Versos libres e Ismaelillo: intertextualidades
Por: Dr. Rodolfo Sarracino

Lourdes_OcampoJosé Martí escribió Ismaelillo entre 1881 y 1882. Versos libres, según dice en los márgenes de “Media noche”, comenzó a los 25 años, en 1878, y continúo creándolos a lo largo de su vida. Ecos de sus endecasílabos hirsutos permean el Ismaelillo, que coinciden en la expresión sincera de la inspiración poética, pues dice en este: “Tal como aquí te pinto te han visto mis ojos. Con estos arreos de gala te me has aparecido. Cuando he cesado de verte en una forma, he cesado de pintarte.” Y en el otro: “Tajos son estos de mis propias entrañas, mis guerreros:—Ninguno me ha salido recalentado, artificioso, recompuesto de la mente sino como las lágrimas salen de los ojos y la sangre sale a borbotones de la herida.”

Si Versos libres, es la experiencia grave, dolorosa y trágica de la vida, compuesto para y desde el presente, es Ismaelillo la otra cara, es el amor y la pasión dominando sobre las penas, está destinado a las generaciones futuras.

En los endecasílabos hirsutos el espacio es la gran ciudad matinal, y la intimidad nocturna del hogar, mientras que en el otro el espacio está allí, donde habite el pequeñuelo, teñido de oros, esmaltes y luces, es la casa, en primera instancia, el despacho del padre, donde vuelca estantes, y son también los lugares idílicos a los que escapa: el campo, la cueva, todos teñidos de luces. Juntos conforman la visión plena del hombre, atormentado por la experiencia diaria, pero reconfortado por la paternidad, y la esperanza de un futuro mejor, simbolizado en el hijo.

La ciudad moderna, explicitada en los Versos libres, se menciona tangencialmente en Ismaelillo : “mi mano que así embrida potros y hienas”, en una velada referencia a las hienas, animales carroñeros, como metáfora de la vida de comercios, repudiada por Martí en los versos y las epístolas, es el enfrentamiento a la vida citadina como experiencia negativa de la modernidad.

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