México, una visión martiana
Por: Dr. Rodolfo Sarracino

Rodolfo_SaccracinoEL trabajo que se ofrece a continuación, Forma parte de las conferencias impartidas por el Dr. Rodolfo Sarracino Magriñat, en la Universidad de Guadalajara Centro y en la Univerdiad de Guadalajara Sur, del del 17 al 23 de noviembre de 2013

Debo confesarles que me siento sobrecogido por la responsabilidad – y el privilegio — de dirigirme a ustedes, en este ambiente siempre auspicioso del Centro Universitario Sur de la Universidad de Guadalajara, nada menos que para hablarles de la visión martiana de México. Cómo hacerlo en el breve espacio de tiempo disponible es un reto difícil de vencer en este país hermano donde ese tema lo ha desarrollado tan brillantemente un investigador, entre tantos investigadores cubanos y mexicanos, que parece haber venido a la tierra con esa misión. Me refiero al Dr. Alfonso Herrera Franyuttl y su obra maestra Martí en México. Memorias de una época (CONACULTA, segunda edición, Senado de la República, México, 1996).

Lo que yo les diré es el resultado de investigaciones personales recientes, relacionadas invariablemente con la edición crítica de las Obras Completas de José Martí. Del esfuerzo de nuestro pequeño colectivo han surgido las glosas que a continuación compartiré con ustedes. El constante hurgar en los hechos y acciones de Martí, y sobre todo en su contexto, facilita el hallazgo de artículos y cartas, antes desconocidos o venidos a menos, que constituyen nuevas vías para comprender motivaciones y acciones que antes permanecían en duda sobre la vida y la obra de José Martí.

Creo acertado el criterio de Franyutti, con quien he conversado sobre el tema, que Martí no se ganó sólo con la apostura de su estilo brillante, su elocuencia genial, su ética a toda prueba, su sinceridad y su sólido prestigio, las numerosas amistades que hizo en México. Ya existía en el pueblo mexicano una noble tradición de muchos años de recibir generosamente en las hospitalarias tierras mexicanas a quienes eran perseguidos en Cuba.

El propio Franyutti alude en su obra a las numerosas personalidades de una generación de cubanos que se encontraba en México desde mucho antes de su llegada a esa tierra que amó cual a la propia. Lo afirmó en más de una ocasión. Algunos cubanos acompañaron al pueblo mexicano en su lucha por su independencia y por los valores de una sociedad justa. Hombres de la talla y talento de José Maria Heredia, recordado siempre por su fecunda obra poética, en que sobresale el brillo de su loa al Niágara, Juan Clemente Zenea, el poeta que dejó el calor de la amistad del pueblo mexicano para morir fusilado en los muros de La Cabaña en La Habana. Decenas de cubanos y cubanas prominentes, demasiado numerosos para mencionarlos aquí, consagraron su vida y su lealtad a México; que abonaron con sus lágrimas, su sufrimiento y en ocasiones sus vidas, la tierra a la que más tarde arribaría José Martí, poeta, profesor, orador de excepcional elocuencia y revolucionario consagrado a la independencia de su pueblo, víctima de la opresión del decadente régimen colonial hispano.

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