibieron su estímulo, su consejo, su guía académica. Fue, sin dudas, el más destacado de su país en el campo de los estudios martianos.

Impartió clases de lengua y literatura hispánicas en muchas universidades de su país, de Rio de Janeiro y Buenos Aires.  Sus estancias más extensas fueron en la Universidad de la Florida, donde dirigió su Centro de Estudios Latinoamericanos, la Universidad Internacional de la Florida, y la de Illinois en Urbana-Champaign, que lo declaró Profesor Emérito.

Su relación con nuestro país y los académicos cubanos fue constante, cálida  y favorecedora del intercambio por encima de las medidas del bloqueo de los gobiernos norteños. Propició con sistematicidad la presencia de estudiosos de la Isla en universidades y congresos científicos en territorio estadounidense. Supo mantener esa digna postura a pesar de ataques y medidas en su contra en más de un caso.

El Centro de Estudios Martianos le entregó su distinción “Pensar es servir” y el Ministerio de Cultura la nombrada “Por la Cultura Nacional”. La Universidad de La Habana le otorgó la condición  de Profesor de Honor y en Venezuela recibió la Orden Andrés Bello.  Además de numerosos artículos en libros y revistas académicas, publicó catorce libros, la mayoría de temática martiana. Varios de ellos son inexcusables en la bibliografía fundamental sobre Martí: Símbolo y color en la obra de Martí; El modernismo hispanoamericano; Martí, Casal y el modernismo y Painting Modernism.  La mayor  parte de sus textos los escribió directamente en español.

Para los investigadores del Centro de Estudios Martianos fue un compañero más que aportó opiniones, escritos  suyos y de otros, felicitaciones por nuestros logros y premios. Por eso, a pesar de que sabemos que no lo veremos más físicamente ni que recibiremos nuevos textos suyos, Ivan Schulman seguirá a nuestro lado  en la hermosa y necesaria tarea de difundir  las ideas martianas para un  mundo mejor.

Pedro Pablo Rodríguez

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Iván Schulman in memoriam

Carmen Suárez León

Lo conocí una  tarde en el Centro de Estudios Martianos en la oficina de Cintio Vitier y Fina García Marruz.  Los dos solían llamarme cuando recibían personalidades y les daba gusto presentármelas para conversar con aquella soltura culta y gentil  que siendo raigalmente criolla era también raigalmente culta.  Siempre era una lección y una fiesta. Acababa de llegar a aquella alta casa de estudios pero Martí y el modernismo nos convirtió en colegas repentinos  sin que yo lo mereciera entonces para nada.

Muy poco tiempo después, del 8 al 17 de septiembre de 1993, junto a otros estudiosos de diversas partes del mundo,  recibí el cursillo “Un Martí para los noventa: motivos y estructuras de crítica y transformación”. Las clases de este profesor de la Universidad de Illinois, poseían una intensidad emocional bastante rara en el mundo académico. Es verdad que tratándose de este héroe-poeta es bien difícil sustraerse al arranque emotivo, pero Schulman, que conocía la literatura latinoamericana con profundidad, y podía aquilatar el texto martiano desde su cultura estadounidense, lo interpretaba con honda propiedad.

Mucho intercambiamos luego en La Habana; una década después estuvimos junto a él con un equipo de estudiosos de nuestra institución en Dallas, para participar en una mesa que organizó para el congreso de LASA ese año de 2003 y terminamos ofreciendo conferencias en la Universidad Internacional de la Florida. En los últimos lustros estaba al tanto de mis cursos sobre el modernismo en Guadalajara.

Ahora ya no está entre nosotros, pero su magisterio seguirá conmigo, como la marca de un sabio amable y respetuoso, con una sonrisa medio tristona, como todas las verdaderas sonrisas.

