[Nueva York] abril 22 [1886] New York 15 de mayo [de 1886]

[Nueva York] abril 22 [1886] New York 15 de mayo [de 1886]

Mi hermano muy querido:

Nada tengo tiempo de decirle, en la prisa forzosa con que hoy le escribo, porque me espera el correo de Buenos Aires, y quiero darle un abrazo de gracias, por su carta a 17 William y el telegrama de Macedo, que ayer recibí juntos, al volver de una incursión por las poblaciones de los Estados cercanos, que emprendí con un hombre de comercio para describirle en castellano ciertas fábricas, y llenar estos días de impaciencia. La paz que me da este arreglo, Vd. no la imagina. Ni la alegría en que me pone el pensamiento de que me sea posible renovarme el alma yendo a verlo a México. Ni quiero pensarlo; pero debe ser verdad, porque, sin atreverme a decírselo, y sin que me pareciese posible, lo mismo estaba rumiando yo en estos mismos días, cuando veía por esos pueblos afanados tanta gente cuadrada y cielo frío. Ningún extremo que yo le escribiese puede pintarle el placer profundo en que me deja esta esperanza.-

Pero tengo que hablarle de cosas reales. ¡Qué pena al recibir con diez días de atraso el telegrama generoso de Pablo Macedo! Al azar se lo respondí hoy, porque no pude averiguar su casa. Y la correspondencia, ahí se la mando. Anoche mismo la escribí: dejo en blanco, porque no lo sé, aunque imagino que es El Partido Liberal el nombre del periódico. Ahí se la mando, con esa carta para Pablo Macedo, que me tiene tan obligado. Usted es quien con su cariño infatigable me tiene en pie en las almas buenas.

De la correspondencia, no me deja contento, porque tengo que tomar primero el tono del diario, y siempre un público nuevo asusta. Debo advertirle que esta carta ha tenido que ser tan larga como es, y aún es corta, porque el asunto que trata, que hoy está aquí, y estará, por sobre todos los demás, no podía ser de primera vez presentado en retazo, como hubiese podido a tenerlo preparado en cartas anteriores y seguidas, sino que para que pueda ser entendido, he tenido que explicarlo en sus antecedentes y elementos:-tanto más, cuanto que esas explicaciones serán indispensables para la inteligencia de lo que aquí está por suceder, y no ha hecho más que asomar la cabeza. Es, pues, una pesadez necesaria; pero he procurado aliviarla.

Como son cuatro cartas al mes, las que me propongo escribir, no en todas trataré, como en esta, de un asunto solo, a menos que no sea muy culminante y absorbente. En otras mezclaré acontecimientos varios, siempre los de más importancia y originalidad, siempre los que en especial interesen a México. Política de acá unas veces, sin entrometerme en la de allá. Otras, costumbres y escenas. Otras, letras y artes. Que no se cansen de mí.-

Sobre los otros pensamientos, a cuya realización y eficacia tanto pudiera contribuir también mi viaje, no tengo tiempo de hablarle.-No es sólo la esperanza legítima de abrirme un camino útil en empleos benéficos lo que en todo esto me llena de gozo; sino el placer de agradecer, y la inefable alegría de sentirme fuerte en otras almas.

Vuelvo a escribirle mañana o pasado. Esta no es más que para incluirle la carta a Pablo y la correspondencia; y para que goce con el bien que me ha hecho.

Bese la mano a Lola, y que los vea yo pronto!

Su hermano

J. MARTÍ

Los comentarios están cerrados.