“Tres héroes” hacia la realidad contemporánea
Por: Luis Alberto Domínguez Vázquez

Pocas veces tendrá un niño de estos tiempos la oportunidad de encontrarse con un reflejo tan nítido de la historia americana como en “Tres héroes”. Historia que al propio entender de José Martí no ha de quedar estancada en el pasado; pues es origen de nuestra cultura e identidad. Es entonces cuando la genialidad de un autor entra en juego al proponer la historia como una gran crónica donde el estilo ensayístico, lleno de imágenes y recursos expresivos, logra cautivar la atención de cualquier lector. Aun siendo pensado para un público infantil de finales del siglo XIX y principios del XX, es una lectura enriquecedora para otras edades y épocas.

El artículo defiende valores que dignifican al ser humano, valores que en definitiva deben ser asumidos como bases de la propia personalidad:

“Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía (…) Un hombre que oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que piensa, no es un hombre honrado.”[1]

Es quizás la honradez el centro de la ética martiana, es en ella donde se basa su visión de libertad, y el respeto a sus propios principios. Es una virtud que precisa de trabajo constante, que necesariamente nos hace defender nuestra libertad de expresión y nos convida a trabajar por la de otros, como también, impone el respeto a todas las personas e impide otorgar, en demostración de egoísmo, privilegios sobre los demás. Finalmente, estos méritos pronuncian, aun en ausencia de la voz, la honradez como virtud cumbre de cualquier código ético. Tres breves semblanzas biográficas componen este artículo: las vidas de Bolívar, San Martín, e Hidalgo – según Martí sagradas – son el ejemplo de cuanta virtud se expone en “Tres héroes”.

“Los hombres no pueden ser más perfectos que el sol. El sol quema con la misma luz que calienta. El sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas. Los agradecidos hablan de la luz.”[2]

Uno de los méritos más importantes de este artículo es que no presenta a estas personalidades como seres perfectos o sobrenaturales, sino que los revela como hombres cuyos ideales impulsaron una obra consagrada a la libertad, entregando la vida porque “en el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz”[3] Este criterio es medular a la hora de pensar nuestra historia, pues es necesario analizarla, con todos sus matices, como una obra esencialmente humana. Comprender la humanidad de aquellos que se entregaron a una causa es también una forma de sentirnos capaces y en deber de defender la nuestra; nos hace más cercanos a esos que son dignos de admiración.

Otro elemento importante es el tratamiento que le da el autor a esa condición de héroe, fuera de la visión de caudillo temerario e invicto; pues lo asume como resultado del amor que surge en aquellos que se acercaron a la luz como fruto trascendental de su obra.

“Esos son héroes; los que pelean para hacer a sus pueblos libres, o los que padecen en pobreza y desgracia por defender una gran verdad. Los que peleen por la ambición, por hacer esclavos a otros pueblos, por tener más mando, por quitarles a otros pueblos sus tierras, no son héroes, sino criminales.”[4]

Es necesario repensarnos y recrearnos como sociedad basados en estos principios. Aportar a nuestro presente esa luz que últimamente parece desvanecer ante la sombra de los que asechan a nuestra libertad y autodeterminación. Todo para construir un futuro de decoro y honradez para nosotros mismos, y para aquellos que aun no logran despertar de una ilusión de lentejuela inservible que intenta opacar la verdadera luz.

Es esta la forma en que debemos asumir a Martí. No desde una perspectiva ideal, sino como un hombre que con toda su virtud nos legó lo mejor de sí mismo. Darnos cuenta de su humanidad y asumirlo desde el presente, sin pretender que su obra se convierta en dictado profético, es esencial para hacernos un poco más libres.

[1] JM: “Tres héroes”. En: La Edad de Oro, Editorial Gente Nueva, La Habana, 2002, p. 10

[2] JM: “Tres héroes”. En: La Edad de Oro, Editorial Gente Nueva, La Habana, 2002, p. 11

[3] Ídem

[4] JM: “Tres héroes”. En: La Edad de Oro, Editorial Gente Nueva, La Habana, 2002, p. 16

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