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TRISTE NOTICIA

Cuando pensé que se acumulaban demasiadas malas noticias en un año que aún alcanza sólo poco más de la mitad de su devenir, nos llega un nuevo motivo de tristeza: falleció Ivan A. Schulman, el estadounidense que más profundamente conoció y divulgó, con alto nivel académico, la obra de José Martí. Fiel al pensamiento de éste, fue un defensor de la cultura cubana en todos los ámbitos en los cuales desarrolló sus múltiples actividades, como profesor universitario, crítico literario, investigador. Fue tenaz en el propósito de lograr el acercamiento entre los pueblos de nuestra isla antillana y de  los Estados Unidos.

En cuanto le fue posible, estableció contacto con el Centro de Estudios Martianos, donde se le conocía, fundamentalmente, por sus dos primeras obras, Esquema ideológico de Jose Martí, escrito conjuntamente con Manuel Pedro González, así como Símbolo y color en la obra de José Martí. Eran sólo las muestras más visibles de sus estudios no sólo de este, sino de otros muchos creadores de épocas pretéritas y del presente cubanos. Nuestra institución le dio acogida a su experiencia y conocimientos, que transmitió mediante conferencias, cursos y conversaciones personales.

A sus viejas amistades, epistolares o presenciales, como Roberto Fernández Retamar, Cintio Vitier y Fina García Marruz, sumó la de otros investigadores, un tanto más jóvenes, a quienes brindó su saber con la misma naturalidad que su franqueza, manifiesta sobre todo en los momentos de no coincidencia en una u otra apreciaciones, de matices diferentes en algún tema. Eran los mejores intercambios, pues con su paciencia y modestia características, desplegaba sus dotes profesorales para convencer con sólidos argumentos, sin intentar siquiera esgrimir  su bien ganada autoridad.

Contribuyó en cuanto pudo para que algunos representantes del Centro estuvieran presentes en intercambios académicos organizados por instituciones radicadas en los Estados Unidos, a quienes brindó su acogida y apoyo. Fueron varias las ocasiones en que se vio precisado a lidiar con funcionarios norteños proclives a la politización negativa de las buenas intenciones, con ardides diversos para malograr los buenos propósitos. Entonces sí enarbolaba su prestigio y autoridad, y movía opiniones y acciones hasta vencer los escollos y las agresivas actitudes anticubanas, a las que tuvo que enfrentarse físicamente, inclusive, junto con su esposa, Evelyn Picon Garfield, también estudiosa de nuestra cultura, y conocedora de los valores trascendentes de esta.

Hemos perdido un amigo. Un valioso e insustituible colega. Un intelectual  estadounidense comprometido con la vida y la obra de José Martí, con lo más valioso del pasado y el presente de la creación artística y literaria de Cuba, a la que respetaba, defendía y amaba. Nunca lo olvidaremos.

Ibrahim Hidalgo

5/agosto/2020

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Iván Schulman: Contribuciones a las ediciones de la poesía martiana

Por Dra. Lourdes Ocampo Andina

Versos libres se publica por primera vez en 1913, dentro de las Obras de Martí que prepara Gonzalo de Quesada y Aróstegui. Varios críticos consideraron que esta zona de la poesía martiana presentaba oscuridades que la hacían de difícil lectura. Lo cierto es que se reimprimieron una y otra vez, con añadiduras de poemas, hasta 1970, sin revisar los originales. La transcripción presentó muchos problemas. En los manuscritos abundan las tachaduras y las versiones de versos, las letras son a veces de difícil lectura y los errores se sucedían. En 1970 dos estudiosos de la obra martiana los revisan y descubren las erratas y proponen nuevas lecturas. Uno de ellos fue Ivan Schulman.

