Identidad, independencia y equilibrio en Martí y Betances
Por: Dr. Rodolfo Sarracino

Rodolfo_SaccracinoLo que expondré hoy no es un tema concreto objeto de un estudio exhaustivo sino el resultado de observaciones acumuladas en el curso de mi labor como investigador de la edición crítica de las Obras Completas de José Martí.

Por experiencia sabemos que debemos cuidarnos de trazar paralelismos que resulten en un mero ejercicio retórico, sobre todo entre figuras de relieve tan notable, separados por períodos considerables de tiempo. Ramón Emeterio Betances nació 26 años antes que José Martí. Y sin embargo en el período en que sus vidas se cruzaron se inició el ascenso del� pa�s que hoy asola al mundo, gradual inicialmente, más rápido al final de siglo, hacia la cima del grupo de potencias imperialistas. Son patentes las coincidencias de ambos héroes en el plano de las ideas revolucionarias, lo que no resulta de meras casualidades o fenómenos sin explicación plausible.

Betances, hombre culto, era, como Martí, de una sensibilidad social excepcional. Desde muy pronto en su vida se rebeló contra el flagelo de la esclavitud y después contra todas las injusticias de la sociedad colonial hispana. Martí acompañó avergonzado a los esclavos en sus sufrimientos y sufrió la prisión colonial hispana con sus agravantes de trabajo forzado. Sus cicatrices y aflicciones físicas lo acompañaron hasta el fin de sus días.

Betances se hizo médico en Francia y realizó aportes importantes a la medicina; Martí se graduó de Derecho y Filosofía en España y llegó a ser uno de los escritores más notables de la América Latina en el siglo XIX.

Mucho antes que Martí, Betances, de sólidas convicciones independentistas y profunda identidad antillana, ya luchaba por la independencia de su país y por la de Cuba. Participó activamente en la Guerra de los Diez Años y después, a pesar de sus años, en la Guerra del 95. Concebía un proceso liberador que suponía la unidad de Puerto Rico, Cuba y de las Antillas para alcanzar la independencia.

Su visión realista se enderezaba hacia la complejidad de la situación internacional. El choque de intereses entre las potencias europeas y unos Estados Unidos que emergían como potencia expansionista le hizo concebir la posibilidad de establecer un equilibrio internacional en torno a las Antillas con países europeos amigos, de lo que convenció con su verbo persuasivo y vehemente a Eugenio María de Hostos. Ambos comprendieron desde muy temprano que las crecientes actividades intervencionistas estadounidenses en el Caribe y Centro y Suramérica significaban un peligro inminente de anexión de todo el Caribe a Estados Unidos y la necesidad de aliados europeos para equilibrar y consolidar el triunfo revolucionario.

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