Reconocimiento a un Destacado Martiano
Por: Matilde Salas Servando

La distinción Pensar es Servir, el más alto reconocimiento que otorga el Centro de Estudios Martianos, (CEM) se entregó en la sede de esa institución al destacado intelectual, Ismael González González, actual director general de la Casa del ALBA, quien durante un largo periodo fue director del CEM, momento en el que dio todo su esfuerzo al mejoramiento de esa entidad.
La doctora Carmen Suárez tuvo a su cargo las palabas de elogio del homenajeado y destacó que no todos los días hay ocasión para celebrar públicamente la vida y obra de un amigo, que además es una persona querida y admirada “por todos los que trabajamos bajo su dirección hace ya unos treinta años”.
Añadió la investigadora del CEM que de él “se puede decir que toda su carrera, como profesional de la sicología y la cultura, ha sido al servicio y acompañamiento de la Revolución Cubana, lo que ha significado en su caso el ejercicio natural e irrenunciable de un grupo de convicciones en toda circunstancia, sin importar sus consecuencias”.
Significó además que “nunca se extravió su servicio en función de una abstracción, por ideal y hermosa que fuera, como buen sicólogo, sus responsabilidades de dirigente, director, viceministro, o diplomático se han cumplido en función de los demás, y nunca de sí mismo, porque él sabe que servir a los que lo necesitan, es la regla insoslayable de todo humanismo”.
Destacó la investigadora de las Obras Completas de José Martí, que el homenajeado es un hombre “salido de las filas de la Unión de Jóvenes Comunistas, que trabajó en el grupo de apoyo del Comandante en Jefe Fidel Castro, dirigió el Instituto Cubano de Radio y Televisión, el Centro de Estudios Martianos, se desempeñó como diplomático en México y como viceministro de Cultura de Cuba y tuvo a su cargo durante varios años la dirección y ejecución de los convenios culturales del ALBA entre Cuba y Venezuela. Todo eso lo ha hecho sencilla y naturalmente.”
Puso de relieve también “que el trabajo que hizo en el Centro de Estudios Martianos fue el que más amó —aunque los amó todos–, porque se trataba de José Martí. Y lo llevó a cabo con mucha alegría y con mucha pasión, con abnegación, serenidad y en silencio, siempre atento desde las bambalinas, presto para ayudar y empujar el trabajo de todos, tocando a las puertas precisas para que la institución se prestigiara y el conocimiento martiano avanzara de manera respetuosa e indetenible nacional o internacionalmente, en medios académicos y educativos en general”.
Para cerrar sus palabas de elogio la doctora Carmen Suárez León dijo que “Manelo piensa bien con su cerebro y siente bien con su corazón, por eso es tan cumplida y tan largamente merecida esta distinción que le confiere el Centro de Estudios Martianos”.
La doctora María Caridad Pacheco, subdirectora del CEM tuvo a su cargo la lectura de la Resolución de fecha 19 de mayo de 1977, en la que se destaca que la Distinción Pensar es Servir, es el más alto reconocimiento que se otorga por esta institución.
En la ocasión se dieron a conocer los premios nacionales y otros reconocimientos obtenidos por trabajadores del CEM, precisamente en el año que se cumple el aniversario cuarenta de su creación.
Con emocionadas palabras el homenajeado, Ismael González González, agradeció el otorgamiento de la Distinción Pensar es Servir, por el Centro de Estudios Martianos, por lo que este significa.
La doctora Ana Sánchez, directora del CEM, tuvo a su cargo las palabas de clausura del acto, con una felicitación al homenajeado y la entrega del reconocimiento y a continuación se detuvo en un recordatorio al doctor Armando Hart Dávalos, recientemente fallecido y dijo que hasta el último día de su vida demostró su alto sentido del deber, defensa y lealtad a la Revolución y a su líder histórico Fidel Castro, por lo que debemos recordarlo con alegría y no con tristeza.
Para cerrar esta jornada de reconocimientos y recuerdos, la directora del CEM entregó sendos ramos de rosas blancas a la doctora Eloísa Carreras, directora del Proyecto Krónicas y durante muchos años compañera en la vida del doctor Hart y también a Graciela Rodríguez, la siempre querida Chela, quien fue su jefa de despacho, desde los primeros tiempos del triunfo de la Revolución y trabajó junto a él con gran fidelidad en los diferentes cargos de alta responsabilidad en los que lo nombraron el Partido y el Gobierno.

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