En 1970 este investigador norteamericano, Iván Schulman, publica los Versos libres para la colección de Textos Modernos Hispánicos de la Editorial Labor, es la primera vez que personas diferentes a los Quesada revisan los manuscritos y como resultado aparecen dos trabajos: el proyecto de Hilario González, y la nueva edición del poemario, previo cotejo con los originales. Una nota preliminar advierte:

Contiene poemas que tradicionalmente pertenecen a Versos libres. Solo se han agregado dos: “Bosque de rosas” y “Homagno audaz”. […] A diferencia de las ediciones anteriores, hemos seguido la puntuación de los manuscritos, porque esta, tanto como el ritmo y la estructura estrófica forma parte del estilo innovador. Si en algunos casos hemos sido demasiado puntillosos en la restauración de los textos según los manuscritos, el lector nos perdonará.[1]

Ambas versiones difieren de los anteriores en cuanto a los poemas seleccionados y el contenido de los mismos, pues han seleccionado versiones diferentes de palabras, versos o estrofas. La edición de Schulman fue muy importante, aunque suscitó polémicas, por el hecho de que llamó la atención acerca de la posibilidad de lecturas diferentes del manuscrito, en particular de “Pollice verso”, cuyo orden estaba cambiado, por un empastelamiento de las páginas de uno de los manuscritos, pues consta con tres versiones manuscritas por el propio autor, que fueron añadidas al fondo Martí, por esos años. Desde el prólogo se advertía que se habían completado los versos o suprimido palabras con el objetivo de mantener el endecasílabo. Aún no se conocían los versos tal y como lo dejó su autor.

Esta edición a cargo de Iván Schulman, es la primera que se hace diferente a la de Gonzalo de Quesada, pues el trabajo de Hilario González no pasó de un proyecto. La edición de Schulman, difiere bastante de la que tradicionalmente se conocía, él mismo confiesa en su prólogo: “En cuanto a la edición que ofrecemos nos hemos ceñido a los manuscritos originales en todo lo posible, aún en lo tocante a la puntuación subjetiva y original de Martí, la cual no concuerda con la que se estila en nuestra época ni siempre con la de la época modernista. Hemos modernizado la ortografía. En la preparación de los textos nos vemos obligado a hacer espinosas decisiones textuales, suprimiendo un verso, variante de uno anterior o posterior o escogiendo una de varias palabras en aquellos casos en que Martí no dejó indicio alguno respecto a su preferencia. En todo momento nos ha guiado el propósito de autenticidad y el concepto de violentar o enmendar lo menos posible los textos martianos que restauramos. En las notas el lector encontrará detalles sobre las distintas redacciones de un verso, o las variantes que hemos encontrado o rechazado. […] Muchos son los casos en que hemos suprimido repeticiones innecesarias o, con el fin de conservar la métrica, hemos agregado vocablos”.[2]

Antes de que saliera el libro, Schulman publica en el Anuario Martiano 3 del año 1969 el trabajo: “¿Poseemos los textos de Martí? El caso de los Versos libres”, donde explica la necesidad de una nueva edición de los mismos, a la vez que pone ejemplos de transcripciones –de versos o palabras– que considera erróneas en las ediciones anteriores. Además habla del orden que estima, no es crítico ni científico –sin embargo él lo mantuvo en su edición– refiriéndose generalmente al caso de “Flores del destierro” y otros.

La aparición de este libro desató una polémica. Un artículo de Ángel Augier –publicado en la Gaceta de Cuba, número de agosto-septiembre, de 1972–, la desata: “Sobre una edición de los Versos libres. Martí como pretexto de una difamación.” El texto trata fundamentalmente un aspecto del prólogo: el asunto de la tenencia de los manuscritos por parte de los Quesada, quienes generalmente no los mostraban. Augier le niega el derecho a Schulman de intervenir en ese asunto y dice: “A lo que no hay derecho es a sacar las cosas de su cauce ni a lastimar gratuitamente nuestros sentimientos de cubanos ni a inmiscuirse en problemas cuya solución solo incumbe a los compatriotas de Martí y Quesada porque pertenecen al ámbito nacional y solo dentro de él deben ser resueltos.”[3] Encuentra una contradicción en el prólogo: Schulman dice que solo han logrado ver los manuscritos personas que por regla general no resultaban los eruditos y especialistas que necesitaban consultar el contenido del archivo; sin embargo luego le da las gracias a Quesada por haberle permitido trabajar en el archivo.

