Nueva York, 28 de julio [1882]

Nueva York, 28 de julio [1882]
Sr. Gabl. Zéndegui.-

Mi amigo Gabl.-

Pudiera guardarte rencor porque no me agradeciste que te enviase tan gallarda persona como el buen poeta Juan Pérez Bonalde, y porque no quieres saber de mí. Yo te lo excuso, y te quiero, y en prenda de ello te mando una fruslería que he impreso-no porque la tenga por mejor que lo demás que llevo hecho, sino porque me la sacaron de las manos, y la hallé semejante a los rizos rubios de mi hijo. Ya los tendrás, aunque no son buenos los tiempos para ello,-y verás cómo la vida es fruta áspera, que rompe los labios-y los hijos son urnas de bálsamo.-No sé si he acertado a dar forma artística al tropel de visiones aladas que cuando pienso en él me danzan en torno de la frente.-Ni si esa vez, que dormí en almohada de rosas, pudo olvidar mi cabeza la almohada de piedra en que usualmente duerme.-Y los demás versos que hago, que procuro que sean siempre en número menor que otro género de obras, y no son-por esto y aquello-para enviados, son versos de cabeza hecha a dormir en almohada de piedra.- Lo cual no es malo: es fama que los buenos pianistas aprenden a tocar en teclado de hierro.

Dios te dé tanta fortuna como fe, y a mí-no más fe que aquella que se necesita para dirigir la fortuna.

Ahí te va el libro. Perdóname el pecado, y ve como no te olvida-ni a ti, ni a tu sólido talento y buenos versos

Tu amigo
JOSÉ MARTÍ
Por si por maravilla me escribieses:
Manuel Mantilla, 324 Classon Avenue,
Brooklyn, L. I.

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