Dentro del corpus poético de José Martí, Polvo de alas de mariposa constituye una de las zonas más problemáticas, desde el punto de vista textual, debido a su carácter fragmentario, su transmisión manuscrita dispersa y la ausencia de una configuración autoral definitiva. A diferencia de otros conjuntos organizados por el propio Martí, estos textos no fueron fijados como libro, lo que ha dado lugar a múltiples formas de ordenación a lo largo de su historia editorial. En este contexto, la unidad del poemario no puede asumirse como un dato previo, sino como el resultado de una serie de operaciones interpretativas. Desde su primera articulación en las Obras completas, de 1942, el conjunto ha oscilado entre su consideración como material en elaboración y su progresiva consolidación como posible unidad poética. Esta oscilación revela el papel decisivo de la edición crítica en la construcción del sentido.
Por ello, esta investigación se propone un análisis comparativo de las ediciones críticas de este texto (1985 y 2007), con el objetivo de examinar cómo sus estrategias editoriales configuran dos modos de lectura del corpus. Se partirá, entonces, de la hipótesis de que la unidad de Polvo de alas de mariposa no es inherente a los textos, sino que es un efecto de mediación editorial que organiza, jerarquiza y dota de coherencia a materiales originalmente dispersos.
Es imprescindible aclarar que, desde los estudios de crítica textual, la edición crítica no puede entenderse como práctica neutra. Más allá de fijar un texto, el editor interviene en su configuración, estableciendo relaciones entre fragmentos, seleccionando variantes y proponiendo una determinada forma de legibilidad. En este sentido, la edición constituye una instancia de mediación que condiciona la lectura.
En el caso de la obra martiana, esa dimensión adquiere una complejidad particular debido a la naturaleza de su archivo. Los manuscritos presentan tachaduras, variantes, fragmentos inconclusos y disposiciones no lineales, lo que impide identificar con claridad una versión definitiva. Ante esta situación, el editor no solo transcribe, sino que interpreta. De ahí que el problema de la unidad en Polvo de alas de mariposa no pueda resolverse solo desde el análisis interno de los textos, sino que deba abordarse en relación con las estrategias editoriales que los organizan.
Edición de 1985. La construcción de una unidad poética posible
La edición crítica de 1985 representa el momento en que Polvo de alas de mariposa adquiere con mayor claridad la forma de un poemario. A través de una organización secuencial de los textos, los editores proponen una lectura que privilegia la coherencia interna del conjunto. Esta coherencia se construye a partir de afinidades formales y temáticas. Los textos comparten una marcada economía expresiva y una tendencia a la condensación, donde el sentido se concentra en pocos versos. Un ejemplo significativo puede observarse en el fragmento:
Cuando viene el verso
No se sabe bien:
Pasas tú,—y el verso
Pasa también.
En estos versos, el surgimiento del poema aparece ligado a una experiencia inmediata y fugaz. El paralelismo entre el paso del “tú” y el “verso” sugiere una concepción de la poesía como acontecimiento, como algo que irrumpe y se desvanece. Esta idea se repite, con variaciones, en otros fragmentos del conjunto, lo que permite establecer relaciones internas entre ellos.
La inclusión de la serie La pena como un guardián refuerza esta lectura. Un poema como este comparte con el anterior no solo la brevedad, sino también una reflexión sobre el vínculo entre el sujeto y su expresión poética:
De mis versos ¿qué me queda?
No te diré yo quién soy.
Nadie lo sabe: yo voy
como ola ardiente que rueda
toda la tierra.
En ambos casos, el yo lírico se define en relación con el verso, ya sea como aparición fugaz o como proyección expansiva. A partir de estas afinidades, la edición de 1985 articula los textos en una secuencia que sugiere continuidad. El lector no percibe fragmentos aislados, sino partes de un mismo sistema poético. La unidad no proviene de una organización autoral documentada, sino de una mediación editorial que privilegia la coherencia estética. Por tanto, se puede afirmar que la edición no solo ordena, sino que produce un efecto de lectura. Es decir, transforma un conjunto disperso en una totalidad significativa.