Como respuesta a Augier, en 1973, en Cuadernos americanos, de México, se publicó el texto de Manuel Pedro González “Al margen de una polémica martiana”. Aquí la polémica se torna política ya que el artículo comienza esbozando la duda de que la idea de publicar el artículo anterior haya salido espontáneamente del autor y no le haya sido “sugerida”. Le contraría también la afirmación de que Martí y los problemas que haya en relación con su obra sean patrimonio de los cubanos y no de todas las personas interesadas en Martí. Respecto a las ediciones del poemario dice: “[Martí] carece todavía de una edición cuidada y fiel debido al monopolio inepto que sobre el archivo y la papelería martianas han tolerado el gobierno y los intelectuales por setenta y ocho años.” No se puede pasar por alto el hecho que Schulman fue discípulo de Manuel Pedro González.

En el Anuario del Centro de Estudios Martianos de 1974 Ángel Augier publica otro controversial artículo sobre la misma polémica. Esta vez fundamenta con ilustrativos ejemplos los problemas relativos a los textos martianos que tiene la edición de Schulman: versos mal transcritos y versos restaurados, seleccionados o dispuestos erróneamente; infidelidad a la puntuación original de Martí; anotaciones que dan lugar a confusiones y omisión de las variantes en las anotaciones. Califica de “esfuerzo fallido” la edición de Schulman.

Sin embargo esta edición resulta de vital importancia para los estudios martianos, pues sirvió de base a un sinnúmero de ediciones españolas de la poesía de Martí, así contribuyó notablemente al estudio de estos versos. Aclaró considerables dudas de versos, y por primera vez se puso en tela de juicio las transcripciones de los textos martianos, dudas que llevaron a la realización de la actual edición crítica de las Obras completas de José Martí, que revisaron los originales y determinaron errores de transcripción.

[1] Ivan A. Schulman: Prólogo a Versos libres, Barcelona, Ed. Labor, Colección Textos Modernos Hispánicos, 1970.

[2] Shulman, Ivan. Prólogo a Versos libres. Ed.Labor, Colección Textos modernos hispánicos, Barcelona, 1970.

[3] Augier, Ángel, “Sobre una edición de los Versos libres. Martí como pretexto de una difamación”, en La Gaceta de Cuba,1972.

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Lamento profundamente el deceso del buen amigo Iván Schulman, académico norteamericano que comprendió la justeza de la lucha de los cubanos mediante los profundos estudios que realizó sobre la vida y obra de José Martí. Hombre modesto y decente confirmó con su conducta que en el pueblo de Estados Unidos hay personas buenas que pueden evitar que se imponga en ese país una corriente etnocentrista y fascista.

Con su desaparición física Cuba pierde a un amigo, la Academia a un riguroso investigador y los estudiosos martianos a un relevante compañero.

Dr. Hèctor Hernández Pardo
Coordinador del Proyecto José Martí de Solidaridad Internacional

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Gracias a su vocación y devoción martiana, sólo reservada a los hombres buenos, tuvimos en Ivan Schulman un permanente amigo, valioso colaborador e imprescindible interlocutor. Nada pudo afectar su sincero propósito de integrarse al empeño cubano por conocer cada vez mejor a José Martí y de compartir con el mundo su inmenso legado. Inquieto y sagaz, amable y soñador, dejó un aporte invaluable al estudio de la obra martiana que se aquilata aún más con el paso del tiempo. Gratitud es el sentimiento que evocó siempre su presencia, y es en el momento triste de despedirlo la mejor expresión posible:! Gracias, querido amigo!

Ismael González

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Saludos en la tristeza por el fallecimiento del Dr .Iván Schulman, respetado investigador y martiano. Cuando se celebraba en el Centro de Estudios Martianos el evento dedicado al Centenario de los Versos sencillos, tuve la ocasión de escucharlo por primera. Tengo algunos de sus libros, ente estos el clásico Símbolo y color en la obra de José Martí . Pedí información acerca de su funeral en Puerto Rico..

