Un poema dedicado a Martí poco conocido
Por: María Caridad Pacheco

Hace poco el Coronel(retirado) Hugo Crombet, nieto del general Flor Crombet, me hizo entrega de un precioso documento: el poema que su tía, Flora Crombet, leyó en el acto de inauguración de la primera estatua del Apóstol erigida en la república neocolonial. Inaugurada el 24 de febrero de 1905, en el décimo aniversario del inicio de la guerra del 95, el proceso para llegar a ese día fue bastante inusual.

El semanario ilustrado El Fígaro, del 30 de abril de 1899, llevó a cabo una encuesta que, de modo inicial, se dirigió a personalidades seleccionadas dentro del independentismo y de la intelectualidad cubana, y posteriormente se amplió a los lectores de la revista, y cuyo resultado se publicó el 28 de mayo. Según el jurado, presidido por Enrique José Varona, el primer lugar fue para José Martí con 375 votos.

A pesar de los resultados de la encuesta,al terminar la intervención yanqui el pedestal que ocupó la estatua de la reina Isabel II frente al actual Hotel Inglaterra, en La Habana –retirada en 1899–, continuó vacío hasta que en mayo de 1902, a fin de aprestar el lugar para la inauguración de la República, se colocó una estatua de la libertad similar a la de Nueva York que, devenida para muchos símbolo del carácter anexionista del gobierno que se inauguraba, fue derribada por un ciclón que azotó La Habana, nada menos que el 10 de octubre de 1903, cuando se cumplía el 35 aniversario del inicio de nuestras luchas por la independencia.

Finalmente, una estatua del Apóstol fue construida en mármol de Carrara por el destacado escultor cienfueguero José Villalta Saavedra quien empeñó sus ahorros y pertenencias para completar el precio estipulado para su ejecución. La misma se levantó en el Parque Central, único lugar en Cuba donde se yerguen 28 palmas reales en alusión al día del natalicio del Apóstol, en enero de 1853, y entre las curiosidades que lo distinguen están las ocho tumbas simbólicas en forma de canteros o jardineras, con las cuales se rinde tributo a los estudiantes de Medicina injustamente fusilados por los colonialistas españoles, el 27 de noviembre de 1871.

La ceremonia de inauguración estuvo encabezada por el Generalísimo del Ejército Libertador Máximo Gómez y también asistieron Leonor Pérez, Carmen Zayas Bazán y Amelia Martí. Pero lo que ha sido poco conocido y divulgado es que en dicho acto la hija del General Flor Crombet leyó un poema de la puertorriqueña Lola Rodríguez de Tió, dedicado a Martí, y que la propia poetisa orientó a la adolescente de 11 años el modo de declamar sus estrofas.

A continuación damos a conocer el interesante hallazgo:

A Martí

Por: Lola Rodríguez de Tió

(Recitada por Flora, la hija del general Flor Crombet, al develarse la estatua en el Parque Central de La Habana)

 

Su nombre es una oración

Que eleva la Patria al Cielo

Con voces de bendición

Y, con lágrimas- sin duelo

Arranca del corazón.

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Tan dulce es a nuestro oído

Que, apenas al labio asoma

Parece que hemos sentido

Arrullar una paloma,

Que suspira por el nido.

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¿Quién  no conoce a Martí?

¡No habrá ni un solo cubano

Que al oír su nombre aquí

Diga sin sentirse ufano;

Yo no me olvido de ti!

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Su recuerdo no se acaba,

No hay un alma en que no vibre,

La Patria su esfuerzo alaba,

El, que la soñaba libre

Y la lloró siendo esclava.

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El rimaba sus dolores

En la lira de su alma

Como hacen los ruiseñores,

Que cantan sobre una palma

Bañada de resplandores.

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Y así; soñando, soñando,

Llegó a la Patria ribera

Y se encontró en la trinchera

Donde al viento tremolando

Estaba nuestra bandera.

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¡Qué jubilo, que alegría!

En torno de su corcel,

Que en ansias de gloria ardía,

Martí, la gente decía,

Con la vista fija en él.

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Y, cuando empieza con bríos

A hacer de valor alarde

Al declinar de la tarde

Cayó el Mártir de Dos Ríos

En emboscada cobarde.

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Hubo en la hueste, que avanza

Un instante de estupor,

Pero el jefe un grito lanza

Y se escucha entre el fragor

Clamando; ¡Guerra y venganza!

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Mas… no en vano al Mártir llora

Su hermosa tierra querida;

Si dio en ofrenda su vida

De su sangre redentora

Surge Cuba redimida.

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Cuba, que fue el ideal

Que llenó su pensamiento,

Cuba, su tierra natal

Hoy consagra un monumento

A su memoria inmortal.

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