Edición de 2007. El manuscrito y la reformulación de la unidad poética
Frente a esta construcción de continuidad, la edición crítica de 2007 introduce un cambio radical al desplazar el foco hacia la materialidad del manuscrito. En lugar de organizar los textos en una secuencia coherente, esta edición respeta la disposición original de las hojas, presentando los fragmentos tal como aparecen en el archivo. Un ejemplo significativo lo constituye la primera hoja del conjunto, donde conviven versos como: “Que piense? No pienso!”, “Venid, que os llene de clavel y violas…” y “Que mis versos vuelan/ como mariposas pequeñas”, junto con otros fragmentos incompletos o de difícil lectura. Esta disposición no establece una separación clara entre poemas, sino que muestra el carácter fragmentario y procesual de la escritura.
Uno de los rasgos más distintivos de la edición de 2007 es la amplitud y el detalle de su aparato crítico. Las notas al pie desempeñan un papel fundamental en la explicación de los problemas asociados a la lectura de los manuscritos y en la justificación de las decisiones editoriales adoptadas durante la transcripción. El corpus principal del conjunto que se analiza en esta investigación cuenta con unas 123 notas al pie de página, distribuidas a lo largo de las distintas hojas manuscritas. Por tanto, como promedio, cada hoja manuscrita incluye entre cuatro y siete notas al pie, lo que refleja el alto grado de complejidad del material.
La amplitud del aparato crítico refleja también una concepción particular del trabajo editorial. En lugar de limitarse a registrar variantes textuales, las notas construyen un espacio de diálogo entre el texto transcrito y el documento manuscrito que lo trasmite. A través de estas indicaciones el lector puede seguir el proceso de interpretación que realiza el editor al enfrentarse a las dificultades paleográficas del manuscrito. Entonces, el conjunto de notas no cumple únicamente una función complementaria, sino que forma parte esencial de la arquitectura de la edición. Las notas permiten restituir información que el texto transcrito por sí solo no podría comunicar, como la disposición de los versos en la página, la presencia de palabras tachadas o la superposición de distintas correcciones. Esta información contribuye a reconstruir el contexto material de la escritura y a comprender mejor las transformaciones que experimentaron los fragmentos durante su elaboración.
Al mismo tiempo, esta herramienta pone de manifiesto el carácter interpretativo de toda edición filológica. Aunque la edición de 2007 busca reproducir con la mayor fidelidad posible el estado de los manuscritos, cada decisión de transcripción representa una lectura del documento. Las notas al pie permiten hacer explícitas estas decisiones, evitando que la intervención editorial permanezca invisible para el lector.
Por otra parte, la exclusión de la serie La pena como un guardián responde a la constatación de que sus textos aparecen mezclados con otros materiales en los manuscritos, sin la delimitación que permita considerar la unidad autónoma concebida por el autor. De este modo, la edición se distancia de las agrupaciones tradicionales cuando estas no cuentan con respaldo documental suficiente. En consecuencia, la edición de 2007 no propone una lectura unitaria del conjunto, sino que presenta los textos en su estado de elaboración, privilegiando la fidelidad al archivo y abriendo el corpus a múltiples interpretaciones.
Dos modelos de lectura: coherencia frente a apertura
El contraste entre las ediciones de 1985 y 2007 permite no solo identificar diferencias en la organización del corpus, sino también comprender dos formas divergentes de concebir la relación entre texto, autor y lector. En la edición de 1985, la intervención editorial se orienta a producir una continuidad legible, articulando los textos a partir de criterios estilísticos que permiten percibirlos como parte de una misma unidad poética. Esta operación se hace visible tanto en la disposición secuencial del conjunto –por ejemplo, en la apertura con “Dirán puede ser que digan”– como en la integración de textos provenientes de La pena como un guardián, que se incorporan en virtud de sus afinidades temáticas y formales.
Frente a esta lógica, la edición de 2007 desplaza el foco hacia la materialidad del archivo, renunciando a establecer una continuidad que no esté respaldada por la disposición manuscrita. Así, en lugar de una sucesión de poemas organizados, el lector se enfrenta a unidades documentales en las que coexisten fragmentos diversos, como ocurre en la hoja que reúne versos como “Que piense? No pienso!” y “Que mis versos vuelan…”. Esta diferencia no es mera formalidad, sino implica una transformación en la experiencia de lectura: mientras la edición de 1985 favorece una lectura progresiva y articulada y tiende a consolidar una lectura orgánica que favorece su inscripción dentro de un horizonte canónico; la de 2007 propone una lectura discontinua, en la que el sentido no se presenta como dado, sino que debe ser reconstruido por el lector. Además, introduce una lógica de apertura que desestabiliza la fijación de la edición anterior y permite pensar el corpus como espacio de significación en permanente construcción.
