Nueva York, 28 de julio [1882]

[Fragmento]

Nueva York, 28 de julio [1882]
Sr. Diego Jugo Ramírez

Amigo mío:

Partió el Caracas tan inesperadamente, que no vine a saber de su salida sino cuando la vi anunciada, como cosa del día anterior en un periódico. Era siervo en aquellos días de una faena urgente y ruda, que me hizo vivir toda una semana como si hubiera sido un solo día. A otros embriaga el vino: a mí, el exceso de trabajo. Queda después de él un suave orgullo,-no mayor, amigo mío, que el que me causa haber arrancado con mis versos tan tiernos y amorosos sones a su lira. Irán al pie de un retrato de mi hijo, y quedarán entre los lares de la casa. Yo vivo de estas cosas: otros, de oro y palacios. No digo cómo soy por no parecer extravagante,-y porque el del buen gusto ha de presidir a todos los talentos, y no es de gusto bueno recordar con la sobriedad propia la falta de sobriedad de los demás; pero a Vd. puedo decirlo,-porque ha de callarlo, y de estimármelo.

De lo de Aldrey, de que me da Vd., con vivo agradecimiento mío, tan cuidadosa cuenta, queda como estaba. ¡Cuánto me duele ahogar aquella voz, hecha ya a vaciarse en los buenos y altos pechos que aún respiran a las faldas del Ávila! ¡Qué placer era para mí, por más que me ocasionase rudo trabajo, escribir todas aquellas cosas a Caracas!-Y añadía a mi placer el ayudar con ella, a un hombre que venía siendo, y fue desde el principio mi amigo leal. Sólo hay una cosa comparable al placer de hallar un amigo: el dolor de perderlo.

[…] Mucho me duele haber perdido una amada tribuna.-Otra me ofrecen desde B. Aires, para La Patria Argentina; y otra para la República de México,-mas dudo que ame yo estas nuevas,-aunque tengo razón especial para amar la de México,-como amaba ya la de Caracas.

[…] ¡Fuérame dado que algún día oyese Vd. a mi hijo leer su noble carta, y recitar sus versos! No está lejos Caracas, ni yo he de desamarla nunca. Con cinco justos se hubiera salvado una ciudad sagrada:-y en esa ciudad sagrada hay más de cinco justos. Vd. es uno-y lo lleva en memoria y corazón su amigo agradecido

José Martí
Abrace a Arístides.

Los comentarios están cerrados.