[Nueva York, 1886]

[Nueva York, 1886]

Hermano queridísimo:

Me cayó ayer en las manos un libro viejo, donde leí que Washington Irving, que no es por cierto de mis “personas mayores”, escribía hasta que sentía el cerebro seco. Sin más jugo que el que siempre le viene de pensar en amigos tan caros como Vd., le escribo ahora para que no vaya sin apretón de manos la carta de la semana. No es que haya vaciado el cerebro en ella, que es cosa sencilla, y tiene poco de él; sino que la he ido escribiendo, hala que hala, entre quehaceres tan gratos y suculentos como unas estadísticas de aseguros, que he estado traduciendo hoy, y me dejan tal, que si no acabo aquí, con un beso para sus hijos, donde debe poner a, pongo etcétera. Su

J. MARTÍ

 

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