La perdurabilidad de los clásicos: la “Revolución Pospuesta” cuarenta años después
Por: Fabio Fernández Batista

Fabio_Fernandez_BatistaLas luchas por la independencia nacional han sido objeto de reiterados acercamientos por parte de la historiografía cubana. Desde disímiles perspectivas, se ha examinado el heroico bregar de los mambises en los decenios conclusivos del siglo XIX. El continuo examen de la gesta anticolonialista decimonónica ha estado marcado por la presencia de un discurso de tintes nacionalistas abocado a la exaltación de los padres fundadores de la patria. Tal matriz discursiva – plenamente coherente con los usos de la historia dentro de un contexto social dado – ha resultado, en ocasiones, obstáculo para una interpretación objetiva de este proceso. Pese a los indudables avances investigativos alcanzados, aún perduran interpretaciones sesgadas, incapaces de asumir el estudio de esta problemática en su total conflictividad.

Desde la propia Guerra de los Diez Años comenzó a construirse un mito en torno al mambisado. La reflexión historiográfica sobre el enfrentamiento a la opresión española convergió con la apología de aquellos héroes que, machete en mano, se lanzaron a la conquista de la libertad. Al tiempo que se erigían pedestales, quedaba en las sombras la siempre imperfecta humanidad de los protagonistas de la epopeya emancipadora.

Esta empobrecedora visión sobre el proceso de liberación insular se consolidó durante la república burguesa. La conformación del panteón nacional implicó la instrumentalización del pasado en pos del afianzamiento del status quo. Los análisis iconoclastas – piénsese en Raúl Cepero Bonilla y su célebre Azúcar y abolición – quedaban confinados a los márgenes.

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