[Nueva York, 8 de julio de 1887]

[Nueva York, 8 de julio de 1887]

Mi hermano querido.

De la cama le escribo estas líneas, y las que le mando para el diario. No es cosa mayor, y acaso no sean más que lo que, hablando de los emigrados franceses, llamaba uno de ellos desde Londres “voluptuosidades mortales”. Vd. no quiere mandarme la medicina segura, que es noticias de V.

Aquí tengo, con los periódicos llegados hoy, La Gaceta Oficial de Michoacán, escrita por manos discretas. A V. debo de seguro que me la envíen. Les va El Economista, y un libro-no mío, por supuesto-en cariñoso cambio. Se reiría V. de ver la impresión peculiar que me hace ver algo mío impreso: porque a la vez es demasiado, y es poco; ¡mucho más de lo que quisiera,-mucho menos de lo que podría! Pero ahora voy a empezar mi tentativa de editor, y ya veremos si puedo sentarme, con las primeras canas, a hacer algo de peso. Renan dice que no se puede escribir bien hasta los cuarenta años. Y tiene razón, en prosa al menos. No hay música más difícil que la de una buena prosa. Ni más grata que la de la suya a

JOSÉ MARTÍ

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