Que descanse en paz esa gloria de los estudios martianos desde los Estados Unidos de América, un hombre paradigma de otros que continúe su andar

Sra. Silvia María Alberti Cayro

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ADIÓS, SCHULMAN

Con la muerte de Ivan A. Schulman pierden los estudios acerca de José Martí a uno de los profesionales que con mayor ahínco los enriquecieron en los Estados Unidos. Por sus textos —cualquiera que sea el grado en que se esté de acuerdo con ellos, puesto que la discusión es uno de los caminos que más contribuyen al conocimiento—, y por el trato personal que tuvo con él, quien escribe estas líneas lo vio como a un hombre bueno y convencido de la grandeza del cubano universal a cuya obra se acercó durante décadas, y no siempre sin tener que enfrentar incomprensiones propias de un contexto convulso.

Lo hizo con el detenimiento de un académico que manejaba sus instrumentos de análisis como el orfebre maneja los que emplea para fabricar joyas. Pudo haber sido uno de esos hijos e hijas de los Estados Unidos —para mayor precisión: de la patria de Ralph Waldo Emerson, Wendell Philips y Helen Hunt Jackson— con quienes Martí procuraba sembrar relaciones de cordialidad contrarias a las ambiciones de una nación en cuya voracidad imperialista se hallaba, y se halla, la mayor fuente de peligros para los pueblos de nuestra América, y de la humanidad toda.

En la poesía de Martí halló el amigo Ivan el terreno de preferencia para sus búsquedas.

Luis Toledo Sande

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Estimados amigos:
Me sumo a la pena por el fallecimiento de Shulmann. Fue un gran estudioso de Martí y amigo de Cuba y del CEM.
La cåtedra Martiana del ISA me encargó transmitir sus condolencias.
Un abrazo, Biosca

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Lamentable la noticia. Son muchas pérdidas significativas en los últimos tiempos.

Nuestras condolencias a toda la familia Martiana.

Rodriggo Leopoldino Cavalcanti I.

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Homenaje a Ivan A. Schulman

Con Ivan A. Schulman acaba de irse un martiano sabio y agudo, de trato agradable.

Ser martiano de verdad, como lo fue, en los EE-UU, sin ceder ante la presión de los nostálgicos de la época en que Martí era desoído o mero pretexto por un poder corrupto, no le trajo muchos aplausos, sobre todo en la Florida donde residía. Con perseverancia y valentía nuestro malogrado colega hizo frente, impávido, produciendo tranquilamenrte una relevante obra de crítica literaria de la que ningún estudioso de la obra literaria de José Martí puede prescindir.

Conocí a Ivan durante el primer coloquio internacional « En torno a José Martí » celebrado en junio de 1972 en  Burdeos. Venía acompañando al acatado doctor Manuel Pedro González. Pero no llegó como escudero de él sino que se portó cual ponente mayor, muy dueño de su ciencia y arte, ya eminentes.

Volví a compartir con Ivan en varios encuentros martianos, gozando al igual que los demás contertulianos de su rigor linguístico y de su amena charla. En especial en mayo de 1995 cuando se otorgó, por parte de « Casa de las Américas », el Premio excepcional José Martí con motivo del centenario de la muerte del Maestro. Formábamos el jurado Cintio Vitier, Ivan A. Schulman y yo. Pese a las diferencias de formación, centros de interés e ideas filosóficas, que no impedían una vieja y sincera amistad, coincidimos plenamente en la valoración de las obras que leímos y discutimos el fino poeta cubano, el sutil crítico estadounidense y este aprendiz de historiador marxista de París. Idos mis dos copartícipes, les asocio en el recuerdo y en la expresión de mi veneración y tristeza.

En tí, Iván, saludo además con gratitud al continuador humanista y liberal de aquellos « rubios » cultos y generosos de la República del Norte que nuestro Martí no confundió jamás con los gobernantes que la deshonraban y, por desgracia, siguen deshonrándola.

