Mensaje del Dr. Armando Hart Dávalos en ocasión del otorgamiento de la Distinción Martiana “Lidiador Audaz”, que le entregaron el 19 de julio de 2016, en el acto conmemorativo por el aniversario 39 del Centro de Estudios Martianos.

Hart_bayamoQueridas compañeras y compañeros de la Universidad de Las Tunas y de su Club de Oratoria José Martí

Amigos e invitados todos,

En primer lugar deseo me permitan felicitar con inmenso cariño a todos los trabajadores del CEM y a su directora, la  Dra. Ana Sánchez Collazo, en el 39 aniversario de esta insigne institución que tanto ha trabajado y tendrá que laborar por nuestra patria hacia el futuro. Les agradezco asimismo, también a nombre de Fidel, que hayan permitido que este reconocimiento, tenga lugar en medio de esta merecida fiesta de ustedes, los estudiosos del Apóstol cubano. Gracias.

Con extraordinaria emoción y profundo agradecimiento conocí del honor que esas instituciones me habían otorgado, al entregarme la distinción nombrada “Lidiador Audaz”, como reconocimiento a la modesta labor de oratoria que llevé a cabo ─incesantemente─ desde mis años juveniles y en donde volqué buena parte de las ideas y los principios que me llevaron a ser un combatiente de nuestra Revolución.

Claro que para un humilde cubano, como yo, este premio de hoy, resulta mucho mayor, cuando se me otorga junto a nuestro Líder Histórico, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en el marco de las celebraciones que tienen lugar en nuestra patria por su 90 cumpleaños. No olvidemos que fue, precisamente Fidel, quien utilizó la oratoria como arma fundamental de su lucha y le aportó un nuevo giro y estilo político, con matices pedagógicos y esclarecedores que nunca antes habían sido alcanzados por orador alguno. Bien conocen ustedes que para mí, Martí y Fidel son no solo los grandes oradores, sino los grandes maestros de la oratoria cubana.

Aprovecho esta excepcional oportunidad para reconocer la noble y necesaria tarea que viene cumpliendo el Club de Oratoria José Martí, desde su fundación, en la Universidad de Las Tunas y, asimismo, los exhorto a que prosigan en sus arduas metas, tanto nacional como internacionalmente, tal como lo hacen desde el año 2009 y hasta hoy.

Recibo, en nombre de Fidel y en el mío propio, esta distinción martiana que lleva el nombre de “Lidiador Audaz”, en recuerdo justo de aquellos oradores a quienes “la pasión no hizo nunca perder los estribos del juicio y que, sobre los estribos del juicio, nunca dejaron de erguir la pasión”.

 

Muchas gracias