Cuajiniquil: acciones e ideales educativos
Por: Lic. Miguel Fajardo Korea*

Los pueblos se engrandecen cuando sus habitantes se superan y luchan por alcanzar sus ideales. Cada uno debe trazarse propósitos, conductas y actitudes, porque de esa elección deviene el compromiso sociopersonal por el lugar al que se pertenece.

En ese sentido, es loable que la comunidad de Cuajiniquil, perteneciente al distrito Santa Elena de La Cruz, liderada por visionarios miembros de la sociedad civil, con el apoyo de abnegados educadores y diversos aportes de grupos organizados, así como del gobierno local y central, haya cristalizado la construcción del Liceo de Cuajiniquil, que irá en beneficio de la juventud estudiosa.

Cada uno de ustedes se ha convertido en un árbol de Cuajiniquil, porque son parte de la historia y no simples observadores de ella. Admiro su convicción y perseverancia, pues no dejaron de luchar durante once años, en aras de alcanzar un sueño colectivo: la infraestructura propia y nueva del Liceo de Cuajiniquil, que dará arraigo y continuidad, a quienes hoy cursan la escuela, así como a quienes provienen de Aguas Calientes, Las Vegas, Cangrejal, Estero Verde, Hacienda Murciélago, Villa Burgos, Puerto Mora y Villa Hermosa.

Sé que para todas las familias fundadoras de Cuajiniquil, cuyos pobladores datan de la década de los cuarenta, hoy es un día de plenitud y triunfo. Saben que las nuevas generaciones contarán con mejores oportunidades de superación, en un mundo de alta velocidad y competencia en todos los ámbitos de la modernidad.

Han sido once años de grandes dificultades para dos generaciones estudiantiles, sus familias, educadores, juntas administrativas y sociedad civil. A pesar de todo, ustedes nunca desmayaron y han hecho realidad la máxima de José Martí (1853-1895): “Hacer es la mejor manera de decir”.

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