Paul Estrade – París – 5 de agosto de 2020

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Ivan A. Schulman: Un Neoyorquino de Brooklyn Universal

Conocí a Ivan Schulman a comienzos de los años 90 en Urbana, cuando ingresé en el programa de doctorado de la Universidad de Illinois. Estudiante recién llegado y desconocido, atraído en principio por sus innovadoras investigaciones sobre el modernismo y su vasto saber de la obra de José Martí, lo que aún mayor impresión me causó fue su generosa e inigualable capacidad de escuchar y dialogar —arte olvidado, sino perdido; sobre todo en nuestro tiempo, donde más que palabras se oyen “los ladridos de los perros a la luna,” como llamaba Silva a los discursos del odio, del egoísmo, de la codicia.

Se han cumplido casi tres décadas de ese primer e inolvidable encuentro con Ivan. A partir de entonces, Ivan fue mentor, guía, amigo verdadero —de los del alma. Así fue también la experiencia de los doctorados egresados de mi generación y de generaciones anteriores en Illinois, Nueva York, Florida. Sin embargo, fue en la costa de California donde Ivan se inició en la senda martiana, con profesores como Manuel Pedro González, su guía académico, y Max Enríquez Ureña, hijo del gran amigo dominicano de José Martí. A comienzos de este nuevo siglo, Ivan regresó al estado del Golden Gate, invitado a ofrecer la Conferencia de Alumno Distinguido de UCLA, su Alma Mater.

Si José Martí fue el mayor interprete cultural cubano en Estados Unidos, durante la llamada Gilded Age a fines del XIX, Ivan lo fue a su vez de Estados Unidos en Cuba, para siglos venideros, a través de José Martí. Ivan siempre dedicó notables esfuerzos para fomentar el entendimiento cultural entre los pueblos, y especialmente para impulsar y mejorar las relaciones entre Cuba y Estados Unidos a través del intercambio cultural. Coloquios, conferencias, publicaciones, programas de estudio son solo una mínima muestra de ello. Ivan es parte de la intelectualidad norteamericana, a la que Martí, sin necesidad de dar nombres, se refirió un siglo antes en “Nuestra América” como “lo más puro de su sangre.” Ivan también pertenece a Cuba.

Además de los campos nevados de Illinois, donde se desvanece el horizonte, o de las playas de suaves olas turquesa y blancas arenas de Florida, recuerdo a Ivan en su otra casa, en Cuba. En el amado y aciago paisaje de Dos Ríos, junto al Obelisco; en Oriente, camino del Cobre; en La Habana Vieja, en El Vedado; lo recuerdo hablando con Fina, Cintio, Roberto, con Pedro Pablo e Ibrahim, con Carmen, Ana, Rolando, Mauricio; la que fuera casa del hijo de José Martí, fue también su casa; todos sus amigos del Centro de Estudios Martianos, su familia cubana. Así también, desde su última casa, Puerto Rico, nación romántica y dolorosa isla del mar, al decir de Martí, como pudiera haber sido República Dominicana o Cuba, Ivan eligió salir de este mundo desde el Caribe.

En una ocasión, mientras volábamos de La Habana a Miami, Ivan me comentó que su casa
estaba donde él estuviera. Su casa, comprendí, era el mundo. Imagino que, sea cual sea el destino al que le esté llevando ese vuelo del alma, que José Martí evocó, Ivan tendrá su casa. Ser de estrella y de transparencia martianas, aquí también, entre todos tus amigos, discípulos, colegas, entre los que continuamos cultivando la rosa blanca martiana de amor a la humanidad, seguirás teniendo tu casa, Ivan.

Jose Gomariz

Florida State University.