En términos filológicos, el análisis comparativo realizado permite afirmar que las ediciones críticas de 1985 y 2007 del conjunto Polvo de alas de mariposa no solo responden a criterios filológicos distintos, sino que construyen, en rigor, dos modos divergentes de concebir el corpus poético martiano. Mientras la primera, a partir de una mediación editorial explícita, organiza los textos bajo la lógica de la unidad temática y propone la serie La pena como un guardián como conjunto ligado al texto principal, la edición de 2007 privilegia la fidelidad al archivo y desarticula dicha unidad en favor de la presentación de las variantes y la materialidad manuscrita. Por este motivo, la edición de Cintio Vitier, Fina García Marruz y Emilio de Armas ofrece una lectura interpretativa que orienta la recepción del poemario como totalidad significativa, en tanto la edición posterior de Ana María Sintes y Lourdes Ocampo restituye la complejidad del proceso escritural, pero renuncia a fijar una configuración cerrada del conjunto. Desde este argumento, puede sostenerse que ambas propuestas, lejos de excluirse, evidencian que la edición crítica no es un ejercicio neutral, sino una práctica hermenéutica que incide en la construcción del sentido: si la edición de 1985 resulta más productiva para la configuración de una lectura orgánica del corpus, la de 2007 se revela indispensable para comprender su dimensión genética y su apertura interpretativa. Así, el estudio de estas dos ediciones confirma que toda fijación textual conlleva la toma de posición crítica frente a la obra.
Conclusiones
El análisis comparativo de las ediciones críticas de 1985 y 2007 permite afirmar que Polvo de alas de mariposa no constituye una unidad poética fija ni plenamente estabilizada, sino un espacio textual cuya configuración depende, en gran medida, de las decisiones editoriales que intervienen en su organización y presentación. En este sentido, la unidad del conjunto no puede entenderse como atributo intrínseco, sino como efecto de lectura producido por prácticas específicas de mediación.
La edición de 1985, al privilegiar criterios de afinidad estilística y temática, construye una continuidad que favorece la lectura del corpus como un poemario orgánico, contribuyendo así a su integración dentro del canon de la poesía martiana. Por su parte, la edición de 2007, al asumir como principio rector la fidelidad al manuscrito, desarticula esa continuidad y restituye el carácter fragmentario y procesual de la escritura, desplazando la noción de unidad hacia un campo abierto de posibilidades interpretativas. Lejos de constituir propuestas excluyentes, ambas ediciones evidencian que la edición crítica es una práctica hermenéutica que incide en la construcción del sentido. Mientras una orienta la lectura hacia la coherencia y la totalidad, la otra enfatiza la heterogeneidad y la inestabilidad del texto, revelando dimensiones complementarias del proceso escritural martiano.
La fragmentariedad de Polvo de alas de mariposa puede ser leída no solo como dificultad filológica, sino también como forma de apertura que resiste la fijación definitiva del sentido. Esta condición permite pensar el texto martiano como espacio dinámico, susceptible de múltiples reorganizaciones y lecturas, en diálogo con contextos históricos y culturales diversos. Así, el estudio de estas ediciones no solo contribuye a una mejor comprensión del corpus, sino que también pone de relieve el papel de la crítica textual en la configuración del legado literario. De esta manera, la tensión entre fijación y apertura puede ser leída también en términos de resistencia cultural. Si la organización del texto en unidades coherentes tiende a orientar y, en cierto modo, a limitar sus posibilidades de interpretación, la restitución de su carácter fragmentario mantiene activa su potencialidad semántica, evitando su clausura definitiva. Así, la obra martiana, en su condición inestable, se configura como espacio que resiste la imposición de sentidos únicos y permanece disponible para nuevas lecturas en contextos históricos diversos. En conclusión, la manera en que se edita a José Martí influye en la forma en que se lee, se interpreta y se proyecta su obra, confirmando que toda fijación textual implica una toma de posición frente a la tradición y sus modos de transmisión.
Bibliografía activa
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Bibliografía pasiva
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Bibliografía teórica
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