El 10 de octubre en la pupila de José Martí.
Por: Dra. Marlene Vázquez Pérez

Marlene_VazquesCuando el abogado y hacendado cubano Carlos Manuel de Céspedes dio la libertad a sus esclavos en su ingenio La Demajagua, dando inicio con ello a la Guerra de los Diez Años, José Martí era sólo un adolescente de poco más de 15 años. Sin embargo, desde esos momentos aurorales de su primera juventud, profesó una honda devoción hacia el Padre de la Patria y sus seguidores, y más de una vez se sintió avergonzado por no estar peleando en la manigua.

A lo largo de su extensa obra escrita, hay frecuentes referencias a esa efeméride trascendental para la historia de Cuba. La más temprana de ellas es su soneto “10 de octubre”, escrito a los 16 años, en cuyos versos desborda de entusiasmo patriótico, pero también da muestras de un precoz talento poético. Ya en la madurez, cuando han pasado varios años desde el fin de la contienda, y ya se ha consagrado a la preparación de la Guerra del 95, retoma el asunto en sus Versos sencillos, esta vez para rendir homenaje a los héroes caídos, de los que se considera heredero.

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