Dedican a Costa Rica jornada de la FIL 2020 en el Centro de Estudios Martianos.
Por: Astrid Barnet

Cita memorable y solidaria la acontecida en la sede del Centro de Estudios Martianos (CEM) en el marco de la 29 Feria Internacional del Libro de La Habana,  con la presentación de varias publicaciones de autores costarricenses editados por la Universidad Nacional de Costa Rica.

Para tal objetivo fue constituido un panel de connotados académicos del CEM y del alto centro de estudios de la nación centroamericana, conformado en dos tiempos de análisis y discusión. El primero, versó sobre el tema Cien años de la revista Repertorio Americano. Cuba y la cultura cubana en sus páginas. Para su exposición se contó con la presencia de la profesora costarricense Msc. Marybel Soto-Ramírez; la doctora Marlene Vázquez Pérez, directora del CEM, y el investigador, ensayista y periodista doctor Mauricio Núñez Rodríguez, a quien le fue otorgado el Premio Alejo Carpentier.

Al efectuar una intervención bastante pormenorizada sobre la presencia del Héroe Nacional de Cuba en Costa Rica, la Dra. Vázquez  rememoró que:

(…) entre el cinco y el 18 de julio de 1894, Martí visitó Costa Rica por segunda y última vez. Su contacto con la intelectualidad de ese país ya se había acentuado desde su primera estancia un año antes. El seis de julio de 1893 visitó el hogar de la familia García Monge e impresionó de tal modo al niño Joaquín que éste más tarde le dedicaría la vida a la difusión y estudio de los ideales martianos y al servicio de la cultura latinoamericana. Hoy, a más de 125 años de aquella despedida, la huella martiana en la cultura costarricense se fortalece día a día y gana cada vez más seguidores.

Destacó seguidamente que García Monge sería el propiciador por excelencia de ese diálogo intercultural pues su revista, Repertorio Americano, aparecida entre 1919 y 1958, de propósito americanista y universal, dedicaría espacio privilegiado a la obra martiana al igual que a la presencia de otras zonas de la producción intelectual de la Isla, y a una generación de legado vanguardista que vivificaba en palabras y acciones la obra de Martí.

Así, y a lo largo del tiempo, en dicha revista se hallan colaboraciones de prestigiosas figuras de la intelectualidad cubana como Alejo Carpentier, Dulce María Loynaz, Emilio Roig de Leuschering, Jorge Mañach y Enrique José Varona, entre otros muchos.

Igualmente y, al realizar un análisis sobre los Cien años de la revista Repertorio Americano, la directora del Instituto de Estudios Latinoamericanos(IDELA) Marybel Soto-Ramírez resaltó:

(…) la presencia de los escritos de José Martí como colaborador en la revista Repertorio Americano –como fueron entre otros sus Versos Sencillos–, estableció una comunión muy especial entre los pueblos de América, además de plantear temas como los de la unidad americana, la cultura entre nuestros pueblos como forma de reunión y, a partir de ella, generar una construcción política.

Martí en sus escritos alude a la igualdad entre los pueblos, de lo nuestro-americano, para tener una profunda comunión espiritual y humana para, de esta forma, crear y sostener espacios de soberanía entre todos los pueblos americanos.

Soto-Ramírez presentó también como «Novedades actuales de la editorial de la Universidad Nacional de Costa Rica», la revista Temas de Nuestra América, perteneciente a la institución que dirige, en la que se editan trabajos de intelectuales de renombre universal. Así tenemos: Repertorio Americano, Temas de Nuestra América y Derechos humanos en América Latina. Al mismo tiempo realizamos la coordinación de 23  revistas académicas.

Por su parte, el doctor Mauricio Núñez Rodríguez hizo hincapié no solo en las publicaciones impresas –incluidas de corte literario–, que edita la Universidad Nacional de Costa Rica, sino también las configuradas on line o digitales: «(…) lo que constituye un gran mérito de ese centro relacionado con el estudio y las investigaciones de la Historia de este continente. En Cuba, ambos soportes forman parte del amplísimo espectro de publicaciones de la Biblioteca Nacional José Martí y del CEM».

A continuación, el académico cubano realizó la presentación de dos novelas de la autoría del investigador y profesor Miguel Calderón Fernández, tituladas: Muertos que nunca mueren, cuya edición ý publicación partió de ese centro de estudios, y La Mansión, de la Editorial Kamuk, Asociación de Escritores y Editores de Pérez Zeledón.

La Mansión, en específico, aborda momentos y anécdotas de la vida social y personal de nuestro Titán de Bronce, Antonio Maceo, y su estancia en la península de Nicoya, en Costa Rica. Una porción de tierra separada de Costa Rica por la desembocadura del río Tempisque y el mismo golfo. Ciento cincuenta kilómetros de litoral era suficiente espacio para hacer sentir a los nuevos habitantes –emigrantes cubanos, entre ellos–, como en su propia tierra: «Aún se sentía la energía del cacique Nicoa, que a la llegada de los españoles se le adaptó el nombre castellano de Nicoya, denominación para esa tierra de amable cordialidad con las emigraciones chorotegas y cubanas».

Finalmente y para clausurar el primer tiempo de este encuentro, el doctor Marco Vinicio Vargas Carranza, cónsul de la Embajada de Costa Rica en la Isla, expresó:

No podemos pensar en la integración de la América Latina sin Cuba y sin el Caribe. Tenemos un encuentro de ideas y de corrientes que confluyen en una sola cosa: en nuestro desarrollo y realización humana. Los momentos que vivimos son muy difíciles; son momentos que requieren de nuestra seriedad y, particularmente, de nuestra seriedad espiritual. No podemos separarnos de esta propuesta martiana. Debemos encontrar básicamente la postura del autocontrol; no vale la pena la violencia. Vivimos momentos que reclaman un diálogo entre todos, del mundo, y América Latina ha de ser el espacio donde este diálogo se realice, al ser una sociedad diversa; es así como ha existido desde siempre, una sociedad donde confluyen los blancos, los negros, los mulatos, los europeos, los indígenas…Y todos, llevamos esta sangre. Los invito, como ser humano, a que sigamos trabajando con ahínco desde dondequiera que estemos, por nuestro mejoramiento personal y humano.

Tomado de: www.cubaliteraria.cu

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