[Nueva York, 29 de octubre de 1886]

[Nueva York, 29 de octubre de 1886]

Mi hermano querido.

Estoy esperando en estos días, ya que no carta suya por el correo, al mensajero de los vapores que me trae noticias de V.-De mi alma, algunas, le van en esa descripción de las fiestas de la estatua de la Libertad, que fueron magnas, y he escrito con cuidado para El Partido.-

Mamá me pregunta por Lola y V. constantemente: yo le envié ya su dirección. Vds. tienen casa ancha en aquellos corazones. Vd. sabe que ya todas las niñas se han casado: el marido de aquella linda Antonia es un joven simpático y entusiasta, lo que me hace quererlo, aunque, a menos que no halle en su casa lo que no da la vida fuera de ella, ya por ser eso, por ser entusiasta, lleva camino de ser infeliz.

A Manuel, por si sabe inglés, le mando un periódico con láminas de la fiesta de la estatua: y cuando venga el mensajero, le enviaré una de las medallas.-¡Ojalá le guste a V. la descripción de la fiesta!

¿Por qué olvida que me hacen un grande y verdadero bien sus cartas? Ayer me acordaba precisamente de eso viendo cómo una brisa apacible abría grandes huecos de luz entre las ramas colgantes de un sauce que hay frente a mi ventana. A veces me parece que las ramas me caen sobre mi cara propia, y me paso las manos por ella, para apartarlas. Aliénteme, pues, que no le veo remedio a mi tristeza.-Y bese la mano a Lola.

su hermano

J. MARTÍ

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