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Se nos fue una gran voz crítica de los estudios del Modernismo hispanoamericano y de la obra de José Martí. Conocí la obra de Iván Schulman, especialmente sus estudios sobre el modernismo en escuela graduada en los años 90. Sin embargo tuve la oportunidad de conocerlo personalmente en el 2001 cuando formé parte de su seminario sobre José Martí en The University of South Florida, Tampa. Gracias a ese seminario y a la influencia de Schulman pude no sólo afinar mis ideas sobre masonería caribeña y el fin de siglo XIX, sino también participar en actividades inolvidables dirigidas por Iván, como la presentación de el trabajo de los estudiantes de nuestro grupo en el Seminario San Carlos en Key West, (antigua logia masónica de los Caballeros de la Luz) y el Centro de Estudios Martianos en Cuba, donde pude acceder a manuscritos y publicaciones importantes para mi trabajo. Schulman no sólo vivía para escuchar nuevas teorías y acercamientos hacia la obra de Martí y el Modernismo, sino que mantuvo siempre una apertura al diálogo crítico y a los puentes literarios y culturales. Extrañaré mucho nuestras conversaciones. ¡Deseándote un viaje de luz  querido Iván!

Jossiana Arroyo Martínez. Departamento de Español y Portugués y de Estudios de la diáspora africana, Universidad de Texas en Austin, Estados Unidos

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En reconocimiento a Ivan Schulman

La noticia de la muerte de Schulman provocó sentimientos de tristeza; pero también evocaciones de la obra de este estadounidense que dedicó sus mayores esfuerzos intelectuales al estudio de asuntos de Latinoamérica, en especial del modernismo y, de modo muy particular, fue un estudioso de José Martí. Los cubanos que amamos y estudiamos a Martí, hemos reconocido a lo largo de años la dedicación, seriedad y profundidad con que Ivan Schulman asumió sus investigaciones sobre nuestro gran Maestro. Sus acercamientos al modernismo, a la literatura latinoamericana fueron, sin dudas, un excelente contexto para llegar a Martí, de quien estudió no solo su obra literaria, sino que se adentró en aspectos importantes como las “Escenas norteamericanas”, sobre las cuales tuvo expresiones de valoración muy altas, en especial reconociendo su actualidad. Los miembros de la Cátedra Martiana de la Universidad de La Habana expresamos nuestro respeto a Ivan Schulman y le rendimos homenaje en esta triste hora.

Paquita

3 responses to “Adiós postrero a Ivan A. Schulman, destacado estudioso de la obra de José Martí”

  1. Gabriel Cartaya dice:

    Con profunda pena recibo hoy la noticia del fallecimiento de Ivan A Sculman, de quien tanto aprendemos todos los que nos adentramos en la obra de José Martí. Conocerlo personalmente y alcanzar su amistad fue un enorme privilegio. Anoto el link donde escribí mi experiencia con su libro Símbolo y color en la obra de José Martí y la manera de conocer a su autor. Que descanse en paz, nuestro querido Ivan.
    http://gabrielcartaya.blogspot.com/2016/04/como-llegue-simbolo-y-color-en-la-obra.html

  2. Ileana Yarza dice:

    Conocí al Dr. Schulman en los 90 durante una breve etapa de trabajo en el Centro de Estudios Martianos. Rodeada de tan excelentes investigadores cubanos de la obra de nuestro José Martí, me impresionó la inmensa sed de conocimiento sobre el Maestro por parte de un norteamericano, digamos que no abunda. Pude oírle comentar lo feliz y logrado que sentía en el CEM con sus colegas. Me uno a mis compañeros en su último adiós. EPD.

  3. Carmen Faccini dice:

    Conoci a mi maestro y amigo, Ivan Schulman, en 1991, cuando entre a la Universidad de Illinois. Comence tomando sus magistrales cursos y culmine escribiendo la tesis doctoral bajo su direccion. Los que aqui escribimos conocemos su vasta obra, inteligente y aguda, producto de sus profundas investigaciones. Pero ademas de un brillante docente y “scholar” de la obra de Jose Marti, del modernismo y la modernidad, Ivan era un ser humano, por sobre todas las cosas, generoso y entrañable. Ivan tuvo un gran impacto en nuestra carrera y nuestra vida, no lo olvidaremos. Recordando al paisano de mi querido colega Jose Gomariz, Miguel Hernandez, solo puedo agregar: “tanto dolor se agrupa en mi costado/ que por doler me duele hasta el aliento.”

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